|Matrimonio pactado|
El jovencito se hallaba recostado en el césped verdoso observando el cielo y los árboles que lo rodeaban. Suspiró, el sonido de la naturaleza le infundía extrema tranquilidad, volteó su mirada a un lado encontrándose con su mejor amigo sentado junto a un tronco dibujando como siempre. El jovencito europeo nunce fue de recostarse en el césped o correr descalzo, tal y como venía grabado en su ADN europeo.
-Qué dibujas?- inquirió el mayor. El menor alzó la mirada debido a la interrogante de su amigo, su cabellera cubría gran parte de su rostro pero más que nada sus ojos. Nunca supo porque no dejaba ver su rostro, de todas formas no era feo, además era europeo, de ley tendría facciones hermosas.
El jovencito suspiró y nuevamente desvió la mirada a su libreta, siempre fue muy raro pero le caía bien, era su mejor amigo por algo. Se levantó de su sitio para caminar hasa donde estaba el joven pelirrojo. Al llegar se sentó a su lado, apreció como el contrario se encogía de hombros y desviaba la mirada. Siempre fue así con él, no comprendía cuál era la razón por la que actuaba de manera tan extraña. Ladeó la cabeza para tratar de ver el rostro contrario pero este simplemente se ocultó aún más.
-Pequeño Reich- llamó al contrario. Este repentinamente se volteó a verle con los ojos cerrados con fuerza. Sus rostros estaban no tan lejos el uno del otro, observó los labios del jovencito temblar levemente.
-Estoy enfermo- le confesó.
El joven caucásico frunció el ceño confundido, cuál era el problema? Bueno, esperaba que no fuera grave, que tan sólo fuera una pequeña gripe. Observó como abría los ojos lentamente, observó como el rostro del joven pelirrojo ardió levemente al hacer contacto visual.
-Por eso estás tan rojo? Qué es? Gripe?- inquirió inocentemente. El alemán desvió la mirada avergonzado, no era a lo que se refería, era algo distinto, algo que él le causaba. -N-No... Es algo peor... Algo... Que no tiene cura...- murmuró.
El caucásico observó preocupado como los ojos del contrario se humedecían, desde luego sus palabras eran realmente graves. Acercó su rostro aún más al del contrario y le sonrió en un intento de reconfortarle.
-Hey, tranquilo, aquí estoy para tí y seguiré estándolo sí?- dijo. El alemán apretó sus labios mutuamente al igual que sus ojos, sus mejillas ardieron hasta que se decidió hacerlo.
Se abalanzó a los brazos del ruso sin pensarlo dos veces, se aferró a su pecho escondiendo su rostro en el cuello de este. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, se formó un nudo en su pecho y sus manos comenzaron a temblar de forma descontrolada. Reafirmó el agarre para seguidamente inhalar el aroma que emanaba del contrario. Una sonrisa surcó sus belfos de forma repentina, la sensación de placer tan sólo por hacer contacto físico era indescriptible. Sintió las manos del joven aferrarse con fuerza a su cintura. Su cuerpo ardió ante la acción, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y se aferró aún más al mayor.
-Pequeño Reich...?- llamó su nombre. Abrió los ojos de par en par y sus pupilas se dilataron, observó sus manos aferradas a la nuca contraria de manera agresiva. Había deseado tanto por tocarlo de esa manera, por tener ese tipo de contacto físico que no cayó en cuenta del riesgo que corría de perderlo.
Se separó repentinamente del ruso, observó la mirada anonadada de este, sus ojos se humedecieron. Su corazón comenzó a bombear de manera constante, el oxígeno se desvaneció de su pecho. Todo a su alrededor se tornó oscuro, sólo lo veía a él, allí, parado, viéndole fijamente.
-Perdón... Perdón... Perdón! Sowjet perdóname!-
De sus cuencas brotaron lágrimas cuan agua de una fuente, desvió la mirada al suelo y cubrió su abdomen. Comenzó a clavar las uñas en sus costados de manera profunda, sus pupilas se dilataron ante la satisfacción de hacerse daño.
