III



La primera noche en el lugar no fue especialmente agradable. Si dormí, puedo decir que ni siquiera descansé bien y desperté con cansancio al día siguiente. Incluso si me revolvía entre las sábanas, no conseguía conciliar el sueño nuevamente. De igual forma, tampoco era como si me sintiese con ganas de dormir aún cuando me sentía en un día pesado. No me extrañaría que a más de uno le sucediera lo mismo.

Era extraño saber si ya era de día o de noche en lo que era el resto del edificio a menos que caminaras hacia el amplio comedor que presentaba los vitrales que dejaban ver el cielo de afuera, aunque no había muchas novedades: el cielo parecía haber sido pintado para permanecer eternamente gris. De día, también te dabas cuenta que el pantano brumoso se extendía casi hasta los pies del propio edificio en esa parte, pues, durante la noche, la niebla cubría eso. A alguno se le habría ocurrido la idea de trepar hacia el vitral y escapar, pero nos fuimos volviendo más atentos a nuestro alrededor y fue casi de inmediato que notamos aquella luz sobre el lente en un rincón del techo, esa cámara que nos observaba indiferentemente si era de noche o de día, que se daría cuenta si alguno intentaba escapar. 

De igual forma, Knock quiso probar subir. Usó muebles, la mesa, repisas, los libros caían al suelo, luego bordes de las paredes, bordes del techo... De alguna manera, consiguió quedar en los bordes del vitral que formaban las distintas figuras. Buscaba alguno que fuera lo suficientemente grande para que una persona pasara y lo encontró, era de las figuras más al centro. Entre más se acercara al centro, más grandes eran los espacios entre cada relieve del dibujo y también habían menos posibilidades de sostenerse. 

Un golpe con el codo. Otro. Otro. No parecía tener los resultados que él quería. Viendo que el vitral no podía romperse, se deslizó abajo usando el mismo relieve de los dibujos nuevamente, haciendo que algunos contuvieran un grito cuando se soltó para sujetarse de otro borde, pudiendo bajar de forma libre ahora. 

Fue tan solo un momento que esa fugaz expresión de molestia en su rostro apareció. 

--No puede romperse. No es vidrio en realidad.- declaró antes de que su rostro cambiase a la expresión tranquila de siempre. --En fin, el Plan A falló. Pueden ponerse cómodos mientras esperan. 

--¿Esperar?- inquirió Anneliesse. 

--Sí, que se me ocurra un Plan B.

--¿Por qué?

--Lo primordial es salir de aquí, ¿no? ¡Y tenemos todo el tiempo del mundo para pensar en planes para ello!

No dejó pasar demasiado tiempo ante la broma que, pensó, relajaría un poco el ambiente. 

--Por mi parte, estaré ocupado en ello. Planes de la A a Z, no importa cuanto tiempo tome, alguno debe garantizar que salgamos. 

¿De verdad él podía ver tantos planes de escape en un lugar así, en un momento así, en una situación así? Se había molestado, tal vez era demasiado orgulloso para permitir que su plan fracasara... ¿Era eso? ¿O genuinamente había otra forma de escapar? Fuera como fuera, no pude evitar sentirme más bien inquieto al respecto. ¿Qué estaba pensando hacer realmente?

--Espero que entre ninguno de tus planes se encuentre matar a alguien, querido amigo.- habló Eydís. 

Las palabras cayeron con el peso de una piedra que rompe la calma de un estanque antes de hundirse por completo y hacer que más de uno recordara la, hasta ahora, única forma de salir de aquí en "buenos términos": "Deben matar a alguien." 

--Me temo que nunca me ha gustado el modo fácil, querido Eydis. ¿Qué habría de divertido en eso? - respondió el ladrón con tranquilidad. --No nos encerremos en esos pensamientos sobre cómo "solo hay una manera", ¡Vean más allá y no sean tontos!

--Bueno, no puedes culparnos por ello.- habló Kuroi, acomodándose la mascarilla que llevaba. Creo que era una diferente a la de ayer. --Este lugar es horrible y, sinceramente, dudo que todos aquí sean palomas blancas. ¿Acaso eso no te deja mucho que pensar ya?

--Entonces los dejo continuar con sus preocupaciones innecesarias. ¿Acaso no pueden ver más allá de lo que hay frente a sus ojos?

--¿Cuáles son tus maravillosas ideas en todo caso? 

No creo que sea necesario mencionar la forma en la que Kuroi remarcó ese "maravillosas" casi con el sonido de un siseo al tiempo que mostraba los dientes. El ambiente estaba demasiado tenso. 

--Agotar todos los planes, desde la A a la Z.

--Sí, ¿y luego qué?

--Bueno, después de la Z es...-

Los ojos de Kuroi se oscurecieron todavía más. 

--Piensas matar si se te agotan los planes, ¿cierto? 

--Opciones cuestionables siempre son parte de los planes.

--¡Piensas matar a alguien y punto!

--Hey, como si no pudiera pensar en más planes. Eso de matar a alguien ya sería una solución muy desesperada de mi parte. Al menos será siempre la última opción . 

--Pero está contemplada entre las opciones. 

--Por favor, no peleen ahora...- habló Nana en voz baja. 

Incluso si lo hubiera dicho en voz alta... Resultaría inútil. Ya uno podía darse cuenta que varios habían tomado sus propias posturas al respecto. 

