── 001
❝ YOU'RE IN LOVE ❞
NIKOLAI LANSTOV ✗ FEM! oc
Y AHORA ENTIENDES PORQUE PERDIERON LA CABEZA Y LUCHARON TANTAS GUERRAS...
──── Cásate conmigo ────
Sacudiste la cabeza, negando.
Mientras que cualquier otra muchacha probablemente se derrumbaría sobre los adoquines de haber tenido el placer de escuchar aquellas palabras del rey, tú no lo harías. No podías.
La posibilidad de aceptar su propuesta era una mentira que ya no podías permitirte.
──── Tengo cierta inclinación hacia tu uso de las palabras, amor ──── Nikolai alcanzó tu paso con facilidad ──── Sin ellas, tus respuestas son muy poco claras ────
Detuviste tu paso, cerrando los ojos. Obviamente, Nikolai sólo pretendía intentar persuadirte de su razonamiento, pero no era consciente de cómo la repetición de su pregunta destrozaba aún más los pedazos de tu corazón.
──── Deja de preguntar ──── le pediste con desgana ──── No puedo casarme contigo porque no puedo ser reina ────
──── ¿No puedes o no quieres? ──── Nikolai abandonó su serena disposición; sus palabras nadaban ahora en interminables mares de exasperación. Su mirada paso de ser suave y picara a llenarse de una incomoda inseguridad.
Abriendo los ojos ante su suposición, fulminaste con tu mirada al futuro rey de Ravka.
──── Tu pueblo no aceptará a una grisha en el trono. No harán una excepción por amor porque no pueden entender cómo puede existir algo así entre tú y yo, Nikolai ────
Aunque ofendido, Nikokai suavizo su expresion al entender een que posicion de estaba poniendo.
──── Y ojalá pudiera hacer más para protegerte, pero ni siquiera yo soy capaz de ofrecerte un respiro de tus propias dudas ────
Por muy atrevidas o descaradas que te parecieran sus palabras, las aceptaste porque no había otra explicación concebible. Te negaste a seguir discutiendo con él, no cuando los momentos que les quedaban juntos ya empezaban a desaparecer.
──── Tienes demasiadas esperanzas en el mundo, Lanstov ────
Nikolai se burló, chocando su hombro contra el tuyo. Viste a través de su sonrisa socarrona y resplandeciente un deje de dolor, y él lo sabía. El zorro podía esconderse de casi cualquiera, pero nunca de ti, aunque no es que quisiera hacerlo nunca.
Así que fingía durante un minuto o dos, te irritaba con su plétora de personalidades. luego se le pasaba la borrachera, resonado por tu habilidad para penetrar sus defensas. Tu aguda conciencia de cada muesca de su armadura, de cada punto de apoyo para escalar su fortaleza, lo agravaba y reconfortaba al mismo tiempo.
──── Alguien tiene que hacerlo ──── te reprendió, contentándose con rodearte la cintura con un brazo y estrecharte contra su costado ──── No quiero olvidarlo ────
──── ¿Olvidar qué? ──── le preguntaste, volviéndote para mirarlo mejor mientras un suave mohín se dibujaba en tus facciones.
──── Que tengo esto ──── señaló a sus manos entrelazadas, ambas unidas con tal perfeccion que parecian hechas para el otro ──── A ti ──── te besó en la frente ──── A quien volver. Sólo esperaba que mi corazón encontrara su hogar, y lo hizo cuando te encontre a ti ────
Te quedaste quieta ante sus palabras.
Seguramente, un artista de las alturas podría haber captado el momento a la perfección por eso. Tendrían que haber sombreado suavemente sus siluetas individuales en una sola, ejecutar la suavidad de su mirada y reproducir la iluminación apagada con acuarela. Aunque por mas profesional que sea aquel artista, estabas segura que nunca podrian igualar la mirada de amor que Nikolai te dedicaba en ninguna de sus pinturas.
A ti te gustaba organizar tu vida en dos categorías; estaba el antes de Nikolai Lantsov y el después de él.
Antes de que el agua salada se convirtiera en lo primero que invadía tus sentidos por las mañanas, mucho antes de que ls hermosa sensacion de sus brazos cubiertos de cicatrices se ajustaran a tu alrededor cada dia cuando recien se despertaban, o antes de que sus besos se volvieran en tu adicción, tu habrías prendido fuego al puente de la creación de cualquier hombre desesperado.
Después de que aprendieras a no dar nunca nada por imposible, cediste voluntariamente un trozo de tu corazón al hombre mas enamoradizo de todos. Al principe que simplemente creias nunca poder tener. Hasta que el te tuvo a ti.
Agarrando con cuidado sus dedos, intentaste besar la punta de cada uno de ellos, pero como siempre, él se apartó antes de permitirte completar tu objetivo.
Frunciendo el ceño, le pasaste el pulgar por la mejilla, acariciando la suavedad de su piel.
──── Sólo llegué a seis. Nada de eso ──── le importunaste con una mirada tranquila ──── sobachka... ──── empezaste a advertirle.
──── Son más de cinco ──── comentó él haciendo referencia al día anterior.
Rápidamente, te besó para eliminar cualquier posibilidad de réplica. No podrías escapar de sus labios aunque tuvieras intención de intentarlo, cosa que no hiciste.
