׫La República de Weimar»×

La Gran Guerra había llegado a su fin, el Imperio Alemán a la par que su contraparte el Imperio Ruso había dejado el mundo de los vivos, dejando a su pueblo en buenas manos o eso creyó. No había opción de todas formas, la República de Weimar, primogénito del gran Second Reich estaba a cargo del pueblo germano y junto con él de su gobierno.

Al principio trató de ser bondadoso y respetuoso, tratar de no dejarse llevar por los comentarios del resto, pero con el pasar de los días el estrés y constante desprecio hacia su persona transformó al dulce joven de ojos negros en un joven violento y agresivo. Él no quería ser de esa manera pero el resto de countries no ayudaban, él único que le trató de buena manera desde el inicio fue Finlandia, le caía bien, demasiado se atrevería a decir.

También la situación que atravesaban él y su pueblo no requerían respeto y educación, la inflación, la inseguridad, el odio, la violencia, todo estaba muy mal en su hogar, aquél lugar que en su momento fue próspero y envidiado por muchos ahora estaba en las ruinas, se sentía pésimo al darse cuenta de que nada de lo que hacía ayudaba a mejorar la situación, se odiaba en sobremanera.

Pero, por qué seguía con vida entonces? Por qué no acababa con ése sufrimiento que era su dia a dia? La misma razón por la que su padre trabajó duro por tanto tiempo, él y su hermanito, esta vez él sólo lo hacía por su hermanito, quería que él viviera en aquél bello lugar que Weimar recordaba como su hogar. Suspiró pesado ante lo abrumado que se sentía ante dichos pensamientos, extrañaba a su progenitor, demasiado a decir verdad.

Mojó su rostro y removió el resto de agua de su rostro con la toalla para entonces salir del baño, dió pasos pesados hasta la sala hallándose a un joven de cabellos largos y rojizos dibujando en una libreta de gran tamaño, sonrió ladino ante la escena, ése jovencito le hacía sentir invencible, haría lo que fuera por verlo feliz. Se acercó a él captando su atención, -Que dibujo más horrible- comentó Weimar observando la libreta de su consanguíneo.

El menos longevo sonrió ladino de forma burlona, -No lo he terminado dummkopf, verás que cuando lo termine será mejor que cualquier otro dibujo que hallas visto!- espetó triunfante el jovencito, las carcajadas no se hiceron esperar causando que el humor del más longevo se volviera positivo, -Eres un egocéntrico- le dijo el mayor observando sus profundos ojos carmesí, -Qué acaso está mal?- le interrogó en repuesta el mencionado.

Weimar permaneció en silencio, a un jovencito se le debía enseñar buenos valores desde la niñez para formar a grandes hombres leales y bondadosos, pero la bondad no servía, no quería que su hermano termine como tantos otros countries, humillados, además su padre jamás les enseñó eso, su padre siempre les enseñó a estar orgullosos de la sangre que portaban, los hombros en alto y pensamiento egocéntrico, él siempre les enseñó "Primero nosotros, luego los demás".

Sonrió y le miró a los ojos, -No Third, tú eres más importante que el resto del mundo, ellos tienen suerte de respirar tu oxígeno- espetó su consanguíneo, sus palabras le recordaban demasiado a su progenitor, la forma en la que los inspiró cada vez que tuvieron un mal día, él les miró a los ojos y les grabó aquella frase en la cabeza "Tú eres lo más importante del mundo entero", suspiró ante aquél recuerdo, esa herida aún estaba fresca, no había pasado mucho desde el fallecimiento de éste.

Su consanguíneo sonrió ampliamente ante sus palabras y le tendió su mano al más longevo como si estuviesen a punto de hacer una batalla de fuerza, el contrario tomó su mano y ensanchó su sonrisa, -SIEG HEIL!!!- exclamaron los dos jóvenes mirándose fijamente a los ojos con sus puños entrelazados, anteriormente lo hicieron con su padre, fue una creación de Third Reich para levantar el ánimo de su padre siempre que llegaba agotado a la casa y desde luego funcionó y seguía funcionando

De repente Weimar soltó su mano del agarre y levantó su mano para darle un fugaz bofetón al menos longevo en el rostro, el sonido de la palma de su mano chocar contra la mejilla rojiza del menor resonó en el lugar además de traerle un gran ardor en dicho lugar al más pequeño. Weimar estalló en carcajadas y se echó a correr pues sabía lo que le esperaba si Reich lo atrapaba, su abdomen dolería a más no poder.

