🌹࿐「 𝖢𝖺𝗉𝗂𝗍𝗎𝗅𝗈 13 」
«𝖢𝖺𝗉𝗂𝗍𝗎𝗅𝗈 𝗇𝗎́𝗆𝖾𝗋𝗈 𝗍𝗋𝖾𝖼𝖾»... [13]
❝𝗠𝗮𝗿𝗰𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗵𝗶𝗯𝗶𝗱𝗼❞
El sol apenas comenzaba a iluminar el horizonte cuando un par de golpes resonaron en la puerta de la habitación de Jimin. Aún envuelto en la fragilidad del sueño y los recuerdos del día anterior, se incorporó lentamente, ajustándose la ropa que había llevado durante toda la noche, incapaz de conciliar un descanso verdadero. Los ecos de las palabras del rey seguían perforando su mente, y la marca en su cuello ardía como un recordatorio constante de su vulnerabilidad.
━ Jimin, abre la puerta ━ dijo una voz familiar al otro lado.
El corazón de Jimin se aceleró al reconocer el tono grave y autoritario de Yoongi. Tragó saliva, su cuerpo tensándose automáticamente. No quería enfrentarlo, no ahora, no cuando su mente estaba saturada de preocupaciones y su cuerpo cargaba las marcas del control opresivo que ambos parecían ejercer sobre él. Dudó por un momento, deseando que Yoongi simplemente se marchara, pero un segundo golpe, más insistente, lo obligó a reaccionar.
Con pasos vacilantes, caminó hacia la puerta y giró la llave, abriendo apenas lo suficiente para asomar el rostro. Pero Yoongi no era alguien que aceptara barreras tan frágiles; empujó la puerta con facilidad y entró sin invitación, cerrándola detrás de él con un movimiento firme.
━ ¿Qué significa esta actitud evasiva, Jimin? ━ preguntó directamente, con una nota de impaciencia en su voz mientras lo observaba con ojos entrecerrados ━. No puedes ni siquiera mirarme a los ojos.
Jimin dio un paso atrás, evitando el contacto visual.
━ No… no es nada ━ respondió, su voz apenas un susurro mientras sus dedos se retorcían nerviosamente.
Yoongi avanzó, acortando la distancia entre ellos. Había algo en su mirada que no admitía excusas ni mentiras. Era una fuerza que siempre lograba desarmar a Jimin, aunque en ese momento lo único que sentía era el deseo de escapar.
━ Mírame cuando te hablo ━ ordenó, su tono firme pero contenido.
Jimin levantó lentamente la vista, sus ojos brillantes por las lágrimas que luchaban por no caer. Yoongi frunció el ceño al notar la expresión de angustia en el rostro de su prometido, y fue entonces cuando sus ojos se detuvieron en el cuello de Jimin. El moretón, aunque parcialmente oculto por el cuello alto de su camisa, era inconfundible.
━ ¿Qué es eso? ━ preguntó Yoongi, señalando con un movimiento breve pero directo hacia la mancha oscura.
Jimin retrocedió instintivamente, levantando una mano para cubrirse.
━ No es nada ━ mintió rápidamente, su voz quebrándose en el intento de sonar convincente ━. Me golpeé… mientras practicaba.
━ No me tomes por idiota, Jimin ━ interrumpió Yoongi, con un tono que hizo eco en las paredes de la habitación ━. Ese no es el tipo de marca que te haces por accidente. ¿Quién te hizo eso?
Jimin permaneció en silencio, su mente buscando desesperadamente una salida. Pero el silencio de Yoongi no era indulgente; cada segundo que pasaba bajo su mirada insistente era una confesión que no necesitaba palabras.
━ Habla ━ ordenó nuevamente, y esta vez, la furia contenida en su voz hizo que Jimin se estremeciera.
Finalmente, Jimin cedió, las lágrimas brotando mientras su voz salía entrecortada.
━ Fue… fue tu padre ━ admitió, con un hilo de voz ━. Me tomó del cuello ayer… me dijo que debía comportarme como tu prometido y…
Yoongi no dejó que terminara. Su cuerpo se tensó como un arco, y su rostro, que hasta entonces había mostrado una severidad calculada, se transformó en una máscara de ira pura. Sus puños se cerraron con tal fuerza que los nudillos se volvieron blancos.
━ Quédate aquí ━ dijo de repente, girándose hacia la puerta.
━ ¿Qué vas a hacer? ━ preguntó Jimin, alarmado, pero Yoongi no respondió.