--En todo caso, gente como tú debería hacernos un favor con su pequeño sacrificio si lo que quiere es que salgamos de aquí - sentenció Kazuki. --Algunos sí tenemos muchas razones para salir. 

--No justifica la impaciencia. - se dirigió Haruka entonces. 

--Tampoco quieras hacerte la santa, Hayami

--Por no mencionar que hay también alguien que posee un arma de fuego y no se ha decidido a confesar al respecto.- señaló Naruko. --Sé que pudo ser una idea de esas dos para sembrar pánico, pero descartar la posibilidad de que alguien aquí nos oculta algo no es lo mejor

Tenía razón y ya lo habíamos hablado conjuntamente el día anterior, antes de que cada uno se dirigiera a su habitación. Naruko continuó:

--Por ejemplo, ¿Qué hay de los instrumentos de costura de Seishin y los instrumentos médicos de Savelieva?

--Pueden ser un buen botiquín de primeros auxilios. - sugirió la rusa. 

--Y armas. 

--Bueno, ustedes mismos los confiscaron, ¿Qué se supone que haga al respecto? ¿O estarán más tranquilos si les digo "Claro, yo soy una potencial asesina porque conozco muchas formas en las que alguien puede morir"? ¿Mejor así? Supongo, ya sabrían las intenciones de alguien

Sí, todo sería más fácil si conociéramos las intenciones de los demás. Pero no resultaba fácil ver a través de las personas ni de sus intenciones. Y no había mucha gente en la que confiar. Cada quien miraba con enemistad a los demás, como si temieran que, en cualquier momento, alguien se decidiera a atacarlos. Todos miraban a los demás con esa desconfianza en los ojos, como criaturas ocultas entre la maleza, algunos al asecho y otros más bien escondiéndose. Miraban como si esperaran desentrañar cada parte de ti, saber qué tan peligroso podías ser, saber lo que estaba pasando por tu mente... Y, al mismo tiempo, trataban de evitar que cualquier otro intentase lo mismo por ello.

Se percibía la sangre incluso cuando no había sido derramada. 

Se repetía. Todo lo de anoche se estaba repitiendo. Los mismos pensamientos, la misma tensión... Lo único diferente era el día que había por delante. Y un día era suficiente para que sucediera cualquier cosa tan solo por el impulso de alguien. Más de uno lo tenía presente y más de uno ya estaba hilando ideas en su cabeza. 

--Tal vez no podemos llamar "amigos" a todos aquí, pero tampoco somos unos completos desconocidos del otro, ¿no creen? Después de todo... Estamos juntos en esto. Siempre estuvimos juntos, desde el hospital...- como si hubiera sentido miradas clavándose de mala manera, una sonrisa nerviosa apareció en su rostro al tiempo que se apresuraba a agregar: --Quiero decir, a-al menos así lo veo yo.

Las palabras de Masahiro se hundieron en cada uno de la misma manera. No era del todo mentira y tal vez hasta pesara en la consciencia de algunos. 

El resto del día transcurrió con una terrible pesadez. Pocas eran las palabras que se dijeron entre la mayoría.

Las horas en las que teníamos que reunirnos en el comedor eran... No muy agradables. Puedo decir que el silencio y tanta inquietud en el ambiente eran suficientes para quitarme el hambre. Y no era el único.

Especialmente por la compañía que teníamos en cada comida...

--¿Qué sucede? ¿No tienen hambre? ¡Pero si les hicimos comida deliciosa!

--¿Hicimos...? Jakku va a enojarse contigo si te escucha.

--Bueno, también se enojará si ve que ellos apenas y tocan su comida.

Un momento de nuevo en silencio antes de que la misma cabeza que había hablado antes ahora nos recriminara a nosotros:

--¡No sean malagradecidos y traguen al menos un bocado! ¡Coman un poco iré yo a darles los cucharones en la boca!

Al menos fue suficiente para animar a algunos a probar un poco de la comida. Si soy sincero, no estaba mal... Mejor de lo que me imaginaba. En sí, sus comidas no lucían mal en absoluto, pero nuestra situación nos quitaba el apetito.

--¿Ven? No sabe tan mal.

--Nadie que no quisiera envenenarnos diría eso. - opinó Watari de repente.

Antes de poder hacerme siquiera una pregunta, me di cuenta de que llevaba puestos sus aparatos auditivos.

--Hoy no. Como dije antes, hoy Jakku preparó la comida, a él le deben dar las gracias.- explicó la otra cabeza con voz tranquila. --Akiyoshi, ¿me acercarías la mermelada, por favor?

--... ¿Cómo que hoy no? - preguntó Watari.

--¿Quién es Jakku? - preguntó Anneliesse.

--No he recibido mi mermelada. 

Resultaba ciertamente extraño que la persona... O las personas nos acompañaran durante desayunos, comidas y cenas. Siempre intentaban hacernos hablar un poco, como si quisieran relajar el ambiente. 

 --Disculpen... ¿Podrían decir sus nombres?

La pregunta de Luca parecía dirigida hacia nuestros acompañantes, aunque parecieron no creérselo por un momento.

--Ah, ¿A qué viene eso?

--No me gustaría seguirles diciendo "la persona de dos cabezas"...  ¡Perdonen, no tenía otra referencia! Y... Quiero creer que no soy el único...

Algunos parecieron más bien indiferentes al respecto y se les notaba en la mirada. No podía culparlos demasiado, pero tampoco era como si a mí no me causase ya curiosidad. 

--Natsu.- contestó la de la izquierda.