Así se la pasaron correteando al rededor del establecimiento extrañando a las sirvientas, guardias y resto de personas en el lugar hasta que se encontraron ni más ni menos que con Berlín, a veces se preguntaron a quién temerle más cuando se trataba de regaños, su padre o Berlín. En esos momentos caminaban detrás del mencionado con la cabeza gacha sintiendo la mirada de los guardias sobre ellos, esto último les parecía divertido pues les podían hacer caras graciosas y ellos no podían hacer nada.

De repente uno de los guardias interrumpió el regaño de Berlín a los dos consanguíneos, éste llevaba una carta entre sus manos, Berlín la tomó y leyó de dónde provenía para entonces girarse a Weimar y entregársela, el mencionado la tomó y leyó su contenido. Third no pudo comprender el por qué pero repentinamente su hermano cambió completamente asemejándose a su padre, portaba una expresión seria y le ordenó a Berlín que preparara una habitación.

Se giró hacia él y le dedicó una sonrisa ladina para entonces caminar nuevamente a su despacho, el menos longevo le siguió notablemente preocupado por el comportamiento de su hermano, no le agradaba cuando se ponía así, había veces que llegaba a casa y ni siquiera le hablaba simplemente se iba a su despacho y no salía hasta el día siguiente, eso tampoco le gustaba a Berlín pues siempre intentaba hablar con él detrás de la puerta y se ponía muy histérico.

Llegaron al despacho del mayor y éste cerró la puerta, tomó asiento en la silla previamente pertenciente a su padre, -Third, necesito que te vayas- dijo repentinamente su consanguíneo, esto extrañó al joven causando que se pare de su lugar con la intención de retirarse, -No, Third, no es a lo que me refiero- espetó el germano mayor, el mencionado le miró confundido y volvió a tomar asiento, -Me refiero a que necesito que te vayas a Vienna por unos días- explicó el consanguíneo mayor.

Esto desde luego disgustó al más joven, por qué debía irse? Él no quería, el hijo del Imperio Austro-Húngaro le parecía rarito pues nunca paraba de mirarle, -Y por qué no puedo quedarme?- interrogó con el ceño fruncido, Weimar suspiró pesado y posó dos de sus dedos en el puente de su nariz, -Third no volveremos a discutir esto- dijo el alemán mayor parándose de su lugar, -No, claro que volveremos a discutir esto, por qué de la nada debo irme sin razón alguna siempre que alguien viene aquí?!- inquirió alzando la voz el menos longevo.

Entonces Weimar golpeó la mesa repentinamente asustando a su consanguíneo, -PORQUE NADIE PUEDE SABER DE TU EXISTENCIA ASÍ NO PUEDEN DAÑARME MÁS DE LO QUE YA LO ESTÁN HACIENDO!- exclamó el germano mayor, sus palabras sorprendieron al más jovencito no se esperaba dichas palabras de su hermano, -Third, eres lo único que me queda, eres la única esperanza de nuestro pueblo, si te llegara a pasar algo no sé que sería de mí o de nuestro pueblo- sus palabras causaron que el mencionado agachara la cabeza.

Weimar suspiró y se acercó a su hermano para abrazarlo con fuerza, -Third tú eres mi única razón de vivir, por favor, mantente seguro y no llames la atención- pidió el mayor, se separaron del abrazo y permanecieron observándose mutuamente por unos momentos, -Iré por mis cosas- dijo el menos longevo retirándose del lugar. El alemán mayor permaneció allí a solas y quieto, estaba realmente preocupado pues la carta llevaba las palabras "Suma importancia" y provenían de URSS, eso no era una buena señal.