De todas formas te lo mereces, puto enfermo.
-Reich! Qué mierda haces?!- oyó de manera borrosa la voz del ruso. Sus pupilas se dilataron al sento nuevamente el tacto del ruso sobre su mandíbula. Sintió como el mencionado tomaba sus manos repentinamente alejandolas del sitio recientemente dañado. Mantuvo su mirada perdida apreciando el constante toque del ruso, parecía estar drogado, sus pupilas extremadamente dilatadas y su vello corporal herizado.
No pares de tocarme.
-Por qué te haces esto...?- dijo. Acarició sus costados con la yema de sus dedos, cerró los ojos en señal de satisfacción. Un suspiró se escapó de entre sus labios, su cuerpo nuevamente ardió, se sentía tan cálido su tacto.
-Me... Me lo merezco- dijo. Levantó la mirada al contrario apreciando la mirada apenada de este, los orbes amarillos brillaron en exceso. -Reich, no, quién te dijo eso?- inquirió. Su mirada se perdió en la contraria, analizó su rostro con detalle.
Soy un monstruo.
-Es que... M-Me gusta... Que me toques así- dijo. Los ojos del contrario se abrieron de par en par, sus pupilas se contrajeron excesivamente, eran fuertes declaraciones. -Qué...?- dijo sorprendido.
El contrario no habló observó hipnotizado al ruso, acunó su rostro con dulzura y con sus mejillas ardiendo unió sus labios. Todo su cuerpo ardió una vez sus labios se acariciaron mutuamente, una corriente eléctrica recorrió cada nervio de su ser. Sentía estar flotando, no había nada, nadie, sólo él junto a su amado, suspiró aliviado. Rodeó el cuello del contrario con sus brazos, besó con más intensidad al contrario. Sentía cada pequeña partícula de la cavidad bucal opuesta y se sentía como el cielo. Casi abandona este plano terrenal al sentir como el contrario abrazó su cintura. El tacto áspero del mayor en sus muslos descubiertos causó un cosquilleo en su estómago.
-Pequeño Reich...-
Sus belfos se movían de manera rítmica dejando salir todo el deseo contenido, el alemán empujó al contrario para seguidamente sentarse sobre él. No era un sueño? No, no lo era. Estaba en la realidad, en el mundo real, besando a su mayor amor de la juventud. Sentía las manos del contrario acariciar sus muslos con delicadeza hasta que llegaron a su trasero. Jadeó al sentir su tacto allí, se sorprendió al sentir como el contrario se separaba repentinamente.
-P-Perdón, no quise... Yo- se disculpó. El contrario lo cayó con su dedo índice y nuevamente lo besó, quería enseñarle a perder ese miedo a tocarle. Más que nada porque eso era lo que quería.
рсфср, un jovencito "heterosexual" con el hijo menor del Imperio Alemán sobre su regazo... Haciendo cosas... Indebidas...
El jovencito pelirrojo acarició con frenesí los hombros y el pecho del contrario, estaba siendo muy agresivo? Sí, se estaba dando cuenta de ello? No. Besó de manera más agresiva al contrario, manoseó todo el torso del contrario sintiendo su cuerpo arder más y más.
Hasta que entró en razón.
Paró de forma repentina, abrió los ojos de par en par viendo el rostro sonrojado del contrario, se separó del beso. Observó la camisa desacomodada de este, la sudoración excesiva y sus pupilas contraídas. Su rostro ardió, qué había hecho? Se suponía que él no era así o al menos no frente al ruso. Suspiró y desvió la mirada, rápidamente se paró de su sitio alejándose del contrario cada vez más y más.
-Y-Ya es tarde y... y... Papá debe estar buscándome- dijo el jovencito "tímido". Sintió entonces como el contrario tomaba su mano en forma de evitar que se vaya. -Pequeño Reich...- dijo. El rostro del mencionado ardió levemente ante sus palabras, suspiró con dificultad.
