CAPÍTULO | XI
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⚰️ 죽은 청년 ‧ ִ ۫ BYE TO MY YOUTH
CAPÍTULO ONCE › 'INTERRUPTED' . ˚ ✟.
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| POV'S RICK'S GROUP |
──── Déjame ver al bebé. ──le pide Hershel a Maggie, que sostiene al recién nacido en brazos. Rick, en estado de shock, parece completamente desorientado tras recibir la noticia de la muerte de su esposa. ──── Parece estar bien, solo necesitamos alimentarla o no sobrevivirá. ──dice el anciano después de examinar al bebé.
──── No pienso perder a nadie más. ──dice el de la ballesta caminando a su motocicleta.
──── Iré contigo. ──dice su hermana al ver qué saldrá.
──── Nosotros también. ──se le unen Glenn y Maggie.
──── Genial, piensen a donde podemos ir y tomen sus cosas. ──les dice. ──── Beth. ──llama a la rubia haciéndole un ademán con su cabeza de que lo siguiera. ──── Carl no esta pasando un buen momento y su padre no esta nada bien...
──── Entiendo a lo que quieres llegar, pero, ¿por qué no le dices a Skyler qué se quede con él? Quizá ella pueda animarlo un poco. ──el arquero parece pensarlo un poco y lo duda.
Teme que las cosas no salgan bien, pues sabe bien la tensión que hay entre ambos. Observa al chico solo, de pie, con una expresión desolada mientras que este mira a su padre volverse loco frente a todos. La imagen de Carl, tan vulnerable y perdido, lo hace reconsiderar. Finalmente, Daryl se resigna a aceptar la sugerencia.
──── Está bien. ──murmura, la rubia se va dándole una suave sonrisa. ──── Skyler. ──ahora llama a su hermana.
──── Quédate. ──le pide una vez qué esta a su lado.
──── ¿Qué? ──frunce el ceño.
──── Carl necesita de mucho apoyo en este momento, acaba de perder a su madre. ──ella lo mira de reojo y no lo piensa mucho, pues sabe qué su hermano tiene razón.
──── Está bien, solo ten cuidado, Daryl. ──él asiente, se despiden y ambos se separan.
──── ¡Rick! ──aquel llamado de Hershel llama la atención de todos los presentes, el recién nombrado camina adentrándose hacía el pabellón de dónde salió Maggie sin decir ni una sola palabra.
| POV'S SKYLER |
Después de que los demás se fueron, decidí darle un poco de espacio a Carl, pero ahora siento la necesidad de buscarlo para asegurarme de que esté bien. Quiero evitar que haga alguna tontería y, si es posible, animarlo un poco, aunque no tengo muchas esperanzas de lograrlo.
Tras unos minutos de búsqueda, lo encuentro en el pabellón, sentado en unas escaleras. Al verme acercarme, su rostro se contrae en una mueca de desagrado. Oh no.
──── ¿Cómo estás? ──preguntó una vez qué estoy a su lado, sentándome con él.
──── No lo sé, ¿cómo debería estar? ──pregunta molesto, realmente no comprendía el humor de este sujeto.
──── Carl, estoy intentando ser amable... Solo quiero ayudarte.
──── ¿Quién dijo que necesito tu ayuda? ──replica, con un tono que refleja su enojo y dolor.
Suspiro irritada, en verdad qué esto me está costando más de lo qué pensé. Era muy difícil hacer esto.
──── Yo... yo ──dudo un poco en hablar, pues era un tema que nunca había tocado con nadie y dudaba en contárselo a él, ────también perdí a mi mamá de la misma forma. ──baje la mirada al recordarlo y es cuando siento su mirada en mi. ──── Yo tenía seis o siete años, no lo recuerdo muy bien, mamá estaba en el hospital en trabajo de parto, pero nunca salió. No pude despedirme. ──deje de hablar cuando mi voz de rompió.
──── ¿Cómo se llamaba?
