CAPÍTULO I


La guerra interminable entre los Decepticons y los Autobots se encontraba en un punto crucial, a punto de florecer en su máximo esplendor. Los soldados Decepticons esperaban ansiosos las indicaciones del señor de la guerra, aquel líder que marcaría el inicio de los ataques contra el bando contrario.

Para ellos, este momento significaba la oportunidad de lograr una victoria aplastante y finalmente asegurar la extinción definitiva de la raza humana y los Autobots que aún persistían en este vasto universo.

Los Decepticons, con su sed de poder y dominio, veían esta batalla como la culminación de sus esfuerzos por establecer su supremacía. Estaban dispuestos a luchar hasta el final, sin importar el costo, con el objetivo de eliminar cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino hacia la conquista total.

Los Autobots, por otro lado, se preparaban para defenderse y proteger a los humanos. Sabían que esta era una batalla decisiva, donde el destino de la raza humana y su propia supervivencia estaba en juego. Estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para mantener la esperanza y la libertad, incluso si eso significaba enfrentarse a enemigos abrumadoramente poderosos.

El escenario estaba listo para una confrontación épica, donde la destrucción y la muerte serían moneda corriente. Ambos bandos estaban decididos a darlo todo, a emplear todas sus habilidades y recursos para alcanzar la victoria definitiva.

En medio de esta guerra implacable, la raza humana se encontraba en peligro inminente. Mientras tanto, los Autobots restantes eran la última esperanza para la humanidad, luchando valientemente para mantener viva la resistencia contra los Decepticons, quienes tenían ventaja.

Sin embargo, todo esto no se podía hacer así de una noche a la mañana, para eso debían necesitar de una mente tan creativa y brillante, capaz de realizar con su maquiavelico ingenio una completa catástrofe.

Había alguien que enganchaba muy bien con la descripción anterior, un temible científico y con una reputación inigualable en la historia de los decepticons.

Shockwave.

Un científico que durante su soledad y el abandono por su mismo bando, hizo todo lo indispensable por sobrevivir y buscar raciones en donde alguna vez había sido su hogar.

No detuvo su gran curiosidad por despertar a una especie extinta en toda la extensión de la palabra, algo imposible de lograr con poca tecnología.

¿Con qué materiales?, si no contaba con las herramientas necesarias.

Cuando se trataba de Shockwave, un individuo talentoso y aterrador de idear soluciones innovadoras fuera de lo común.

Aquellos que tenían el privilegio de presenciar su ingenio quedaban sin palabras pero cautivados por su habilidad.

Su ingenio era su sello distintivo.

Fue así que a base del compuesto de ácido cibernucléico podía crear vida.

Estaba jugando a ser un Dios nuevamente.

Y no de cualquier vida se trataba, hasta de cierta manera Shockwave estaba asombrado de haber podido traer a la vida un ejemplar de esta raza.

¿Y por qué no traerlo de vuelta?, puede usarlo a su favor, necesitaba un guardián que ahuyentara con su colosal tamaño a los escurridizos scraplets.

Aquellos que tenían el desafortunado encuentro con uno de estos podía decirle adiós al mundo, los Predacons.

Uno de los espécimenes que pisaron Cybertron hace millones de años y reinaron los cielos de Cybertron alguna vez, pero todo inicio tiene un final. La especie llegó a extinguirse en el gran cataclismo de una nueva era, esta vez ni ellos jamás pudieron presenciar.

Ahora todo era válido en estos tiempos donde la moral y la ética no existe en esta guerra milenaria sin fin; una ofrenda traída desde la raíz de Unicron beneficiaría al señor de la guerra.

Cuando Shockwave volvió a la Nemesis después de tanto tiempo, sin tener contacto con nadie del exterior. El gladiador plateado sonrió contento mostrando su fila de dientes, sabía que su leal ingeniero traía algo consigo algo más que su inesperada llegada.

Como un científico pudo combatir contra la soledad en un mundo tan inhóspito y muerto como lo es Cybertron. Un mundo que hasta el día de hoy, se encuentra inhabitable.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

¿Dónde estoy?..Que es este lugar..¿Por qué estoy aquí?

