𝟭


-ˏˋ⋆ 𝐜𝐡𝐚𝐩𝐭𝐞𝐫 𝟏: 𝐟𝐨𝐫𝐤𝐬 ⋆ˊˎ-

- ͙۪۪̥˚┊❛ sᴏɴɢ ʀᴇᴄ ❜┊˚͙۪۪̥◌
Meet Me In The Woods
𝘓𝘰𝘳𝘥 𝘏𝘶𝘳𝘰𝘯
2:50 ──────●──── 4:23
↻ ◁ || ▷ ↺

Me encontraba terminando de sacar mis cosas de las cajas de la mudanza para acomodarlas en mi nueva habitación. Mi familia y yo acabábamos de llegar a Forks desde Los Ángeles está mañana y aún estábamos instalándonos.

La casa era hermosa, no lo voy a negar, y acompañada de aquel relajante olor a pino fresco que provenía de la ventana, la idea de mudarnos de imprevisto no parecía tan mala.

Me asome por la ventana, encontrándome con el cielo nublado típico de Forks, según mis padres, y un bosque no tan lejos de ahí que me llenaba de curiosidad.

¿Por qué Forks? La verdad, no tengo ni idea. Mis padres llevaban años hablando de mudarnos, pero nunca me dijeron a dónde hasta que terminé el primer año de preparatoria.

A pesar de que hacía unas semanas me había deprimido un poco al saber que ya no vería a mis amigos tan seguido como antes, ahora que estaba aquí me sentía un poco emocionada por estar en un nuevo ambiente. Forks tenía un aire misterioso que me atraía y asustaba al mismo tiempo, no sabía qué esperar a decir verdad.

Agradecía que nuestra casa estuviera cerca del bosque, lejos del bullicio del pueblo, lo que nos daba una sensación de privacidad y tranquilidad.

— ¡A comer! — me llamó mi madre desde el piso de abajo. Le respondí que ya iba mientras recogía las cajas vacías para bajarlas.

Al acercarme a una caja junto a la ventana, noté una casa a unos cuantos metros que no había visto antes. Sentí una ola de curiosidad, pero decidí dejarlo para después. Ya habría tiempo para conocer a los vecinos.

Salí de mi habitación y bajé las escaleras cargando las cajas.

— Cuidado, cielo, déjame ayudarte — me dijo mi padre, tomando la mayoría de las cajas mientras caminábamos al comedor—. ¿Qué te parece la casa? ¿Has tenido tiempo de explorarla? Tiene jardín, piscina, sala de cine, una estancia arriba y otra para invitados abajo, una terraza y...

— ¿Qué les está tomando tanto tiempo? — nos preguntó mi madre, asomándose por el umbral de la entrada al comedor.

— Nada, amor, ¿dónde dejamos estas cajas? — le sonrió mi padre.

— En esa esquina está bien. Vengan, que se les va a enfriar la comida. Hice su favorita. — mi madre correspondió a su sonrisa, la felicidad que emanaba de los dos era evidente.

"Si ellos son felices, yo soy feliz" pensé para mí misma con una sonrisa. No sabía la razón por la que decidieron que nos mudáramos tan abruptamente, pero valía la pena al ver lo relajados que estaban en comparación con la ajetreada ciudad de Los Ángeles.

— ¿Pasta a la boloñesa? — mi madre asintió divertida ante la mirada ilusionada de mi padre y la mía. Dejamos las cajas y corrimos al comedor.

El aroma de la salsa de tomate y de las especias llenaba el aire. Me senté y tomé un bocado, sintiendo cómo el sabor me reconfortaba. La cocina de mi madre siempre tenía ese efecto.

— Está delicioso, mamá.

— Me alegra que te guste, cielo.

[...]

Ya casi terminábamos de comer cuando mi padre volteó a verme.

— Dado que hoy es viernes, tienes el fin de semana para conocer la zona y explorar un poco antes de empezar las clases el lunes —me indicó, disfrutando de su última albóndiga—. Tu auto llegará con la mudanza mañana, así que podrás usarlo para ir a la preparatoria el lunes por la mañana.

— Gracias, papá. Estoy un poco nerviosa por ir a una nueva escuela, pero también emocionada. Tal vez haga nuevos amigos — le respondí intentando ser positiva.

— No te preocupes, seguro harás amigos rápidamente —dijo mi madre, animándome—. Además, vamos a presentarte a Bella, la hija del tío Charlie. Ella estudia ahí así que podrán verse seguido.

— ¿El tío Charlie tiene una hija? No lo sabía, ojalá sea igual de amable que él — sentí un poco de alivio al saber que tendría al menos una conocida antes de empezar las clases, sobretodo tomando en cuenta que posiblemente Bella fuera igual de amable que uno de los mejores amigos de mi padre desde la adolescencia.

— ¿Vas a salir a conocer el pueblo, hija? — me preguntó mi padre — tal vez puedas hacer nuevos amigos, tu madre y yo nos encargamos de las cajas restantes de tu habitación — respondió antes de que rechazara su idea.

Lo pensé durante unos segundos, sonaba tentador pero ¿a dónde iría si no conocía a nadie?

— Cuando veníamos en camino vi que había una playa cerca del bosque, tal vez puedas ir a pasear por el bosque hoy y mañana ir a la playa. Se ve muy lindo desde aquí y sé lo mucho que te gusta explorar — me sugirió mi padre al ver rostro. Adoro pasear por la naturaleza, me relaja mucho, por lo que me pareció una buena idea.