Una vez todo estuvo listo Weimar se despidió de su consanguíneo con un abrazo y una sonrisa, -Ich liebe dich, Bruder (Te quiero, hermano)- dijo el pelirrojo colocándose la capucha y cubriéndose el rostro, el mayor simplemente se despidió con un gesto apenado e ingresó nuevamente al establecimiento. Era muy duro para él despedirse de Third pero era la única forma de mantener el futuro de su pueblo a salvo.

El tiempo transcurrió relativamente rápido, hace unos momentos le había llegado la carta de Austria diciendo que Third estaba a salvo y escondido en su hogar, eso lo tranquilizó en sobremanera, al menos ahora se había quitado un peso de encima. De repente Berlín apareció informándole de la llegada del soviético, suspiró pesado y le dijo que le permitiera pasar.

Pudo divisar entonces al joven ruso recientemente conocido mundialmente como Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, su cabello marrón y sus ojos amarillos, estaba tal y cual lo recordaba, no había cambiado nada. Suspiró pesado y ni siquiera se molestó en pararse de su lugar, no había necesidad de utilizar formalidades con ése soviético se conocían literalmente desde que tenían memoria.

El comunista tomó asiento y sonrió ampliamente, -Hermanito, tanto tiempo- fingió un tono de voz sentimental, el germano gruñó enfadado ante las palabras de su medio-hermano, odiaba pensar que compartía mitad de su genética con ése imbécil, -No me vuelvas a llamar así- amenazó el alemán enfadado, el eslavo soltó una risita burlona, -Qué acaso sólo Third te puede llamar así? Te recuerdo que tú llevas sangre imperial rusa en tus venas lo que te convierte en mi medio-hermano- habló el de ascendencia imperial rusa con una sonrisa en su faz.

El germánico bufó con rabia, detestaba a ése soviético con todo su ser, -Pero yo llevo sangre imperial alemana en mis venas y tú no- presumió el mencionado germano, el ruso se burló de sus palabras, en parte agradecía no compartir sangre con los hijos del Imperio Alemán. Ésto causó que un recuerdo vago de su lejana infancia regresara a su mente, suspiró para alzar su mirada nuevamente a Weimar.

El mencionado germano le miró extrañado, siempre que hacía referencia a eso el soviético permanecía en trance por unos momentos, debía haber una razón de ello y pensaba descubrirla, -Dejémonos de recordar la desgracia de que tú y yo somos familiares y dime por qué carajos estás aquí?- habló harto el alemán, necesitaba saber cuál era la urgencia por la que ése gigantezco imbécil se hallaba allí.

URSS sonrió ampliamente y miró a los ojos negros del contrario fijamente, -Thirdchen- utilizó el diminutivo en alemán para molestar al contrario, éste gruñó enfadado ante sus palabras, -No le llames así!- exclamó golpeando el escritorio, esto causó una carcajada en el comunista, a Weimar jamás le agradó que él le llame así a su hermanito, -Me dejas hablar?- inquirió el soviético aún sonriente.

Weimar suspiró pesado e hizo una seña para que el contrario hablara, -USA ha venido a mí para ofrecerme una recompensa por descubrir qué es lo que tu estás ocultando- espetó mientras se paraba de su lugar para buscar alcohol, estas palabras soprendieron al alemán, qué más querían de él? Ya no le quedaba nada excepto Third Reich... Acaso...?

Palideció al tan sólo pensar en la razón por la que URSS se hallaba allí, -Quieren a Third, Weimar, lo van a secuestrar y lavarle la cabeza, saben que morirás y crearan a su perfecto estado títere aquí con Third a la cabeza- explicó el comunista, el germano sintió como si le estuviesen arrojando un valdazo de agua helada, no iba a permitir eso por nada en el mundo, -Y por qué vienes a advertirme? СССР qué mierda tramas?- interrogó agresivamente.

El soviético suspiró y abrió la botella de whisky que halló para vertirla en un vaso sólo para él, -Porque eres mi hermano y aunque odie la realidad, los rusos siempre les somos fieles a nuestra sangre- dijo simplemente el soviético, Weimar río falsamente ante sus palabras, -Deja de mentir sucia sabandija, traicionaste a nuestro propio padre!- espetó enfadado el germánico, el comunista sonrió burlón, no se arrepentía de nada, lo tenía merecido por proponerle matrimonio al Imperio Alemán.