--Fuyu.- contestó la de la derecha. 

--¿De verdad son sus nombres?

--¿Algún problema?

--En realidad... Son lindos.- dijo Anneliesse. --Un bonito contraste

--Si tú lo dices...

--Aunque polos opuestos no somos. De lo contrario, ¡Fuyu sería exageradamente insoportable!

--Lo mismo digo de Natsu. 

Decidimos no hacer más preguntas durante el desayuno. 

En la sala se habían reunido algunos. 

--Me alegro de decirles a ustedes que ya hay, al menos, un Plan F. - habló Knock con orgullo. 

--¿Por qué F?- preguntó Aoi.

--Porque dudo que sea demasiado accesible, pero bien podríamos hacer que tengan una discusión

--Oh, ¿intentarás que Dos-Cabezas quieran matarse mutuamente?- inquirió Eydis con una sonrisa. 

--Tal vez.

--No creo que funcione de esa forma...- se apresuró a intervenir Hikaru.

--En realidad me gustaría saber si pueden vivir en ausencia de su otra cabeza, ¿Qué se sentirá tener la mitad de tu cuerpo pudriéndose porque murió antes que tú?- intervino Savelieva. 

--Necesito ver eso. - el tono dulce de Aoi no contrastaba  para nada con la sombría sonrisa que tenía en su rostro. 

--Por favor, basta.- volvió a decir Hikaru. --Entendamos que nuestra situación no ha sido la mejor para pensar en planes que involucren la muerte de alguien... Incluso de Natsu y Fuyu. ¿No son responsables de que estemos aquí? Sí, puede ser un plan, pero un plan arriesgado. Quién sabe qué pueda suceder si se molestan.

No parecían muy convencidos con aquellas palabras. Preferí abstenerme de opinar algo al respecto y fingí no haber escuchado nada, tan solo saludé al pasar de camino a mi habitación.

¿Qué se supone que haría?

La merienda del mediodía no varió demasiado. 

Todavía horas por delante, durante el resto del día, pero yo no sentía ganas de hacer nada. ¿Qué podría hacer, de todas formas? El lugar se reducía a todo esto: habitaciones, comedor... Esa sala del juicio...

Decidí que lo mejor sería dormir, aunque tampoco fui capaz de conciliar el sueño. La verdad es que me animaba a hablar con los demás por el momento, ¿qué me decía que no estarían pasando por un momento similar? Tengo entendido que cada uno asimila lo que sucede de forma diferente, pero... De alguna manera, siempre sentí que hubo una especie de sentimiento en común desde que llegamos aquí.

Veámoslo de esta manera: estábamos en un hospital psiquiátrico y muchos desconocíamos la razón, pero actuamos como si nada. Nos resignamos a la situación. Sí, tal vez algunos entonces sean como son ahora, capaces de seguir viendo algo bueno o de animarse a intentar escapar, pero me cuesta creer que realmente no hay una sola pizca de incertidumbre.

"¿Por qué yo?" Era la pregunta que me atormentaba. "¿Habré hecho yo algo para estar aquí?"

Entre más me lo preguntaba, más me frustraba. Simplemente... No era capaz de recordar demasiado. No desde el psiquiátrico. Los únicos recuerdos que tenía, ahora mismo me resultaban como una especie de rompecabezas, una serie de piezas esparcidas, tal vez incluso perdidas... Incompleto.

--¿Noah?

Himari observaba desde la puerta.

--Hola.

--¿Sucede algo?

--No, nada.

--Ah... Entonces, ¿por qué estás llorando?

Me incorporé como pude mientras me llevaba las manos a la cara. Tenía razón: estaba llorando. ¿En qué momento había yo comenzado a llorar? Es más, ¿cuánto tiempo llevaba yo divagando?

--No es nada, estoy bien. Lo prometo.

Ella se mantuvo en la puerta. Pareció pensar un momento en lo que iba a decir, pero fue un momento realmente breve para lo que terminó por expresar:

--No pasaré si no quieres que pase, tampoco insistiré demasiado, pero no creo que sea bueno para ti ahogarte en tus propios pensamientos de esa manera o acabarán por consumirte.

En parte... Tal vez sí tenía razón.

Me levanté de la cama.

--Un momento... No tardo.

--Claro... Bueno, la mayoría están en la sala bebiendo jugos, ¿Tienes sed? De todas formas, tampoco te vendría mal darte una vuelta de vez en cuando para visitar a los demás, ¿sabes? Tal vez no eres el único con esa sensación.

Recalcó "esa" con tanta precisión que casi sentí un escalofrío, ¿era capaz de percibir aquello que sentía?

Para cuando levanté la vista de nuevo, Himari ya había desaparecido. Tampoco la vi cuando me asomé a ambos lados del pasillo.

En la sala, se habían congregado más personas, aunque no exactamente todos, pues noté la ausencia de Sigma, Hayami y la propia Himari. 

--¿Puedo ofrecerte un poco de jugo, Noah?

Fue Hikaru quién se dirigió hacia mí con esa sonrisa amable, tan característica de él.

--Claro...

Di algunos sorbos al vaso que me ofreció.

--¿A que sabe bien?

--Es... Muy fresco. ¿Fresa y naranja?

--¡Adivinaste~!

Sonreí ligeramente. En cierta forma... Ver a todos disfrutando al menos un rato de una apacible convivencia resultaba reconfortante en muchos sentidos. Las charlas comenzaron con preguntas respecto a los talentos de cada uno. 

