⟨¿Necesitas ayuda?⟩
El soviético se encontraba en el sofá de su hogar descansando sus vista tranquilamente, esto era bastante raro pues a su pareja le irritaba la tranquilidad. Era increíble como tenía la constante necesidad de que todo a su alrededor estuviese ardiendo... O al menos eso era cuando estaba de mal humor, lo que equivalía a casi todos los días.
-URSS!- exclamó el alemán bajando de las escaleras. El soviético suspiró pesado al oír el llamado a su nombre, no podía descansar ni dos segundos. Observó la sensual figura de su novio parado frente a él con los brazos cruzados. Apreció como en esa postura su busto resaltaba mucho más, justo a él no lo terminaron de amamantar de pequeño.
-Digame hermosura andante- respondió. Su voz sonaba grave, ronca, seductora, apreció la sonrisa sarcástica del contrario, nunca se tomaba bien sus piropos. -Por qué aún no te has duchado siquiera?- inquirió. El ruso permaneció inerte en su lugar, hasta donde sabía él se bañaba cuando le saliera de los huevos, bostezó.
-Te recuerdo que tenemos que salir- espetó. El comunista no se inmutó, ni siquiera se preocupó por las palabras que el contrario pronunciaba, era como si su cerebro aún estuviese en piloto automático. -Me das un beso?- interrogó. El alemán suspiró estresado, pensó que lidiar con niños había acabado hace mucho tiempo atrás, pero con URSS terminaría siendo el padre con las mejores skills
-No- respondió. El caucásico permaneció observándolo ni siquiera se inmutó ante la respuesta, estaba tan exhausto. -Voy a ir al cuarto, buscaré que ponerme y una vez acabe espero verte saliendo del baño listo para cambiarte- espetó el alemán. Repentinamente el soviético sintió como le tomaba de las mejillas agresivamente causando que sus miradas se encuentren más de cerca.
-Entendido?- inquirió. El soviético ya más despierto apreció los orbes carmesí con ese brillo único que tanto le fascinaba. -Que bello eres- respondió. El germano bufó y sin más se fue del lugar dejando al ruso solo. Su cerebro comenzó a despertar una vez oyó al alemán subir las escaleras. Se paró de su sitio dispuesto a hacer lo que le dijeron, no quería poner de mal humor a su pacífica pareja.
Llegó hasta el baño aún adormilado y se estiró. Soltó un Gigantesco bostezo para seguidamente quitarse los pantalones, los lanzó por ahí mientras se rascaba la cabeza aún adormilado. Tomó los bordes de su camisa para entonces levantarlos despojándose de esta misma. Abrió la llave de la ducha y mientras tanto se miró en el espejo del baño, movió la cabeza agresivamente a los lados tronandosé el cuello en el proceso. Acarició su mandíbula con fuerza para determinar si debía afeitarse o no, sintió lo aspera que estaba su piel pero decidió que no era necesario. Observó su pecho cubierto en bello de color marrón semejante a su cabellera. Luego peinó su cabellera con su mano "acomodandolo" en el proceso, suspiró. Se pegó levemente en el abdomen determinando si estaba gordo o no y llegó a la conclusión que no debido a sus cuadros. Miró su bulto orgulloso desde luego para acto seguido quitarse la ropa interior y de una vez entrar a la ducha.
Dejó que el agua caliente recorriera su cuerpo por completo, hizo una mueca molesta al sentir como su espalda ardía, olvidó por completo esas heridas. Sonrió ladino aún adolorido, cada acto tenía su consecuencia, ni siquiera se acordaba que tan fuerte le rasguñó pero ahora le dolía de la mierda. Apartó su cabello hacia atrás dándole más comodidad, acarició su cuello y hombros mientras el agua se deslizaba por todo su ser. No podía quejarse, su vida no estaba para nada mal, la cereza del pastel desde luego era su pareja, tan perfecto y tan suyo. Acarició su abdomen humedeciendo cada pequeño centímetro de su dermis mientras viajaba entre sus recuerdos. Le fascinaban los gemidos exagerados del germano, sus manos buscando soporte sobre él, le encantaba como a veces lograba temblar involuntariamente. Sus muslos y su trasero tan esponjados, tan suaves, era tan delicioso, su físico era extremadamente apetitoso. Lamerlo y morderlo le encantaba, ver sus dientes marcados en su dermis carmín. A veces no podía contener las ganas de apretujar sus muslos y azotar su trasero con una fuerza descomunal dejando su mano marcada. Suspiró, estaba enfermo, lo sabía y no le afectaba, más enfermo estaba su pareja que le excitaba ser tratado así.
-Necesitas ayuda?- inquirió. El soviético se sorprendió al oír su voz, no era algo típico que entrara al baño cuando estaba duchandose. -Te tardas demasiado y el tiempo se nos va- dijo. Sintió las manos del mencionado acariciar su espalda con delicadeza, suspiró aliviado, disfrutaba tanto la suavidad de su dermis. Sufrió un escalofrío al sentir los belfos opuestos chocar contra su columna. Se dió la vuelta tomando al contrario de la cintura para acercarlo a él, apreció la figura húmeda del contrario y su mirada tan atrayente.
