En ese efรญmero momento....
En donde todo se detiene como si ellos fueran los descompuestos engranajes de un sistema circular de acoplamiento, diente a diente.
En donde las manecillas del innovador reloj suspende su cรญclico movimiento para luego dar lugar al intervalo mรกs extenso entre dos seres que se anhelan a su modo pero a la misma vez encubierto del otro.
En donde la onda de la superficie de un cuerpo de agua cesa su arrebato constante contra el acantilado a consecuencia del aplaque de la desasosegada marea.
O en donde la fresca ventisca deja de realizar su resoplido porque queda finalmente encasillada.
Ahรญ, en ese efรญmero momento pero a la misma vez... Eterno instante.
Se sucede que dos posibles amantes, tal vez algo irracionales, comparten las tremebundas ganas de sellar esta invรกlida riรฑa mediante deseosos roces de labios aรบn sin haberse percatado del verdadero deseo del otro.
Momento en donde veloz se reemplaza cualquier sentimiento de miedo por la asfixiante necesidad de probarse.
Y asรญ, siguiendo los designios del incomprensible destino o consecuencia, el joven rubio acorta los escasos centรญmetros que lo separan de la tortura que implica el no poder saborear de esa boca.
Mientras mil fuegos artificiales abarcan al cuerpo de la condenada bestia que sufre bajo los designios del arrebatamiento del rubio... Acciรณn que no le da tiempo a nada mรกs que ha quedarse quieto y dejarse finalmente paladear por el humano.
Eternos segundos donde el no muerto por fin reacciona para luego tomar con cierta prensiรณn del cuello del magullado rubio. Y asรญ, por fin sucumbir a la dulce entrega del sublime intercambio de fluidos.
Instantes donde la gรฉlida boca de uno coacciona barriendo con el dรฉbil vaho de la otra. Y en donde no hay un solo vencedor en batalla, sino dos seres de orรญgenes divergentes que se entregan conscientes a la desmedida pasiรณn que los aboca.
Una bestia sedienta de su todo y una ansiosa presa que se deja por completo...
Dos amantes de un fervor sin etiquetas que accionan como respuesta al instinto del otro.
El rubio, preso de un obnubilado momento, cierra sus dedos con apremio sobre las telas de las ropas de su intimidante acechador... No puede ni quiere dar paso a la voz de su conciencia, porque lo รบnico que escucha en esta inexplicable coyuntura; es el desaforado latir de su galopante corazรณn.
Y el vampiro, cautivo del momento, desea inconsciente que el humano pida a gritos por su sangre.
Manos que abarcan lo que pueden mientras sus labios danzan sin prisa pero con pausa, en una danza de interpretaciรณn de placeres y saberes.
Un humano que se hace totalmente consciente de querer devorar con creces la boca del hombre bestia. Y una bestia que finalmente se da cuenta, de lo que significa la agรณnica carga que soportaron sus hombros...
Vivir ciego por aรฑos bajo la sombra de su innata naturaleza sin alguien que realmente lo quiera, y ver martirizar su efรญmera humanidad cada vez que la bestia lo requiera.
Al paso de los segundos, el roce se vuelve aรบn mรกs intenso. Y la mano, blanca en los nudillos, del rubio no puede ni quiere mantenerse mรกs quieta.
Ni rastros queda del penoso mรกrtir que pareciera hace unos momentos, ahora es un hombre codicioso de las sensaciones de otro hombre para sus ocelos. Aunque para sus adentros, sepa que ese cuerpo esconde mรกs que las escalofriantes hojas de un tenebroso cuento.
Y aรบn asรญ, no puede dejar de tentarlo con cada fibra de su cuerpo, no puede despegarse de la narcรณtica droga que significa recorrer con la lengua sus frรญgidos belfos y no puede dejar de desear incorrecto que el ser corrupto frente a sus ojos, lo absorba y lo marque por completo.
โDeberรญas descansar โsusurra ronco el no muerto bailando con su lengua sobre las profundidades de las fauces del otro.
โยฟA-ahora? n-no lo c-creo... โcontesta un decidido rubio aรบn sin poder creer la ansiedad que contempla su ligero accionar.
Y dejรกndose caer de espaldas sobre el cรณmodo lecho, permite acomodarse entre sus piernas al ansioso no muerto; mientras segundos eternos de fricciones malintencionadas provocan el empalme por completo de ambos seres entregados al calor del ardoroso momento.
Un frรญo vampiro calentando los confines de su soma mediante roces y toques que excavan mรกs allรก del mero placer carnal. Y un joven humano, acalorado por la exaltaciรณn de sus mรกs bajos instintos, y al cual un poco de agua -para enfriar- no le vendrรญa nada mal. Ya que el rubio ha perdido todo hilo subjetivo de la veracidad de su propia realidad por dejarse llevar meramente por el automatismo que lidera su gobierno.
Y perdido en los confines del placer que le genera regocijarse en el hombre bestia que equivoco casi tomรณ su existencia, aprieta sin quererlo a que el no muerto avance mรกs.
Provocando que el cuarto teรฑido de tintes floridos se torne de un intenso rojizo producto de su propia candente intimidad. Y ahogando gemidos cada que la boca del monstruo barre con todo rastro de culpa dada a su incipiente curiosidad.
Calor... Ardor en demasรญa se sucede en ambos cuerpos que presos del momento designan que es muy poco lo que estรกn obteniendo del otro.
Entonces, el vampiro no muy seguro, desciende sobre el esbelto cuello del rubio y drogado en su aroma afrodisรญaco; reparte hรบmedos besos mientras succiona con ahรญnco. Dejando que sus manos recorran sin pudor cada sexi ondulaciรณn del joven abajo suyo.
Y el joven, aรบn mรกs receptivo de lo que tendrรญa que serlo, eleva su adolorida pelvis para gemir ante el encuentro de sus inquietas caderas mientras se aferra con apremio a la negra cabellera.
โยกMaldita sea bonito! Quiero destrozarte por completo... โsuelta de mรกs entusiasmado el no muerto ante la oleada sexual que lo invade finalmente.
Y Jimin, con sus ocelos vidriados en deseo y una pesada venda cubriendo su limitada cordura, le suelta.
โยฟY quiรฉn te frena bestia?
Muchas gracias por pasarte ๐
Bแบกn ฤang ฤแปc truyแปn trรชn: AzTruyen.Top