«Yo no maté a nadie»
¡Advertencia!
→Éste capítulo es simplemente un AU (Universo Alterno), además nada de esta historia es canon simplemente son cosas que se me vienen a la mente←
«¡PELIGRO!»
↓↓↓
×ESTOS RELATOS CONTIENEN MALTRATO INFANTIL, VIOLENCIA, TORTURA, ABUSO INFANTIL, ENTRE OTRAS COSAS QUE PODRÍAN SER DE MAL GUSTO PARA ALGUNOS LECTORES, SI ERES SENSIBLE O TE DISGUSTAN ÉSTE TIPO DE RELATOS, NO LEAS ÉSTE CAPÍTULO. USTEDES HAN SIDO ADVERTIDOS, SI DECIDEN CONTINUAR SERÁ BAJO SU PROPIO RIESGO×
El pequeño Deutschland se encontraba en un búnker abrazado a Berlín, su padre había salido y dijo que volvería pronto, la capital lo abrazaba de forma posesiva tenía estrictas órdenes de no permitir que el niño fuera a acabar en manos de los aliados.
-Berlín, dónde están el señor waffle y mi vati?- preguntó confundido el niño de doce años, la capital permaneció muda ante la pregunta del pequeño, qué le diría? Probablemente la Waffen SS sería decapitada frente a todo el pueblo alemán y Third Reich sería el que peor acabaría.
De repente se oyeron fuertes golpes como si intentaran tirar la puerta del búnker abajo, el berlinés tomó al pequeño alemán y se escondió justo a un lado de la puerta mientras que los soldados allí presentes tomaban sus armas y apuntaban hacia la puerta, él quería pelear, pues según él huir era de cobardes, pero tenía un niño a su lado y estrictas órdenes de ocultarlo.
La puerta cayó al suelo y los disparos invadieron el ambiente, los cuerpos de los soldados caían al suelo inertes, el pequeño alemán apreció la escena horrorizado mientras el berlinés ejercía más fuerza sobre el agarre.
Soldados soviéticos ingresaron al búnker mientras le disparaban a los germanos, en ése momento la capital aprovechó y se escabulló entre los soldados del ejército rojo sosteniendo con fuerza al niño, uno de los soldados le apuntó a la capital y al niño pero fue parado por otro soldado.
-Мистер СССР хочет их живыми (El señor URSS los quiere vivos)- explicó el soldado, el pequeño alemán los observó aterrado y continuó corriendo junto a Berlín. Éste por otro lado palideció al ver a la distancia al gigante soviético parado frente al cuerpo inerte del nazista.
Éste al ver al niño de la mano de la capital al instante frunció el ceño y comenzó a correr hacia ellos, Berlín al ver esto rápidamente cargó al pequeño y comenzó a correr hacia la dirección contraria.
Tragó en seco al ver a Estados Unidos allí también, desvió su camino y continuó corriendo, sabía que que no podría escapar pero al menos quería que el pequeño sí lo lograra.
Se adentró en el bosque y una vez logró perder a las dos mayores potencias dejó al niño en el suelo observando como éste lloraba desconsoladamente, -Deutschland, escúcha, ve, escondete y pasé lo que pasé, no salgas- dijo el berlinés, la joven criatura asintió repetidas veces y corrió a esconderse en un pequeño hueco que daba a una cueva.
Un quejido de dolor se escuchó por parte de Berlín pues había recibido un disparo por parte del soviético, -Dónde está?- le preguntó agresivamente el comunista, la capital por su parte jadeo adolorido pero no respondió.
USA llegó al lugar y observó con desagrado al ruso, -Te deshiciste de él?- interrogó el norteamericano, el socialista asintió levemente mientras desviaba la mirada, -Dónde está el niño?- preguntó agresivo el estadounidense observando al alemán, éste nuevamente permaneció en silencio.
-ANSWER ME! (RESPÓNDEME!)- exclamó enojado el de cincuenta estrellas tomando su pistola y apuntándole al berlinés, éste simplemente sonrió y esperó a que el contrario disparara, -Déjalo, yo me encargo- dijo el soviético apartando al estadounidense.
El de ascendencia imperial formo un círculo con su dedo pulgar y el del medio para entonces acercarlo a su cavidad bucal mientras soplaba causando que un potente silbido hiciera presencia. No pasó mucho para divisar como la capital rusa hacía presencia, iba vestido con el uniforme militar de la Unión Soviética y llevaba una pistola en la cintura.
-Señor- inquirió el ruso observando de reojo al berlinés, éste palideció al ver a Moscú, al instante desvió la mirada consternado, -Escolta a nuestro nuevo miembro de vuelta- ordenó el ruso, la capital rusa asintió y tomó con fuerza al berlinés por el brazo.
Berlín movió con fuerza su brazo en un intento de zafarse pero entonces la capital mayor le tomó por la cintura con fuerza y caminó de vuelta por donde había llegado, el germano no se opuso y caminó junto al ruso notoriamente sonrojado.
URSS pasó su mirada por el lugar hasta que halló un pequeño hueco en una pared de piedra por la cual ninguno de los dos cabía pero su objetivo probablemente sí, se acercó a dicho lugar y se hincó en una rodilla.
-Deutschland...- llamó el comunista con una tierna y dulce voz, el pequeño palideció al escuchar como el soviético sabía su nombre, -Qué haces?- cuestionó el de ascendencia inglesa, el comunista puso los ojos en blanco y dirigió su campo visual al estadounidense.