-N-No te vayas... No.... Ahora- pidió. El rosro opuesto ardió con demasía, su corazón bombeaba rápidamente y su cuerpo sentía descargas eléctricas constantes. -Quiero saber... Cómo...? Desde cuándo...?- interrogó.
Bien, la historia empezaba hace mucho tiempo atrás con un pequeño e inocente infante que estaba a punto de conocer al gran y poderoso hijo del Imperio Ruso.
Que luego se convertiría en su mayor deseo prohibido.
Llegó a casa, ya estaba atardececiendo, en su rostro una sonrisa tintada de lado a lado, sus mejillas ardiendo y su ropa desarreglada. Se encaminó a su habitación de esa manera, sin importarle quién le estaba viendo o siquiera si su padre se hallaba en casa. Llegó a su habitación cerrando la puerta tras él, suspiró, se dejó caer en la cama aún con la mirada perdida. Jamás lo habría supuesto, un sentimiento profundamente oculto en su pecho el cual confundió con afecto amistoso. Jamás habría pensado que se trataría del famoso sentimiento llamado amor y mucho menos que se trataría de él. Igual no le disgustaba, siempre le cayó bien, aún más cuando se trataba de su mejor amigo, aquél en quien más confiaba. Suspiró, sabía que estaba mal pero ya estaba acostumbrado, casi todo lo que hacía estaba mal ante los ojos de su padre, uno más a la lista no hacía daño. Sus párpados pesaron, la forma en la que le tocó causó un semtimiento em su vientre, algo extraño, pero a la vez se sintió muy bien. Lentamente fue cerrando sus ojos, jamás se había comportado así, le... Gustó.... Verlo de esa manera fue... Algo increíble.
Abrió los ojos, el sol le encandiló casi de manera inmediata, ya había pasado toda la noche? Se sintió como si acabara de acostarse. Aparentemente se perdió entre las repeticiones de aquél recuerdo que no supo en que momento pasó de estar en el mundo real a la fantasía. Suspiró, se levantó de su cama a duras penas, entró al baño observando que estaba exactamente igual que el día anterior. Se quitó la ropa tirándola en el suelo, caminó hasta la ducha y la abrió. Dejó que el agua recorriera todo su cuerpo, su robusto, grueso y formado cuerpo, era el hijo que cualquier Imperio quisiera tener. Alguien decidido, valiente y fuerte, el heredero perfecto, aunque tenía sus fallas, la relación con su padre se deterioraba a medida que crecía. Pasó de discutir con el cada seis meses a cada día, siempre discutían y él siempre estaba mal en la discusión. En teoría debía obedecer a su padre, por qué? Sencillo.
Los padres siempre tienen la razón.
Cerró la ducha, salió de esta y tomó la toalla, se secó el cuerpo entero para luego sacudir su cabeza cuan perro. Salió del baño sin la toalla, no le importaba andar tal y como llegó al mundo, sacó lo primero que se viera más cómodo de su armario para ponérselo.
-рсфср, estás despierto?- inquirió. El mencionado bufó al escuchar la voz de su progenitor, soltó un monótono "sí" mientras terminaba de colocarse la camisa. -Bien, puedes bajar? Necesito hablar contigo, es importante- dijo.
El jovencito suspiró pesado, ya sabía donde iba todo eso, era acerca de su maldito futuro como "Segundo Imperio Ruso", odiaba ese nombre. Sacudió su cabeza nuevamente y se peinó medianamente bien con la mano, no buscaba verse como europeo o imperialista, así que para que gastar tiempo en arreglarse. Abrió la puerta de su habitación y bajó las escaleras rápidamente. Entró al comedor y tomó asiento, allí ya se encontraba su padre, un hombre elegante, guapo, según el gusto europeo.
-Hijo, cómo has dormido?- inquirió. El mencionado suspiró levemente y soltó un monótono "bien y tú?". Su padre le sonrió para responderle de forma positiva, ver a su padre de buen humor era extraño, tenía un mal presentimiento.