--Admiré mucho a alguien. Verla patinar era... Simplemente un espectáculo irreal, casi mágico. Supongo que le debo a ella el introducirme en este mundo del patinaje sobre hielo.- comentó Naruko Hessashimiza con la sonrisa más cálida que había visto en mi vida. 

--Bueno, en un principio creí que la miopía iba a dificultar participar en el negocio familiar, pero, ¡mírenme ahora! Soy el orgullo de mis padres.- expresó Luka mientras se servía otro vaso.

--Créanme, alguien como yo no nace de la noche a la mañana. Y soy escaso, así que, pueden asegurarse de que se ganaron el lujo de conocerme. - inició Knock. --Ah, ¿debería contarles acaso alguna anécdota en mis "salidas" para animar nuestra reunión? 

No dudó en hablar de al menos un par de anécdotas, desde el primer robo que realizó hasta el más reciente. Por un momento creí que se detendría u omitiría unos detalles pues, de todas formas, el robo, contrabando y allanamiento de propiedad privada no era una actividades precisamente legales. Sin embargo, Knock pareció más que empeñado en hablar de todo al respecto. 

--Conoces gente interesante en cada salida. A veces te acompañan más de una vez. Pero ellos ya son un secreto.

--¿Por qué?- preguntó Luca.

--Porque podrían matarme si suelto demás la lengua

--Todo un reto para ti, supongo.- habló Marian con una risita. 

--¿Y tú qué puedes contarnos?

--Que cualquier presente envidiaría el cabello de mis muñecas. Mi padre siempre hizo un buen trabajo al criarme. 

--No lo dudo.- habló Kazuki entonces. --Ya sabes lo que dicen: Hijos ejemplares viene de padres ejemplares, ¿no es así?

--¿Qué nos dices tú?

--Creo que con eso ya lo dije todo.- sonrió con satisfacción. --¿Qué hay de ti, niña?

Anneliese terminó su vaso antes de hablar. 

--Podría contarles la extensa y maravillosa historia que precede a la creación de mi compañía Aybe: parques temáticos, campañas de beneficencia, ¡Tenemos de todo! La verdad es que, desde que era una enana, siempre soñé demasiado, tal vez más de lo que debería. Pero sabía lo que se necesitaba si quería alcanzar esos sueños. No me iba a quedar de brazos cruzados tan solo soñando. Quería alcanzarlos... En todo inicio existen siempre adversidades, pero cada paso que daba... ¡Me sentía como caminando sobre las estrellas! Cada día alcanzaba una nueva, cada día me acercaba más y más... No saben el entusiasmo que me genera el poder hablar con ustedes al respecto. 

Se le notaba. Su rostro reflejaba la emoción de un millón de palabras y oraciones arremolinadas en su mente, ella misma hablaba con un sentimiento y emoción lo suficientemente contagiosas para aligerar el ambiente, incluso si había hablado un poco más rápido durante esa emoción intensa. 

--Oh, siento que no puedo decir tanto como me gustaría... ¿Quieres hablar tú, Seishin?

Aiiko miró con cierta duda a Anneliesse, luego a Hikaru. Ya las miradas de los presentes estaban sobre ella. Murmuró una última cosa que nadie fue capaz de escuchar antes de asentir y su rostro se relajó en una pequeña sonrisa. 

--Siempre admiré a las personas que eran capaces de transformar un boceto en un vestido precioso. Pasarelas, escaparates... Incluso en bazares o en paseos al aire libre, podía sentir la inspiración que necesitaba. Solo necesitaba una hoja y un lápiz para comenzar el dibujo, el boceto de lo que quería crear... Hubo algunos pinchazos con agujas y frustración por costuras mal hechas, hasta incluso cortes con un borrador. Pero... Realmente me sentía orgullosa al final. Es... Realmente maravilloso ver que noches de desvelo valieron la pena

Si bien hubo unos segundos de silencio, seguro fue porque nos quedamos mediando todos la misma pregunta que por fin terminó por hacer Yuuta en voz alta.

--¿Un borrador?

--Sí, más posible de lo que parece. Pasó dos veces.

--E-Entiendo... ¿Qué hay de ti, Nana?

La pelinaranja asintió.

--Imagina poder captar momentos felices en una hoja. Es como mantener la felicidad para siempre, un recuerdo bonito que tener cada vez que miras la foto. Quiero conservar muchas memorias felices a quienes solicitan mi trabajo como fotógrafa. Además, no te dirán que es mentira eso de "Soy fotógrafo profesional, ¿puedo hacerte una sesión de fotos?"

--Interesante, ¿debería probar el método también?- preguntó Eydis con una sonrisa. 

--Al menos al mí me ha funcionado. Algunas modelos se lo toman mejor de lo que una puede esperarse. - sonrió intentando parecer orgullosa, aunque soltó unas risitas poco después. --No me agradezcan por el consejo tan útil.

Esperamos un momento a que alguien se animase a hablar. Resultó ser Yuuta:

--Ah... ¿Me creerían si les dijera que mis padres son ex-definitivos también?

--¿De verdad?

--Sí, ¿Les suenan Takumi Nakamura y Takeshi Saito?

--¿La fotógrafa?

--¿El periodista?

