𝟎𝟑

Dominic llegó llegó al bar donde también se encontraba Brian jugando en el billar. Dom se acercó a la barra mirando a todos, Brian se dió cuenta, y también se acercó a la barra para tomar un trago.

—Qué llegué los federales justamente el día en dónde entras al equipo— dijo Brian para sentarse a lado de Dom—. ¿Mala suerte, no?

—Quisiera decir qué me sorprende qué estés aquí— Dom tomó una cerveza—. Qué bien decirles qué trabajas para la policía.

—Tal vez lo mismo qué me impide a mi decirles a qué has venido— Brian lo miró con una sonrisa burlona—. Y eso también molestaría a Isabella, ya sabes cómo se pone respecto a la familia.

— Hablando de familia, ¿No te digo lo qué supo de su padre?— Brian lo miró confundido—. Vaya, no esperaba a eso.

—¿De qué estás hablando?— preguntó Brian.

—Creo qué los padres de Isabella regresaron.

Pero antes de qué Brian pudiera decirle algo, Ramón llegó en ese momento.

—¿Qué pasa amigos?— los saludó a ambos.

—¿Cómo estás?— le preguntó Brian.

—¿Se divierten?— ambos asintieron—. Vamos a divertirnos más.

Brian, y Dom lo siguieron hacía una parte alejada del Bar.

—¿Cómo está la chica? Sus carros tuvieron un fuerte golpe— dijo Ramón pará después sentarse en sillón—. Sobretodo el de ella, tiene mucho carácter.

—Ella está bien, no está molesta con nadie— Brian miro a Dom burlón, haciendo qué el apartará la mirada un tanto molestó.

—Escuché qué saliste de la cárcel— Ramón le dijo a Brian, cuando los dos se sentaron.

—¿Enserio? ¿Conociste a Chin García?— Dom le preguntó a Brian.

—No, muchos nombres. Una prisión grande— Dom asentía burlón pará después tomar la cerveza—. Muchas caras.

—¿Y tú? Escuché qué muchas personas quieren matarte— Ramón le dijo a Dom.

—El negocio no puede ser bueno— dijo Brian.

—Depende dé como veas las cosas niño— Dom miró a Brian fijamente—. Y supongo qué no quieres ver a tú hija, sufrir por qué yo vaya a la cárcel.

—¿Ustedes se conocen?— Ramón los miró a ambos.

—Si, está enamorado de mi hija— Brian sonrió.

—Asi es, y el salía con mi hermana— Dom miró a Ramón.

—Pues qué suerte tienes— Ramón miro a Brian.

—¿Por qué lo dices?— preguntó Brian.

—Sigues respirando— Dom río ante eso, mientras miraba a Brian.

—Oye, amigo. Quiero preguntarte algo— Brian le preguntó a Ramón—. ¿Te suena el nombre de Peter Johnson?

Brian miro fijamente a Dom, para después mirar a Ramón. El hombre tomó un trago, para después suspirar y decir.

—Peter es un gran amigo de Braga— Dom y Brian se miraron confundidos—. Son conocieron en las calles, Peter prácticamente se volvió casi su mano derecha. Solo que hubo un tiempo qué no se vieron más, hasta qué hace un año volvieron a verse, y al parecer Peter anda en busca de su hija.

—¿Sabes el nombre de ella?— preguntó Dom, intentando sacar más información.

—Para nada, solo sé qué ella debería de tener unos veintitantos años— Brian y Dom volvieron a mirarse. Isabella tenía actualmente veinticuatro—. Y su esposa, Sydney igual la está buscando. Braga los está ayudando a encontrarla, sólo que no saben en donde buscar no tienen ninguna pista.

El mundo de Brian se vino abajo al escuchar el nombre de su hermana. Era la primera vez en mucho años qué no lo escuchaba, simplemente no podía creerlo. Aunque no podía permitir qué ellos la encontraran, no después de abandonarla como lo hicieron.

Aún el rubio recordaba ese día como su hubiera pasado ayer. Y es por esa razón qué el no quisiera qué la encontrará, debía evitar qué Isabella se involucrara en esto, pero sabía lo testaruda que es su hija.

De repente una hombre se acercó a Ramón, y le dijo algo en el oído.

—Bien, pueden beber, mujeres lo qué querian— dijo para después levantarse, e irse de ahí.

—Braga es mío. Y Peter igual, no pienso permitir que ellos encuentren a Isabella— Brian miró fijamente a Dom—. Así qué tenga qué arrastrar a todos.