-Compro un unicornio- dijo sarcástico, el americano suspiró dándose cuenta de la estúpida pregunta que había hecho, -Vete, USA, yo me encargo- dijo el mayor de estatura, el de cincuenta estrellas entornó los ojos pero obedeció, no era muy bueno que digamos al momento de hablar con los niños.
Una vez el estadounidense ya no se encontraba en la zona el soviético regresó su atención al niño que se encontraba escondido en aquél hueco, -Deutschland, por favor, sal, yo no quiero hacerte daño- dijo aquél gran country.
El joven alemán abrazaba sus piernas con fuerza, estaba asustado, muy asustado, quería que su padre apareciese para salvarlo, -Si no me quiere hacer daño por qué me quitó a mi padre?! Dónde está él!?- cuestionó el pequeño germano.
URSS permaneció en silencio unos momentos para entonces tragar en seco, -Tu padre murió- confesó de forma fría y cortante, el joven germánico sintió como un dolor se presentaba en su pecho, semejante a una puñalada, sus ojitos dorados comenzaron a derramar lágrimas como si estos se estuvieran derritiendo poco a poco.
El comunista permaneció sosegado escuchando los sollozos y espasmos que le daban al pequeño alemán, -Deutschland, aunque no me creas...- el mayor permaneció en silencio unos momentos para entonces respirar profundamente....
-Yo también le tenía aprecio a tu padre...- confesó el de cabellos marrón rojizo, -Y me odio por ello- murmuró para si mismo.
Los aliados observaron como a la distancia la gran y poderosa URSS cargaba al indefenso unigénito de Third Reich, -Son of a bitch (hijo de puta)- insultó atónito el americano observando al soviético, -Cómo lo logró?- preguntó en voz alta el francés.
El comunista llegó hasta los aliados y el primero en acercarse a él fue el inglés, -Bien hecho URSS, no te preocupes nosotros nos encargaremos ahora- dijo el amante del té extendiendo los brazos en un intento de cargar al niño.
Deutschland por su parte se aferró al gigante de rojo, clavó sus uñas en su cuello y abrazo su torso con sus piernas, los allí presentes observaron al ruso impresionados, -No, yo me encargo- soltó de forma cortante el euroasiático para abrirse paso entre los aliados y continuar su camino.
El Reino Unido suspiró con paciencia y se giró para observar como el comunista se iba con ése engendro del demonio en brazos, -Oh no, you will not get away from us with that thing (Oh no, tú no te escaparás con esa cosa)- murmuró el trajeado con una mirada asesina.
USA por su parte se acercó a su progenitor con los brazos cruzados, -Bien, ya erradicamos a Third Reich de éste mundo, ahora le toca a URSS- espetó el norteamericano con asco, el anglosajón mayor por su parte sonrió ladino, -Muy bien, USA, tú encargate de URSS nosotros ya sabemos que hacer con el niño- confesó con una sonrisa macabra éste mismo.
Francia por su parte sonrió ladino de forma escabrosa, se vengaría de todas y cada una de las cosas que Third Reich le hizo, ya se veía a si mismo disfrutando de los alaridos de la pobre criatura inocente, un pobre niño que no tenía culpa de nada, pero era la única forma de vengarse desde el punto de vista de aquellos psicópatas.
Ya más tarde en Moscú, Rusia
El soviético llegó a su hogar siendo recibido por algunos de sus jóvenes hijos alegres por ver a su progenitor con vida, otros simplemente le miraban con asco, decepcionados de ver a aquél sujeto con tanta vitalidad como cuando se fue.
La primera en abrazar a su padre fue Bielorrusia, su hija de veintiún años de edad aunque aún aparentaba ser una jovencita de quince, -Padre!- exclamó con alegría abrazándolo con fuerza, -Tranquila, estoy aquí, pequeña- dijo el comunista abrazando a su niña.
Entre tantos abrazos y besos por parte de los demás jóvenes apareció el primogénito de aquella gran unión, -Hola, padre- saludó el más longevo de sus hijos, el comunista borró su sonrisa al ver a su hijo mayor, -Por qué no van a otro lado un momento sí? Tengo que charlar con su hermano- dijo el sovietico y así todos los jóvenes salieron del lugar dejando al primogénito y su padre a solas.
URSS miró fijamente a su hijo y viceversa, -Русский(Rusia)- llamó el de ascendencia imperial a su primogénito, éste le miró fijamente, -Dijiste que cuando volvieras me explicarías, estoy esperando- reclamó el ruso de veintitrés años aunque aparentara ser un joven de diecisiete.
-Es complicado, además eres joven no lo entenderías- explicó el soviético con total tranquilidad, el menos longevo allí presente gruñó enojado, -QUÉ NO ENTENDERÍA?! EH?! QUE TE FOLLASTE A UN PUTO GENOCIDA?! ENFERMO!!- exclamó el ruso menor enfadado, el comunista desvió la mirada estresado.
-ERES UN HIPÓCRITA! TODA LA VIDA NOS ENSEÑASTE QUE ESO ESTÁ MAL Y TÚ TERMINAS HACIÉNDOLO- reclamó el joven bicolor, el mayor suspiró con paciencia para encarar a su hijo, -Sí, lo sé, soy un hipócrita y también estoy enfermo, pero créeme que algún día me entenderás- dijo el portador del martillo y la hoz.