--¡Exacto! Bien instruido desde pequeño. Aunque acabé interesado en cosas completamente diferentes a lo que ellos hacían... Sin embargo, me apoyaron mucho. Tal vez les debo a ellos que mi nombre sonara tanto para las personas. Y también experiencias personales sirvieron para que creara a mis queridos amigos. Me acompañan a todas partes desde que inicié con esto de ser titiritero. 

Masahiro abrió su mochila y de esta extrajo cuatro títeres que tenían por temática una medieval al parecer. 

--Esta es Kazumi. - señaló a la princesa y luego al que parecía un plebeyo, siguiendo el contexto medieval. --Este es Ryo. -- ahora continuó con el sirviente. --Kenzo.- entonces alzó un poco el títere de caballo en el aire, queriendo que todos lo viéramos. --Y este es Shou. Les sorprendería saber que están inspirados fuertemente en algunos amigos míos. 

--La inspiración de Shou debe sentirse realmente halagado en todo caso. - comentó Knock con una sonrisa. 

--No, ese fue un desgraciado que no vale la pena mencionar. - respondió Masahiro igual de sonriente.

Ahora mismo se notaba el relajado ambiente creado, no querían quedarse en silencio nuevamente. 

--¿Quién falta por decirnos algo? ¿Hikaru?

--Oh, no es nada. Ni siquiera sé si hay algo tan significativo detrás de mí como de ustedes.- habló con tranquilidad. --¿Qué hay de ti?

Se dirigió a Hizashi, quien no pareció escuchar la pregunta o entender que se dirigía a él. Seguía con la mirada perdida. Pero Hikaru volvió a preguntar.

--... De verdad me gustaría saberlo. A todos, ¿no te animas?

Otro minuto más y Hizashi tan solo nos miró e hizo un leve gesto de saludo con la cabeza. Decidimos rendirnos. Realmente necesitábamos que Himari estuviese allí.

--Bien... ¿Kuroi?

--Oh, ¡yo puedo responder a eso! 

Fue Aoi quien dio un pequeño brinco en su lugar, con su hermano mirándole de forma ligeramente nerviosa. 

--Kuroi es el mejor hermano de todos. Me quiere tanto que incluso estuvo dispuesto a acompañarme en el camino de la magia con artes escénicas igual de maravillosas. ¿No suena hermoso poder estar siempre junto a una persona que amas tanto? Me alegra que nuestros talentos puedan conectarse de esa manera

Resultaba ligeramente extraño el contraste de la actitud tan jovial que tomó Aoi en ese momento para el rostro tenso de Kuroi, quien momentos después se puso de pie.

--Disculpen si no puedo quedarme más...- fue lo único que dijo antes de retirarse a prisa hacia su habitación. 

--...¿Qué le sucede?- preguntó Hikaru, tan confundido como el resto.

--Cosas suyas, estará mejor más tarde o mañana.- suspiró ella con una sonrisa. --¿Qué hay de ti, Noah?

--A-Ah, ¿Yo...?

¿Alguna vez te has sentido tan ajeno de una conversación al punto de sorprenderte de que estabas integrado desde el principio? Bueno, así me sucedió.

--Sí, ¿cómo es ser modelo?

--Ya saben... Dietas estrictas, sesiones de fotografía..

--También eres parte de ese grupo de idols, ¿no? Tú eres el visual... O algo así decía la página de fanáticos.- intervino Eydis. 

--Sí, e-es correcto. Bueno... Ensayos de baile también. Sí, mucha presión, pero... Nada comparable con hacer felices a nuestros fanáticos.

--Entiendo eso de la presión... Después de todo, es el público quien decide si eres bueno o no. Así es el mundo del entretenimiento en general, ¿no?

Hayami estaba de pie en el corredor. 

--Su-Supongo que sí.- admití. 

Tenía razón. Alguna vez... Alguna vez había escuchado de idols que eran desechados por sus propias empresas luego de no ser recibidos como las expectativas habían sugerido. Un error podía costarte todo. Estar en el ojo de todos todo el tiempo...

--U-Un poco aterrador también.- alcancé a decir en voz alta. 

--Lo es. - finalizó ella.

--Bueno, alcanzar la perfección es un riesgo que no todos están dispuestos a tomar. - intervino entonces Kazuki. 

Seguramente más de uno percibió que las cosas podrían ponerse tensas. 

--¿Alguien más falta de hablarnos un poco sobre su talento?- preguntó entonces Hikaru. --Oh, ¿Watari?

De nuevo, alguien parecía demasiado despistado como para darse cuenta que estaba siendo incluido en la conversación. Eso y que, al parecer, no traía sus aparatos auditivos de nuevo. Levantó la vista sin mucha emoción y se encogió de hombros. 

--Solo vine por un jugo.- acabó por admitir antes de servirse un poco más y ponerse de pie, yendo por el pasillo directo a su habitación.  

Resultó terrible el intento de continuar la conversación. En cambio, tanto Haruka como Kazuki ya habían vuelto a sus propios asuntos, para alivio de todos. Sin embargo, tras decirle algo a Nana, Hayami se retiró también. 

No hicimos preguntas a Nana al respecto. 

Sin embargo, Hikaru fue capaz de hablar de nuevo, como si hubiera reparado en una persona más que faltaba:

--¡Ah, Savelieva! ¿Qué tal si nos cuentas un poco al respecto?

--Oh... ¿Mi historia? No creo que sea correcto. Resulta innecesariamente triste. No quiero amargarles la noche.

