5. 𝑵𝑼𝑬𝑽𝑶 𝑯𝑶𝑮𝑨𝑹

—Es un verdadero gusto para nosotros tenerte aquí, prima —dijo la mayor con una pequeña sonrisa.

Rhaenyra le tuvo que dar un leve empujón a su hijo para que reaccionara.

—Princesa Vaenerys —su voz no salió como le hubiera gustado pero trató de disimular su nerviosismo, no quería que ella tuviera una mala impresión de el .

Daemon tuvo que morder su lengua para no reír, no pudo evitar comparar la voz de su hijastro con el rugido agudo de Caraxes.

Ignorando la expresión divertida de su padrastro, Jacaerys tomó con delicadeza la mano de su prometida y dejó un suave beso en ella.

—Es un verdadero honor tenerla con nosotros —dijo viendo aquellos ojos bicolor que lo habían hipnotizado hace años.— Estoy a su servicio para lo que necesite, princesa.

Vaenerys sonrió levemente.

Rhaenyra se veía encantada con ellos dos todo lo contrario a Maelyx, que gruñó viendo la interacción de los futuros esposos. 

—Es un placer volver a verte después de tantos años, sobrina —habló Daemon con una pequeña sonrisa maliciosa.— Si no me equivoco la última vez que te vi parecía que habías decidido darte un baño en el mar con todo y vestimenta.

Madre e hijo notaron la confusión en el rostro de Vaenerys. Por una parte Jace se sintió aliviado de que ella no recordara ese vergonzoso momento, pero el otro lado estaba intranquilo porque Daemon se lo diría en cualquier momento.

—No recuerdo eso —dijo arrugando un poco su nariz, una costumbre suya.

—Resulta que-

—No es nada importante —interrumpió Rhaenyra.— Mejor entremos al castillo, tu habitación ya ha sido preparada, cualquier cosa que necesites no dudes en pedir-

Rhaenyra se sobresaltó un poco cuando vio al enorme animal blanco acercarse a ella. Daemon tomó su espada viendo el riesgo que su esposa podría estar corriendo pero una delgada mano en su brazo lo detuvo. Vaenerys le dio una sonrisa tranquila negando suavemente con su cabeza.

La loba olfateó un poco antes de restregar suavemente su cabeza contra el vientre abultado de la princesa heredera.  

—Esta reconociéndola como parte de la familia —dijo con tranquilidad.— Maelyx no atacaría a nadie si no viera que me encuentro en peligro o yo misma se lo ordeno. 

Rhaenyra se calmó y con lentitud acercó su mano al pelaje blanco de la loba acariciándolo un poco. Luego de unos segundos Maelyx se acercó a Daemon haciendo lo mismo que hizo con la esposa de este e ignorando completamente a Jace.

—Deja de hablarnos de usted, sobrina —Daemon puso su mano sobre el hombro de la menor.— Ahora somos más familia que antes.

Vaenerys asintió mientras una pequeña sonrisa adornaba su rostro, quizás no sería tan malo estar en Rocadragón. 

Los príncipes y princesas se encaminaron al lugar no sin que antes Jacaerys le ofreciera su brazo a su prometida, ella lo aceptó ignorando el gruñido de su loba y el de Rhaekhar y caminaron hacia los adentros del castillo. 

La Stark observaba el lugar atenta, habían dragones por todos lados. Se sentía un poco sofocada por el calor que irradiaba el castillo, pero estaba segura que en un par de días se acostumbraría.

Jacaerys había dejado a su prometida en la puerta de su habitación antes de ir a la suya, donde su hermano Luke, lo esperaba para que le contara con detalles como fue su primera impresión de el.

—¿Qué pasó? ¿Cómo te fue? ¿Recordó que casi se ahoga por tu culpa? ¿No hiciste el ridículo frente a ella? —lo llenó de preguntas apenas lo vio entrar.— Por la sonrisa de idiota que traes supongo que te fue bien.

Jace asintió tomando asiento a su lado.

—Gracias a los dioses no recuerda ese accidente, aunque estoy seguro que Daemon se lo dirá en cualquier momento.

—No creo que le tome mucha importancia a algo que pasó hace años.

De pronto la puerta fue abierta y por ella entró su hermano menor, Joffrey, con una sonrisa emocionada.

 —¡Jace! —corrió y se lanzó a los brazos del mayor.

—¿Qué pasó pequeño? —dijo revolviendo su cabello. 

—¿Es verdad que tu esposa tiene un lobo?

—Todavía no es mi esposa Joff —dijo con un leve sonrojo.— Y si, tiene uno, se llama Maelyx.

—¿Puedo ir a verlas?

—Ella debe estar descansando del viaje ahora, pero podrás verlas en la cena, por lo poco que hablamos se que Maelyx nunca está lejos de ella.

