Capitulo 6 | Un fuego encendido...


—¡Querida! —la voz del señor Kurokawa nos hizo volver con una sonrísa a el.

Ken se marchó enseguida cuando el llega hacia nosotras. Verlos juntos y pensar que preguntaría por la que nos hallo, fue vergonzosa.

—Ya conoces a Ryo la novia de Izana. —habla el señor Kurokawa.

—Izana ya tiene novia, y no es Hiruka quien le revuela en su cabeza. —menciona alzando las cejas y mirando desde los pies a cabeza. Buscando alguna imperfeccion.

— Un gusto. —estiró la mano hacia ella. Ella solo asiente con una sonrisa sin tomar mi mano.

—Igualmente. —responde y guardo la mano.—, vamos adentro, quiero refrescarme.

Ambos se marchan adelante de mi. Dudo en seguirlos, pero Kurokawa mayor va hablando con ella sobre mi y por lo que escucho son palabras nobles, sincera y con un respeto impecable.

Eso me incentiva a seguirle de vuelta a la terraza,donde ya todos nos esperan. Shinishiro se unió al lugar, Emma abraza a su madre y son tal para cual físicamente.

El desayuno fue servido para todos y continuo con una ligera tensión entre las miradas de Emma, la señora Karen, y la pelirroja atacandome como cuchillos a mi.

Un sonido en la copa de jugo qué sostenía el señor Kurokawa, hizo guardar silencio y prestarle la atención.

El se levanta de su asiento. Agradeciendo a todos por venir, hablo sobre la fiesta de esta noche y como arrancaría con su campaña electoral, los aplausos fueron dados con alegría y orgullo en cada uno de sus hijos

Para mi punto de vista, en mi lugar de nacimiento. Recibir un candidato es sinónimo de falsas promesas, y de este lado es un proyecto de vida de un rico ambicioso de poder. Pero en el, esa maña no le aparecía en los ojos; la bondad y honestidad le llenaban los bolsillos.

—El punto de esta reunión, es por ustedes.

Nos mira a Izana y a mí.

— Tengo un regalo de mí para ustedes... su amor se nota puro e inocente. —el señor Kurokawa me miro en ese instante.

Sus manos se meten a su bolsillo y saca en sus manos una caja blanca. Eso me produce una confusión llena de risa por su mirada que me llena de confianza.

— Este anillo. —menciona, llevando a sus manos de Izana. Sus ojos se abren mirando en shook hacia la pelirroja.—, fue un regalo hace mucho tiempo para cuando encontrarás una buena mujer con la cual tendrás linaje.

Izana

Tener en manos la caja de compromiso. Abrí su contenido y un anillo blanco con un diamante brilloso me enchino la piel.

No estaba listo pata este paso, me aterraba la idea de atarme a alguien más, y porque no la conocía ni sentía nada por ella. 

En cuanto pronuncie, esas palabras sin deseo sin amor escuche los zapatos de Hiruka huir de la terraza.

Mire hacia ella, llevo sus manos a su rostro, lloro. La hice llorar, tenia en manos la palma de la usurpadora; le puedo arrancar de su maldito dedo el anillo que le pertenece al amor de mi vida, puedo irme corriendo detrás de ella y dejar todo por Hiruka pero...

Papá tiene una sonrisa aprobando esta farsa. Mire a Shin, el asintió.

No tenía opción, la amo pero si necesitaba una vida a su lado, mi herencia debia tener antes.

El esfuerzo a pertenecer a alguien más era un acto valeroso.

— ¿Cásate conmigo.? —extendí mi mano hacia ella sin hincarme.

Ryo.

El anillo relucia ante mis ojos. Pero, como podría aceptar, si sus ojos se fijaban en alguien más.

Y estoy siendo una intrusa, ladrona en poseer algo que no me pertenece, Izana le pertenece a alguien más, me lo estoy robando sin tocarme el corazón.

El no me amaba ni yo tampoco, esa es la verdad, solo nos unía un bien común. El su libertad monetaria y yo mi entierro de por vida.

Sus palabras de ser alguien linda y posar como su esposa a las cámaras según sus palabras, las haría bien, seré una gran actriz para este matrimonio.

—Acepto.

El anillo se ajusto a mi dedo anular. Sus ojos mostraron una emoción resentida, se fijaron  a los míos.

Hemos aquí juntos, y era el comienzo de una era que no conocía y me aterraba a ser catastrófica.

Los ojos de Izana voltearon hacia la salida, la pelirroja se estaba marchando.

—¡Felicidades! —añadió Emma dejando azotar la servilleta en la mesa. Lucia molesta salió detrás de la chica.

Narrador.

Emma llego con Hiruka, la pobre mujer tenia ya el rimel negro en las ojeras por las lágrimas.

—Hiru... —consolaba a su amiga.

—No está luchando por mi, no lo está haciendo. —llena de llanto. Se recargaba en su hombro.—, Se está rindiendo tan fácil.

Ella no podía convencerla de otra manera.

—Tengo que irme. —se soltó. Yendo hacia su auto.

