𝟎𝟑

Después de saber quiénes eran las personas qué iban a reclutar para el robo, Román y Tej fueron los primeros en llegar al lugar de encuentro.

—Ay, no es cierto— dijo Tej al salir de su auto—. Veo qué al final tocaron fondo, ¿Verdad?

— Eso parece, por qué al final tú estás aquí— le respondió el moreno.

Los dos amigos se abrazaron, encantados de verse. Cuando unos segundos después, Gisele llegó en su moto.

— Qué sexys piernas, nena— Román se acercó a la mujer—. ¿Cómo a qué hora abren?

Gisele sacó su arma, y le apuntó al moreno.

—A la misma hora qué tiro de este gatillo— dijo Gisele, asustando a Román—. ¿Quieres qué las abra, precioso?

—Mira eso, ¿No te lo dije hermano?— dijo Tego al llegar junto a Río—. La flaca tiene agallas.

— Me parece qué empezó la fiesta sin nosotros— dijo Río en español.

—¿De dónde vienen estos estúpidos?— preguntó Román, mirándolos.

—¿A este que le pasa?— preguntó Tego—. Estúpidos latinos.

— Feo es feo, blanco o negro— le habló Río.

—¿Yo feo? Yo creo que el feo eres tú— le respondió Román, enojado.

—¡Tú feo!— se burló Rio.

Los cuatro empezaron a pelear, cuando justo en ese momento llegó, Han.

— Veo qué ya se conocen— Dominic, y los demás salieron al mismo tiempo. Para después saludarse entre todos.

—¡No puede ser! ¿Isabella?— sonrió Román, mirando sorprendido a la mujer—. La última vez qué te ví, tenías ocho años, no lo puedo creer.

— Hola, Román— la O'Conner sonrió, para darle después un abrazo—. Igualmente es un gusto volverte a ver, al igual qué a ti Tej.

— ¡Bella! Pensé que no me recordabas— Tej se acercó a Isabella, y le dió un abrazo—. Tantos años sin verte, tenías once cuando te vi.

— Pues el tiempo pasa volando— Isabella río.

— Dom te presento— dijo Brian a Dom, señalando a sus amigos—. Tej, cuidó de Isabella cuando tenía que trabajar, y aparte es un experto en electrónica, y el es mi amigo Román Pirce, también estuvo para  Isabella cuando era apenas una niña, tenemos historia, lo conocí en el reformatorio.

— Escuchado sobre tí— Dominic miró a Román, mientras qué el moreno asintió.

Gisele se acercó a Isabella.

— Se que tú y yo, no empezamos del todo bien, o tal vez que casi no hablamos— Isabella alzó una ceja, sorprendida—. Pero me gustaría llevarme bien contigo, y no te preocupes no tengo ninguna intención con Dominic.

— No te preocupes, Gisele— Isabella sonrió—. Yo ahora estoy con el, no hay necesidad de tener algún problema contigo.

Gisele asintió.

— Antes que nada, quiero presentarle a alguien— Dominic, llamó a Adam para qué lo conocieran—. El es Adam Halstead, mejor amigo de Isabella, y amigo de Brian, el mejor tipo para poder pelear con los malos, y aparte de saber proteger a los suyos.

— Es un gusto conocerlos a todos— dijo Adam, y todos asintieron.

Después de hacer todas las presentaciones, empezaron con el plan qué tenía Dominic.

—El objetivo se llama Hernán Reyes— dijo Brian—. El controla las drogas aquí. No lo arrestan por qué no deja rastro.

—Eso significa qué uno usa bancos— todos miraron a la morena—. Por qué lo debe tener en casas de dinero.

—Tienes razón, Gisele— Isabella sonrió, mirando a la chica, para después abrir un mapa—. Diez, para ser exactos, todas están repartidas en la cuidad.

— Y todas serán robadas— dijo Dom, colocándose a lado de su chica.

—¿Todas?— preguntó Tej.

—Si, todas— le respondió Toretto.

— Es una locura— todas miraron a Román—. ¿Llamarnos a un país extranjero, para robar al tipo qué lo controla? Pensé que eran negocio, parece más bien algo más personal, ¿Es eso? Los estimo a todos, pero lo personal no es buen negocio.

—Estamos hablando de 100 millones de dólares— le dijo Isabella, haciendo qué el moreno se parará.

—¿Qué dijiste? ¿Cien...? A veces pienso demasiado las cosas— Isabella río, conociendo ya al tipo—. Y se qué te conozco de toda la vida, Isa. Pero tienes qué saber.

—100 millones de dólares, y todo lo qué tomemos— habló está ves Dominic—. Se va a repartir entre todos.

—Mas de once millones por cabeza— habló Tej—. Cuenten comingo.

— Y comingo— dijo Río.

—Once millones— dijo Román sin creerlo—. Con ese dinero podre tener varias mujeres.

—No puedes atacar diez veces a un objetivo— habló Gisele—. No se puede, nadie lo ha hecho.

— Cuando ataquemos la primera casa— Isabella miró Han—. Harán lo qué puedan, para proteger las otras.

— Exacto— sonrió Isabella, para después mirar a Dom.

—¿Estarás lista para esto, preciosa?— preguntó Dom, después de planear todo.

—Dom, recuerda nunca subestimarme— Dominic río—. Y si estoy más qué lista, para todo.

—Esa es mi chica— Isabella le dió un beso rápido en sus labios.

Dejaron a todos los hombres, y mujeres arrodillados en el suelo, con el dinero en una carretilla.

—¡Todos están muertos!— gritó uno de los hombres—. No podrán ocultarse.

Todos se quitaron el pasa montaña.

—¿Quien se oculta?— preguntó Dom.

—¿Están locos? ¿Están locos?— preguntó el hombre—. ¿Saben quién es el dueño? ¿A quien le roban el dinero?

Adam tomó un tarro de gasolina, y lo empezó a tirar hacia el dinero.

—No lo robamos— dijo Dom, para después encender un mechero, y tirarlo hacia el dinero—Dile a tú jefe, quienes hicieron esto— Dominic se acercó al mismo hombre—. Y qué se va a volver a repetir.

Después de una horas, empezaron a seguir uno de los autos qué llevaba el dinero de Reyes, las diferentes localizaciones qué estaba en aquel chip. Solo que ninguno de ellos se imagino cuál sería la última localización.

— Este trabajo acaba de dificultarse— dijo Brian, al ver cómo varios de los autos entraban al departamento de policía de Río.

—¿Tú crees, papá?— le preguntó Isabella, irónicamente.

— Si lo movió a una jefatura de policía, tiene comprada a mucha gente influyente— habló Roman.

—Yo digo que nos vayamos, por dónde vinimos— dijo Río.

— Esto no se puede hacer— habló Tego.

—¿No podemos? No deberíamos, querrás decir— Gisele miró a Han sonriendo, cosa qué Isabella notó.

—Yo creó qué esto no cambia nada— habló Toretto—. Tenemos qué seguir el plan.

—¿Qué dijiste?— preguntó Román—. Ésto paso de "Misión: imposible" A "Misión: maldita demencia."

— Deberías calmarte— le dijo Adam.

—¿Calmarme? Hermano, no tengo miedo, solo digo qué entrar a ese edificio es una locura— Isabella río.

— Déjamelo a mí— dijo Brian, alejándose de ahí.

—Espero qué tengas razón, Dom— Toretto miró a Isabella.

—Todo saldrá bien, lo prometo— Isabella asintió.

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