Rusia observó a su progenitor con asco, no podía creerse aún que aquél hombre que él tanto admiró, cayó rendido ante los pies de un hombre y encima alemán, -No te bastó con que fuera un hombre si no que también tuviste que elegir a un alemán- espetó el joven mientras negaba con la cabeza levemente para retirarse del lugar.
URSS por su parte suspiró profundamente para entonces darse la vuelta para ir en busca de lo único que le quedaba de su amado, salió de su hogar para observar como en el coche se encontraba aquél jovencito de doce años abrazando sus piernas mientras sollozaba.
Dió pasos largos y firmes hacia al coche y abrió la puerta, el alemán se sorprendió ante la repentina acción y al ver de quién se trataba se lanzó a sus brazos en busca de calidez, el soviético por su parte le abrazó con fuerza.
Los dos estaban sufriendo la perdida del mismo sujeto.
Años después, 1947
El joven alemán se había adaptado bastante bien a la vida de los soviéticos, siempre seguía a la URSS a todos lados, parecía como si fuese tan sólo un hijo más del comunista, trataba de mantener una buena amistad con todos y cada uno de los consanguíneos del gran hombre rojo.
Hasta el momento con el único que ni siquiera intercambio palabra fue con el primogénito de la unión, éste se mostró bastante disgustado con su presencia y siempre le miraba con asco, jamás le dió oportunidad de siquiera darle los buenos días. Le preguntó al soviético el porque de su comportamiento y éste simplemente le decía que era así.
Ahora se encontraba junto al sovietico en una junta con el gigante del capitalismo, URSS le dijo que no se separe de él en ningún momento y éste obedientemente estaba a su lado como si estuviesen atados el uno al otro.
Pot otro lado el primogénito se encontraba también con ellos pero éste simplemente observaba al norteamericano fijamente como si el contrario tuviese algo que le disgustaba al joven.
La junta transcurrió con normalidad, no ocurrió nada raro ni extraño, simplemente no dejó de sentir la macabra mirada del gigante norteamericano sobre él, cosa que le incómodo y URSS lo notó, trataba de descifrar qué era lo que el estadounidense quería.
En un momento el germano tuvo la necesidad de acudir al baño, el soviético le pidió a su primogénito que le acompañara y no dejara que nadie se acercara a él, Rusia por su parte simplemente asintió y escoltó al joven.
Deutschland no pronunció palabra en el camino para no molestar al eslavo, así que una vez que llegaron al baño él ingresó y el ruso permaneció esperando fuera.
El joven hizo sus necesidades y una vez terminó se dirigió al lavabo para lavar sus manos, por alguna razón se sentía raro, inseguro, se apresuró mientras que su corazón comenzaba a bombear con rapidez.
Salió del baño casi corriendo extrañando a Rusia, -Qué mierda te ocurre?- interrogó confundido el ruso, el alemán por su parte simplemente abrazó al joven eslavo, éste se sorprendió ante la acción, pensó en empujarlo asqueado pero por alguna razón no lo hizo.
De repente sintió como el germano le era arrebatado de sus brazos, el germánico intentó zafarse pero algo se le fue inyectado en el cuello y lo único que logró hacer antes de caer inconsciente fue extender su brazo hacia el eslavo y pronunciar su nombre a duras penas.
Rusia por alguna razón desconocida sintió como un enojo lo invadía y así comenzó a correr detrás de aquél sujeto que llevaba al joven de catorce años a cuestas.
Corrió lo más que sus piernas le permitieron pero no logró alcanzar al sujeto el cual se había aventado por la ventana, el ruso cayó de rodillas al suelo y jadeando empuñó sus mano; de lo más profundo de su garganta se escapó un grave e imponente grito que llegó a los oídos del soviético.
-DEUTSCHLAND!!!!!!- se escuchó en el establecimiento, URSS se paró de forma repentina y encaró al estadounidense, éste simplemente esbozó una sonrisa dentada, -Perdón, pero tu hijo debe ser corregido- dijo burlón el norteamericano causando una potente ira en el comunista.
-Esto es una declaración de guerra y no pararé hasta que me devuelvas a Deutschland- le reclamó el gigante de rojo con su ojo inyectado en amarillo...
La ira del soviético se había desatado.
Deutschland abrió los ojos en un cuarto a oscuras, sus brazos le pesaban al igual que sus piernas, no podía ver nada pues todo estaba oscuro pero sentía sus manos atadas con algo pesado al igual que sus tobillos su cuerpo estaba completamente descubierto a excepción de sus partes íntimas.
De repente se hizo la luz observando como uno de los sujetos que vió aquella vez en mil nueve cuarenta y cinco le miraba sonriente, -Bienvenido, Alemania- saludó el francoparlante mientras fumaba, el alemán palideció al escuchar de la forma que le llamó.
Entonces otro sujeto ingresó al lugar, se acercó de forma rápida hacia su persona y dió un fuerte puñetazo a su abdomen causando que un gemido de dolor escapara de sus labios, nuevamente sintió otro y otro y otro, sintiendo como sus entrañas eran destrozadas.
Sus labios simplemente rogaban que parara mientras que sus ojos dorados derramaban lágrimas con demasía, -CÓMO?! NO TE OIGO!- escuchó la voz del francés resonar en el lugar, -Bitte (por favor)- rogó el jovencito, Francia le hizo una seña al sujeto para que parara y así lo hizo.