—¡Espera!

La chica se había marchado. Su corazón estaba dolido por un hombre que su herencia y poder era su mayor ambición.

—Se fue. —menciona Emma al ver a su mamá llegar con ella al estacionamiento.

Aun la señora Karen quería sacar su duda al llegar a la casa. Y fue tal sorpresa a ver a su yerno y nuera abrazados.

— Emma, bonita. ¿Como es posible que tú novio se esté acaramelando con la novia de Izana.?

—¿Qué? —volteo fulminado con su mirada a su madre.

—Fue mi bienvenida. Verlos juntos acurrucados escondidos en el jardín.

—¡Qué! —grito Emma. Azotando sus manos a sus piernas. Furiosa emprendió huida dentro de la casa.

Azotó la puerta, sus pies rezonaron por el piso pues hasta las pastillas dejo en el camino.
Una mujer desconocida llegó a su vida a robar lo que ella ama, defenderlo era necesario aunque fuese a la fuerza y violencia.

Por el comedor, todo transcurrió normal cok la llegada de manjiro a la mesa. Aunque la tensión de Izana y Ryo cambio a un tono serio. 

—La idea del matrimonio los dejo sin habla... —bromeó el señor Kurokawa.

La presencia y ruido de los pies de Emma hizo ruido al gritar.

—¡Te dije que mantuvieras alejada de el! —grito Emma, llegando por detrás de Ryo.

Sua manos alcanzan los cabello de la pelinegra. Fue la fuerza que la tumbó por detrás de la silla hacia el suelo.

Ryo no entendía nada de lo sucedía. Pues fue lanzada al suelo por Emma. Se levanta pero como fue así, una bofetada le porposiono la rubia. No le dio tiempo de defenderse, porque Shin y Draken enseguida fueron a separarlas.

Tomando a Emma de la cintura y alejarla de ryo, Draken a Ryo, pues también se le aventó a Emma por los aires ya encendidos sin tocarla por la interrupción de los chicos.

Izana escucho el alboroto sin inmutarse sigue desayunando.

—¡Que demonios! Emma. —rechino Shin.

—¡Esta zorra! Se le está resbalando a mi novio.

Iznaa se reía al oir el pleito de los desplantes de Emma.

—!Eso, no es verdad!  —se defendió Ken.

—Yo sé que no eres capaz. —contesto hacua su novio.—, ¡Pero esta maldita si es capaz!

Emma le creía a draken incluso si el mundo fuese cuadrado, pero a Ryo el respirar le es dudado.

Volvió a aventarse hacia ella pero, una bofetada cayó en su mejilla deteniéndola. Ambas eran fuego queriendo quemar, una siendo humillada sin más, la otra defendiendo de celos fantasmas.

—¡Te atreviste! ¡Estás muerta!

—¡Basta! —se levanta el señor Kurokawa parando la situación de las dos mujeres.—, saquen a ambas, Izana.

Malamente obedeció, tomo del brazo a Ryo sacándola hacia el interior de la casa.

Ryo.

La mejilla me ardió y lo caliente lo sentía. Los ojos se aguaron por todo el proceso de desgracias que la mañana trajo.

Quería llorar mientras caminabamos hacia la habítacion, el sostenia con fuerza mi  brazo. Un sollozo salio de mi garganta cuando Izana me lanzo a la cama.

— ¡Vaya escandalito con el cuñado.!

—Es un malentendido. —recobre la postura en la cama.

—Ahora, Draken, despues Mikey, Shin... —se acerco a mi y quito los cabellos de mi rostro.

—¿Que?

—Eres una estúpida asquerosa que te gusta que te coja cualquiera, muy brava pero facilita de las piernas. —recorrió todo de mi.—, ¿qué haré contigo como mi esposa? Tal vez debería venderte como prostituta.

Sus insultos me hacen llorar y quejidos salen de mi garganta mientras el se ríe enfrente de mí a carcajadas por todo el cuarto.

—¿Te duele la verdad?

—¡Basta.!

—¡No, no basta tu! —alcanzo mi mejilla obligandolo a verlo.—, No te conformas con una sola verga... quieres más. Que tragona, eres.

Mi lágrimas rodaron inconscientes, tragaba cada quejido. Obligue a bajar la cara y negarme varias veces a no repetir la misma vida de antes.

Mi voz sin aliento sacaron lo que repetía anteriormente.

—No te he hecho nada para que me hagas estas cosas...

—Existes para mi padre. —hizo que alzara la cara hacia el.—, eso es lo peor.

—Entonces, ¡matame! —alcanzo sus manos colocándole en mi cuello.—, ¡acaba con esto y matame!.

Bajo la cara convertida en una risa y volvió a mi.

—Esto apenas comienza. —repentinamente soltó mi rostro.—, Ahora me perteneces, hasta que la muerte nos separe.

Ryo.

Soy una cobarde por no irme y quedarme aquí. Una estúpida, estúpida.

Aunque busque por cada rincón, la maleta desapareció y mi pasaporte también. Si dijo que le pertenecía, esto me amenazaba con la  verdad.