El predacon despertó en un estado de confusión total. La mente nublada y los ópticos parpadeando, trató de orientarse y comprender dónde se encontraba. Miró a su alrededor, sus ópticos se posaron en el lugar desconocido con paredes de aspecto lúgubre y una tenue luz que apenas iluminaba el espacio.

Lo primero que sintió fue como si hubiera despertado de un sueño que por muchísimo tiempo estaba atrapado en este, todo fue confuso para la bestia que acabó de despertar.

Todo a su alrededor era extraño y distinto cuando abrió lentamente sus ópticas doradas.

El prototipo designado como "Experimento 0-26", ha sido un éxito.— Una voz grave y estridente se escuchó en el lugar.

Solo el silencio y el misterio reinaban en ese enigmático lugar. La incertidumbre envolvían a la bestia renacida, pero una chispa de determinación se encendió en su interior en ese instante, no entendía lo que estaba sucediendo.

Acto seguido, sintió como fue retirado aquél líquido amarillento de la incubadora donde se encontraba. Estaba en un estado de confusión total. Su mente nublada y sus ópticas parpadeando, no sentirlo y debido a su curiosidad, estaba más vivo que nunca pero con el temor buscaba la voz que había escuchado hace unos nanosegundos atrás.

En un instante fugaz, sus ópticas se encontraron con los del imponente titán morado. Fue un encuentro inesperado y cautivador en su primera vez, que dejó una huella imborrable en su memoria.

Resultaba sorprendente que el mech careciera de un rostro reconocible. En su lugar, una única óptica escarlata brillaba intensamente, transmitiendo una sensación de poder y misterio. Era como si esa única visión fuera capaz de penetrar en lo más profundo de su ser y revelar cualquier respuesta que tuviera.

Sus ópticas doradas conectaron en un momento de conexión inexplicable, en el que el tiempo pareció detenerse. Fue como si en ese instante se estableciera una comunicación silenciosa, él parecía estar satisfecho aquél ser que estaba de pie.

Aunque su encuentro visual fue breve, dejó una profunda impresión en su mente. La imagen de ese titán morado con su mirada penetrante permaneció grabada en su memoria, despertando una curiosidad insaciable y alimentando su imaginación.

Por instinto propio procedió a romper la incubadora donde sentía que estaba encerrado.

¡Zas!

El vidrio había sido destruido.

En el momento en que sus pies tocaron completamente el suelo, la bestia liberó un rugido tan poderoso que resonó en toda la cueva, creando un eco ensordecedor. El estruendo retumbó a través de las paredes rocosas, provocando un leve temblor que se extendió por todo el espacio subterráneo.

El científico quedó petrificado ante el rugido atronador. Mientras el eco se desvanecía lentamente, la mirada resplandeciente de la bestia se fijaba en el científico. Sus ópticas brillaban con una intensidad inquietante, como si estuvieran cargados de un fuego interior que reflejaba su ferocidad y determinación.

Se acercaba hacia el científico con una lentitud cautelosa, como si estuviera acechándolo, midiendo cada movimiento y olfateando el aire en busca de alguna señal. Cada paso que daba era calculado, transmitiendo una sensación de peligro inminente.

Shockwave era una presa en ese momento, por dentro se sentía indefenso ante la presencia imponente de la bestia. Su mirada penetrante y su acercamiento lento generaban una sensación de vulnerabilidad en el científico, como si estuviera siendo estudiado minuciosamente, evaluado como una posible amenaza o presa.

Pero la bestia no podía descifrar bajo la expresión que este tenía, pero podía leer su lenguaje corporal. El desconocido mech se sentía nervioso y fascinado por su creación.

Shockwave retrocedió instintivamente, sintiendo una oleada de precaución que lo invadía. Con cuidado, apoyó casi su servo en el teclado, tratando de mantenerse lo más inofensivo posible. Sabía que cualquier movimiento brusco o amenazante podía desencadenar una respuesta peligrosa por parte del Predacon.

