20. Sí

Capítulo veinte:



—  Me estás diciendo que eres un vampiro con el súper poder de curar a las personas. Edward provocó un estúpido accidente en el cual tu casi mueres y te convirtió en vampiro. Se enamoraron en Canadá pero tuvieron que volver a Forks porque la psicópata de mi vecina se lanzó de un acantilado de la reservación. Edward como el drama queen casi se suicida pero Bella y Alice fueron a salvarlo "Regresaron a Forks y me conociste (la mejor parte de la historia). Edward se puso momentáneamente celoso de mí (y debería de estarlo pues te amo con todo mi corazón), Bella los encontró en pleno acto y se puso como loca, ahora mismo le está enterrando alfileres a tu muñeco Vudú.

El vampiro que me secuestró solo era un idiota que era manipulado por otra bruja para destruir a tu familia. Ah, me faltaba que Leah y su hermano son licántropos, junto con los demás chicos de la reservación.

Ahora tú y Edward estarán juntos para toda la eternidad y yo seré tu dama de honor en su boda y tú serás mi dama de honor en mi boda con Jasper, fin."

— Sí, en teoría eso es todo.

— ¿Y se alimentan de animales en lugar de personas?

— Sí, nos auto denominamos vegetarianos.

— Nah, son vampiros de mentira. ¿Qué clase de vampiros no beben sangre humana?— el comentario de Bonnie Aldrin hace reír a Damian Cullen, arrugando su nariz.

— No puedo creer que reacciones así al decirte que tu novio y tú mejor amigo somos criaturas de la noche.

— ¡Lo sé!— Bonnie sonríe de lado—, tuve miedo al principio, sería una psicópata si no lo hiciera—, la delgada joven alza las cejas mirando las puntas de su cabello—. Pero mi corazón sabe que tanto tú como Jasper deben estar en mi vida porque son geniales y jamás me lastimarían.

Damian atrapa a Bonnie dándole vueltas en el patio trasero de la casa de su amiga.

— Te adoro tonta, no sé qué haría sin ti, si algo te hubiera pasado— Damian aprieta los labios, conteniendo su sonrisa.

— No pasa nada, estoy bien, tú estás bien, todos estamos bien ahora— sonríe Bonnie chocando su puño con el de su mejor amigo—, quiero ver a Leah. Es la única mujer en una manada de lobos, es asombrosa y genial, la amo.

— Jasper se va a poner celoso— Bonnie sonríe al escuchar a su amigo mientras entran a su casa.

— Jas es el dueño de mis mesadas, de mis próximos sueldos y de mi pensión de vejez. Hablando de mí asombroso novio, ¿dónde está?

— Está arreglando algo— Jasper y Alice habían ido a Seattle a firmar oficialmente los papeles del divorcio—. De hecho ellos van a pasar por nosotros en unos minutos, Jasper me dijo que me tienen una sorpresa.

— ¿Y mi dramático favorito?

— Él está preparando la sorpresa— Damian se encogió en hombros—, dejaré que me consienta.

Bonnie ríe, contagiando a su mejor amigo. Unos fuertes golpes interrumpen la plática de los amigos, unos golpes frenéticos que hacen que ambos se separen con temor.

— A mí casa no entras loca, tendría que desinfectarte veinte veces antes de dejarte entrar—Bonnie y Damian salen dejando ver que Isabella Swan era quien tocaba la puerta.

— ¿Qué le hiciste a Billy Black?— pregunta la castaña, Damian sale de casa de Bonnie y la mira alarmado.

Jacob aparece detrás de ella para tomarla del brazo, tratando de calmar la situación.

— ¿Por qué? ¿Él está bien?— pregunta con preocupación mirando a su hijo.

— ¡Lo que haces es antinatural!— exclama Isabella, negando una y otra vez.

— ¡Antinatural tu cola! ¡Antinatural es tu cara y nadie dice nada!— Bonnie se coloca una cazadora para salir pues hacía frío afuera, haciendo reír un segundo al lobo al defender a Damian, y es que Bonnie podía ser adorable pero algo había en Bella Swan que sacaba lo peor de ella.

— Charlie casi se desmaya al ver a mi padre caminar de nuevo, ahora mismo está tratando explicarle cómo sucedió esto. Bella salió disparada hacia acá— explica Jacob jalándola del brazo, decepcionándose cada día más de ella.

— ¿Te crees muy especial no?— pregunta Bella, alzando su ceja—, con tu poder y tus buenas acciones.

— Bella, por favor. Estoy de muy buen humor hoy, no me lo arruines— Damian sonríe de lado.

— Tú me vas a escuchar— Bella lo empuja, sin moverlo ni un poco.

Alice y Jasper iban llegando, ambos felices de que su matrimonio hubiera acabado en buenos términos. Jasper detiene a Alice de salir del auto, creyendo que es momento de que la pequeña Cullen viera el verdadero rostro de Bella.