Estando sola pense que para alcanzar la gloria de la plenitud de mi vida tengo que sacrificar mis sentimientos y guardarlos en una caja. La misma caja donde sacaron el anillo de mi mano.

Por parte de la tarde varias chicas llegaron con un gran equipo de maquillaje y peinado.

Recogieron el suficiente cabello, maquillaron mi rostro y taparon el rojes de mis ojeras, pasaron de un cadáver a una belleza sin igual. Verme linda me hizo sonreír.

—Estas lista? —pregunto su padre en cuanto entro a la habitación.

Sonreí a través del espejo como si hace unas horas no hubiera estado muerta en llanto.

—Lista.

—Bien, querida. Cabeza en alto, no le debes nada a nadie. Todos van a besar tus pies está noche. —tomo mi muñeca plantando un beso en ella.

Seguido me colgué de su brazo. Nos abren la puerta de la habitación, suspire largo y tendido, aguantando cada hoyo en mi garganta. No había porque seguir llorando, esta noche me demostraría a que no permitiría a ser humillada por nadie de esta familia.

Bajamos por la escalera y ahí estaba él. Sus ojos se posaron sobre mí sin alguna anomalía. Sostuve la mirada mientras mis pies memorizaban cada escalón.

Estiró la mano para mi.

Una mano invitándome a firmar mi contrato con el infierno que viviría a su lado.

—Iré del brazo de tu padre. —conteste negándome.

—Nada me haría feliz. —escuche decir el señor Kurokawa.—, Espera a tu madre.

—Esa no es mi madre.

Fue lo que logre oír en cuando lo pasamos de largo.

El auto nos esperaba en el pórtico de la casa, inmediatamente abrieron la puerta y dejo a que entre primero despues el e Izana de copiloto. Respire hondo, manteniendo la postura.

Una vez que cerraron la puerta, el auto se puso en marcha.
Los demás autos siguieron, los minutos pasaron en silencio y las ruedas velocez atravesaban las calles, la asistente Jamie venia en llamada mencionando los horarios del evento y el como culimaria.

Una rueda de prensa, anunciando nuestro compromiso.

—Tus acciones me confunden hijo, espero no estar equivocado. ¿Realmente los dos se aman?

Sus ojos se fijaron hacia mi por el retrovisor y despues hacia su padre. Asintiendo.

—Más que enamorados. ¿Verdad mi amor?

Si quería destruirlo, porque no terminar esta farsa ahora, o de contrario saldré muy lastimada.

—Yo, debo ser sincera con todo ésto... es una.

—Llegamos. —menciona interrumpiendo lo que diría.

—Me dirás en la fiesta.

El auto se detiene, e Izana es quien sale en primer lugar acaparando las primeras impresiones de las personas.

No había gran público fuera del lugar solo un número de cámaras y reporteros de televisoras esperando con el red encendido a grabar cada detalle.

Los nervios se apoderaron de mis manos las cuales empezaron a temblar, di varios respiros hacia adentro y calme el tick de mis pies animandome a estar bien, entera del cuerpo.

Mi pie toco el suelo y al alzar el rostro. La mano de Izana estaba estirada nuevamente hacia mi.

—Mi amor. —extendió su mano hacia mi. Mantenía una sonrisa con el rostro iluminado, a esto se referia a ser perfectos en una toma mire su palma, y acepte a tomarla.

Al momento de bajar del auto, las luces de las  cámaras encendieron mi paso. Enchine los ojos por el flash, pero la firmeza de se mano me sostuvo fuerte.

Caminamos por la alfombra, al ver todo el alboroto y el como nos aclaraba fue shoqueante. Nos detuvimos por segundos ante ellas, mantuve seria la mirada y el rostro. Al girar hacia su lado el mantenia su mirada sobre mi.

—Sonríe, tienes sonrisa bonita. —menciona.

Un halago perfecto disfrazado de una cruel realidad, mis ojos aun sentían lo duro de sus palabras pero ahora estas hablaron con dulzura con un bello rayo en sus ojos púrpura.

Sus manos se pegaron a mi cintura jalandome a su lado quedando a centímetros de sus rostro.

—Haremos que funcione. —pronuncio.

Sus pupilas se movieron a los lados analizando mis movimientos los cuales eran nulos.

Un choque húmedo cayó sobre mis labios, me beso. Y mis ojos se abrieron asimilando su comportamiento, el mantuvo los ojos cerrados mientra sus labios se movieron lento mojando mis labios, ciegamente cerré los ojos besándolo también.

Las luces no cesaron.

Y el beso tampoco cesó y la noche estaba empezando.

Izana adelanto la sorpresa de anunciar el compromiso al final y reafirmaba la pregunta hacia su padre con una respuesta evidente al gran amor que nos teniamos en el corazón despertando un fuego que me quemaría en cuanto lo quisiera.

Y lo podría usar también para quemarlo, hasta que las cenizas también le impregnen los huesos.

Notita mia.

Mi hombre es un RED FLAG, pero yo estoy bien ciegaaaaaaa.

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