URSS suspiró pesado y regresó su mirada al germano, no sabría decir si le tenía cariño o no, le daba realmente igual, ni siquiera sabría decir si extrañaba a su padre o siquiera si le dolió su muerte, a la única criatura viviente que sí le tenía algún tipo de cariño era a... Bueno, era un secreto, secreto que nadie podía saber, jamás. Sonrió ampliamente y volvió a tomar asiento quería que el contrario continuase demostrándole su odio, de alguna extraña manera le fascinaba escuchar aquellos insultos a su persona.

Weimar bufó enfadado, no comprendía lo que buscaba ése psicópata, entonces una idea muy loca llegó a su mente aterrandolo en sobremanera, -СССР, por qué te importa la seguridad de mi hermano?- inquirió repentinamente con la voz temblorosa. Las palabras del germano resonaron en la cabeza del soviético, permaneció en silencio unos momentos y volvió a sonreír ampliamente, -Tú simplemente haz lo que te digo si quieres que esa pulga gobierne éste territorio, que duermas bien hermanito- dijo el eslavo dejando el vaso vacío sobre el escritorio para entonces retirarse del lugar.

Los pasos alejándose del comunista resonaron en el establecimiento, Weimar comenzó a respirar entrecortado, la ansiedad volvió a su ser, pensar en las palabras del eslavo causaban un descomunal terror en su ser, Third Reich siendo secuertrado por el trío psicopata? Era su mayor miedo desde que asumió el poder. Tomó la botella de whisky y la abrió para beber y beber, necesitaba despejar su mente, necesitaba a alguien que cuide de él sin pedir nada a cambio.

Tomó pluma y papel para comenzar a escribir lo más rápido y legible que pudo, luego de acabar la carta la cerró y llamó a Berlín para que la enviara a su destinatario. Tras eso puso seguro a la puerta de su despacho y bebió, bebió mucho whisky con el propósito de perder la consciencia y lo logró pues pasadas las horas perdió el conocimiento cayendo al suelo con al botella de whisky vacía a su lado.

-CCCP!!! CCCP!!! DÓNDE ESTÁS?!-

Un jovencito de cabellos acabache se hallaba en el bosque en busca del joven eslavo primogénito del gran Imperio Ruso, habían acordado jugar a las escondidas y éste se hallaba escondido juntamente con su consanguíneo menor, éste último era más que obvio en donde se hallaba oculto así que prefería buscar al mencionado euroasiático y luego iría a por su hermanito menor.

El ruso por su parte cambiaba de escondite cada 30 segundos ya que así le había enseñado su progenitor, nunca debía quedarse en un lugar demasiado tiempo o sería un objetivo fácil de atrapar. En estos momentos andaba escabullendose entre los arbustos con el propósito de hallar un nuevo escondite, entonces halló un árbol alto y frondoso el cual tenía varias copas fuertes y robustas, perfecto pensó. Comenzó a escalarlo con la mayor cautela posible, Weimar no podía oírle.

Una vez llegó a la copa halló algo completamente inesperado, un infante de cabellos rojizos y orbes carmesí se encontraba dibujando allí, aparentaba unos diez años, sonrió al verlo y se acercó a él, -Third no pensé que te ocultarías aquí- habló el de raíces eslavas tomando asiento a su lado, éste simplemente suspiró pesado, -De todas formas Weimar ya sabe que me oculto aquí siempre- dijo sin ánimos el germano, esto llamó la atención del eslavo el cual se acercó al europeo para ver lo que estaba dibujando.

Third le miró extrañado por su acción, -Me gusta mucho- habló el ruso, dichas palabras conmovieron al europeo quien le dedicó una sonrisa ladina, -Danke- le contestó para entonces permanecer observándole fijamente. El silencio reinó en el ambiente volviéndose incómodo para el más longevo, -Weimar me dijo que no quiere que te ponga un apodo bonito, dice que no sería apropiado- explicó el infante germano sin romper contacto visual con el mencionado, éste por su parte permaneció en la misma posición expectante ante sus palabras.

