𝟎𝟐


—A todas las unidades nos informan acerca de una carrera— anuncio la radio desde el auto de León.

—¡Diablos! ¡Viene la policía! ¡La policía!— grito León desde la radio.

Todos empezaron a correr para irse. Isabella no sabía que hacer, su primera opción era subirse a su auto e irse, pero estaba en shock era la primera vez que le pasaba algo así.

—¡Isabella! ¡Sube a tu auto!— gritó Brian.

—¿¡Adónde irás tu?!— preguntó Isa corriendo hacia su auto.

—Solo debes seguirme— Brian se subió a su auto para después subirse, y acelerar.

Isabella se subió al auto, y aceleró lo más rápido posible. Le hizo caso a su padre y se aparco detrás de su auto siguiéndolo.

Brian seguía manejando sin algún rumbo, Isabella igualmente hacia lo mismo, aún tenia ese miedo, pero debía lograrlo. De repente su padre se metió por un callejón, Isabella lo siguió de nuevo, y sin darse cuenta miro como Dominic Toretto venía siendo perseguido por la policía.

Se estacionó en medio del callejón, Dom se detuvo, sorprendido en ver a la chica de nuevo.

—¡Súbete! ¡Ahora!— gritó Isabella. Dom le hizo caso, y se subió a su auto en el asiento del copiloto.

Isabella aceleró el auto, miro por la parte detrás para ver si su su padre venía, que efectivamente venía siguiéndolos, y detras de el venía una patrulla. La chica salió del callejón, dió la media vuelta, para después empezar a conducir como su padre le había enseñado alguna vez.

De repente dos coches de policía se detuvieron delante de ella, pero nada que Isabella podía pasar. Los esquivo dando una gran vuelta, para después alejarse de ahi.

La chica tenía otro plan para desaparecer a los policías. De un momento a otro, aceleró el auto a tal punto, que el auto salto pará después caer en la carretera, Dom tuvo que agarrarse al asiento para no salir volando.

Unos segundos después, la policía ya no venía siguiendolos, solo Brian que venía detrás de ellos.

—Eres la última persona en el mundo que esperaba ver— dijo Dom después de un rato.

—Oh, claro. Que linda manera de decir gracias— se burló Isa, trayendo la mirada de Dom—. Espero caerte bien, para que dejes que mi padre se quede con su auto.

—¿Tu padre? No es muy joven para ser papá— Isabella sintió un poco de incomodidad ante su pregunta, cosa que Dom notó rápidamente—. Oye, si no quieres hablarlo, lo entiendo preciosa.

—Es una historia bastante larga, Dom— respondió Isa sin mirarlo—. En realidad Brian es mi tío, pero el me adoptó cuando mis padres me abandonaron siendo apenas una bebé. Y desde entonces es el único que está para mi, y qué lo veo como mi padre, al que también quiero.

Dom se sintió bastante pena por la chica. Aunque también le sorprendía que ella tuviera esa gran confianza con el, cuando apenas se estaban conociendo.

Varias motos aceleraron quedándose a lado de ellos. Isabella se sorprendió, no sabía quiénes eran, pero Dom los conocía muy bien.

—Oh, genial— Dom miró desde la ventana de atrás del auto—. Esto será una larga noche.

—Dime que por favor son amigos tuyos— le dijo Isa con nerviosismo.

—No te preocupes, preciosa. Te voy a proteger— Isa lo miró sorprendida, pero a la vez contenta ante sus palabras.

Uno de las motos se colocó a lado de Isa. Ella lo miro con bastante miedo.

—Siguenos. Deprisa— le dijeron para después acelerar.

La chica le hizo caso al motorizado, empezando a seguirlo. Miraba por el retrovisor para ver si su padre venía, que por suerte lo hacía. Llegaron a una especie de barrio chino, era la primera vez de Isa de estar en lugar de esos.

Se estacionó, al igual que los otros motorizados. Isa, y Dom se bajaron del auto. Brian se estacionó igualmente, bajando así rápidamente del auto, e ir hacia donde estaba Dom y Isa.

Los demás motorizados se bajaron de ellas, enseñando sus armas. Isa se escondió detrás de Brian, empezaba a tener más miedo del que tenía antes.

—¿Están bien?— preguntó Brian a ambos, los dos asintieron.

—Pense que teníamos un trato— habló el chino—. Tu en tu barrio, y yo en el mío. Todos contentos.

—Nos perdimos, Johnny. Íbamos a decírtelo— le respondió Dom.

—¿Quienes son?— preguntó Johnny.

—Mi nuevo mecánico, Brian. Y ella es su hija, Isa— Dom señalo a padre e hija—. Conozcan a Johnny Tran, el que utiliza pantalones de serpiente. Y el es su primo, Lance.

—Que suerte la nuestra— murmuró Isa.

