⸻ ⋆ 𝐎𝐧𝐜𝐞 ; ⋆ 𝐭𝐨𝐫𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚 ⋆






















✦ 》(🌙) Chapter 11; ⸻ ⋆ 𝐭𝐨𝐫𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚 ⋆

❝No me creerás si te digo que quien empezó con el pie izquierdo no fuimos nosotros. ❞








28 de agosto del 2022
📍Bruselas, Bélgica.

Brussellas estaba lluvioso como ella lo recordaba en esas épocas que solía viajar con sus amigas después de una larga semana parciales; se sentía bastante acogedor.

Todavía es algo temprano cuando se despierta, lo confirma cuando mira la hora en su celular: seis de la mañana. Es normal que Max no se encuentre despierto, y es por eso que ella no se preocupa. Sin embargo, es consciente que no es momento de seguir durmiendo.

Su mirada se centra en el techo mientras con uno de sus dedos recorre parte de su brazo al no poder dejar de pensar en lo que pasó.

El inmarcesible recuerdo del brillo de los bellos ojos del neerlandés, el movimiento de sus dedos que descansaban en aquel entonces en su pequeña cintura, y su corazón latiendo a mil por hora al tener su rostro tan cerca de ella.

Las cosas, al menos para ella, habían cambiado. No podía verlo tan igual; quería mentir, pero aquel neerlandés de ojos lindos la ponía muy nerviosa sin siquiera intentarlo.

No era el mismo sentimiento que le generaba George; el inglés era ternura, pero el neerlandés sacaba aquella intensidad que jamás en su vida había experimentado.

Alessia suspiró profundo, cerrando sus ojos intentando alejar aquellos pensamientos. No debía de, y tampoco quería arruinar "lo poco" que ha salvado de la problemática relación con su hermana mayor.

Con pesadez, me levantó para entrar al baño y lavarse su cara.

Al terminar, sale de su cuarto ahora un poco más despierta y decide ir directo a la cocina para prepararse algo; el silencio retumba por el lugar y deduce inmediatamente que se encuentra sola.

La ausencia de la mayor de los Piquet generaba un pequeño respiro para Alessia; la adoraba, pero no negaría que se había sentido totalmente incómoda por los comentarios pasivos agresivos en la reunión que tuvieron con George.

El inesperado anuncio de viaje a último momento de su hermana mayor a Mónaco por unos asuntos con sus amigas sí que los había sorprendido; aquella mujer no dio ni una explicación, no se despidió, ni mucho menos dio así sea un breve contexto de lo que ocurría, lo cual generó algo de molestia al neerlandés al sentir que poco le importaba apoyarlo.

Alessia al ver que ya estaba listo su café abre la gaveta y saca un pocillo para servirse.

—Supongo que.... nuevamente somos tú y yo.

La ronca voz con una seductora tonada neerlandesa se coló por los oídos de la brasileña, provocando un escalofrío junto con un claro enrojecimiento en sus mejillas; Alessia se voltea y lo observa. Max se encontraba algo adormilado, aún con su pijama puesta.

O bueno, lo que parecía ser su pijama. La cual constaba de un pantalón algo suelo y una camisa blanca que marcaba muy bien su fornido pecho.

Max sostenía una linda sonrisa en sus labios al igual que un brillo que resaltaba hasta más no poder en sus ojos al verla; él no podía apartar la vista sobre ella. Y tampoco tenía intención de hacerlo. La mujer casi recién levantada con aquel hoodie y pantalón suelto seguía viéndose igual de hermosa e impecable.

Alessia, para los ojos del neerlandés, era la obra de arte más hermosa. Digna de admirar cuantas veces fueran necesarias; no importaba la hora, ni el lugar, ni mucho menos la ocasión. Para él siempre se vería hermosa.

—Parece que sí. —responde Alessia apartando su mirada de Max. Sus mejillas adquirieron aún más color y no puede evitar sentirse nerviosa aún más nerviosa por cada vez que se acercaba; el recuerdo de aquella noche en la que estuvieron a punto de besarse no sale de su mente por más que lo intentará —. ¿Te parece si hago el desayuno mientras te arreglas? No me gustaría que recibieras un reproche por parte de Horner.

—No lo hará—admite, gesto que hace que Alessia se voltee a verlo con una ceja arqueada—. Es en serio bonita, no me va a regañar. Soy el favorito del equipo.

Alessia siente un pequeño escalofrío y le cuesta retomar. ¿Había escuchado bien o era su imaginación? Max la acaba de llamar "Bonita". Puede que para muchos fuera una simple palabra, pero viniendo de él, no lo era; la había dejado totalmente desarmada y perpleja. Jamás se había sentido tan bien con un halago, pero escucharlo de los labios de aquel neerlandés lo cambia todo.