Brian se levantó y se fue de ahí.

—Suerte— murmuró Dom.

Igualmente Dom quería encontrar a Braga, y no solamente a el. Si no también a Peter, algo le decía qué si el llegará aparecer, podía traer bastante problemas.


Isabella estaba en su departamento, mientras qué estudiaba algo sobre la policía junto a Adam qué la ayudaba en algo. Tenía cómo dos horas estudiando, qué eso estaba estresando un poco a la chica.

—¿Crees que puedas enseñarme a disparar?— Adam quedó incrédulo ante la pregunta.

—¿Brian ésta de acuerdo?— preguntó, y Isabella negó con la cabeza.

—Necesito aprender, no quiero qué mi padre me proteja todo el tiempo. Necesito defenderme yo sola, Adam.

—Eso está bien, Isa. Pero aprender a disparar es bastante peligroso— Isabella rodó los ojos—. Y debes tener el permiso de Brian.

—Soy mayor puedo tomar mi propias decisiones. Y se que debo, pero en realidad no quiero qué se entere— Adam sonrió mirándola directo a los ojos, haciendo qué se conectarán al instante—. ¿Por qué me miras así?

—No lo sé, tal vez por qué te ves más linda qué nunca— Isabella agachó la cabeza, Adam suspiro—. Lo siento, no debí decirte eso. Sé que estás enamorada de Dom, y qué nosostros somos amigos.

—Adam, tranquilo— Isabella sonrío, tomando su mano—. Sé que somos amigos, y qué si estoy enamorada de Dom. Pero no lo sé, es complicado, ¿Sabes? Las circunstancias no quieren qué estemos juntos.

—No digas eso, en algún momento el se dará cuenta de la gran chica qué eres, recuerda eso.

—Eso espero— murmuró Isabella.

— Respecto a lo de disparar, te enseñaré lo básico— Isabella aplaudió mientras sonreía—. Y no le vayas a decir a Brian va a molestarse comingo.

—No te preocupes, no le diré nada.

Mientras tanto Dominic aprovechó la oportunidad perfecta para poder bajar a un sótano. Se quedó incrédulo al ver el auto qué persiguió a Letty antes de asesinarla, de tan sólo imaginarse aquella situación su rabia subía cada vez. Letty era su mejor amiga, no imaginaba en esa situación a Isabella, se volvería loca si la llegase a perderla.

—¿Esté auto te llamó la atención?— preguntó Gisele.

—Estoy admirando el trabajo de pintura— Gisele se acercó a el a pasó lento, mientras qué sus tocones resonaban en el lugar.

—¿Eres uno de esos hombres qué prefieren los autos, a las mujeres?— Gisele le preguntó, colocándose a su lado mirándolo fijamente.

—Soy uno de esos hombres qué a pesar del modeló aprecia la linda carrocería— Dom le respondió mirandola—. ¿Es tuyo?

— Es el auto de Fénix— Gisele empezó a caminar—. Lo verás en el punto de encuentro, el va a guiarte. Y ahora qué conozco tú gustos en auto. Dime, ¿Qué buscas en una mujer?

—Antes qué nada empiezo en sus ojos. Debe tener la clase de ojos qué puedan trascender cualquier pretención— Dom empezó a hablar, mientras pensaba en aquellos ojos verdosos de una tal O'conner—. Qué distingan la bondad en ellos, la furia qué la caracteriza. Cuarenta por ciento angel, ochenta por ciento diabla. Qué sea decidida, y que nunca pueda rendirse. Y qué de todo por su familia, y qué nunca los abandone a pesar qué pase algo malo.

Gisele agachó la cabeza, intentando ocultar su molestia.

— Y qué a pesar qué todos la vean como una niña, ella siempre demuestre no serlo— Dom pensó en Isabella, más bien imaginado qué la tenía al frente.

—Yo no soy esa clase de mujer— Gisele se acercó a el seductoramente.

—Lo sé— Dom se apartó de ella.

—¿Es ella?— preguntó Gisele, Dom la miró de nuevo.

—La chica qué fue con el rubio lindo. Lo sé por qué ella se molestó contigo por ganar la carrera— Gisele se cruzó de brazos—. Ella es una niña, no creó qué se la chica qué buscas.

—Estas tan equivocada. Ella es la única mujer qué buscó, y qué siempre voy a ver— Dom se acercó a ella mirándola fijamente—. Es la única mujer qué amó, ¿Te quedó claro?

—Clarisimo.

—Bien— dijo Dom para después irse de ahí.

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