Mientras el Predacon se acostumbraba a su presencia, Shockwave aprovechaba el tiempo para observar y analizar detalles sutiles en su comportamiento. Cada movimiento, cada mirada, le proporcionaba información valiosa sobre la psicología y el comportamiento de estas criaturas.

Manteniendo silencio en su lugar, sin hacer nada que el Predacon lo viese como una amenaza, no tenía miedo pero sabía muy bien que el espécimen se estaba acostumbrando a su entorno.

Era majestuosa la bestia y no quería determinar que tanta fuerza sobrelleva en esas feroces fauces repleto de afilados colmillos.

Empezó a olfatearlo demasiado cerca, algo que para Shockwave lo puso algo nervioso al sentir el aliento del Predacon casi por su nuca.

Lo estaba inspeccionando hasta que terminó y se alejó de él. Mientras que lo miraba fijamente el Predacon.

Bienvenido al mundo.— La voz monótona de Shockwave inundó sus receptores de audio del dragón confundido.— Yo te he traído de la muerte..

El tacto del único servo de Shockwave fue a deslizarse a través de su mandíbula y acariciarlo lentamente para que agarrara confianza este.

El Predacon respondió ronroneando suavemente, un gesto que indicaba una aceptación gradual y una creciente confianza hacia su presencia. Mientras este ponía su confianza poco a poco, el aura de hostilidad comenzaba a disiparse lentamente.

El científico se sintió cautivado por la respuesta del Predacon.

Deberás acompañarme y comportarte adecuadamente, ya que de lo contrario tomaré medidas drásticas. ¿Has comprendido el mensaje?—

La bestia miró al cíclope con notoria comprensión, sabía que aún quedaba mucho por explorar y descubrir, pero este pequeño gesto de confianza marcaba el comienzo de una relación especial entre el científico y el Predacon.

Shockwave llamó desde su procesador para que abrieran el portal ahora.

Ya estaban listos para partir de Cybertron.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

Megatron esperaba en su trono impacientemente y con un dígito suyo rasgando el mango de reposo del trono.

Pero al ver que Shockwave salía del portal no evitó sentirse más que complacido y recibiendo a su ingeniero con una sonrisa que mostraba casi su filas de dientes.

El científico se detuvo en seco y justamente se presenta sin decir ni una palabra ante los demás de nuevo.

Como siempre podía sentir las riñas de Starscream tan cerca.

Mi señor yo le presento mi próxima creación..—Exclama con respeto y posó su mano en su pecho como reverencia absoluta a su líder.

Al máximo cazador de Autobots.

Todos pudieron sentir en ese mismo instante el aliento de la bestia y de lo peligrosa que era a través del portal.

Pero eso duró poco cuando del portal emergió apenas unas enormes garras de la bestia y así se fue yendo hasta salir por completo del portal.

Tanto así que los presentes empezaron a retroceder. Esa cosa soltó un alarido al cielo para que todos retrocedieran con más motivos.
.
.
.
.
.
.
.

Aquellos sujetos eran desconocidos desde su visión y sobretodo el mech plateado que se encontraba sentado en su trono.

El aire estaba impregnado de un fuerte olor a chatarra y suciedad para el predacon.

Observaba espectante en la mira de que Megatron lo miraba con asombro. Pero ahí estaba su creador al lado de él, así que no debía de que temer para atacar.

El seeker miraba con terror al Predacon y diciendo unas palabras.

Sus instintos le decían que aquél ser con alerones será el causante de molestarlo.

Podía sentirlo.

Su creador terminaba explicando como fue creado a medida que se acercaba a tocarlo nuevamente del cuello.

Megatron se levantó de su trono y al parecer elogiando a Shockwave mientras avanzaba a pisadas pesadas.

El seeker en cambio le explicaba lo muy peligroso que era. El mismo Megatron gruñó con molestia ante el comentario del seeker.

Pero al contrario este no se callaba.

Amo por favor! No se acerque! —Dijo alarmado de lo que podría ser capaz esa bestia si atacaba a Megatron.

No hay necesidad de alarmarse. La bestia está bajo mi control.— Habló Shockwave en su defensa a la bestia que estiraba levemente sus magníficas alas hacia arriba.