—Aún así, no quiero que llegues tarde. —dice y aparta su mirada al sentirse como sus mejillas se enrojecen un poco al verlo sonreír una vez más.

Alessia estaba tan adentrada en servir el café en las dos tasas que sacó que no era capaz de notar aquella brillosa y dulce mirada que inconscientemente le dedicaba su cuñado. Max no pudo evitar consigo sonreír-una vez más- por la dulzura de aquella mujer.

No podía decirle que no. Era incapaz de llevarle la contraria. Y si lo hacía, eso sería un pecado.

Aquel hombre suelta un pequeño suspiro, se acerca y la abraza estando aún de espaldas. Posiblemente fue uno de los tantos arrebatos que le daba al ver a Alessia; ella se estremece pero decide no apartarlo, gesto que hace que el neerlandés sonría en sus adentros y diga:

—Está bien. Te voy a hacer caso, pero que quede conste que solo lo hago por tí y no porque sea cierto que me regañen.



[...]



El transcurso de la mañana había sido acogedor. Más allá del lugar, la presencia de la brasileña hacia que todo fuera perfecto para él; se sentía tranquilo, y eso era lo que necesitaba en aquel momento.

A Max no le molestaba verla. Pues a pesar que se encontrarán en silencio por más de 20 minutos, era un deleite ver cómo aquella castaña se encontraba concentrada viendo las gotas de lluvia por la ventana; analizaba cada movimiento, cómo sus largas pestañas lo distraían cada vez que parpadeaba, o sus lindos labios al remojarlos.

—Entonces... ¿cuando vuelves a retomar?—preguntó el piloto neerlandés para romper aquel silencio que se había creado entre ambos. Él quería hablar con ella, disfrutar un poco más de su compañía antes de concentrarse; Alessia fija nuevamente su mirada sobre él y frunce el ceño confundida.

—¿Te refieres a lo último que tengo de estudio o lo dices por el modelaje?

—Ambas. No me molestaría saber ambas. —dice y encoge sus hombros despreocupado —. Después de todo, me interesa saber cuantos días me quedan para aprovecharlos al máximo.

Alessia le regala una pequeña sonrisa sincera aún con su vista fija en él. Llevaba ahora la camiseta del equipo que se acentuaba muy bien a su amplio y fornido pecho, un pantalón crema algo no tan apretado, y su cabello castaño claro tirando a un rubio oscuro que tanto llamaba su atención.

—Con lo de mi estudio quede en que la segunda semana de septiembre ya debo de estar viajando de vuelta a Oxford. —continúa —. Sobre el modelaje, debo viajar dentro de 3 días a Estados Unidos. Se supone que tengo un Photoshoot con Victoria's, así que lo más probable es que adelante agenda con un par de amigas.

—¿Victoria's?—frunció el ceño confundido Max —. Pensé que su imperio había caído por completo al cancelar las pasarelas.

—Sí, eso también pensaba yo. Pero al parecer sigue todo en orden a excepción de las pasarelas. No te voy a mentir que siento muchos nervios de volver a ese ruedo.

—Pues entonces estaré ahí para quitarte todos esos nervios. Tan solo dime la fecha y hora, yo me encargo del resto. —dice con suma seguridad, gesto que hace que el corazón de Alessia lata con más fuerza.

—¿De verdad harías eso?

—Claro. No me molestaría organizar mi agenda para poder acompañarte. —sonríe gentilmente —. Así como tú lo haces, ¿por qué yo no?; además ni creas que voy a dejar que te vayas sola, de mi no te libras tan fácil.

—¿Así sean cosas de moda y no tenga nada que ver con el automovilismo? Te conozco, ya me has dicho muchas veces que te aburre acompañar a Kelly a sus eventos.

—Sí pero la diferencia es que eres tú. —responde sin pensarlo. Max se da cuenta de sus palabras e intenta remediarlo al ver el sonrojo de la pequeña de los Piquet. Nuevamente, actuó con su corazón—. Este... me refiero a que tú eres distinta. Con Kelly se me hace muy... tal vez obligado. Contigo sé que voy a disfrutarme el momento; seguramente te verás hermosa, y quien sabe, tal vez necesites a alguien que te cuide, te de apoyo, y a lo mejor espante a toda esa manada de idiotas que haya por ahí.

Alessia suelta una pequeña carcajada, provocando que Max se contagie e imite su acción.

—Okay, okay. Entiendo. Bueno, tal vez sí necesite a alguien que me colabore en eso. —respondió divertida, gesto que hace que el neerlandés sonría—. Max, creo que ya llegamos.

