❀01❀
- Si firmas en este instante ya no tendrás ningún derecho sobre el bebé , la custodia total pasará a ser completamente de la madre - le recordó por quinta vez su abogado sentado a su lado en el salón de su casa.
- Lo sé - respondió agarrando el bolígrafo y firmó los papeles uno por uno hasta finalizar , la madre de Sesshomaru miraba todo sentada en el sillón con una sonrisa adornando su rostro.
- Ahora le toca firmar a usted señorita Rin - le indicó el abogado de esta sentado también a su lado mientras le susurraba cosas que Sesshomaru no alcanzaba a escuchar.
- De acuerdo - respondió agarrando el bolígrafo y firmando estos.
Oficialmente estaban divorciados y sin más , los dos abogados se despidieron dándole fin a su trabajo para encaminarse hacia la salida de la casa , las tres personas se quedaron calladas en el salón , Sesshomaru en el sofá , Rin en el sofá del frente con la mirada perdida tocando su abdomen y La señora Irasue en su sillón dejando de lado su sonrisa para no llamar la atención.
- Con permiso - fue Rin la que rompió el silencio levantándose de su sitio al escuchar el claxon del taxi que había pedido hace unos minutos ya que el divorcio por ser de propia voluntad no duraba mucho tiempo.
- Espero que te vaya bien - habló la madre de su ahora ex-esposo , la chica solo asintió sabiendo perfectamente que la señora nunca le había tenido ni un poco de aprecio y que esa preocupación era totalmente falsa , aunque debía admitir que sabía actuar muy bien.
Y finalmente se dirigió a la salida , Sesshomaru levantó la mirada viendo cómo esta arrastraba sus maletas por las baldosas del suelo y el taxista le ayudaba a subir su equipaje al maletero , quería despedirse como era debido por lo que se levantó de su sitio pero una mano sujetó su brazo deteniendo su paso.
- Así está bien hijo - Irasue le acarició el brazo y este asintió , de todas formas no tenía nada que decir , tenía cosas que decir pero ahora ya no servirían de mucho que digamos.
Rin se subió al asiento trasero y vio como la casa que antes era perteneciente a ella se quedaba atrás , se limpió las lágrimas con cuidado y siguió acariciando su abdomen pidiendo al cielo que no le arrebatara lo último que le quedaba.
- El cielo rugió dándole la respuesta pero ella no se dió cuenta pensando que solo era un simple trueno por la lluvia que se avecinaba por las nubes grises que ocultaban el sol.
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