La puerta se cerró tras él con un golpe seco, dejando a Jimin solo en la habitación, abrazándose a sí mismo mientras la ansiedad crecía en su pecho.
Yoongi avanzó por los pasillos del palacio como un vendaval, su ira palpable en cada paso que daba. Los sirvientes y guardias que lo cruzaban en su camino se apartaban rápidamente, reconociendo en su expresión un peligro que ninguno se atrevía a enfrentar. No se detuvo hasta llegar a las puertas de los aposentos reales, y sin anunciarse, las abrió de par en par.
El rey estaba sentado junto a una mesa, revisando documentos con una copa de vino a un lado. Alzó la vista con molestia ante la interrupción, pero su desdén no hizo más que alimentar la furia de Yoongi.
━ ¿Qué significa esto? ━ preguntó el príncipe, su voz cargada de un veneno que raramente dejaba salir ━. ¿Desde cuándo crees que tienes derecho a tocar a mi prometido?
El rey arqueó una ceja, dejando los documentos a un lado con calma.
━ ¿De qué hablas? ━ respondió, fingiendo inocencia mientras tomaba un sorbo de su vino ━. Si te refieres a Jimin, sólo le di una lección necesaria.
━ ¿Una lección necesaria? ━ repitió Yoongi, dando un paso adelante ━. No tienes derecho a ponerle una mano encima.
━ Soy el rey, Yoongi ━ replicó su padre, levantándose lentamente ━. Tengo derecho a lo que considere necesario para preservar la dignidad de esta familia, algo que tú deberías recordar.
━ No vuelvas a tocarlo ━ dijo Yoongi, ignorando la provocación ━. Porque te juro, padre, que si lo haces de nuevo, se me olvidará que llevamos la misma sangre.
El rey lo observó con una mezcla de rabia y desconcierto.
━ ¿Me estás amenazando?
━ Tómalo como quieras ━ replicó Yoongi, con un tono cortante ━. Pero esta será la única advertencia que recibirás.
Sin esperar una respuesta, Yoongi giró sobre sus talones y salió de la habitación, dejando a su padre sorprendido y furioso. Los ecos de sus pasos resonaron por los pasillos mientras la tensión en el aire parecía volverse casi tangible.
La luz dorada del atardecer se deslizaba suavemente a través de las ventanas de los pasillos del palacio, tiñendo todo de un resplandor melancólico. Jimin caminaba lentamente, sus manos entrelazadas tras la espalda, su mirada perdida en algún punto lejano del mármol pulido. Cada paso que daba resonaba con la certeza de que debía tomar el control de una situación que se desbordaba como un río enfurecido. Los últimos días lo habían dejado agotado; su mente era un caos de pensamientos que no lograba ordenar, y su corazón latía con una mezcla de culpa y miedo.
La conversación con Yoongi en su habitación esa mañana seguía clavada en su memoria como una espina. Había sentido en sus preguntas la sombra de una sospecha, aunque no la había formulado directamente. Esa furia contenida, el tono afilado y calculador, eran advertencias que Jimin no podía ignorar. Jungkook estaba en peligro. Incluso sin que nadie lo dijera, lo sabía. Todo en Yoongi parecía indicar que no permitiría más fallas.
“Debo protegerlo”, pensó Jimin, deteniéndose frente a una gran columna adornada con hiedras talladas. Se apoyó en ella, cerrando los ojos por un instante. El simple recuerdo de Jungkook lo desarmaba; sus sonrisas genuinas, sus palabras cargadas de dulzura y libertad, ese aire desafiante que parecía no temerle a nada. Todo lo que era Jeon representaba un refugio al que no podía acercarse sin incendiarlo. “Si se enteran de nosotros, será su fin. No puedo permitirlo”.
Apretó los labios y, con una determinación forzada, tomó una decisión: debía alejarse. No importaba cuánto doliera; tenía que hacerlo. Desde ese momento, reduciría las conversaciones, evitaría las miradas prolongadas y restringiría cualquier encuentro a lo estrictamente necesario. Por más que Jungkook llenara su mente día y noche, por más que su corazón lo traicionara con cada latido, no lo pondría en peligro.
Cuando retomó su andar, un grupo de sirvientes pasó a su lado, susurrando entre sí con evidente emoción. Jimin, distraído, apenas les prestó atención hasta que captó una frase que lo hizo detenerse en seco.
━ …la cacería será mañana al amanecer.
━ ¿Cacería? ━ murmuró para sí, con el ceño fruncido.