La necesidad de aire terminó por alejarte de Nikolai. Frunciste el ceño en su dirección, todavía frustrada por sus acciones; comprendías sus inseguridades y aceptabas la validez de sus sentimientos, pero eso no aliviaba el dolor de verlo desmoronarse ante tus ojos. No soportabas ver aquella sonrisa falsa que solo te daba para que no te preocupaces, para tratar de ocultarte su dolor, para tratar de alejarte de aquel ser que lo convertia en un monstruo.
──── Amor mío ──── le instaste ──── Nunca he entendido muchas cosas y he acabado huyendo ──── le retuviste con la mirada ──── Pero quiero quedarme y aprender cada parte de ti ────
Con tímidez, metió la cabeza en tu cuello escondiendose de tu mirada y dejando que tu calor calme sus inquitantes latidos freneticos.
──── Tienes que guardarte alguna esperanza ──── dijiste suavemente, apoyando tu cabeza en la suya.
Elgimió, lo que indicaba que reconocía amargamente tu verdad. Te giraste para besarle la sien, dando a tus labios el respiro de quedarse justo debajo de sus rizos dorados. Aspiraste un suspiro cuando él respondió con uno propio, plantado en la piel de tu cuello; tierno pero inesperado.
──── Pero quiero que lo tengas ──── respondió, cuidando de inyectar la dosis adecuada de su personalidad para hacerte sonreír sin que su sinceridad fuera una forma de desentenderse del tema.
Le diste una mirada de picardia, derritiendote bajo su mirada y en sus brazos.
──── Bien ────
Sonrió tan radiante como el sol, con un rubor a juego con el arte de su puesta. Pensaste que podrías quedarte en ese momento con él, que ni siquiera él podría llevarte al siguiente todavía. Deberías haber sabido predecir mejor su comportamiento impredecible.
──── Entonces... ──── dijo ──── Cásate conmigo ────
──── Nik... ──── respiraste, luchando en una batalla perdida con tu propia sonrisa.
Su insistencia no te obligó a aceptar, más bien te encantó.
──── ¡No! ──── cortó deliberadamente ──── No ──── sus palabras eran ahora intencionadamente más suaves.
──── Nikolai, amor ──── enunciaste ──── Si soy una reina... ────c aptaste el segundo exacto en que la luz volvió a filtrarse en sus ojos ────Nunca volveré a tenerte de la misma forma... no como ahora, al menos ────
──── No lo entiendo ──── frunció el ceño entre murmullos.
──── Estaremos más cerca que nunca, pero me temo que eso podría separarnos más de lo que nunca hemos estado ──── expresaste con un tono hundido.
Sin dejar que te alejaras ni emocional ni físicamente, te estrechó entre sus brazos.
Ya sintiéndote más arraigada, respiraste su aroma a mar y pino. Estaba a tu lado en ese momento, y era suficiente.
──── Nunca podría no amarte ──── replicó.
──── No es eso lo que estoy diciendo ──── rebatiste ──── Pero, ¿y si ya no te gusto? Después de que estemos estresados y agobiados y en obstinado desacuerdo ────
Nikolai soltó una risita, besando cada centímetro de tu cara.
──── Me gusta cada pedazo de ti ──── sus pulgares se deslizaron por tus mejillas hasta tu garganta, empujando tu cabeza hacia atrás para tener más acceso ──── Me gustas más que cualquier viaje que haya hecho, cualquier aventura que haya buscado, y más que cualquier riña a la que podamos enfrentarnos ────
Mirándole bajo unas gruesas pestañas, esbozas una sonrisa torcida.
──── ¿De verdad? ────
──── Oh, sí ──── divulgó ──── Me gustas más que nadie, incluso mas que a mi mismo ──── empezó a burlarse de ti ──── Y resulta que yo me gusto bastante, no se si estabas enterada de eso ────
──── Bien ──── cediste con un leve suspiro ──── Déjame demostrarte cuánto me gustas y seré tu reina ────
Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su cara, pero antes de que pudiera acercar su cabeza a la tuya, le apartaste las manos del cuello.
──── Me gustas... ──── empezaste con un suspiro, inclinándote hacia delante para besar cada una de las yemas de sus dedos ────Uno, dos, tres ──── continuaste mientras él te observaba con delicadeza ──── Ocho, nueve, diez ────
Parpadeando con rapidez, su mirada se suavizó.
──── No seas mi reina ──── dijo Nikolai, a un solo suspiro de tus labios ──── Sigue siendo mi mejor amiga, la mujer que busco en cada habitación, la razón por la que el tiempo pasa demasiado rápido ────
──── Gracias por compartir tu esperanza conmigo ──── hablaste y dibujaste tus labios en una línea recta ──── Gracias por dejarme estar enamorada de ti ────
──── Nunca dejaria de hacerlo ──── empezó a balancearse de adelante hacia atras contigo entre sus brazos ──── Sólo podía esperar que siguieras viniendo ────
──── Estoy tan enamorada de usted, mi principe ──── insististe ──── Y resulta... que eso me gusta mucho ────
───── 𝐖𝐑𝐈𝐓𝐓𝐄𝐍 𝐁𝐘
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