9: Un ramen para dos
[Jungkook]
Mientras observaba a Yumi preparar las cosas, no podía evitar sentirme más ansioso de lo habitual. Esta noche era diferente.
Ella se acercó a mí, con una chispa en sus ojos que me hizo sonreír. —¡Picante! —exclamó de repente. —He estado trabajando en una nueva receta de ramen. ¿Te gustaría probarla?
Me sorprendió su invitación. No solo era un cliente regular, sino que me estaba pidiendo que probara algo que había creado. La idea de compartir un momento más personal con ella me emocionaba, pero al mismo tiempo, sentía la presión de ocultar mi verdadera identidad.
—Claro, suena genial. —respondí, intentando no dejar que la ansiedad se apoderara de mí.
Yumi sonrió y se puso a trabajar, hablándome sobre los ingredientes que había estado usando.
—He estado experimentando con diferentes caldos y condimentos. Espero que esta vez sea un éxito.
Mientras ella cocinaba, sentí una oleada de gratitud. Aunque había estado lidiando con la soledad y el estrés de mi vida pública, aquí estaba, en un pequeño puesto de ramen, compartiendo algo especial con alguien que realmente me hacía olvidar mis problemas.
Poco después, Yumi sirvió un tazón de ramen humeante. La presentación era hermosa, y el olor era aún más tentador. Me miró con expectativa mientras yo daba el primer bocado, intentando con todas mis fuerzas que mi rostro no se revelara.
—¿Qué tal? —preguntó, con una mezcla de nerviosismo y emoción en su voz.
Hice una fingida mueca de asco y su rostro cambió completamente de felicidad a tristeza en menos de un segundo.
Solté una carcajada.
—Esto está buenísimo Yumi. Quisieras haber visto tu cara —reí con ganas mientras ella soltaba maldiciones.
—¡Yah, tú! ¿Quieres morir? —su intento de enfado me hizo sonreír de ternura. Sus labios se curvaron en un lindo puchero que me causó una sensación inexplicable en el pecho.
—Perdón, pero tu cara no tenía precio —seguí riendo y ella cruzó sus brazos en un fallido intento de estar molesta, pero las comisuras de sus labios la delataban con una pequeña sonrisa.
—En serio eres idiota —negó con su cabeza, divertida.
Tomé un sorbo del caldo, y una explosión de sabores llenó mi boca.
—Esto es increíble, Yumi —dije, genuinamente sorprendido. —Tienes un talento increíble.
Sus ojos brillaron con alegría, y una sonrisa se dibujó en su rostro.
—¡Lo logré! He estado trabajando en ello durante semanas. Quería que fuera perfecto.
A medida que compartíamos el ramen, la conversación fluyó de manera natural. Ella comenzó a hablar sobre sus sueños y sus aspiraciones.
—Siempre he querido abrir mi propio restaurante. Algo donde pueda experimentar con sabores y crear un ambiente cálido, como este.
—Me lo contaste el otro día y eso suena genial —le respondí, sintiendo cómo la admiración por ella crecía dentro de mí. Su rostro se tornó rojo de la vergüenza, pues me estaba volviendo a contar de sus sueños y aspiraciones, aunque la verdad, me encantaba verla hablar de lo que más ama hacer.
—Oh, perdón... es que.. —la interrumpí.
—Me gusta escucharte hablar de lo que te gusta hacer, Yumi. Puedo escucharte las veces que quieras que no me cansaré —sus mejillas se volvieron aún más rojas que antes y mi pecho se hundió en ternura. Puso un mechón de cabello detrás de su oreja, signo de que estaba algo nerviosa.
—O-oye, no digas esas cosas... —sonreí y regañé al estúpido órgano que latía descontrolado por solo ver a Yumi sonrojada.
—Lo siento, no era mi intención incomodarte pero, ¿qué te impide lograr tus sueños?
Su expresión cambió, y pude ver una chispa de tristeza en sus ojos.
—Bueno, la vida no siempre es fácil. Tengo responsabilidades en casa, y este trabajo me ayuda a mantener a mi familia. A veces, siento que mis sueños son solo eso... sueños.
Mientras hablaba, me sentí conectado a ella de una manera que nunca antes había experimentado. En mi mundo, la presión y la fama eran todo lo que conocía, pero aquí estaba Yumi, luchando por sus propios sueños y responsabilidades.
—Pero estoy segura de que algún día lo lograré —dijo con determinación, y su confianza me impresionó. —No puedo rendirme.
Sentí que mis pensamientos sobre mi propia vida se entrelazaban con los de ella. Tenía mi propia lucha, pero había encontrado una forma de escapar de ella, aunque fuera temporalmente, a través de esta conexión. La admiraba aún más, no solo por su talento, sino por su tenacidad.
—Deberías seguir persiguiéndolo —le dije. —Estoy seguro de que tienes lo que se necesita para hacerlo realidad.
A medida que la noche avanzaba y la comida se desvanecía, nuestras conversaciones se hicieron más profundas. Había algo en el aire, una química palpable que crecía a cada instante.
Pero, a pesar de la cercanía que sentía, no podía dejar de lado mi dilema. La tentación de revelar mi identidad me picaba. Si solo pudiera ser honesto con ella, tal vez podríamos compartir aún más.
—Y tú, ¿cuáles son tus sueños? —me preguntó de repente, interrumpiendo mis pensamientos.
Las palabras se quedaron atascadas en mi garganta. Podía hablar de mis sueños, de la música, de la fama, pero había un miedo en mi interior. ¿Cómo podría decirle que era Jungkook, el idol, cuando todo lo que quería era ser simplemente Jungkook, el chico que come ramen en un pequeño puesto?
—Solo... quiero ser feliz —dije finalmente, con la sinceridad más profunda que podía ofrecerle, aunque no estuviera revelando toda la verdad.
Ella sonrió, y en ese momento, sentí que había creado algo hermoso entre nosotros, aunque estuviera basado en todo lo que le estoy ocultando.
La noche llegó a su fin, y mientras me despedía, me sentí un poco más ligero. Había compartido un tazón de ramen, un momento y, quizás, el inicio de algo especial.
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𝐀𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐬𝐢, 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐞𝐧 𝐲 𝐧𝐨 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐞𝐧 𝐯𝐨𝐭𝐚𝐫 𝐲 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐫, 𝐞𝐬 𝐠𝐫𝐚𝐭𝐢𝐬!!!! 😉😉😉
𝐁𝐞𝐬𝐢𝐭𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐥𝐚 𝐲 𝐭𝐨𝐦𝐞𝐧 𝐚𝐰𝐚 🤓
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