-Q-Qué te he hecho para que me hagas esto?- cuestionó el jovencito entre sollozos a la vez que sus labios derramaban sangre, -Ser alemán, hasta que no te arrastres a mis pies como una puta rata no pararé, hasta que pidas perdón por cada uno de tus pecados- dijo el franco observando fijamente al joven de cabellos rojizos.
-Was?- inquirió confundido el joven alemán, Francia le hizo una seña al sujeto y éste tomó un látigo, -Ruegame por misericordia, Third Reich- dijo el franco con una gran sonrisa, el germánico sintió como la piel de su espalda era desgarrada ante el repentino latigazo recibido.
Un potente alarido de dolor escapó de sus labios, lograba sentir como la sangre se deslizaba pos sus costillas hasta caer al suelo, otro latigazo fue recibido y esta vez lágrimas bajaron por sus mejillas a la vez que sus labios temblaban, quería que su padre le sacase de allí.
Francia por su parte se deleitaba ante los sollozos y espasmos que le daban al joven, observaba con satisfacción la sangre que se escurría por su espalda. Su mirada se distorsionó y logró observar a aquél joven de cabellos carmín con una sonrisa de psicópata en el rostro, no derramaba ni una sola lágrima ante cada latigazo y por cada vez que le daban con más fuerza éste soltaba una carcajada burlona.
-De qué te ríes, estúpido alemán?!- inquirió enfadado el francoparlante, el germánico observó aterrado al tricolor mientras negaba con la cabeza, el mayor por su parte tomó un taburete y se sentó frente al menos longevo mientras otro sujeto le daba un fierro ardiente.
Lágrimas bajaron por las mejillas del germano y sintió como un trapo era introducido en su cavidad bucal, Francia incrustó el fierro ardiente en la zona del bicep de su brazo izquierdo moviéndolo de un lado a otro dibujando una esvástica.
El joven alemán gritó del dolor, pero su alarido fue ahogado por el trapo que se hallaba en su boca, sus labios dejaron escapar un lastimero llamado a su padre, quería que lo sacaran de allí y al instante el soviético vino a su mente, observó la puerta en un fallido intento de ver al comunista entrar por esa puerta a salvarlo.
Al momento que el hierro ardiente cubierto en sangre dejo de entrar en contacto con su cuerpo el jovencito cayó inconsciente mientras murmuraba el nombre de aquella unión pidiendo que le saque de allí.
~Se ha producido un bloqueo en la Ciudad de Berlín, las fronteras del territorio alemán perteneciente a Estados Unidos ha sido bloqueado por los soviéticos, el pueblo exige saber dónde está su country~
Abrió los ojos en la misma habitación oscura, ya había perdido la noción del tiempo, por ahí había escuchado que ya se encontraban en mil nueve cuarenta y nueve, no tenía idea de que mes era lo único que sabía es que iba o había cumplido dieciséis.
De repente lágrimas se escurrieron por sus mejillas, extrañaba al señor URSS, extrañaba la forma en la que lo cuidaba como si fuese uno más de sus hijos, quería que lo sacara de allí.
La puerta se abrió dejando ver a sus verdugos, aquél inglés de traje y su pareja de habla latina, -Good Morning, Germany (Buenos días, Alemania)- saludó el anglosajón de forma tranquila y sosegada, el germano no pronunció palabra, simplemente tembló ante la presencia de los countries.
-Por qué tan asustado? Hoy no te haremos nada- expresó con una amplia sonrisa el francés, el de ascendencia teutona no se creyó una sola palabra, esperó a ver qué era lo que los dos psicópatas allí presentes querían de él.
De repente sintió un fuerte piquete en su nuca para comenzar a sentirse mareado, lo último que sus ojos apreciaron fue la expresión de psicópatas que tenían los dos countries frente a él.
-Deutschland, mi niño, se fuerte...-
A duras penas sus ojos se abrieron, no se podía mover para nada, ni siquiera podía mover la lengua, simplemente podía mover los ojos, trató de ver donde se encontraba, al parecer estaba en una clínica y justo a un lado de él se encontraban aquellos monstruos frente a un aterrado doctor.
-W-What?! I can't do that, that's illegal, I could be end dead!!! (Q-Qué?! No puedo hacer eso, es ilegal, podría terminar muerto!!!)- dijo confundido el médico, los dos countries simplemente rodaron los ojos molestos, -I will pay hundred thousand dollars on cash (Te pagaré cien mil dólares en efectivo)- ofreció el inglés enseñando el dinero dicho.
El doctor soltó un suspiro y observó al alemán apenado para entonces asentir ordenando que estabilizaran al joven para comenzar con el proceso. Francia giró su campo de visión al germano y con una sonrisa en los labios dijo...
-Espero que no hayas planeado el nombre de tus futuros hijos...-
Al escuchar eso comprendió al instante lo que le harían, su pulso se aceleró y de sus ojos escaparon lágrimas, el miedo tomó control, su cerebro comenzó a dar órdenes al cuerpo para que se moviera pero éste no respondía.
El corazón casi se le paró al ver como le inyectaban anestesia para comenzar con el procedimiento, las lágrimas se derramaron como si fuese un vaso rebalsando...
No quería que le arrebataran la oportunidad de tener una familia...
Nuevamente abrió los ojos apreciando la misma habitación de hospital en la que lo habían dormido, esta vez podía moverse, al instante dirigió su mirada a su vientre y halló una herida vendada, no pudo evitar sollozar al ver eso.
