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El matrimonio. Una decisión muy importante para la vida de una induviduo, al decidir casarse con la persona a la que ama y pasar con ella por el resto de su vida. Muchas veces nos equivocamos al elegir a la persona con la que contraemos matrimonio, por alguna razón u otra termina por lastimarnos y romper aquel lazo que algún día juró proteger y velar por el.

Pero. ¿Que estarías dispuesta hacer por mantener tu matrimonio?

¿Aún sabiendo que la persona la que amas tiene una amante?

{...}

Lágrimas.

Saladas y desgastantes lágrimas recorrían el rostro de Rosé, mirando aquella fotografía totalmente perturbadora para su persona.

Jeon Jungkook. Su esposo, el hombre al que más amaba y le ha entregado todo de ella durante los últimos cinco años de matrimonio que llevaban; besaba con la misma calidez y dulzura a su amiga, Lisa. La pequeña tailandesa que había llegado a su casa pidiendo refugio, y Roséanne la acogió como si fuera su hermana.

Un gritó ahogado salió de los labios de la pelirroja, quería desquitarse con todo a su paso.

—¿Por que me hicieron esto?—sollozo.—¡¿En que falle maldita sea?! —vasos de vidrio cayeron al suelo.

—¡Rosíe ábreme por favor!-una muy desesperada Jennie golpeaba la puerta del apartamento de su mejor amiga—Jungkook no merece que estes de esa manera—el silencio inundo—¿Chaeyoung?—la puerta del departamento fue abierta.

Jennie abrazó con fuerza a su amiga, que comenzó a llorar en su hombro.

—¿Por que Jen? ¿Porque me hicieron esto?—musitó.

—Son unos hijos de puta-contestó acariciando el cabello de la menor con suavidad—Yo te lo dije, Rosíe, ellos se traían algo.

—¿Como no pude creerte? Soy una estúpida por no haberme dado cuenta—otra lágrima salio del rostro blanquecino de Chaeyoung.

—No digas eso, simplemente dejaste que el amor que sientes hacia Jungkook te controlara—corrigió—Vamos.

Ambas se dirigieron a la sala.

—Todavia no lo puedo creer, Jennie—Rosé limpio sus lágrimas, tomando asiento.

—¿Y que piensas hacer?—preguntó la azabache.

—No tengo idea, lo único que sé es que no quiero perder a Jungkook—contestó la pelirroja en un susurro con los ojos cristalisados.

—¡¿Estas loca Roséanne?!—se exaltó Jennie-¿Donde quedo tu maldita dignidad? ¡No puedo creer que lo vayas a perdonar! ¿Ni siquiera le vas a reclamar?—interrogó sumamente molesta la castaña.

Chaeyoung negó con la cabeza.

—Esto tiene que ser una jodida broma—habló desconcertada Kim.

—Pienso volver a conquistarlo, en cuanto a Lalisa me encargaré de sacarla inmediatamente de mi casa con alguna vaga excusa—Rosé parecia totalmente fuera de si.

—¿Te estas escuchando Park Chaeyoung? Estás actuando como una completa idiota, en todo el puto sentido de la palabra—Jennie queria explotar—Si te engañó con esa doble cara de Lisa significa que ya no te ama, por que te a perdido el respeto—argumentó exasperada.

—¡Pero yo lo amo!—chilló.

—¡Pero el a ti no!—gritó.

Rosé trago en seco, Jennie jamás le había gritado.

"Estas siendo realmente patética en este momento, Park Chaeyoung, y todo por culpa de Jungkook ¡Él te engaño!"-recalcó su mente.

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—Kookie, te vez realmente gracioso en esos calcetines—se rió Lisa mirando las medias de ballenas en los pies de su novio.

—Y tu te vez preciosa con mi camisa puesta—Jungkook tomo la pequeña cintura de Lisa apegándola hacia él.
-Te amo tanto, Lalisa Manoban-besó sus labios con dulzura.

—Y yo a ti, Jungkookie.

Jeon sonrió.

—¿Hasta cuándo seguiremos con esto Jungkook? Me refiero a ocultar lo nuestro, no puedo más cuando veo que besas a Rosé delante mío—Lisa dejo un casto besó en la mejilla de azabache.

—Sabés que solo lo hago por mera actuacion, Lisa—contestó Jungkook atando los cordones de sus zapatos.

—Me siento mal de meterme entre una pareja casada, y cuando ustedes se demuestran afecto me siento mucho peor—purchereo.

—Pronto le pediré el divorcio a Rosé, solo necesito tiempo; el departamento y todo lo que hay en él es de ella, necesito unos cuantos meses para acomodarme económicamente y ver si puedo adquirir un lugar para nosotros—explicó.

—Esta bien amor, yo confío en ti—Lisa besó a su novio.

—Ahora vamos a casa—Jungkook tomo la mano de su novia y salió del cuarto que había alquilado para estar con ella.

Ambos llegaron al estacionamiento donde yacía el coche de Jungkook aparcado frente al pequeño hotel. Ambos montaron en el coche y fueron directamente hacia el departamento de Chaeyoung.

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21:45

Rosé nunca había estado tan quieta por tanto tiempo. Ella era reconocida por su multiple alegría, pero simplemente en este preciso momento era lo que menos sentía.