──── Es curioso, ¿sabes? ──digo, esbozando una sonrisa triste ──── se llamaba Lorien. ──Al decir el nombre. él parece sorprenderse por la gran similitud de los nombres de nuestras mamás. ──── Cuando mamá se fue, todo empeoro y empeoro y empeoro cada vez más y no quiero que eso te suceda, porqué es una gran mierda. ──le confieso mirándolo a los ojos, el hace una pequeña mueca.
──── Tengo muchas cosas en mi cabeza qué no se como controlar. ──confiesa unos minutos después.
──── Lo entiendo y está bien, debes dejar salir todo. No fue tú culpa. ──para ser sincera no tenía la más mínima idea de qué decirle, no era la persona adecuada para dar ánimos.
──── Gracias por estar aquí. ──asiento con mi cabeza.
──── ¿Sabes? está es la conversación más larga qué hemos tenido sin qué terminemos gritándonos. ──río bajito y el sonríe de lado. ──── ¿Por qué me odias, Carl? ──me atrevo a preguntar con cierto temor de arruinar el momento o de saber la respuesta.
──── Mmm... ──piensa mientras se rasca la cabeza con nervios y dudoso de responder.
──── Vamos, dime, así podemos arreglar esto de una vez.
──── Es qué, Skyler, todos te prestan más atención a ti que a mi, desde qué llegaste ha sido así. ──suspira fastidiado, ──── Además... tú puedes hacer lo qué quieras cuando quieras sin qué nadie te reclame o regañe. ──desvía su molesta mirada de mi. Analizó lo que dice.
──── Carl... no deberías ni tratarme mal ni sentirte así por eso. ──intento buscar su mirada. ──── Estás muy equivocado al creer qué me prefieren más a mi, porqué a todos aquí les interesas, les preocupas y te quieren, Carl, es por eso qué no te dejan hacer algunas cosas de las qué yo hago, porqué lo que hago yo es arriesgado, peligroso y a veces hasta ridículo y estúpido. Tienes un papá qué te ama y no quiere perderte al igual que tú madre y... ──me detengo cuando me doy cuenta de qué lo arruino por completo con eso último, aunque él esté mirando hacía otra dirección, puedo sentir que lucha por no llorar, me acerco un poco a él. ──── Carl... ──llevó mi mano hacía su mejilla, para verlo a los ojos y quedando accidentalmente muy cerca, pero por alguna tonta razón no me alejo, aún cuando es un tanto incómodo.
Contemplo sus ojos cristalizados, a pesar de ello y de qué están un poquito rojos de tanto llorar, supongo yo, me doy cuenta de qué son unos increíbles ojos, tanto qué llegan a ser adictivos verlos. Me doy cuenta de que su mirada viaja inconscientemente hacía mis labios e inconscientemente también la distancia entre ambos se va acabando, llegando a un punto donde puedo sentir su cálida respiración.
Sin pensarlo, cierro los ojos dejándome llevar por el momento.
──── ¡Han vuelto! ──la voz del asiático, quién no acompaño a Daryl y Maggie por cuestiones de espacio, llegó hasta mis oídos anunciando la llegada de no se quién, pero arruinando por completo el momento y no tenía idea si debía agradecerlo o si tenía que matarlo.
Nos separamos de golpe y nos levantamos rápido, los dos estábamos igual de nerviosos y apenados, lo notó porqué comenzamos a tartamudear y murmurar cosas que no entendemos ni escuchamos con claridad.
──── ¿V-vamos? ──es la primera cosa qué puedo articular con claridad, le señalo la reja para ir a ver quién ha llegado y al momento siento un ligero calor en mis mejillas, maldición.
──── Ve, ahora voy. ──me responde, asiento y sin más qué decirle, huyo rápidamente del lugar.
Mientras camino, no dejo de pensar en qué hubiese sucedido si Glenn Rhee, si ese sujeto no nos hubiera interrumpido.
¡Maldito chino!
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