El neerlandés asiente y abre la puerta del vehículo. Al estar afuera, se dirige para abrir la puerta del lado de Alessia.

La menor de los piquet, sin pensar, llevó lentamente su mano derecha al sentirse algo agobiada por la cantidad de gente que los está viendo. Max sonrió por aquel gesto y no duda en tomar de ella y unirlas; era un simple contacto, nada del otro mundo, pero para Max, no había mejor cosa que tenerla a su lado. Más aún, tenerla tan cerca de él; le importaba poco la cantidad de personas que estuvieran a su alrededor. Si ella necesitaba un soporte, el iba a hacerlo las veces que fueran necesarias.

No le incomodó en lo absoluto ni intentó separarse de ella en el recorrido hacia el home de Redbull. Se sentía tranquilo mientras aún tuviera su mano conectada con la suya y su mirada dulce posada en estás.

—¿Mal clima?—preguntó Alessia al sentirse un poco más tranquila al estar a pocos pasos del Home del equipo.

—No es tanto eso, bonita. La cosa es que dan es ganas de dormir con la lluvia; seguramente acabe antes de iniciar la última práctica y la Qualy. —responde.

Al llegar, Max pudo darse cuenta que tenía algo de frío. No tenía ningún abrigo puesto, y la manera en cómo se abrazaba a sí misma en su cuerpo al sentir el gélido aire chocar contra ella era algo notorio; aprovechó la situación y le preguntó:

—¿Quieres que te pase mi buzo? Puedes usarlo, no hay lío. No quiero que te enfermes.

—No quiero molestar.

—Jamás molestas. —aseguró. Saco de su mochila aquel hoodie azul oscuro y se lo entregó—. Úsalo, no tengo problema.

Las mejillas de Alessia se enrojecen y hace caso omiso a la petición del neerlandés; Max se enternece al verla con su prenda, pues se veía tan adorable que era imposible no reaccionar. El neerlandés sus manos para poder acomodar la capucha de su buzo al ver como se encontraba algo desacomodada con el cabello castaño de la mujer.

Sus miradas se mantuvieron sobre el uno al otro. Azul y verde se encontraron. Sonrieron. No era necesario el intercambio de palabras ni tampoco les importaba el ruido de las personas que se proporcionaba a su alrededor; solo existían Max y Alessia, nadie más.

Sin embargo, el carraspeo de cierto piloto inglés con ojos verdosos hacia el neerlandés hizo que ambos volvieran en sí.

—Preciosa.

Alessia lo saluda com un pequeño gesto. Voltea nuevamente su atención a Max, el cual intentaba ocultar su enojo con el inglés al haber interrumpido aquel lindo momento que tenía con la mujer.

—No te preocupes, entiendo. —musitó algo incómodo el neerlandés. Claramente no quería irse, ni tampoco quería que aquel inglesito estuviera cerca de ella, pero no era quien para prohibirle que hacer—. Si quieres ve con él. Yo estaré en el box con Checo.

Alessia asiente algo dudosa, le agradece por el hoodie y se aleja de él para irse con inglés; ella no recordaba que había quedado en verde con George un rato antes de la clasificación.

El estar con Max, al parecer, hace que se olvide de absolutamente todo en su alrededor; a Max le sucedía igual. Claramente no tenía conocimiento de sus planes, pero deseaba que los minutos con aquella mujer fueran más largos.

—Yo de ti no la dejaba irse con la competencia, mi estimado Emiliano.

Max rodó sus ojos ante el ridículo apodo de su compañero de equipo. Suelta un pequeño suspiro y se toma un tiempo prudente para responder.

—Ella no es mía, Checo. No tengo por qué restringir algo que no me pertenece; y por más que no me guste verla junto a él, tampoco tengo por qué impedirle estar a su lado. —continuo—. Ella es libre de escoger lo que quiere en su vida.

—Sí que estás perdido por ella, amiguito.

«A lo mejor sí estoy empezando a estarlo, Checo.» pensó el neerlandés viendo a lo lejos como Alessia le sonreía de vuelta al británico de ojos claros.





[...]





Minutos después sale de su cuarto ya cambiado y con una actitud totalmente diferente a la que tenía horas antes. Estaba decido en ganar la Pole; reviso su teléfono rápidamente y no visualizo ningún mensaje de su novia.

Era totalmente extraño que no le escribiera. Entendía de vez en cuando sus viajes imprevistos, pero esto era nuevo para él; Max suelta un pequeño suspiro y trata de no sobre pensar. A lo mejor Kelly se encontraba algo   ocupada.

—¿Y esa cara? Te vas a arrugar muy pronto. —la cálida voz de Alessia pasa por los oídos del neerlandés, haciendo que voltee rápidamente y sonría al verla tan divertida.