No sabría definir el tono que utilizaba. Tranquilo, pero, había cierto rastro de burla... ¿O lo percibía yo así? No lo sé, pero esa forma de hablar suya sumada a su sonrisa en ese momento me daba la percepción de que estaba ansiosa por contarnos algo. 

--Diré poco para no acaparar la conversación: Nuestra terrible historia inicia con dos hermanos que han perdido a sus padres. Y la niña está gravemente enferma, su hermano mayor está tan desesperado que acabó por confiar en las personas equivocadas. Ahí comenzó el infierno de la niña. Muchos años en un hospital... Aprendí alguna que otra cosa, quién iba a pensar que se me daría tan bien esto de los medicamentos, enfermedades y eso

Se hizo silencio de nuevo. Ni siquiera hubo palabras de compasión o comentarios. 

--No es justo, si podíamos contar nuestros traumas pude extenderme más.- habló entonces Masahiro. 

Valka se echó a reír. 

--Bien, ¿quieres hablarnos de eso?

--Hoy no, gracias. No voy soltando mis traumas a todo el mundo. 

--¿Es un trauma contar mi experiencia cuando fueron ustedes los primeros en preguntar?

No estaba del todo equivocada. Pero tal vez nadie esperaba encontrarse con una respuesta como la suya. Decidimos dejar eso de lado y esperar a que alguien dijera algo de nuevo. 

--... Oh, Ruka-chan adoraría este. Es más de té, pero supongo que una bebida dulce podría hacerla feliz. - Nana había hablado, al parecer, para sí misma, antes de dirigirse a Aiiko. --¿Podría tomar otro vaso para Ruka-chan?

--¡Por supuesto!

--A veces me parece increíble que sean tan dependientes una de la otra.- declaró Kazuki una vez Nana se había ido por el pasillo.

Su comentario fue casi ignorado, pues Seishin habló, por fin dirigiéndose a todos como ya estábamos esperando: 

--Realmente... Me alegra que hayamos podido hablar un rato... Y me alegra todavía más que les hayan gustado los jugos

--Era lo que necesitaba. - admitió Naruko.

--¿Quién los hizo? ¿Ese "Jakku"? - preguntó Marian.

--De hecho...

--Debemos agradecerle a Aiiko por permitirnos un momento así.- Hikaru extendió su vaso en el aire, como esperando un brindis.

Hubo un poco de entusiasmo al respecto, pues algunos imitaron la acción al alzar también sus vasos. 

--N-No es necesario, solo son jugos... Y me ayudaste en gran parte

--Pero pronto los podrás hacer por tu cuenta, ¿no es así?

Aiiko Seishin se quedó en silencio, tratando de disimular la inevitable sonrisa avergonzada en su rostro. 

--Cualquier otro también podría haberlo hecho..

Con esto, no dijo más y volvió a sentarse para continuar bebiendo su jugo en silencio. Hikaru tampoco tardó en volver a su asiento. De nuevo, la sala pasó al silencio durante unos segundos antes de que algunos comenzaran a murmurar entre ellos, algún tema de conversación que hayan encontrado en común.

--Oigan, les tengo una propuesta para salir de aquí. 

Las palabras de Knock hicieron a los demás acercarse un poco más hacia el centro, hacia donde él se había inclinado. 

--¿De verdad?

--Les dije, solo necesitaba un poco de tiempo. Una maravilla, ¿no?

Bastaba con ver las miradas atentas, las miradas brillantes que iluminaron el rostro de la mayoría...

--Knock, con todo respeto... Vuelvo a lo mismo que mencioné hace algunas horas. No sabemos las consecuencias que podría tener un intento de escape, sea cual sea.- se apresuró a intervenir Hikaru. --No deberíamos arriesgarnos a tanto. 

--Oh... Suena como si ya estuvieses convencido de quedarte aquí.- habló Eydis entonces. 

--No es eso a lo que me refería...

--Y por eso no debemos intentar escapar. Ya, entiendo. 

--Descuida, no pienso arriesgar a nadie, si te hace feliz. - se dirigió Knock a Hikaru. 

--Entonces, ¿Piensas arriesgarte tú?

--Tal vez, ¿Por qué no?

--Porque no creo que sea lo correcto. Ninguna vida debe ser intercambiada por otra

--Eso dices ahora.- volvió a intervenir Eydis. 

Tal vez sintió la tensión en el ambiente. Tal vez sintió las miradas de los demás. Pareciera que incluso leyó los pensamientos de todos y ya no tenía nada de qué sorprenderse, pues ni siquiera se inmutó e, incluso, dio un sorbo más a su bebida antes de volver a hablar con su tono suave de siempre. 

--Bueno, no te culpo. Después de todo, eres la Esperanza Definitiva, ¿no? Es tu trabajo mantener iluminados nuestros momentos más oscuros. Está en ti. Sin embargo... También hay que comprender nuestra situación. No quiero sonar a un pesimista, es lo último que quiero, pero esto no es el mundo que conocemos de allá afuera. Este no es el mundo en el que todos seguimos unas normas de comportamiento, este no es el mundo donde podemos ir a donde queramos. Este es un nuevo mundo en el que debemos adaptarnos a como este mundo quiera moldearnos y... Supongo que lo has hecho bien. Quiero decir, al parecer fuiste lo suficientemente capaz de asimilar todo esto para poder brindarnos este pequeño espacio de felicidad, de tranquilidad, incluso de convivencia. Y lo aprecio tanto como los demás, incluso si no lo parece. Es realmente increíble tener gente como tú con nosotros, ¿sabes, Akiyoshi? Pues, de lo contrario... Quién sabe si hubiéramos sucumbido ante esa horrible sentencia de "La única forma de salir es matando sin ser descubierto", ¿No lo creen?