Le habían arrebatado la oportunidad de darle vida a una futura gran persona, de sus ojos escaparon varias lágrimas; sus manos se posaron sobre su vientre y mientras lo acariciaba se preguntaba a si mismo, qué había hecho para merecer eso?
Sorbió su nariz y cerró los ojos, en su mente entonces se instauró una idea, debía escapar, no permitiría que le hicieran algo más, qué era lo siguiente? Privarle del sentido visual? No dejaría que le hicieran algo más, iba a escapar, y ya sabía donde acudir en cuanto lo hiciera...
~En la Ciudad de Berlín han levantado un gran muro custodiado las veinticuatro horas del día por soldados soviéticos, las cosas simplemente empeoran para los alemanes, en especial para los berlineses.
En efecto la cortina de hierro simplemente arrebata las esperanzas que los alemanes tienen de volver a ser libres y vivir en armonía como el país unido que siempre han sido~
El joven alemán de ya veintiocho años de edad se encontraba como siempre en aquél cuarto, pero esta vez estaba concretando su plan de escape que le había tomado doce años, lo único que le faltaba era ayuda y comunicación, debía lograr contactar a la URSS o con suerte a Rusia y luego necesitaba alguien que le ayude a salir del establecimiento, pero para su buena suerte dos jovencitos que conocía desde que nació volverían a su vida para echarle una mano.
Esa noche le permitieron salir como siempre simplemente para darse una ducha, hacer sus necesidades, comer y beber algo. Era escoltado por soldados de alto rango los cuales no le permitían si quiera caminar por su cuenta, lo dejaban solo simplemente cuando debía ir al baño.
Alemania siempre salía de noche, éste suponía que era para que nadie lo viese con vida pues la mayoría creía que estaba muerto; ya tenía una idea de cómo deshacerse de los soldados, solamente necesitaba alguien que lo guíe hasta la salida más rápida no importaba si era peligrosa.
Lo llevaron al baño como siempre y allí se asomó por la ventana del baño la cual se encontraba con barrotes y vió alguien demasiado conocido, -Italien?!- susurró con fuerza el germánico llamando la atención de un joven de cabellos verde con degrade de blanco a rojo.
El italiano se sorprendió al ver al alemán, -Germania?!- susurró impactado el de ascendencia latina, -Escucha, no tengo mucho tiempo, quiero salir de aquí y necesito que me ayudes, te explicaré todo pero busca una forma de encontrarte conmigo, todas las noches me sacan de la celda, por favor, Italien, ayúdame!- susurró el germano antes de caer nuevamente dentro del baño pues estaba sosteniéndose de los barrotes.
Jadeó adolorido por la caída y se levantó como pudo debía salir antes de que sospecharan algo, los soldados observaron al joven fijamente cuando salió del baño, lo tomaron nuevamente de los hombros y brazos para llevarlo de vuelta a su celda.
Alemania simplemente esperó poder ver a Italia mañana y estar en perfectas condiciones, porque si se les ocurría torturarlo esa noche no sabía si estaría siquiera consciente el día de mañana.
La mañana llegó y el germano se encontraba notablemente inquieto en su celda, deseaba que la noche cayese para encontrarse con Italia, pero para su mala suerte sus verdugos no le dejarían para nada fácil escapar de aquél infierno.
La puerta se abrió y el alemán tuvo un espasmo, observó por el rabillo del ojo qué estaba ocurriendo y su corazón se aceleró al ver a aquél norteamericano que cometió un gran crimen de guerra contra el mejor amigo y aliado de su padre con la excusa de que era necesario.
Sintió como otros dos sujetos aparecían para tomarle de los brazos y encadenarlo al techo, lo iba a torturar? Él? Estados Unidos de América le iba a lastimar? Palideció ante la idea, ya sabía los métodos de Francia y UK, pero USA? Por alguna razón sentía que sería diez veces peor.
-Germany, un placer encontrarnos al fin, como supondrás a mí no me agradan los métodos arcaicos que mi padre y su puta utilizan, yo soy más... Sanguinario- explicó el americano con una gran sonrisa, acto seguido sintió un objeto ardiente acercarse a su espalda; el alemán negó repetidas veces para entonces sentir una fuerte puñalada casi llegando a sus costillas.
Un potente alarido escapó de sus labios, sintiendo como su piel era derretida culpa del fierro ardiente, -Conmigo no te vas a desmayar tan fácil- espetó burlón el norteamericano, el germánico palideció ante sus palabras.
Observó como el estadounidense acercaba una daga a su rostro, hizo un corte superficial desde la comisura de sus labios hasta la parte superior de sus pómulos como si estuviese dibujando una sonrisa, entonces soltó la daga y dió un golpe certero en su mandíbula.
El joven de cabellos azabache gimió adolorido más el contrario simplemente esbozó una sonrisa dentada para continuar dando más golpes a la mandíbula del alemán con fuerza.
Luego de unos minutos el germano sentía su mandíbula pesada y al abrir la boca sentía como si esta se desgarraría para caer al suelo junto a chorros y chorros de sangre, -Duele?- dijo el mayor tomando una barilla de metal pequeña y un martillo.
Alemania rogó que no continuara al observar como la barilla de metal se posaba en el costado del puente de su nariz, dos sujetos sostuvieron su rostro en alto a la vez que el americano alzó el martillo, ensanchó su sonrisa y dejó caer aquél instrumento con rapidez causando que impactara con fuerza sobre la barilla de metal.