—Me podré arrugar y todo pero seguiré siendo igual de lindo, celosa. —bromeó, gesto que hace que Alessia suelte una pequeña carcajada y se acerque—. ¿Hace cuánto estás aquí?

—Acabo de llegar. Pero te veía muy concentrado en tu teléfono que no quise molestarte de golpe.

Max asintió y pensó dos veces antes de preguntar:

—¿Cómo te fue con George?—se atrevió a preguntar el neerlandés. Le desagradaba pronunciar el nombre de su amigo, pero le desagradaba más aún la curiosidad tan intensa que tenía.

—Bien, estuvimos un rato juntos. Nada fuera de lo común —responde—. Quería verte antes que empezará la práctica. Ya sabes, todo esto de saber cómo estás o si necesitas algo.

—Estoy bien, no te preocupes. —le hizo saber. —Oye, ¿Sabes algo de tu hermana? No me ha escrito desde ayer y ya me preocupa no saber de ella.

—La verdad no.

Max suelta un pequeño suspiro —. Ya veo.

—Oye... lamentó mucho el comportamiento de mi hermana. De verdad a veces no la entiendo.

—No pasa nada. —resta algo de importancia. Ya se estaba acostumbrando de a pocos que las cosas con ella fueran un sube y baja—. Lo importante es que estés aquí. Me haces bien, Ali. Tú presencia es algo que agradezco.

—Lo sé, y sabes que estaré aquí para lo que necesites. —responde. Max le sonríe y se acerca más a ella—. Aunque pensándolo bien, yo creo que la pole hoy se la lleva George o Charles. Tiene pinta de.

—¿Ah sí? ¿Por qué estás tan segura?

—No lo sé, intuición.

—Apostemos entonces. —reto el neerlandés. La mujer arquea su ceja divertida y niega—. Oh vamos. Si estás tan segura, me imagino yo que no tendrás miedo.

—Está bien. Si yo ganó, harás lo que yo quiera por un día completo. —dice. Max asiente y no ve problema alguno a ello—. ¿Y tú?

—Después te diré.

—¿De verdad no me vas a decir?

—Nop.—responde—. ¿Entonces...? ¿Trató hecho?

—Trató hecho. Pero no entiendo el por qué no me dices lo que quieres —soltó una pequeña risa—. Es que me parece curioso. Más aún la seguridad que tienes; no creo que vayas a ganar.

—Porque lo hace más divertido así, bonita.

Lo siguiente no se esperaba la brasileña para nada, pero al sentir las manos de aquel hombre recorrer en un vaivén su rostro suavemente la dejó completamente fuera de combate; no tenía ánimos de quejarse.

Max suelta un pequeño suspiro antes de recuperar compostura y sentirse mucho más tranquilo al ahora ya tener aquella cercanía. Su compañía sí que le hacía bien antes de empezar la clasificación.

En ningún momento paró sus caricias hacía las mejillas mujer, ni tampoco despegó su mirada hacía su rostro, el cual, se encontraba ahora con las mejillas de un color rojizo.

—Suerte. —le murmuró Alessia al ver que su compañero de equipo y demás ya se estaban preparando. Max sonríe al ver lo sonrojada que se encontraba, por lo que no duda y le deposita un pequeño casto beso en su frente.

—Gracias, aunque no la necesitó. Supongo que tengo la suficiente motivación para dar lo mejor de mí.

Alessia asiente aún más sonrojada-como si fuera eso posible- de lo que ya se encontraba. Se aleja lentamente del neerlandés y se ubica en la parte de atrás, colocándose los audífonos para poder estar al tanto de él.

Max se acerca a la mesa donde se encontraba su casco. Y cuando estaba a punto de colocárselo, su teléfono se ilumina y se escucha una notificación de WhatsApp; inmediatamente, el neerlandés lo abre y siente un sin sabor al ver el contenido del mensaje, saliendo de sus labios un breve:

—¿Qué?



DISCLAIMER

✦ Hola! Este es el décimo capítulo. ¿Qué tal les pareció? Espero que les haya gustado y sea de su agrado esta fanfic.

Yo sé, estuve muy perdida pero ya me voy a graduar de mi carrera! Entonces valió mucho el sacrificio. Espero que lo entiendan.

¿Lindo Max no? Es como la expectativa jajaja, ¿ustedes que creen que vio? Igualmente puedo darles el adelanto que en unos próximos cap posiblemente se venga el primer beso, o quizás no.

Por otro lado, quiero mencionarles que esta historia es parte de una saga que tengo. Y sí, George tiene su propia historia jajajaja, se llama "Wildest Dreams".

Sin más, nos vemos después 🤍.

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