-Te amo- confesó. El germano acunó su rostro acortando la diatancia entre sus cuerpos, sus frentes chocaron la una con la otra y sus narices se acariciaron mutuamente. -Yo también Sowjet- murmuró. El contrario acarició su espalda con dulzura apreciando la suavidad de este, permanecieron allí parados, juntos, el ruso observaba el rostro del alemán con detalle y viceversa. A la vez los dos unieron sus belfos juntándose aún más, movieron sus labios lentamente de manera dulce disfrutando de la acción propuesta por los dos. Cada uno invadió la cavidad bucal de su opuesto acariciandose mutuamente en el proceso, las manos del germano acariciaron el pecho del contrario con delicadeza mientras el contrario paseaba sus manos por la espalda de este. Una vez se separaron permanecieron con sus frentes la una junto a la otra sin separar sus cuerpos.
-Ahora duchate- dijo el contrario. El ruso esbozó una leve sonrisa sincera, el alemán tomó la mandíbula opuesta con una mano observando el rostro de su amado y sin más posó un beso en sus labios.
Una vez los dos acabaron de ducharse se dirigieron a la habitación para vestirse, el soviético arrojó su toalla a algún sitio de la habitación mientras que el alemán la dejó en la cama. Se colocaron la ropa interior y el ruso buscó lo primero que se viera bien para llevar a la reunión que tenían.
-Mmm jamás utilicé este corset, tú que piensas?- dijo el alemán volteandose. El soviético aún abrochandose la camisa apreció la belleza que emanaba de su amado en exceso. -Hermoso- espetó. El alemán esbozó una sonrisa para entonces dedicarle una mirada de reojo. Se colocó el corset dispuesto atarlo bajo la atenta mirada del contrario. Observó como estiraba de los cordones con fuerza para apretar el mencionado corset mientras URSS le miraba atentamente.
-Necesitas ayuda?- inquirió. El alemán suspiró con una sonrisa en su rostro y asintió levemente. El comunista se acercó a él, tomó los cordones y estiró levemente ajustándolo. Apreció los músculos de su espalda resaltar conforme más ajustaba, la tela de color azabache de la camisa que llevaba debajo del corset combinaba asombrosamente con su dermis carmín. Se relamió levemente observando su cuello con marcas casi indivisibles causadas por él.
-Sowjet... Concéntrate se nos está haciendo tarde- dijo. El soviético suspiró y continuó ajustando el corset aún observando la figura del mencionado. Al terminar, ató el cordón de manera que quedara estético por petición de su pareja. Tomó la cintura de su amado y lo acercó a él, lo abrazó firmemente por el mencionado lugar para besar con dulzura su cuello. Olfateó su aroma aún sin perfume, sintió las manos del contrario posarse sobre las suyas y apreció la respiración sosegada.
-Vamos?- inquirió el alemán. URSS suspiró pesado y se separó del contrario para colocarse su abrigo, se peinó el cabello una última vez pata al fin bajar las escaleras. -Sowjet- llamó su nombre. El mencionado se volteó ni bien oyó la sensual voz de su amado, este se acercó a él y sin pronunciar palabra lo abrazó. No sabía porqué pero necesitaba ese maldito abrazo, correspondió al instante acariciando la espalda del contrario. Olfateó su cabellera detenidamente, eran pocas las veces en las cuales podían tratarse de esa manera fuera por la razón que fuera, así que cuando podían lo aprovechaban al máximo.
-Mmm, muy cariñoso estás tú hoy- dijo. El soviético no respondió simplemente continuó disfrutando de la muestra de afecto. Posó una de sus manos en su nuca y acarició suavemente su cabellera, depositó un beso en su frente recibiendo una sonrisa a cambio.
-Te parece que cuando volvamos compramos algo de comer y vemos una película aquí en casa?- ofreció. Sus ojos se encontraron, el caucásico acunó su rostro con delicadeza recibiendo una leve sonrisa. Le parecía un plan perfecto, aún más ese día que por alguna razón estaba muy tranquilo. Asintió levemente recibiendo a cambio un suave beso en sus belfos, sintió su mano entrelazarse con la del opuesto siendo guiado hasta la puerta para partir de una vez. Suspiró, esos pequeños momentos de paz lo incitaban a continuar con su amado enfermo mental.
⟨¿Necesitas ayuda?⟩
→Una patata XD se ha conectado←
OLA! Muy buenas, cómo están? Espero y muy bien. Honestamente no sé de dónde me salió este one-shot, no me lo esperaba ni yo muchachada. Simplemente empecé a escribir y ta-daa, perdón si no salió increíble, es algo soft y ya, algo para desconectar un cachito. En fin, ando escribiendo cositas para mi libro sexoso (NSFW) y también ando escribiendo el nuevo cap de "El niño prodigio" so, ando ocupadita y aún no regreso a "Mi Omega Puro" pero ya regresaré, tengan esperanza jsjs. Sin más que decir me retiró. Hasta aquí llegó el one-shot de hoy, nos vemos en el siguiente.
Shau
→Una patata XD se ha desconectado←
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