Un alarido se escapó de las cuerdas vocales del menos longevo allí presente, lágrimas bajaron por sus mejillas, -Ups, parece que aún no he dislocado tu tabique, intentémoslo una vez más- se burló el mayor para levantar nuevamente el martillo y dejarlo caer sobre la barilla de metal.
Nuevamente el impacto produjo un gritó de dolor por parte del joven alemán, la sangre salpicó al rostro del estadounidense mientras que el resto se escurría por los labios del menor, el americano tocó con la barilla de metal la nariz destrozada del joven escuchando crujidos producirse en esta.
Sonrió satisfecho y entonces dejó la barilla de metal junto con el martillo para tomar una vela y encenderla, -Hay que esterilizar...- avisó con una escabrosa sonrisa el de cincuenta estrellas, el joven de cabellos azabache ni siquiera gastó su tiempo en pedirle que no lo hiciera pues su palabra no valía nada en esos momentos.
El gigante del capitalismo acercó la vela a su rostro y la inclinó dejando caer las gotas ardientes de cera sobre su nariz para entonces dirigirla a sus mejillas lentamente causando un dolor insoportable en el menos longevo, lo único que se oía en aquél lugar eran los gritos y súplicas del alemán.
Los minutos transcurrieron, lenta y dolorosamente, el germano antes siempre intentaba desmayarse pero ahora no podía, debía permanecer consciente, si caía desmayado no sabría cuando despertaría, así que allí se encontraba, sufriendo todas y cada una de las horribles torturas del norteamericano.
Éste por su parte apreciaba como después de tanto tiempo el alemán no esperaba morir o caer inconsciente parecía estar resistiendo cosa que desde luego le trajo un claro deja vu, pero para nada le agradó recordar a aquél germano de cabellos rojizos.
-Fucking whore! (Maldita perra!)- exclamó enfadado el anglosajón dando un fuerte puñetazo al rostro del joven, -You infected USSR! (Infectaste a URSS!)- espetó con odio esta vez dando una patada al rostro del ya moribundo germano, -With all your genocides ideas, your ideas of supremacy, for your fault now he's the same as you! (Con todas tus ideas genocidas, tus ideas de supremacía, por tu culpa ahora él es igual a tí)- espetó con notable rencor.
-You ruined my perfect soldier... You ruined... Him... (Arruinaste a mi soldado perfecto... Lo... Arruinaste...)- al instante se dio cuenta de lo que estaba diciendo, rápidamente recobró la compostura y observó a los sujetos allí presentes, -Don't take him to the nursery (No lo lleven a la enfermería)- ordenó mientras se dirigía hacia la puerta.
Nadie puso objeción, simplemente soltaron al germánico y éste cayó al suelo medio inconsciente. Alemania por su parte se enfocó en no cerrar los ojos, había perdido la noción del tiempo así que no tenía idea si era de noche aún o no, tampoco quería arriesgarse a perder esa oportunidad de hablar con Italia.
Sentía como la puñalada que tenía en las costillas ardía, su rostro estaba completamente demacrado, no podía respirar con normalidad y sentía como su nariz se encontraba torcida, pero eso no le preocupaba ahora, su prioridad era salir de allí cuanto antes.
Horas después
No tenía idea cuánto tiempo había pasado, simplemente mantenía los ojos abiertos sin importarle el charco de sangre que le rodeaba todo el cuerpo, sus esperanzas se agotaban cada vez más cuando no veía que los guardias de siempre entraran a buscarle.
Estuvo a punto de rendirse cuando vió la puerta abrirse y a los imbéciles de siempre tomarle por los brazos, su corazón se acelero y la adrenalina aumentó, esperaba que el italiano no le hubiera dejado plantado, esperaba que éste de encontrara donde la última vez para ayudarle.
Ingresó al baño y con todas sus fuerzas tomó los barrotes con sus manos para intentar ver si el italiano estaba allí, pero no, nadie, absolutamente nadie, cayó al suelo con un sentimiento de soledad inmenso.
A duras penas fue al lavabo y se mojó el rostro, cuando el agua entró en contacto con su rostro no pudo evitar soltar un gemido de dolor, suspiró, observó su apariencia con asco, tenía el tabique desviado y un corte en forma de sonrisa desde un pómulo al otro.
De repente escuchó un gemido de dolor fuera del baño, su cuerpo sufrió un espasmo y la adrenalina aumentó aún más, escuchó como la puerta del baño era abierta, permaneció congelado, temía saber quién estaba del otro lado, podía ser Italia pero también Francia o UK.
Para su buena suerte el joven de ascendencia latina asomó el rostro, se asustó al ver al germánico en un estado tan deplorable, por el contrario el alemán simplemente se abalanzó a sus brazos con gran euforia.
-Sácame de aquí, por favor, sácame- imploró el joven de cabellos azabache, el joven de habla latina tomó al contrario de la cintura y con dificultad salieron del baño, se apresuraron ya que cuando notaran que Alemania había desaparecido bloquearían todas las salidas.
-Escucha, ya saqué a alguien, ella te ayudara a huir- dijo el de sangre fascista, el alemán le miró extrañado y negó con la cabeza, -No, no puedes quedarte aquí!- dijo histérico el germano, el tricolor de menor estatura le sonrió al mayor, -Yo ya tengo a quién me sacará de aquí- dijo el de habla latina.