Se hallaba totalmente devastada, porque a pesar de amar inmensamente Jungkook sabía que lo que él había hecho era inperronable, pero la verdad no se podría imaginar un segundo de la vida sin su sola precencia.

¿Por que era tan estúpida?

—Amor, ya estamos en casa—anuncio Jungkook desde la puerta. Venía junto a Lisa, ambos mostraban una sonrisa completamente hipócrita.

Rosé mordio su labio inferior, tratando de contener todo el reclamo que le quería dar a Jungkook.

—¿Estas bien, Rosíe?—preguntó preocupada Lisa, mirando el extraño comportamiento de su amiga.

—¿Todo en orden?—Jungkook al igual que Lisa había notado el extraño comportamiento de su esposa.

Ambos tenían miedo de que ella fuera sospechar algo.

—Me duele un poco la cabeza, eso es todo—contestó Chaeyoung masajeando su crisma-¿Ya cenaron?—preguntó con una linda sonrisa.

—Aún no, pero si quieres yo puedo preparar algo—ofrecio la tailandesa.

—Muchas gracias, Lisie—dijo Rosé sonriente.

Lisa sonrió de vuelta y se dirigió a la cocina a preparar la cena.

—¿Como te fue en el trabajo, cariño?—Roséanne abrazó a su esposo por el cuello, mientras dejaba un casto beso en su mejilla.


Al abrazarlo se dio cuenta que olía a vainilla con canela, el perfume favorito de Lalisa. Pensó.

—Muy bien amor, y te pediría por favor que no me abraces, estoy demasiado cansado que lo único en lo que puedo pensar es en dormir—Jeon se aparto lentamente de su cónyuge.

Rosé mordió sus labios con fuerza, evitando derramar algunas lágrimas que estaba reteniendo. Ya no podía seguir ocultandolo más.

—¿Vas a cenar Jungkook?—preguntó la rubia tailandesa sonriéndole al azabache.

—Claro que si, tengo mucha hambre—contestó camindo hacia la cocina.

¿Cómo pudo ser tan estúpida para no haberme dado cuenta antes? ¡Ellos eran demasiado obvios! Se reclamó a si misma.

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24:15

Rosé se miraba en el espejo detenidamente. Ella era tan sólo unos meses mayor que Lisa ¿Porque Jungkook decidió engañarla esa manera?

Claro, ahí estaba la respuesta.

Su peso. Su maldito peso.

Ya no quedaba nada de aquella Roséanne Park con las curvilíneas envidiables de la universidad. Había dejado de cuidarse hace mucho tiempo, vaya error garrafal.

Así que decidió que a partir de ese día iba a empezar a cuidarse y a seguir las rutinas que realizaba con constancia en sus años de universidad. Claro que ahora iba a ser mucho más difícil gracias a su empleo, pero no se daría por vencida.

Comenzó a levantarse más temprano por la mañana, salir a correr y hacer una rutina pequeña, para después de salir del trabajo en la noche ir al gimnasio.

Dos meses habían pasado, los resultados de su sacrificio se hacían notar por aquellas dos personas que vivían con ella, especialmente su marido.

...

Unos golpes en la puerta del departamento de Chaeyoung bastaron para que Lisa fuera a atender a la persona que había llegado.

Un joven pelirrojo muy agreciado y atlético saludo cordialmente a Lisa, quien lo miraba atónita.

—¿Y tu quien eres?—preguntó Jungkook a la defensiva, llegando detrás de Lisa.

—Yo soy Kim Taehyung, amigo de Rosíe, quedamos en que pasaría por ella al departamento para ir al gimnasio juntos—contestó sonriente el pelirrojo.

—Roséanne es mi esposa y.. -fue interrumpido.

—Tae tae, pensé que te habías olvidado de mí—Rosé besó la mejilla de su amigo.

—Nunca, pequeña—respondió el abrazandola por la cintura.

Jungkook se sintió amenazado por la cercanía del pelirrojo y su esposa. ¿Que le pasaba a este tipo?
¿Por que abrazaba a su mujer de esa manera?

—¿Quien es usted para abrazar a mi esposa así?—preguntó Jungkook jalando a Rosé y apegándola a su pecho con autoridad.

Por un momento volteó a ver a su esposa, ella vestía un top deportivo negro que daba una ligera vista a sus pechos, una licra qué hacía ver su marcada y bien formada figura.

Mordió su labio inferior.

—Yo soy su amigo, y así nos saludamos todo el tiempo—contestó Taehyung con simpleza.

—Basta Jeon Jungkook, lo peor de todo es que te molesta cuando yo solamente voy a ir al gimnasio por mi salud y ni siquiera te dignas en darme un buenas noches, ya ni siquiera parecemos una pareja.

La pelirroja se safo de su agarre y se fue, dejando a un Jungkook totalmente arrepentido, porque a pesar de todo él no le era fiel y no tenía el derecho de reclamarte nada...

Por otro lado Chaeyoung abrazaba el hombro de Taehyung mientras se dirigían al gimnasio. Ella estaba muy feliz desde que empezó a cuidarse.

Se dio cuenta que un hombre como Jungkook no valía la pena.

Y Jeon no se tendría que molestar en pedirle el divorcio,  porque ella en cuanto se contactará con su abogado se lo pediría a él cuanto antes.

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