—Nada de lo que tú me digas podría interesarme, Bella Swan. Todo lo que expulsas de tu boca es como escuchar rebuznar a un burro— Damian alza las cejas con superioridad, Bonnie sonríe al ver que Damian Cullen podía ser una bitch de vez en cuando.

— Voy a quitarte lo que más quieres, vas a desear jamás haber llegado a este pueblo ni a nuestras vidas.

— ¡Basta ya Bella!¡Deja al chico en paz!— Jacob trató de arrastrarla a casa pero ella se niega zafándose del agarre.

— Deja que se desahogue, tal vez eso necesita para no descocarse— interviene Bonnie con un tono de voz que hace que Jacob sonría un poco. La rubia hace círculos junto a su oreja, agradándole más al lobo.

— ¡No te metas Jake!— Bella mira con desprecio a Damian y a su amiga—. Aún tengo una carta bajo la manga, no vas a impedir que se cumpla mi destino.

Bonnie y Jacob se miran entre ellos, la chica abriendo los ojos sintiendo pena ajena por su vecina.

— Y supongo que esa carta es Alice, ¿O me equivoco?— Damian se cruza de brazos. Alice y Jasper salen del coche, la vampiresa de cabello corto desea escuchar la conversación con más claridad.

— Ella me convertirá— Bella sonríe con suficiencia—. ¿Acaso crees que no sé que está enamorada de mí o algo así? Y aunque me de muchísimo asco lo ocuparé a mi favor.

— Esto es patético, no puedo creer que en serio piensas eso. No te quiero ver en la reservación— Jacob dice asqueado de la actitud enfermiza de su ex amiga, no quería saber más de ella—. Cullen, tú y Bonnie son bienvenidos cuando quieran a La Push.

Jacob va a la casa Swan para ir por su padre, quería salir de ahí ya mismo. A Bella le importa poco perder a su mejor amigo, pues ni siquiera se digna a girarse, sin percatarse que Alice está detrás de ella.

— Bella, el odio que sientes por mí no es sano para ti ni para nadie, no voy a permitir que le hagas eso a mi hermana. Eres un cáncer que infecta todo lo que toca, ya basta— dice Damian enfrentándose a ella.

Bella se acerca a él de manera agresiva pero Bonnie se interpone entre ellos, dispuesta a dejar calva a la castaña si se atrevía a tocarle un pelo a su mejor amigo.

— Lárgate de mi propiedad, ahora.

— Veremos que dices cuando me Alice me transforme— Bella responde de manera venenosa.

— Yo no voy a hacerlo, tendrás que buscar un plan c — Alice arrugó su rostro con tristeza después de decir eso, negó con la cabeza—. No puedo creer que en serio creí en ti Bella, se acabó.

Isabella Swan palidece al punto de parecer papel, Bonnie sonríe alzando sus pulgares, festejando que al fin Bella ha sido descubierta.

— Alice, no...— Bella se gira sobre sus talones y corre hasta su mejor amiga, Jasper se interpone entre ellas. Damian toma a Bonnie de la mano para acercarse a ellos.

— Solo quiero decirte una sola cosa Bella, que nada de lo que hagas va a lograr que mis hermanos se separen— suelta de manera venenosa la pequeña vidente—, lo he visto. Ellos se aman, sentimiento del cual careces.

— No Alice—, Bella derrama lágrimas de frustración—, no me dejes.

— A mi familia y a mí solo nos esperan cosas maravillosas, mientras que a ti te esperan años de ser quien eres, una mediocre.

Dicho esto y sintiéndose una completa estúpida por ponerse en contra de su familia por una persona que no lo valía, Alice se sube al auto en la parte trasera, recostandose en el asiento hecha ovillo.

—¡Eres un asco Alice! ¡Te odio!— Bella avienta piedras al auto.

—¡Hey, basta!— exclama Damian mientras suelta a su amiga.

Bonnie, cansada de escuchar la irritable voz de su vecina, se acerca a Bella tocando su hombro, la afectada adolescente se gira y la ve con desagrado. La rubia inesperadamente le da una bofetada que resuena limpiamente, sorprendiendo a los hermanos Cullen, quienes abren la boca sin decir nada. 

— Ellos no pueden hacerlo pero yo sí, si me disculpas tengo una cita— la rubia sacude su mano y sonríe orgullosa, pues su vecina la veía con asombro y con lágrimas en los ojos.

Bonnie corre hasta Jasper saltando para abrazarlo con las piernas, totalmente feliz de verlo. Jasper no puede evitar reír al cargarla, lleno de dicha al saber que ella no se alejaría a pesar de conocer su verdadera naturaleza.

La adorable adolescente besa los labios del ex mayor con gusto, para después hablar sonriente—¡Te extrañe mucho Jasper!