Una cosa que era más que obvia para él era que Weimar no quería por nada en el mundo que él fuera amigo de su hermanito, pero desde cuando él hacía caso a las palabras de su medio-hermano? Suspiró mientras una sonrisa se pintó en sus labios, -Si quieres puedes ponerme un apodo bonito y yo uno a tí pero sin decirle a nuestros padres o a Weimar- ofreció el más longevo allí presente, estas palabras causaron una sonrisa ancha y tierna para el eslavo de parte del infante, así fue como apartó su libreta y se sentó mirando al ruso fijamente.

El eslavo se sintió nervioso ante la mirada del alemán pero no sabía el porque, -Déjame pensar... Te gusta el nombre "sowjet"?- inquirió el jovencito con una sonrisita emocionada en sus belfos, dicho apodo causó que un bonito color rosado se tintara en las mejillas del más alto provocando una risita en el europeo. De repente el menos longevo acortó la distancia entre ellos invadiendo el espacio personal del eslavo, posó sus manitas entre los brazos grandes del más longevo y el abdomen de éste mismo, -Tu turno- dijo acercándose peligrosamente a su rostro.

El joven eslavo sentía como su corazón bombeaba con fuerza ante la poca distancia que separaba sus cuerpos, -Third... Chen...?- espetó nervioso el euroasiático, sus palabras hicieron sonreír aún más al menos longevo quien se colocó sobre él y se sentó sobre él para abrazarlo de forma tierna, -Me encanta...- habló el infante inspirando el aroma del contrario, esto provocó un notorio sonrojo en el eslavo quien correspondió el abrazo de la misma manera pero tratando de no manipular demasiado el infantil y virgen cuerpo del más pequeño ya que el sabía perfectamente cómo se hacían los niños y también ya había experimentado su primera erección y no quería incomodar al pequeño germano ya que le agradaba... Demasiado.

El ruso comparado al pequeño sobre él era alguien de mente sucia en cambio el infante pelirrojo era alguien puro y pulcro, además de virgen en todo el sentido de la palabra, no es como que el euroasiático ya haya consumado el acto simplemente comparado con el infante que se hallaba abrazándolo era alguien ya maduro que comprendía acerca del mundo real. Repentinamente el menos longevo se separó del abrazo y posó sus manitas en el rostro del contrario, -Sabes? Yo vi que mi vater quiere mucho a tu papá y cuando están a solas se demuestran cariño por medio de una muestra de afecto... Me dejarías darte una?- inquirió inocentemente el infante.

Las palabras del germano causadon pánico en el eslavo, ya sabía que su padre y el padre del menor se daban muestras de afecto tanto tiernas como obscenas y temía que el infante haya presenciado una muestra de afecto obscena, -D-Darme qué?- interrogó extremadamente nervioso el euroasiático, el europeo soltó una risita divertida para volver a acortar la distancia entre sus rostros, -Esto...- dijo el menor y a continuación unió sus pulcros y diminutos belfos con los contrarios. El ruso sintió como su corazón bombeaba con demasía y sus manos comenzaban a temblar, estaban concretando su primer beso.

Debía admitir que no le disgustaba pero eran pequeños aún para hacer algo así aunque el alemán lo estana haciendo sin mala intención, estaba dando su primer beso con alguien menor que él que además no tenía idea el gran significado que tenía la acción llevada acabo en esos momentos, de todas formas decidió corresponder el beso ya que no quería hacer sentir mal al infante rechazando su muestra de afecto...

De repente la luz se fue haciendo más tenue y la oscuridad se apoderó del sitio, sintió como el cuerpo sobre él ya no era el de un infante, la espalda era más grande y fornida, los brazos eran robustos y los belfos eran carnosos, sus manos bajaron hasta aquella zona prohibida sintiendo lo acolchonado y suave que se encontraba, apretó la zona recibiendo como respuesta un sonido obsceno escapar de los belfos opuestos. Casi al instante se separó hallándose al germano pero con aspecto maduro y oh por Dios, se veía tan sensual, observó el abdomen y los pectorales de éste dirigiendo luego su mirada a los muslos de éste, estaba vestido exactamente igual solamente que tenía una apariencia demasiado igual a la de su progenitor.