-Hijo, como sabrás, en algún momento deberé abandonar mi lugar como gobernante y tú turno llegara, pero antes de que llegue quiero que estés listo- dijo. El jovencito volteó los ojos en forma de molestia, odiaba esas charlas, su padre decía cosas que para nada quería cumplir.
-El día de hoy te hablaré acerca de Siberia- dijo. Los ojos del jovencito rápidamente se enfocaron en su padre, Siberia? Qué tenían que ver los siberianos en todo esto? Le caía bien Ekaterina pero tampoco es como que fueran amigos. -La región de Siberia no nos pertenece, tenemos un acuerdo entre el señor Siberia y yo que nos beneficia a los dos, los defendemos y ellos forman parte de nuestro Imperio, aún así el señor Siberia sigue siendo gobernante de sus tierras- dijo.
-Tras el fallecimiento de mi padre ante las manos del Imeprio Mongol, el señor Siberia y yo prometimos jamás permitir que algo así pase otra vez, entonces creamos este acuerdo, acuerdo que estamos dispuesto a pasar a nuestros hijos- explicó. Hasta el momento todo sonaba correcto, un acuerdo con Ekaterina, podría soportarlo y manejarlo como gobernante.
-Pero debido a las presentes circunstancias y condiciones de muestros herederos llegamos a un acuerdo aún mejor- explicó. Entonces el corazón del ruso menor latió con fuerza, no era verdad, era un chiste, un chiste de mal gusto. -Si Ekaterina y tú contraen matrimonio la alianza podría fortalecerse aún más y tú con total libertad podrás gobernar el territorio de Siberia, todo estaría bajo tu control y Ekaterina atada legalmente a tí no podrá negarse ante tus órdenes- dijo.
-Y al momento de que tu herdero nazca por más que hubiesen grietas en vuestro matrimonio todo seguiría ante tu poder, porque tú debes de hacerte cargo de tus hijos y ella no podrá hacer más que quedarse debido a que al momento que tenga un hijo todo pasa a su herdero masculino, el cual estará bajo tu custodia- explico. El jovencito miró a su padre con odio en sus ojos, matrimonio? Es en serio? Él no quería casarse, mucho menos con Ekaterina. No podía casarse él ya estaba enamorado, no podía, no quería.
-No, no me voy a casar! Estás escuchándote papá?! Entiendo lo de total poderío y esa mierda pero yo no quiero casarme con Ekaterina!- exclamó histérico. Nunca fue bueno para mantener la compostura, tenía muchos problemas de ira y su padre lo sabía. -Hijo, esto es por tu bien y el bien de nuestro territorio, ya no eres un niño, debes entender que tienes que cumplir con ciertas responsabilidades- explicó.
-ME IMPORTA UNA MIERDA NUESTRO TERRITORIO! NO ME VOY A CASAR! NO QUIERO HACERLO! YO YA QUIERO A ALGUIEN MÁS!- exclamó. El silencio se hizo en el lugar, su padre miró a su hijo perplejo, estaba... Enamorado? No le contó nada. El jovencito le miró con esperanza de que su padre entendiese, a lo mejor quedaba algo de sensatez en él, pero su respuesta llegó extremadamente rápido.
-El amor es un sentimiento estúpido, te impide cumplir con tus obligaciones, te recomiendo que te olvides de ella y te prepares mentalmente para tu cercana boda, los arreglos ya estan hechos- dijo. El cuerpo del jovencito tembló rebosante de ira, miró con odio a su progenitor, era lo peor que le pasó en la vida. Abrió los ojos de par en par, acaso dijo cercana boda? No, no podían haberla anunciado ya, verdad?
-No la anunciaste aún, verdad? VERDAD?!- inquirió agresivo. Su padre le miró fríamente, bebió de su taza de té con elegancia dejando a su hijo hundirse en un océano de preocupaciones. -Lo hecho, hecho está, en Europa ya saben que te convertiste en un joven sensato- dijo.