— Lamento hacerte esperar tanto, jamás volveré a hacerlo— respondió Jasper bajándole al piso y caminan hasta el auto tomados de la mano.

— Alice, ¿Quieres ir de compras algún día?—pregunta Bonnie a la deprimida vampiresa junto a ella, sabiendo por su hermano que era su actividad favorita en el mundo.

— ¿Por qué eres tan amable conmigo?— preguntó la vidente, sonriéndole con cariño.

— Quiero llevarme bien con la ex de mi novio, ¿Qué dices?

Alice asiente como niña pequeña y abraza con fuerza a Bonnie, sintiéndose reflejada en la chica, pues ella poseía la alegría que había perdido.

Bonnie acarició su cabello corto, sonriéndole ampliamente para después decirle— A veces cuando pierdes, ganas. Recuérdalo siempre Alice.

Damian, antes de seguirlos, ve por lo que parece una última vez a Bella, una chica consumida por la envidia y la codicia desmedida.

Y Damian no puede evitar sentir pena por ella.

— Edward...— se queja Damian por estar vendado de los ojos—, odio no ver. Dime por favor a dónde vamos.

— Ya casi llegamos, es una sorpresa— informa el alto vampiro guiándolo de la mano.

— ¿Por eso Rose y Alice me vistieron de pingüino?— pregunta el muchacho haciendo reír a su pareja, haciendo alusión al elegante traje que estaba usando.

— Sí.

En cierto punto se detienen. Edward lo tomó de los hombros y alzó un poco su barbilla.

— Debes prometerme que no te quitarás la venda hasta que escuches mi voz pidiendotelo, ¿De acuerdo?

Damian asiente expectante y es recompensado con un beso hambriento que lo hace jadear por la sorpresa. Edward invade su boca y viceversa, ansioso por estar de nuevo en sus brazos.

— Te veo al atardecer— el gélido susurró de Edward sobre sus labios hace que Damian se estremezca. De un momento al otro ya no lo percibe, cosa que alerta al muchacho.

De repente, una cálida mano envuelve a la suya y hace que retomen el camino. El vampiro está sorprendido.— ¿Leah?

— Sí, soy yo. Jamás me sentiré lo suficientemente agradecida contigo por hacerme ver que la muerte de mi bebe no fue mi culpa. Gracias a eso me he perdonado, he perdonado a Sam y a Emily, y puedo ver la vida a través del velo de amargura que me acompañaba a todas partes.

Damian asiente agradecido y aprieta la mano de la chica.

— En este tiempo que he llegado a conocerte te quiero como un hermano.

Leah besa su mejilla y lo suelta, deteniendo otra vez su camino. En esta ocasión sí logra escuchar cómo se va, escuchando sus pasos.

Su mano vuelve a ser tomada, en esta ocasión por Emmett Cullen, su hermano adoptivo guiándose como lo había hecho Leah.

— Me siento súper gay al agarrarte de la mano— dice el enorme vampiro riendo, contagiando a su hermano de su alegría—, pero lo haría sin dudarlo mil veces hermano, te quiero.

Emmett lo suelta y es sustituido por Rosalie.

— ¿Tú si me vas a decir que está pasando Rose?— pregunta mientras camina enroscado del brazo de su hermana favorita.

—No— ríe dulcemente—, pero lo que sí puedo decirte es que eres como el hijo que me hubiera encantado tener. Eres dulce y amable, te preocupas por los demás, cualidades que el mundo necesita con urgencia. Te amo Damian.

Dicho esto, Rosalie se detiene y besa sus mejillas. La vampiresa es sustituida por Carlisle en ese extraño pero encantador really organizado por su compañero.

— Damian, hijo— el doctor lo guía tomándolo del brazo—. Solo puedo agradecer a Dios por traerte a nuestras vidas, por traerte a la vida de Edward.

Damian no puede contenerse y abraza a su padre conmovido, pues así lo consideraba. Ahora era el turno de su madre, quien entrelaza sus dedos con los suyos.

— Solo me queda agradecer al ángel que tienes en el cielo por ponerte en nuestros caminos— la mención de su madre hace que Damian se conmueva más de lo que estaba, aferrándose a la mano de su madre—, tú no saliste de mi cuerpo pero mi corazón no se equivoca al amarte como mi hijo.

Damian es ahora el que besa la mano de su madre, quien lo suelta con delicadeza perdiéndose en el bosque.

Jasper ocupa el lugar de Esme, sonriendo como jamás lo había hecho, sintiéndose en cierto modo embriagado de todos los sentimientos agradables que desprendía su familia.

— Me toca a mí— dice sonriente el ex militar—. Durante mucho tiempo creí que solo era un eslabón débil y que mis errores le traían tristeza y dolor a mi familia por siempre.