Dejó de hablar. Estaba esperando una respuesta por parte de los presentes, pero el propio Hikaru se había quedado estático. 

--Ya, ¿era necesario un sermón para dejarme en claro lo imprudente que soy?- se quejó Knock.

--No viene mal conocer más perspectivas, querido amigo. Una disculpa hacia Akiyoshi y Seishin por haber interrumpido este momento de paz será suficiente. Supongo...

--No debes disculparte, Knock, está bien.- Hikaru pareció recuperarse de su trance. --No lo viste de esa manera y está bien. 

--Está bien por ahora. No tienes idea de hasta donde podría llegar la imprudencia de los que te rodean algún día. No viene mal ser un poco más sincero contigo mismo, ¿sabes?

Algunos optaron ya por irse a dormir en ese momento. En silencio, se pusieron de pie y se dirigieron a sus habitaciones. 

Seishin fue una de ellas. Miraba a Hikaru con preocupación y noté que parecía dudosa en si irse o no. 

--¿Estaré haciendo mal...? P-Pero... Puedo hacer más, ¿verdad? Yo...

Había comenzado a hablar de nuevo, en voz baja, como si estuviera contando un secreto a alguien que no estaba presente ahí... ¿Era una divagación consigo misma? ¿Era esto a lo que Himari se refería? ¿Había Himari presenciado a Seishin de esta manera? En todo caso, creo que ya entiendo por qué había mostrado al menos un poco de preocupación al verme en ese estado en mi habitación. Al parecer... Sí había más personas que sentían lo mismo que yo estaba sintiendo. Pero, ¿Ella sí sabía qué era esta sensación? No sabía la forma en la que debía dirigirme a ella. Si bien, ya habíamos hablado... Sentía que no debía interrumpirla en su "delirio".

Decidí dejarla ese día y me dirigí a mi habitación. 

La puerta no era capaz de cerrar completamente y el letrero me recordaba que existía un vigilante de pasillos por la noche para evitar inconvenientes. Sin embargo, igualmente acerqué un banco y trabé la puerta para que apenas y pareciese que estaba abierta. Tal vez un poco más de calma y seguridad era lo que necesitaba... Comenzaba a despreciar esta habitación. 

Apagué las luces, deseando no entretenerme en mis pensamientos para quedarme dormido rápido. 

Me desperté en algún momento de la noche y temí no poder dormirme nuevamente. Miré a mi alrededor casi instintivamente para darme cuenta que seguía en esta habitación. Al menos no había tenido más pesadillas... Ahí estaba él. 

Por un momento creí haber visto mal, pero no. En la puerta, estaba de pie. Sus ojos brillaban. Era... Sin exagerar, muy pequeño, no llegaría siquiera al medio metro. Avanzaba como si estuviese marchando, de una forma casi mecánica y como si se tratase de un muñeco de cuerda. Sus dos ojos dispares, uno verde y uno rojo, brillaban. Estaba dividido a la mitad en blanco y negro, igual que Fuyu y Natsu. Vestía una especie de traje formal y un sombrerito de copa. Resultaba... ¿Adorable?

Ni siquiera me moví cuando ya estaba a pocos centímetros de mis pies. Él también se detuvo. Miró mis pies y luego miró hacia arriba en busca de mi cara, acabando por saludar agitando una mano. 

--¿Qué sucede?- murmuré adormecido todavía. Luego me pregunté si era tonto preguntarle algo así a un muñeco que ni siquiera tenía boca. 

Él, como era de esperarse, no dijo nada y simplemente me extendió un folio amarillo, esperando que lo tomara. 

--... Gracias.

Una vez lo hice, el muñeco hizo una reverencia antes de dirigirse a la puerta con tanta naturalidad que a mí me pareció de lo más surrealista que me podía haber pasado hasta ahora. 

No podía leer con las luces apagadas, así que encendí la lámpara de la mesa de noche. Sobre el folio, estaba el logo del hospital que yo conocía bien y en letras grandes:

"Seinaru Kibō: Expedientes Bloque G"

Sin embargo, estas letras tenían sobrepuesto un sello rojo que recitaba:

"Incompleto"

Me decidí por abrir el folio. Como aquella vez, ahí estaba mi expediente como el primero, con las mismas letras selladas de "Detalles omitidos" en lo que sería el acta de ingreso al hospital. Sin embargo, había más... ¿Eran los expedientes de los demás?

Eché una hojeada, tan solo por curiosidad... 

Me encontré con más sellos:

"Detalles omitidos"

"Situación vulnerable"

"Intento de suicidio"

"Esquizofrenia"

"Recluida a la fuerza"

"Orden de arresto"

"Crímenes con pena de muerte"

"Peligro"

"Interrogatorio"

"Situación familiar"

"Incidente menor"

"Desconocido"

"Voluntario"

"Internado"

"Procedimiento legal"

"Internalización permanente"

"Posible liberación"

"Paciente recurrente"

"Receta médica en progreso"

Dejé caer el folio. ¿Qué era esto? Tampoco expresaban precisamente las razones de todos, pero... Era suficiente para cuestionar a varios, ¡Había unos que incluso contaban con la orden de usar la fuerza en caso de que intentaran escapar!