El pequeño asintió con una sonrisa y se quedó en la habitación mientras sus hermanos mayores elaboraban un plan para que Jace pudiera ganarse el corazón de su prometida.


Vaenerys dormía profundamente con su amada loba sobre ella, como había sido costumbre desde que se la dieron. Maelyx tenía apoyada su cabeza en la espalda de la princesa, desde que era solo un cachorro se mantenía al lado de Vaenerys, dejándola sola en pocos momentos.

Los lobos huargos eran parientes cercanos del lobo, pero con la diferencia que eran mucho más grandes y fuertes que éste. Logrando alcanzan el tamaño de un pony cuando son adultos. Son extremadamente inteligentes y poderosos para ser unos animales. Maelyx aún no llegaba llegaba a su madures pero ya había alcanzado el tamaño de un lobo adulto, su pelaje tan blanco como lo nieve era suave y sedoso por el cuidado que Vaenerys le daba y sus ojos eran como dos rubíes.

Maelyx se había vuelto aún más protectora con Vaenerys cuando una persona intentó atacarla en el bosque cuando se dirigían a la cueva de Rhaekhar, apenas había visto que estaba cerca de ella, saltó y mordió con fuerza el cuello del hombre matándolo casi al instante. Luego de unos segundos el dragón salió de su cueva y lanzó fuego al cuerpo sin vida de aquel bastardo.

Unos toques en la puerta interrumpieron el sueño de Vaenerys. Sir Darwin, el guardia que cuidaba de ella desde hace años dejó pasar a Lauren, una amable mujer de cabellos negros que ha estado a sido su doncella desde que era una bebé.

—Princesa, tiene que arreglarse para cena.

—¿Tengo que ir? —preguntó adormilada.

—Recuerde que conocerá al hermano y hermanastras de su prometido —vio a la menor asentir con pesadez antes de quitar a la loba de encima para poder sentarse.— La princesa Rhaenyra manda esto para usted.

Lauren dejó el vestido rojo con bordados dorados sobre la cama mientras que Vaenerys leía la nota que le entregó.

Unos pequeños presentes de bienvenida, espero sea de tu agrado, estoy completamente segura que realzará tu belleza.

Rhaenyra de la casa Targaryen.

Rápidamente cambió la ropa que traía puesta por aquel vestido. Lauren cepilló su cabello dejándolo suelto.

Una vez estuvo lista, salió de la habitación con Maelyx caminando a un lado.

—Se ve hermosa, princesa. El príncipe Jacaerys quedará sin palabras al verla —le dijo Sir Darwin con una pequeña sonrisa.

El la había estado a su lado desde que era una niña y ahora la llevaba al salón donde conocería al parte de la familia de su futuro esposo, mentiría si no sentía la nostalgia crecer en su pecho. La pequeña princesita que le pedía que jugara con ella ya se había vuelto una mujer.

—Muchas gracias Sir Darwin —agradeció sonriente. 

Ambos caminaron por los pasillos hasta llegar al salón donde la cena se realizaría. Cuando estuvieron cerca, Vaenerys pudo ver a Jacaerys de espaldas en la entrada del salón.

 —Príncipe Jacaerys—el nombrado giró al escuchar su voz.

Un balbuceo salió de los labios de Jace en cuanto vio a su prometida, nunca había visto a a alguien tan hermosa como ella. Pudo apreciar las pequeñas pecas que adornaban sus mejillas y el lindo brillo que tenía su mirada. 

En ese momento se juró que haría lo que fuera para que ese brillo nunca abandonara los hermosos ojos bicolor que cada que miraba no podía evitar perderse en ellos.

Realmente le agradecía a los dioses por permitir que Vaenerys Stark se convirtiera en su esposa en un futuro temprano, y más adelante en su reina.

Salió de su ensoñación cuando escuchó el gruñido de Maelyx, que lo veía amenazante, pero por alguna razón con menos intensidad que antes.

No solo tenía que ganarse a la princesa Stark, también tendría que ganarse a la loba Maelyx y muy seguramente al dragón Rhaekhar.

—Te vez hermosa —sus ojos cafés con motas verdes no se despegaron de los de ella.

La sonrisa de Vaenerys creció cuando Jace le entregó un girasol.

—¿Te gusta? Si quieres mañana mismo te consigo una más bonita, la que tu quieras —dijo pensando que tal vez no le gustara ese tipo de flor.

—Los girasoles son mis favoritos. En Winterfell no hay mucha variedad de flores, pero cada que Cregan las traía de sus viajes las que más me gustaban eran los girasoles.

—Entonces me encargaré que tengas un girasol al inicio de cada día.

Ambos se dedicaron una sonrisa mientras Sir Darwin confirmaba que Jacaerys Velaryon trataría a la princesa como se merecía, por que si no lo hacía no le importaba que su cabeza sea cortada con tal de protegerla.




Dibujo hecho en Doll Divine

Dato: En un principio la historia iba a ser con Lucerys 

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