Megatron ahora estaba frente a frente del Predacon que lo terminaba de olfatear. En ningún momento hubo indicios de atacar y se comportaba.

El líder de los decepticons se encontraba de buen humor y apreciaba la majestuosidad de esta.

Quién diría que abrir un portal hacia Cybertron le traería gozo a su spark.

Ahora los autobots ya no tendrán escapatoria.

Con su nueva bestia llevará a la victoria a su causa decepticon.

Que magnificencia tan primitiva..—

Costaba creer que la bestia fuera más que un simple clon.

Era magnífico.

En eso Shockwave saca una muestra del energon vital que extrajo durante el fallido interrogatorio del autobot Wheeljack.

Con gesto decidido, el creador exhibió la muestra ante su creación, señalando con certeza a quién debía capturar y traer de vuelta. Era el inicio de su primera prueba, su misión encomendada.

En ese momento, un brillo tenue iluminó las impactantes ópticas ámbar de la creación, revelando en un destello fugaz la identidad de su primera víctima.

Que la cacería de autobots comience! — Megatron tenía una leve sonrisa que aparecía conforme miraba al Predacon estirar sus imponentes alas y elevarse en busca del rehén.

El Predacon no iba a regresar hasta que trajera la cabeza de su primera víctima. Todo por enorgullecer ahora en adelante a su creador y ganarse la aprobación de Megatron.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

En el mismo día, al caer la noche, regresó a la nave Decepticon después de cumplir su misión con éxito.

La tarea de someter al Autobot que tenía habilidades en el manejo de las katanas y reunir a los demás fue ardua, pero logró superarla.

Siendo su primera vez en un combate contra aquellos mechs, demostró una notable resistencia y salió casi ileso de su primera misión.

Con determinación, se comprometió a no defraudar a sus superiores y regresar con los restos de Wheeljack, asegurando que cumpliría con su cometido.

La determinación de no decepcionar a su creador lo impulsaba a seguir adelante y cumplir con sus objetivos sin titubeos.

— ¡Esto es magnífico a los ojos de Unicron! Como puede un Predacon clonado traerme la cabeza de un Autobot, hizo mejor su trabajo que demoras en años Starscream! Gritó el mech plateado sosteniendo la cabeza del wrecker desactivado.

— ¡Eres una vil vergüenza!

Todos los presentes se burlaron del mencionado que ahora mismo se sentía más humillado que en sus misiones fracasadas.

El Predacon disfrutaba de los halagos de Megatron y por supuesto que no encontraba en la mira a su creador..

Mientras celebraban el éxito de su primera misión, que había traído alegría a su líder, todos disfrutaban del engex de alto grado que habían reservado en la Nemesis.

Mientras tanto, la bestia se movía sigilosamente hacia la salida, con un objetivo claro en mente: encontrar al cíclope.

El rastro del tanque era palpable, lo que indicaba que se acercaba cada vez más al laboratorio. La bestia avanzaba con sigilo, confiando en sus instintos para guiarla hacia su presa.

________________________

El científico nunca fue de celebrar alguna victoria o algo. Para él era preferiblemente seguir con sus experimentos y el proyecto que fue muy aceptada por su líder.


Su misión era llevar a los Decepticons hacia la victoria gracias a su mente maestra y sus habilidades científicas. Siempre estaba inmerso en su trabajo, dedicado a buscar soluciones y desarrollar nuevas tecnologías para fortalecer al grupo.

Siempre y cuando pueda cometer sus atrocidades sin restricciones.

Suspira profundamente y se da un descanso de sus deberes. Decidió tomarse un merecido descanso de sus responsabilidades. Quizás podría unirse a los demás y disfrutar de un momento de relajación.

Después de todo fue el responsable de que ahora estuvieran celebrando una pequeña reunión.

Se escuchaban carcajadas. Nada impresionante.

Quizás un poco de Engex no le haría daño y lo libera de su estrés constante de estar siempre encerrado.

Guardó sus instrumentos de la mesa y avanzó con lentitud hacia la puerta de la salida del laboratorio.

Al llegar a la puerta, deslizó sus dígitos hábilmente con sus dígitos la contraseña de salir. Sin embargo, justo en medio de la salida, se encontraba el monstruo que él mismo había creado.