Alemania le miró confundido pero decidió no comentar nada al respecto. Llegaron a una puerta y allí Italia le dijo al joven de ojos dorados que simplemente corriera hasta la reja donde se apreciaba una abertura. El germano le agradeció y se despidió del contrario prometiéndole que haría lo posible para sacarlo de allí si su contacto no llegaba aunque el italiano parecía confiar mucho en aquél contacto.
El joven de sangre nazista corrió lo más rápido que su cuerpo le permitió, atravesó la reja con rapidez y continuó corriendo hasta llegar a un pequeño bosque, allí se encontró con una joven albina la cual reconoció al instante, -Japón?!- inquirió con emoción el germanoparlante.
La joven nipón se dió la vuelta exponiendo su deplorable apariencia, tenía una cicatriz desde la parte superior de su frente hasta un lado de su barbilla, esta marca parecía estar infectada y su ojo no brillaba, estaba completamente gris.
Al germano se le encogió el corazón y se acercó para abrazarla, -USA?- simplemente interrogó, la joven se limitó a asentir a la vez que correspondía el abrazo, era horrible ver las repercusiones que se mostraban en el cuerpo del country cuando algo ocurría en su país, Alemania estaba más que seguro que aquella cicatriz fue por Hiroshima y Nagasaki.
Comenzaron a caminar de forma lenta era de noche aún y no había nadie en aquél bosque, Japón abrazaba al alemán con fuerza pues le había extrañado mucho, además de que también se sintió mal ante su apariencia, al parecer no fue la única que sufrió allí dentro.
-Siento tanto lo que ocurrió con tu padre- dijo la nipona separándose del abrazo con el germano, -Lo mismo digo por el tuyo- respondió el contrario posando su mano sobre el hombro contrario.
Continuaron su camino mientras se ponían al día, hace mucho tiempo que no se veían y Japón sentía mucha curiosidad por saber como el alemán llegó a estar bajo el poder de USA, UK y Francia, así que decidió preguntar a dónde iría ahora.
-Y dime, a quién buscaras ahora?- preguntó curiosa la nipón, el germano suspiró, no sería fácil viajar hasta Moscú de forma clandestina, eso desde luego, pero esperaba ser recibido de la mejor manera posible por URSS, aún tenía la esperanza de que le estuviere buscando.
-Sabes cómo llegar a Moscú?-
Alemania se encontraba frente al gran muro de Berlín, aquella gran cortina de hierro que dividía su territorio, se encontraba del lado occidental pero debía pasar al oriental para viajar hasta la ciudad de Moscú.
-Estás seguro de esto?- inquirió la jovencita de cabellos albinos, el mayor por su lado suspiró para entonces asentir levemente, -Vamos, te prometo que todo estará bien- dijo el joven de cabellos azabache.
Acudieron con el sujeto que les ayudaría a cruzar a cambio de unas joyas que la nipón tuvo que robar, ingresaron a un camión y se escondieron allí para cruzar de forma ilegal. Los jóvenes simplemente bajaron la guardia y trataron de descansar con la esperanza de que todo transcurriera rápida y tranquilamente.
Pero eso desde luego no iba a ocurrir en mitad de la noche sintieron como el camión paraba, los dos se despertaron y por precaución se escondieron aún más abrazados de lo que ya estaban.
Escuchaban claramente como un soldado soviético hablaba con el conductor, a la nipón le dió un espasmo al sentir como los soldados se asomaban por la parte trasera.
El germano palideció al ver como uno de los soldados posaba su mirada en ellos, lo siguiente simplemente fueron palabras en ruso además de apuntarles con rifles a los dos jóvenes. Cubrieron sus rostros y se los llevaron de forma brusca, Alemania simplemente esperaba que no los ejecutaran antes de saber quiénes eran.
A la mañana siguiente se encontraban de camino a la residencia de la gran y poderosa nación que competía contra el gigante del capitalismo. El alemán se encontraba excesivamente nervioso, trató de hablar con los soldados pero estos no comprendían su idioma.
Una vez llegaron los bajaron aún con el rostro cubierto, simplemente escuchaban conversaciones en ruso y el constante sonido de los rifles, la puerta se abrió y pararon de forma repentina, pasos firmes se oyeron en el lugar y los soldados tomaron una postura de respeto.
Alemania sintió como su corazón se paraba al escuchar la voz tan cambiada del primogénito soviético, -Rusia?!- preguntó con euforia el joven, escuchó como los pasos se acercaban a su persona y su sentido de la vista se le era otorgado nuevamente.
Sonrió ampliamente al ver al ya maduro ruso, mentiría si dijera que no le pareció atractivo, éste por otra parte tuvo sentimientos encontrados al ver al germano, -Deutschland?- inquirió asombrado y quizás un poco alegre.
Una vez entró en razón le ordenó a los soldados que les liberaran, y así lo hicieron, el germánico casi tumbo al eslavo pues al ser liberado se abalanzó sobre él para abrazarle mientras lágrimas se escapaban de sus ojos.
Rusia se odió por permitirse corresponder el abrazo, sus manos se pasearon por la espalda del contrario y sintió por alguna razón que desconocía un gran enojo al palpar una herida en la zona de las costillas del joven.
La japonesa se encogió de hombros al sentir la mirada del ruso sobre ella, -Japón, intuyo- espetó el ruso mientras ejercía más fuerza sobre el abrazo, Alemania se sonrojó levemente y correspondió el agarre.
-Por qué tanto escándalo?- la voz grave y profunda del soviético resonó en el lugar, los dos jóvenes se separaron al instante y dirigieron su mirada al comunista.