El concepto no le era ajeno, pero le sorprendió que se llevara a cabo en ese momento. Desde pequeño había escuchado sobre las cacerías reales que organizaba el rey, una muestra de poder y dominio sobre la naturaleza. Era una actividad cruel a sus ojos, una diversión que no compartía, pero algo en su interior le dijo que debía aprovechar esa oportunidad. Quizás era el impulso de cambiar las dinámicas, de alejarse de lo que lo atormentaba. Quizás era una necesidad desesperada de demostrar algo, incluso a sí mismo.
Con el corazón latiendo rápido, giró sobre sus talones y se dirigió al ala donde sabía que encontraría a Yoongi. Lo halló en uno de los salones menores, revisando documentos junto a uno de sus consejeros.
━ Necesito hablar contigo ━ dijo Jimin sin preámbulos, lo que hizo que Yoongi alzara una ceja con sorpresa.
El consejero, percibiendo la tensión en el ambiente, hizo una reverencia y se retiró en silencio, dejando a ambos solos. Yoongi dejó los papeles a un lado y cruzó las piernas con elegancia, apoyando los codos en el brazo del sillón mientras lo observaba.
━ Dime, ¿qué ocurre? ━ preguntó con calma, aunque su mirada analizaba cada gesto de Jimin.
━ Escuché que habrá una cacería mañana ━ comenzó Jimin, sin rodeos ━. Quiero ir.
Yoongi entrecerró los ojos, inclinándose ligeramente hacia adelante como si no estuviera seguro de haber escuchado bien.
━ ¿Tú quieres ir? ━ repitió con incredulidad.
━ Sí ━ respondió Jimin con firmeza, aunque sus manos temblaban ligeramente ━. Quiero acompañarte.
━ No sabía que te interesaban ese tipo de actividades ━ dijo Yoongi, con una sonrisa que no alcanzó sus ojos ━. Eres demasiado… delicado para esas cosas.
━ ¿Es que acaso no puedo interesarme? ━ rebatió Jimin, sorprendiéndose a sí mismo con el tono desafiante de sus palabras. ━ Quiero verlo con mis propios ojos.
Yoongi lo miró durante un largo momento, como si intentara descifrar la verdadera intención detrás de su petición. Finalmente, soltó un pequeño suspiro y se puso de pie, caminando hacia él con pasos pausados.
━ Está bien ━ concedió ━. Si quieres venir, vendrás. Pero no te arrepientas después. La cacería no es algo para débiles.
━ No me arrepentiré ━ aseguró Jimin, aunque sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
━ Perfecto. Te veré al amanecer entonces. No llegues tarde ━ dijo Yoongi, dándole la espalda mientras volvía a sus documentos ━. Ahora ve a descansar.
Jimin asintió, sin agregar nada más. Salió de la sala sintiendo el peso de su decisión caer sobre sus hombros. No sabía en qué momento había pensado que aquello era una buena idea, pero al menos serviría para distraer a Yoongi, para acercarse a él y recuperar algo del control que sentía que había perdido.
Cuando cayó la noche, Jimin permaneció sentado al borde de su cama, mirando fijamente el suelo de piedra. La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por la luz de la luna que se filtraba a través de las cortinas. En su mente, repasaba una y otra vez lo que ocurriría al día siguiente. Imaginaba el bosque, los caballos, el sonido de los cuernos anunciando la cacería y el caos de la persecución.
━ ¿Qué estoy haciendo? ━ susurró, apoyando la frente en sus manos.
Cerró los ojos, intentando despejar la tormenta de pensamientos. Lo hacía por Jungkook, se decía. Lo hacía para alejarse de él y protegerlo, para encajar mejor en el papel que todos esperaban de él. Pero una parte de su alma le gritaba que aquello era inútil, que por más que lo intentara, sus sentimientos seguían allí, ocultos bajo la superficie, listos para traicionarlo en cualquier momento.
Finalmente, se levantó y se acercó a la ventana, apoyando la mano en el vidrio frío. Afuera, la noche parecía infinita y silenciosa. Las estrellas brillaban en el cielo, ajenas a las batallas que se libraban en su corazón.
━ Mañana ━ murmuró, con un nudo en la garganta ━. Mañana todo cambiará.
Lo repitió varias veces, como si quisiera convencerse a sí mismo de que esa decisión lo llevaría a alguna parte. Pero en el fondo, sentía que estaba caminando hacia lo desconocido, hacia algo que no podía controlar. Y no había nada que pudiera hacer para detenerlo.
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Ⓒ︎𝖧𝖨𝖲𝖳𝖮𝖱𝖨09
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