—¿Cuando me vas a dejar competir en tu
Honda 2000?— Dom le preguntó a Johnny, cosa que el ignoró por qué miraba el auto de Brian.

—¿Es tu auto?— le preguntó Johnny a Brian.

—Lo era, ahora es de el— le respondió Brian.

—No, aún no tenga la factura— le dijo Dom.

—Entonces no es de nadie— se burló Johnny—. Alguien le puso empeño, ¿Que opinas, Lance?

—Es una máquina increíble— le respondió el mencionado.

—Si, en efecto— dijo Johnny, para después palmear el hombro de Dom—. Vámonos. No veremos en el desierto, el próximo mes, preparate para hacer el ridículo.

—No, con este auto que puede patearte el trasero de imbécil— le dijo Dom.

—Tengo algo para tí. Adiós lindura, espero verte pronto—  Isa rodó los ojos. Johnny y los demás se colocaron sus cascos. Para después arrancar las motos e irse.

—¿Puedes decirme que fue eso?— preguntó Brian confundido.

—Es una larga historia, ya les contaré— Dom abrió la puerta del auto de Isa

—No, no te pienso volver a subir en mi auto. Eres un gran peligro para, Mary— Dom la miro con el seño fruncido.

—Dom, vamos en mi auto— Dom le hizo caso y los dos se fueron hacia su auto. Pero antes de subirse, otra vez escucharon las motos acercarse a ellos. Los tres se apartaron confundidos.

—Por favor, espero que se les haya olvidado algo— chillo Isa, escondiéndose detrás de Brian.

Las tres motos se estacionaron el auto de Brian, para después sacar sus armas y empezar a disparar hacia al auto.

—¡El nitrógeno!— gritó Dom para después tomar la mano de Isa, y correr lejos del auto.

—¡Mary!— Isa gritó al ver a su auto incendiarse gracias a la explosión del auto de Brian—. Papa, mi auto.

—Lo siento, pequeña. No debí traerte aquí— Brian abrazo a Isa, que estaba apunto de llorar—. Debemos irnos, ahora.

Después de unos segundos, salieron de ahí. Isa se había quitado las botas que traía que eran bastantes largas, Dom estaba algo pendiente de qué no se cayera.

—¿Por qué hicieron eso?— preguntó Brian.

—Es una larga historia— le respondió Dom.

—Tenemos 20 millas. Cuéntame.

—Es sobre un negocio que salió mal— le dijo Dom—. Además cometí el error de acostarme con su hermana.

—Con razón el pobre está enojado, Dom— se burló Isa, llevándose una media sonrisa de parte de el.

Para tan poco tiempo que se conocían a Dom le empezaba a gustar la chica. No sabía por qué, pero le fascinaba todo de ella, su manera de correr en las calles, su manera de hablar, todo le empezaba a gustar de ella.

Igualmente para Isabella le empezaba a gustar el hombre mayor. Nunca antes le había gustado alguien mayor, siempre eran los chicos de su edad, como David su ex novio algo toxico. Pero había algo que a ella le gustaría dispuesta a averiguar.

Al llegar a la casa de Dom, los tres bajaron del taxi. Se podía escuchar la música bastante fuerte en la casa.

—Cuidate— dijo Brian alejándose del hombre junto a Isa.

—Oigan, ¿No quieren tomarse una cerveza?— preguntó Dom desde la puerta.

—¿Quieres? Si no quieres, está bien— Brian le pregunto a Isa. Ella asintió—. ¿Segura, Isa?

—Segura, papá— Isa miro a Dom—. Además quiero conocer más a la pandilla de Dom.

Brian se sorprendió ante eso, aunque era la excusa perfecta para su plan. Cosa que tal vez podría arrepentirse después.

—Si, por qué no— Brian le dijo a Dom. Para después a empezar a caminar junto a Isa, hacia la casa.

Al entrar a la casa, Isa miro a la pandilla. Todos la saludaron, menos Vince que estaba en una esquina de la casa.

— Ésto si es fiesta— murmuró Isabella.

—Oye Dom, íbamos a salir a buscarte— le dijo León al ver al hombre. Dom se acercó a el, y le tumbó la cerveza.

Después se acercó a Vince que estaba tocando la quitarra para impresionar algunas chicas.

—¿Dónde estabas?— preguntó Dom enojado.

—Habia muchos policías. Salieron de todas partes, era una lluvia de uniformados— se excusó Vince, mientras qué Dom lo miraba con ganas de golpearlo ahí mismo.

—¿Es tuya?— preguntó Dom al ver la cerveza de Vince.

—Si, es mi cerveza— le respondió el un tanto confundido, Dom la tomó después, para después caminar hacía dónde estaba Isa.

—Oye, Einstein. vayan arriba — dijo a Dom al ver a Jesse en la cocina con una chica—. Para pulir un auto hay que quitarle la tapa. Ni eso puede hacer.