URSS se relamió al ver el sensual cuerpo del hijo menor del Imperio Alemán, sintió una incomodidad entre sus piernas causado por la sumisa mirada en el rostro del contrario, no tenía idea si eso era un sueño o era real pero desde luego iba a aprovechar. Se acercó al contrario y dirigió sus manos al miembro de éste, sobó dicho lugar oyendo los leves jadeos tiernos del contrario, se veía tan sumiso ante él, -S-Sowjet~- lo voz era igualita a la que tenía de niño, definitivamente eso no era real pero vamos que lo iba a aprovechar, unió sus belfos de forma agresiva robándole un gemido tierno y gentil, definitivamente ése alemán había marcado la diferencia en su vida.

-Fick mich!~ Bitte~-

Abrió los ojos de forma repentina, estaba sudado y sentía un calor increíble, miró a todos lados para confirmar si lo que acababa de pasar era tan sólo un sueño, desde luego que había sido un sueño, qué sentido tenía que Third se viera exactamente igual a su padrey tuviera la voz de un niño? Suspiró pesado, el hecho de que hallan dado su primer beso juntos le estaba afectando en sobremanera. Se levantó de la cama ahora si notando el gran problema entre sus muslos, -блять (Mierda)- espetó enfadado, no era la primera vez que tenía un sueño húmedo con Third, tenía tantas ganas de verlo como un adulto maduro, cuando ya fuese legal tocarlo de manera obscena y tuviera un trasero de mode- Momento... Por qué mierda estaba pensando en eso?

Negó repetidas veces con la cabeza y se dirigió al baño, aún el sol no había salido cosa que le desagradaba, no quería regresar a dormir sabiendo que podría tener otro sueño húmedo con Third, suspiró pesado, odiaba tener ése excesivo afecto hacia el alemán, le afectaba demasiado hasta el punto de no poder pensar en otra cosa que no fuese él, sabía perfectamente lo que le ocurría sólo no quería aceptarlo...

Se había enamorado de Third Reich...

No muy lejos de allí se hallaba el consanguíneo del mencionado germano inconsciente en el suelo, aunque no seguiría así por mucho más tiempo ya que constantes toques en la puerta causaron que a duras pensa recobrara la consciencia, -Señor Weimar?- se oyó la voz de Berlín, el germano se levantó con mucha fuerza de voluntad hasta llegar a la puerta de su despacho a tropezones, -Dime- su voz sonaba desorientada y la cabeza le daba vueltas, -El señor Finlandia está aquí- informó el berlinés.

Sus palabras alteraron a Weimar quien dijo que le dejara pasar mientras se arreglaba lo mejor que podía y ordenaba el lugar hasta verse decente. Abrió la puerta hallándose al albino con una expresión de preocupación en el rostro, entró casi al instante y cerró la puerta detrás de él, -Weimar, qué ocurre?- inquirió de forma repentina, el mencionado dejó ver toda su preocupación frente al finés, confiaba en él plenamente y eso no cambiaría pronto, -Fin, no sé que hacer- espetó el germano dejando que las lágrimas de impotencia escapen de sus cuencas preocupando al nórdico aún más.

El finlandés acunó el rostro del germano limpiando las lágrimas con sus pulgares, -Qué es lo que te tiene así?- inquirió el escandinavo en un intento de que el europeo se calmara, Weimar por su parte abrazó a su opuesto con fuerza, -No quiero que URSS corrompa a mi hermanito- confesó entre sollozos el alemán, sus palabras confundieron al finlandés aún más, -Pero si Third está a punto de convertirse en un joven-adulto Weimar, no puedes protegerlo de todo el mundo toda la vida- explicó el finés con una voz calmada y pacífica. El germano sufrió un espasmo ante sus palabras, no quería que Third estuviese expuesto a éste mundo corrupto y enfermizo, sabía lo mucho que Third se asemejaba a su progenitor y temía que terminara igual que éste.

Los sollozos se volvieron más constantes estremeciendo el corazón del más alto quién trataba todo para calmar al alemán, -Third es un buen niño... El no le haría daño a nadie... Lo prometo...- espetó el de ascendencia teutónica repetidas ocasiones, no quería que le hicieran daño a su consanguíneo, era lo único que le quedaba de su progenitor, quedaría destrozado si algo le llegara a pasar.