Recordé lo que Eydis había dicho cuando Hikaru mencionó cómo no se debía intercambiar una vida por otra: "Eso lo dices ahora".

Miré con horror el folio. 

"Dudo que todos aquí sean palomas blancas."

"Algunos sí tenemos muchas razones para salir."

"Descartar la posibilidad de que alguien aquí nos oculta algo no es lo mejor."

"¿O estarán más tranquilos si les digo "Claro, yo soy una potencial asesina, porque conozco muchas formas en las que alguien puede morir"? "

Muchas frases de mis compañeros a lo largo del día comenzaron a resonar en mi cabeza al tiempo que comencé a dudar de lo que estaba viendo. ¿Era todo esto cierto? No quise ver de nuevo los nombres asignados a cada sello. En cambio, tomé el folio y lo guardé en uno de los cajones de la mesa de noche. No quería verlo de nuevo, no quería pensar en que seguía ahí...

El muñeco, ¿por qué me entregó esto? ¿Por qué a mí? Es más, ¿solo a mí me entregó esto?

Me costaba creer que me hubiera elegido solamente a mí, pero debía haber una razón, debía haberla... ¿Se buscaba crear un conflicto acaso?

 "Tal vez no podemos llamar "amigos" a todos aquí, pero tampoco somos unos completos desconocidos del otro, ¿no creen? Después de todo... Estamos juntos en esto."

Esas habían sido las palabras de Masahiro entonces. Incluso si fue un breve rato que al final acabó en un momento no muy agradable que digamos... Compartimos más de lo que hubiéramos compartido con cualquiera antes. Al menos para mí. Nadie confiaría de esa manera en extraños, pero... Lo mismo habían dicho antes. No era igual vivir aquí adentro, encerrados, que allá afuera. 

En verdad era como habitar en un mundo diferente... Un mundo diferente en el que cada día que pasaba se sentía como tanto tiempo aquí... ¿O estaba enloqueciendo?

Si esto de verdad buscaba generar un conflicto, tenía todo el potencial. Todos sabrían que había alguien ocultando algo. Todos pondrían sus ojos en esa persona... ¿Qué tan dispuestos estarían a sacrificar a alguien por su propia libertad?

Medité los motivos que alguien podría tener para querer escapar, para tentarse a manchar sus manos, para convencerse de que "solo son extraños a tu alrededor"...

 Amigos, familia, compañeros, tal vez incluso parejas... Yendo un poco más allá de las personas, las motivaciones y ambiciones personales que tenía cada uno. Si querían viajar, si querían vivir de cierta manera... La razón que fuera, yo creo que es válida. Sin embargo... El motivo... La única forma de salir... En situaciones normales, de verdad no sería correcto poner los motivos de cada quien en la balanza. Cualquiera te diría que los sueños de todos son importantes y tienen el mismo valor que su persona. Sin embargo, aquí... El sentido de la moral terminaba por volverse tan ambiguo que hasta podría decir con certeza que pendía de un hilo. 

Éramos tan extraños como tan semejantes entre nosotros. Más de lo que deberíamos. Todos éramos "Estudiantes Definitivos". Fuimos llamados así por el resto del mundo. Fuimos considerados los mejores en lo que hacíamos, unos prodigios, el orgullo y futuro de nuestras naciones, incluso del mundo. Otros trofeos más, dirán algunos, pero... Más allá de eso, seguimos siendo personas. Seguimos siendo adolescentes con una vida entera por delante... Que se nos negó desde que caímos en este lugar. No, no era justo, pero así eran las circunstancias. Sin embargo, se nos había ofrecido también esa oportunidad de conseguir salir a vivir esa vida que nos gustaría tener, con todos recibiéndonos con los brazos abiertos de nuevo... Una oportunidad de escapar era la mayor esperanza que podríamos tener ese momento y esa esperanza dependía de arrebatarle la vida alguien. La muerte de alguien que alentaría nuestra esperanza de escapar...

¿Cuánto tiempo pasaría antes de que alguno de nosotros cediese ante la tentativa de escapar?

En realidad... No demasiado. 






















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Ejem, ejem... 

DIOS MÍO, MÁS DE 6000 PALABRAS ESTE CAPÍTULO, EL MÁS LARGO QUE HE ESCRITO HASTA AHORA- AYUDA- De hecho, este capítulo estaba pensado para publicarse ayer, pero debido a decisiones creativas en cuanto a los sucesos que transcurrirían, decidí aplazar la publicación un poco más aún. 





... Como no lo lean completo, se les va a aparecer Tratalaton en la noche. 



En fin, me extrañaron?

Alguna cosa que quieran remarcar del capítulo de hoy? 

Estoy utilizando bien a sus OCs?

Cómo se la pasaron en Navidad?

Antes de continuar, quiero recordarles que muertes serán escogidas por sorteo, así que por favor, imploro que mínimo haya un luto de tres capítulos por cada muerte, díganle cosas bonitas a los OCs mientras puedan.



Abro apartado para simpear aquí porque no quiero que el cap se llene de gente pidiendo ser denigrada desde el principio, así que

Comentarios de simps aquí --->

Cómo me divierto narrando esta cosa, aunque parezca que no. Cómo adoro a todos los personajes, ¿saben?

L4IN_AS7R3A feliz Navidad, he aquí tu regalo, te encargo a mi niño emo  Sal Fisher lowkey y la modelo que debería estar en este psiquiátrico. 

Sin más que decir, nos vemos en tres o seis meses más.









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