—¿Estás bien?— le preguntó Letty preocupada. Brian llegó en ese momento para colocarse a lado de Isa.

—¿Cómo, si estoy bien?— se burló Dom, mirándola.

—Solo te estaba preguntando— Dom no le dijo nada, ignorandola.

—Oye, Dom. ¿Por qué trajiste a esos bastardos?— preguntó Vince enojado, Dom se giró muy enojado con el.

—¡Por que eso bastardos, me liberaron de la cárcel!. ¡No salieron huyendo! Esa chica, me trajo de vuelta— Dom le gritó a Vince. Después se dirigió hacia Isa y Brian, dándoles una cerveza a cada uno—. Escojan la cerveza qué quieran, mientras sea una corona.

—Gracias— le dijo Brian.

—Gracias, guapo— Isa le guiño el ojo, llevándose una sonrisa de Dom.

—Era de Vince, disfrutala.

Brian limpio la boquilla con su camiseta, para después tomarse un trago, y mientras miraba a Vince.

—¿Dónde está el baño?— preguntó Brian.

—Arriba, primera puerta, a la derecha— le respondió Dom mientras seguía mirando a Vince enojado.

—Oye, preciosa. Siéntate no mordemos para nada— le dijo Dom a Isa, al verla algo incómoda.

—No, gracias— sonrió Isa—. Además no quiero causar problemas

—No debiste traerlos, no sabes que clase de personas sean— Vince seguía enojado—. No sabes que estúpidos sean.

—¿Disculpa? Yo creo que estúpidos serán otras personas— Vince la miro enojado—. Por qué tan poca cosa eres, que no eres capaz de coquetear bien con una chica.

—¿Que mierda te pasa, niña?— preguntó Vince acercándose a ella. Dom se coloco al frente de Isa.

—Si le colocas una puta mano encima, te juro que no la cuentas, Vince— le gritó Dom. Los demas lo vieron confundidos ante su nueva actitud—. No pienso permitir qué ninguno de ustedes, le hablé así a ella. No después lo qué hizo por mi, igual pasa con Brian.

—Dom, tranquilo. Lo sentimos— le respondió León—. ¿No es así, Vince?

Vince asintió alejándose de ellos.

—Ire afuera. Si mi papá sale, dile que me fui a casa— Isa salió de la casa, pero Dom la siguió.

—Oye, Isa. ¿Adónde vas?— le pregunto Dom—. Si te sentiste incómoda, lo siento.

Isa se sintió feliz ante su preocupación. No recordaba las veces qué David se preocupaba por ella, siempre eran peleas, discusiones qué terminaban algo mal, casi no había algo de interés romántico en la relación. Brian siempre la protegía, casi siempre se peleaban con el, por qué intentaba aveces pasarse con ella, pero David no le importaba, y seguía intentando hasta lograr su objetivo. Isabella termino cansandose, y terminó con el, que hasta ahora el no quiere aceptar.

—¿Estás bien?— preguntó Dom—. Te han dicho que tienes unos lindos ojos.

—No, nunca— Isa sonrió—. Eres el primero que me lo dice.

—¿De verdad? Entonces soy bastante afortunado— Dom se acercó a ella con paso corto. El era bastante alto que ella, ya que Isa lo alcanzaba por el pecho.

—¿Letty, es tu novia?— preguntó Isa algo curiosa

—Lo era, terminamos hace tiempo.

—Oh, lo siento.

—¿Tu tienes novio?— preguntó Dom, y Isa nego con la cabeza.

—Mi ex novio, es un maldito tóxico de mierda.

—Menos mal, terminaste con el.

Isa se acercó más el, haciendo qué sus miradas se conectarán. Era la primera vez que Isa sentía ese sentimiento tan fuerte, aunque le sorprendía la tanta cercanía que tenían al tan poco tiempo que se conocieron, pero no podía evitarlo, le empezaba a gustar el hombre. Igualmente a Dom, le empezaba a gustar la chica, de una manera en que quería protegerla de todo, y estar para ella en todo momento.

Dom se acercó más a ella, hasta qué sus respiraciones chocaron entré si. Seguían mirándose de una manera bastante especial, hasta que escucharon la puerta de la casa abrirse, separandose rápidamente.

—Isa, ¿Nos vamos?— preguntó Brian.

—Si, claro— Brian los miro a ambos confundido—. Nos vemos después, Dom.

—Nos vemos, Isa.

—Adios, Dom.

Después de despedirse, llegaron a casa. Brian seguía confundido ante ese extraño acercamiento que vió ante su hija, y Dom.

—¿Pasó algo entre tu, y Dom?— preguntó el rubio.

—¿Nosotros? Para nada, solo estábamos hablando— Brian río, la conocía a la perfección, sabía que estaba mintiendo—. No te miento, no pasa nada, papá.

—Esta bien, te voy a creer.

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