El jovencito sintió su pecho doler, comenzó a correr, fuera de su hogar, lejos de él, todo lo arruinaba, todo! Por qué hoy? Justo hoy! Un día después de encontrarle al fin. El Imperio Ruso observó a su hijo correr con rapidez fuera de su campo de visión, un jovencito insensato, eso era.
-Este niño acabara con mi vida un día de estos-
El jovencito continuó corriendo, corrió, corrió, corrió, sus ojos se humedecían a gran cantidad, su corazón no paraba de bombear con fuerza. Esperaba no, DESEABA que Reich no supiera nada, no quería perderlo, no a él, sabía lo sensible que era, lo suceptible, influenciable.
Era tan sólo un niño sin conocimientos del mundo real, un niño sobreprotegido por su padre. No merecía una traición de ese calibre. No merecía tanto dolor.
Paró de correr, allí estaba, como siempre estuvo, pero como lamentablemente se esperaba no lo recibió con su sonrisa tímida, si no que lo recibió con los ojos rotos y sus mejillas cubiertas en lágrimas. Su corazón se resquebrajó ante tal escena y el odio por su padre creció aún más.
-Pequeño Reich...- llamó. El joven alemán le miró destrozado, qué ganaba maltratandolo así? Qué hizo para que jugara con él de esa manera? Su hermano siempre tuvo la razón, nunca debió haberse fijado en él.
Pero cómo impedía lo que su corazón le gritaba?
-Por qué simplemente no me dijiste?- habló al fin. El caucásico tragó en seco, no quería discutir con él, llevarse mal con Reich era su mayor pesadilla. Él era lo más preciado que tenía, alguien con quien congeniaba de manera única, alguien en quien confiaba plenamente.
Su alma gemela.
-Reich, déjame explicarte- suplicó. Los orbes carmesí del joven resplandecieron de tristeza, suspiró, en verdad le dolía mucho verle así. -No, no quiero saber, no quiero verte nunca más- espetó.
Así el corazón del ruso se partió por primera vez, un dolor punzante caló su pecho, de sus ojos brotaron lágrimas sin control. No podía perderlo, no a él, la criatura en la que más confiaba en toda su existencia. La única criatura a la cual le abrió su corazón al completo, no podía, no quería, no él, todos menos él. Observó la mirada rota del jovencito y seguido observó como se iba, las lágrimas rebosando de sus cuencas. Se quedó solo, sin nadie, sin la criatura más importante de su vida. Una ira cubrió aquella herida en su corazón, sus ojos se llenaron de odio, odio y desprecio hacia su propio progenitor, arruinó la posibilidad más cercana a la felicidad. Y lo haría pagar, pagaría por cada uno de los atroces actos contra él.
Así fue como nació la Unión Soviética, ese hombre despiadado sin sentimiento alguno, ese hombre al que sólo le importa el poder, el hombre que odia a todo y a todos. El hombre que a una corta edad encontró a su más grande amor y se le fue arrebatado tan sólo para satisfacer los deseos de la criatura a la que más odio en el mundo.
Su padre.
→Una patata XD se ha conectado←
HOAL! cómo están? Espero y muy bien, yo aquí escribiendo acerca de mi canon. Sí, en efecto, esto es canónico, este es mi canon, así fue como URSS se convirtió en, bueno, URSS. Imperio Ruso es bastante odiable en mi canon pero no es un hijo de puta. Weimar nunca quiso a URSS y probablemente muestre su relación en otro one-shot, idk. Third Reich siempre fue gay, sip, sólo gay y su padre lo sabía, seh, pero pues bueno, sería hipócrita de su parte regañarlo ademas de que ta chikito y lo quiere. Esto junto a la muerte de Weimar y Second Reich arruinó al pequeño Reich, F. Ekaterina y URSS eran como amigos pero sus padres siempre quisieron casarlos, además a Ekaterina si le gustaba URSS. En fin, sin más que decir hasta aquí llegó el one-shot de hoy, espero que les haya gustado y yo me retiro. Nos vemos en el siguiente one-shot.
Shau
→Una patata XD se ha desconectado←
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