URSS permaneció estático al observar al joven germano, -Deutschland?- inquirió pintando una sonrisa en su rostro, por un momento sintió un deja vu al ver a Alemania, se apresuró en acercarse al germánico para abrazarlo.
Una vez Alemania le informó al soviético de todas y cada una de las cosas que le hicieron, el alemán se dió un baño para bajar a comer, también pidió si podía Japón quedarse en el establecimiento al menos hasta que pudiera regresar a su país, el soviético aunque con dificultad aceptó, no podía negarle nada a Alemania.
El joven germano soltó un suspiro mientras observaba el cielo nocturno, había disfrutado de esa comida como nunca antes, había pasado años alimentándose de pura mierda, por fin estaba en paz, tranquilo, sin que le molestaran.
Escuchó como alguien se presentaba en el lugar, giró su campo visual al sujeto y se impresionó al ver a Rusia, éste simplemente le observó con detalle incomodando un poco al europeo, -Se te ofrece algo?- inquirió con una sonrisa ladina.
-Solamente, quiero disculparme por mi actitud cuando eras un niño- dijo el bicolor desviando la mirada, Alemania sonrió enternecido aunque el ruso pareciera estar enojado, sabía que en realidad estaba igual o peor de nervioso que él.
El joven alemán se acercó al contrario y con mucho cuidado de no parecer atrevido acerco su mano a la mejilla del contrario, -Te perdonó- confesó el joven regalándole una sonrisa y entonces depositar un dulce beso en sus labios.
Rusia al principio se sintió confundido ante la muestra de afecto pero conforme los segundos transcurrían y sentía los labios del contrario sentía más ganas de continuar. Posó sus manos en la cintura del germano correspondiendo de la misma forma delicada, su cintura no era para nada femenina lo cual era normal pero aún así era delgada, no le importó y continuó disfrutando de aquella muestra de afecto sin notar que tenían público.
El de ascendencia imperial observaba a los jóvenes melancólico, se veía a si mismo y aquél monstruo teniendo su primer contacto indebido, esbozó una sonrisa al recordar aquello, -De dónde carajos Alemania heredó esa delicadeza?- interrogó en voz alta el soviético.
-Tú tampoco fuiste un caballero- se quejó aquella voz profunda y sensual, el comunista sonrió para darse la vuelta y no ver a nadie, tal y como lo supuso, -Tenía que seguirte el juego- se excusó sonriente el comunista, entonces sintió la mirada de su difunto amante y enemigo.
-No tienes idea cuanto me jode saber que no puedo tocarte- espetó el comunista apreciando la robusta figura del germánico de cabellos rojizos, -Por qué querrías tocarme?- interrogó burlón el nazista parándose frente a él y acercando sus manos a su rostro aunque sin lograr hacer contacto físico.
-Para abrazarte y volver a sentir tu calidez una vez más- confesó el ruso tratando de tocar al alemán sin éxito pues simplemente tocaba el aire, -Desventajas de ser un alma en pena- dijo burlón el germano de atuendo negro, URSS por su parte simplemente acercó su rostro a la mano del contrario necesitado de contacto físico.
-Te extraño, maldito hijo de puta-
-Aunque no me creas... Yo también-
«Yo no maté a nadie»
Una patata XD ingresó al chat
OLA! cómo les va la vida? Yo estresada por la escuela, me roba el maldito tiempo, joder, pero bueno aquí andamos con nuevo capítulo nuevamente con Rusia y Alemania, se nota el fanatismo no? Sjjs en fin, para los que esperan ansiosos el siguiente capítulo de "Mi Omega Puro" tranquilos ya lo tengo hecho, sólo me falta escribir XD
• Alemania se divertía mucho con el señor waffle aunque éste siempre se mostraba reacio a su presencia.
• Falta para Moscú, metió mano.... (Like si quieren un capítulo Moscú x Berlín)
• URSS aprendió de sarcasmo gracias a mi sexy seductor macho pecho afeitado cinturita de modelo divazo Reich.
• Por qué Alemania se encariñó con URSS? Quién sabe...
• Rusia parece el padre de mente cerrada, sólo digo.
• "La ira del soviético se ha desatado" referencia a una canción llamada "Panzerkampf" de Sabaton (está en inglés, srry XD)
• Sí, Alemania oficialmente es estéril en éste AU por culpa de la castración/esterilización que le hicieron que por cierto se lo hicieron como si fuera un animal... Sí... De nada por el dato :)
• USA al principio vió a un gran aliado en URSS pero al enterarse que tuvo una increíblemente caliente y apasionante aventura con Third Reich, el nazi provoca erecciones soviéticas, perdió esa esperanza.
• Las bombas de Hiroshima y Nagasaki provocaron que Japón perdiera la visión en su ojo izquierdo mientras que su padre quedó completamente ciego pero USA lo asesinó antes de que lo notara.
• No me pregunten a qué vino lo del final, simple se me ocurrió... Jsjs... Llevo días con un bloqueo increíble, por favor, necesito un descanso ;3
Pero bueno, hasta aquí el capítulo de hoy espero y les esté gustando, prometo que el siguiente capítulo si será mucho mejor que esta mierda, lo juro, y para que ya anden sabiendo será de UKArg, así que no quiero pinches quejas al respecto si no les gusta no lean, fin de la discusión, anyways es momento de que me retire...
Shau
Una patata XD abandonó el chat
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