⟨Cuando la mañana llegó, en Vienna, Austria⟩

El joven germano de cabellos rojizos se hallaba dibujando en su libreta, se sentía preocupado por su consanguíneo y no paraba de pensar en las palabras de éste mismo, él es la esperanza del pueblo alemán, sentía que cargaba mucha responsabilidad ante esas palabras, la esperanza del pueblo alemán, desde luego que cargaría dicha responsabilidad con orgullo. Repentinamente oyó como abrían la puerta de su habitación llamando su atención, -Third, voy a salir unos momentos, se te ofrece algo?- inquirió el joven austríaco, el alemán no se molesto en dirigir su mirada al mencionado joven, continuó con su peevia actividad mientras pensaba en las palabras del mencionado.

El silencio predominó en el ambiente hasta que el joven germánico se giró hacia el austríaco, -Serías tan amable de ir a la librería por un libro para mí?- inquirió el jovencito con un tono de voz arrogante, tal y como su padre, -Claro, dime el nombre y el autor y haré lo posible por conseguirlo- las palabras del joven Austria sonaban sinceras y amables. Third le dedicó una ancha sonrisa en agradecimiento y regresó a su posición observando por la ventana, sus ojos carmesí resplandecieron cuan estrellas a causa de los macabros pensamientos que vinieron a su mente, si el cargaba con la responsabilidad de ser la esperanza del pueblo alemán debía comenzar con su cometido desde ya.






































































































































-El libro se llama "Mein Kampf" escrito por Adolf Hitler...-















































































































































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Una patata XD ingresó al chat

OLA! Cómo están? Espero que muy bien, yo aquí aprovechando la semana libre de Día de Acción de Gracias para actualizar las tres historias que llevo en curso ;D ya actualicé la de "Mi Omega Puro", también la de Rammstein y ahora esta, veré si empiezo con el próximo capítulo de "Mi Omega Puro" ya que aunque no lo crean es difícil escribir una historia con una trama increíblemente complicada, hay que saber bien que revelar y en que momento, pero bueno, qué piensan del one-shot de hoy? Ta bueno verdad?

Weimar desde pequeño tuvo miedo de que URSS se encariñara mucho con Third y viceversa.

Así es, el Imperio Alemán y el Imperio Ruso estuvieron comprometidos antes de la Gran Guerra y sí, Weimar es hijo del Imperio Ruso y el Imperio Alemán, cómo pasó? Lo averiguaran en otro capítulo.

Third no supo que su padre y el Imperio Ruso fueron pareja hasta mucho tiempo después, mucho menos que Weimar fue su medio-hermano.

Third no es hijo del Imperio Ruso y URSS no es hijo del Imperio Alemán, URSS nació antes de que el Imperio Ruso y el Imperio alemán fueran pareja, y Third nació como Alemania, sólo tiene un padre.

Austria gusta de Third desde pequeño.

Finlandia y Weimar a penas estaban comenzando a "conocerse".

Nadie supo de la existencia de Third Reich hasta 1933.

Third y URSS cuando era pequeños siempre tuvieron una extraña atracción pero URSS era más consciente de la realidad que Third ya que éste era un niño.

La fantasía de URSS fue creada completamente por su mente, obviamente Third adulto no tiene voz de niñito y no se ve exactamente igual a su padre, MUCHO MENOS ES SUMISO, fue todo creado por la imaginación del URSS caliente.

Sólo diré que por culpa de la calentura de URSS las cosas terminaron con una hermanita para Alemania, para saber más esperen al siguiente capítulo :)

Pero bueno hasta aquí el capítulo, espero que les haya gustado porque me costó bastante jsjs, trataré de traer el siguiente one-shot lo más pronto posible y probablemente tenga que ver con Alemania siendo hermao mayor de dos, jsjs F por el Ale tiene que soportar la calentura de su papá y su padrastro jsjsjs. En fin, sin nada más que decir me despido nos veremos en el next capítulo.

Shau

Una patata XD ha abandonado el chat

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