El científico quedó pasmado ver a la imponente bestia bloqueándole el paso. El monstruo ronroneaba con una mezcla de ferocidad y majestuosidad, imponiendo su presencia en el umbral del laboratorio.

Lo observaba desde lo alto. Era evidente que su creación había superado todas las expectativas en términos de tamaño y poderío.

Shockwave se detuvo en seco y, con determinación, decidió llevar al poderoso Predaking a su laboratorio. El científico sabía que tenía que controlar a la bestia y aprovechar su potencial para los planes de los Decepticons.

— ¿Cuál es el motivo de tu presencia aquí?, bestia.— Preguntó como si realmente la bestia tuviera capacidad de entenderlo pero aún así lo había hecho.

Una vez dentro del laboratorio, Predaking se volvió hacia Shockwave, sus ojos brillantes fijos en el científico. Sin previo aviso, la criatura comenzó a mostrar signos de malestar, como si estuviera a punto de vomitar algo.

La situación no era en absoluto favorable para Shockwave. Su experimento no estaba saliendo como había planeado, y el comportamiento inesperado de Predaking lo preocupaba. Debía encontrar una solución rápidamente antes de que la situación se saliera de control.

— ¡Aquí en mi laboratorio no hagas eso! —

Se escuchó el pequeño pánico en su voz al verlo de esta forma, al momento de buscar algo para aliviarlo, la bestia sacó la spark lleno de saliva del Predacon.

Rugió como si estuviera tratando de hablarle.

A lo que Shockwavese quedó pasmado y sin poder creer que era una ofrenda para él, desvió su único óptica hacia otro punto que no fuera lo que este soltó. —..No lo necesito, puedes llevártelo.

Esa spark pertenecía a Wheeljack y solamente se quedó callado por unos minutos tratando de entender lo que este le había traído hasta aquí.

Era ilógico saber que la criatura le trajera igual una parte del antiguo rehén autobot.

Insisto, tú no me debes nada. Llévatelo.— Dijo Shockwave mirando a la bestia, pensando en que la criatura se llevaría devuelta la matriz pero no.

Shockwave miró a la imponente bestia y, con determinación, trató de convencerla de que no le debía nada. Esperaba que la criatura entendiera y se llevara de vuelta la matriz, pero sus palabras parecían no tener efecto.

La bestia persistía en su insistencia, moviendo su hocico y arrastrando una vez más la spark hacia el cíclope morado. Shockwave suspiró resignado, comprendiendo que la bestia estaba decidida a hacerle este obsequio.

Aunque inicialmente no había planeado aceptar la spark, la insistencia de la bestia y la realidad de la situación lo llevaron a reconsiderar su postura. Sabía que rechazar el gesto de la criatura podría tener consecuencias indeseables.

Puede que me sirva para experimentos futuros.— Sin más preámbulos fue a buscar instrumentos para recogerlo y conservar.

Era como una forma de entregarle algo mejor que una cabeza. Como en este caso de Megatron.

Realmente los resultados apuntaban que el Predacon era un gran elemento para la causa, a pesar de no llevar mucho tiempo que haber sido creado.

Nadie más le había obsequiado algo durante años.

Sentía extraño pero a la vez no pudo negarse y aceptó el objeto, pero no sin antes de recogerlo con las pinzas que tenía en su servo y a proceder a lavarlo con sumo cuidado.

Todo inclinaban que el científico ya no iría a la dichosa celebración de afuera, tratar de encajar en un lugar que ni tan siquiera era el ambiente adecuado para alguien como él.

Después de todo, algo le decía que no debía salir si quería evitarse momentos vergonzosos, asumiendo que le tocaría ver vómitos por doquier. Más motivos de quedarse con el Predacon para conocerlo y estudiar los comportamientos de este maravilloso ejemplar.

Serás objeto de estudio por el resto de la noche.— Acercó su servo con preocupación hacia las fauces del predacon.— Calculo que en unos ciclos tu guiarás a la gloria a nuestro bando.

Eres el elegido.—

_______________________________

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top