Damian no puede evitar bajar la cabeza, sintiendo las palabras de su hermano favorito en su interior.

— Pero gracias a ti he descubierto una faceta de mí que jamás pensé encontrar. Ahora sé que el pasado no tiene que ir con nosotros, que no tengo que cargar con mis errores en la espalda y que el futuro puede lucir esperanzador.

Jasper lo suelta antes de que Damian pueda decirle algo, sintiéndose completamente dichoso al escuchar todas las palabras que su familia tenía que decirle.

Alice aparece de la nada, cayendo a la espalda de Damian, haciendo reír al vampiro— Tu camina mientras digo cuánto te amo, ya casi llegamos.

Damian la tomó de las piernas, riendo ante el comentario de su alocada hermana.

— Sé que no hemos tenido el mejor comienzo, cometí errores por una persona que no valía la pena— dice Alice, con algo de tristeza—, pero tengo toda la eternidad para enmendar mi error y velar por tu futuro.

— No hay nada que enmendar Alice, yo ya te he perdonado porque sé que no eres una mala persona, un error no te define— responde el chico sintiendo como Alice baja de su espalda.

— De todas maneras dedicaré mucho tiempo en cuidarte Damian Cullen.

Alice sale disparada y Damian suspira. Respira un poco y percibe el efluvio de una persona en particular que lo hace sonreír.

— Sabía que tú estarías detrás de esto— dice el muchacho mientras es abrazado por su mejor amiga, que ríe ansiosa.

— No podía faltar tonto, nuestro drama queen favorito me pidió ayudarle con ésto y yo como reina del shippeo dije yaasssss— responde Bonnie alegremente, guiándolo, siendo la última persona en tomarlo de la mano.

Ambos caminan hasta lo que parece ser una casa sacada de un cuento de hadas, cubierta de hojas naturales de árboles que rodean la propiedad.

Juntos suben unos escalones y Damian percibe el calor de muchas velas, decenas en realidad. Ladea su cabeza, confundido por todas esas muertes de cariño.

De no ser vampiro creería que estaba muriendo o algo parecido.

— Una vez leí en un libro asombroso que las almas gemelas no siempre tienen que venir de relaciones románticas. Lo entendí hasta ahora, jamás fui muy afín a las personas, creí que me lastimaría por ser diferente. Pero llegaste tú y me hiciste ver que ser diferente no es malo, que es extraordinario de hecho— la voz de Bonnie se corta por las lágrimas que suelta al decirle esas palabras a Damian—, me haces sentir que puedo tirarme de un edificio y que estarás ahí para atraparme, tú me salvaste la vida dos veces y eres mi mejor amigo.

Bonnie no podía decir más sin llorar, así que besa su mejilla y se separa de él.

Damian muerde su labio, expectante e intrigado. La oscuridad no le parecía aterradora como lo era al momento de su transformación, no después de escuchar lo que las personas que amaba tenían que decir sobre él, ahora la oscuridad era cálida y reconfortante.

— Puedes quitarte la venda— esa voz, aquella que lo había traído de vuelta de la muerte y que seguiría al mismísimo infierno.

Damian se quita la fina tela del rostro y parpadea al ver la luz de decenas de velas prendidas alrededor de él. Al mirar al frente ve a Edward vestido, al igual que él, en un elegante traje.

El muchacho abre la boca, Edward nunca le había parecido más bello, más arrebatador que en ese momento. Sus manos van hasta su pecho, pues se sentía tan expuesto que el último paso sería abrir su pecho y exponer su corazón.

— Compré este lugar para nosotros, para formar un hogar, para que sea nuestro hasta el final de los tiempos— Edward comienza a acercarse a Damian, quien hasta ahora mira a lo que se refería, viendo la casa que tanto le había gustado cuando había llegado a Forks.

— Tú la compraste, no es cierto— el asombrado vampiro abre los labios, mirando alrededor. Nada parecía real, todo parecía sacado de un libro de fantasía.

Su familia había desaparecido, dándoles la intimidad que necesitaban para un momento así, un momento que solo les pertenecía a ellos. — Y aquí, entregándote todo lo que soy, me atrevo a hacer esto— Edward camina hasta llegar a Damian y arrodillarse sobre su pierna derecha, sacando una sencilla alianza plateada, derivada del anillo que le hubiere pertenecido a su madre humana.

— Déjame construir el mundo que merece un alma tan pura como la tuya, y si el mundo ha de perecer, déjame seguirte entonces.

Damian no podía creer lo que estaba escuchando.

—Mi mejor amigo, mi compañero para la eternidad, ¿Me concederías el enorme honor de ser mi esposo?— los ojos dorados de Edward jamás le habían parecido tan hermosos.

Damian ideó miles de respuestas, desde las más cursis hasta las más graciosas, pero lo único que pudo decir en ese momento fue un simple...

— Sí.


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