— Me parece bien, pero recuerda ponerte ropa adecuada y llevar tu gas pimienta. Cualquier cosa, llámanos. — me pidió mi madre, acariciando mi mano por encima de ma mesa con cariño.

— Claro, muchas gracias — asentí fervientemente antes de terminar mi plato — Voy a cambiarme, gracias por la comida — me levanté y les mandé un beso.

Ya en mi habitación busqué algo de ropa deportiva en mi nuevo clóset, la ropa fue lo primero que acomode al llegar por lo que no se me dificultó. Tomé un top, unos leggings, una sudadera por si el clima refrescaba mucho, y me coloqué unos tenis Nike. Recogí mi cabello en una coleta alta y en una mochila puse mi celular, gas pimienta, una botella de agua y audífonos.

Ya cómoda, compartí mi ubicación en tiempo real con mis padres y me dirigí al bosque. Mientras me adentraba, admiraba la belleza del lugar: árboles frondosos, plantas, mariposas y conejos. Corrí un poco sintiéndome libre mientras el aire fresco impactaba contra mi piel y llenaba mis pulmones, mientras que el crujido de las hojas bajo mis pies me hacía sonreír.

"¿Será que a los vecinos también les gusta pasear por el bosque? Sería divertido explorar el bosque con ellos si nos volvemos amigos." pensé con una sonrisa determinada.

El tiempo pasó volando y para cuando me di cuenta, comenzaba a anochecer. Le mandé un mensaje a mi madre diciendo que ya regresaba, pero que estaba algo lejos. Coloqué la canción de "The Night We Met" en mis audífonos y seguí con mi camino.

A medida que avanzaba, una sensación incómoda se apoderó de mí, como si me estuvieran observando. Aceleré el paso, pero la sensación persistía así que me quite mis audífonos. Los sonidos del bosque parecían más intensos y mis sentidos estaban alerta. Saque mi gas pimienta discretamente de mi mochila y decidí enfrentar a quien fuera que me estuviera siguiendo, lista para defenderme en caso de ser necesario.

Entonces, me encontré con un par de brillantes ojos color café oscuro viéndome desde la penumbra, grande fue mi sorpresa al ver que pertenecían a un lobo. Pero no era un lobo cualquiera; era un lobo inmenso, de pelaje color café rojizo y brillante, que reflejaba la luz de la luna con un brillo casi etéreo. Su cuerpo se movía con una gracia y fuerza impresionantes bajo su pelaje, y a pesar de su tamaño imponente, había algo increíblemente pacífico y protector en su mirada.

El lobo tenía un aire majestuoso, con un porte que me llamaba la atención, como si estuviera consiente de que no era un lobo común y corriente. Su nariz, del tamaño de una pelota de golf, olfateaba en mi dirección, y sus orejas estaban atentas, moviéndose ligeramente ante cualquier sonido. La forma en que sus ojos cafés me miraban transmitía una comprensión inusual, casi humana.

Me quedé paralizada, sin saber qué hacer. Había algo en él, en la forma en que me observaba, que me hacía sentir de una manera inexplicable, dándome la impresión de que entendía mis pensamientos y emociones.

El lobo avanzó unos pasos hacia mí, sus movimientos fluidos y silenciosos, y me di cuenta de que, a pesar de su imponente apariencia, no sentía miedo; sentía protección.

Sin embargo, lo más asombroso fue el inmenso vínculo que parecía rodearnos, como si todo estuviera bien y tuviéramos que estar en ese lugar en ese momento exacto. Cuando finalmente salí de mi shock, retrocedí instintivamente. El lobo al notar mi reacción, detuvo sus pasos y se sentó lentamente, inclinando su cabeza hacia mí en señal de sumisión.

Me quedé mirándolo, aún más sorprendida, durante unos segundos, mi corazón latiendo con fuerza. ¿Qué se suponía que debía hacer? No parecía que el lobo quisiera atacarme; si lo hubiera querido, ya lo habría hecho.

Decidí ignorar cualquier sentido común que me advertía de lo contrario y me acerqué con cautela. El lobo levantó la cabeza y nuestras miradas se encontraron de nuevo, haciéndome detener en seco. Sus ojos eran tan intensos que me sentí atrapada en ellos, incapaz de apartar la vista, había algo mágico en ellos, la manera en la que me veía reflejaba una adoración que nunca antes había visto, como si a partir de ese momento todo hubiera cambiado en su vida.

No tenía ni la más remota idea de qué hacer, no creo que nadie en mi situación lo hubiera sabido. Entonces, algo en mi interior me incitó a decir, lo que hoy considero, una de las frases más tontas que pude haber soltado en un momento como ese.

— ¿Puedo...? — hice una pausa, consciente de lo ridícula que sonaba. ¡Era un lobo! ¿Cómo se suponía que me iba a responder? Pero él ladeó la cabeza, como si quisiera que continuara — ...acariciar tu cabeza? —terminé tímidamente.

Para mi sorpresa, y tal vez dicha, el lobo asintió.

Probablemente debí de haber hecho caso a mi instinto y correr, pero había algo en aquel lobo que me intrigaba profundamente. Así que, con cautela, me acerqué y hundí mi mano en el pelaje de su cabeza suavemente.

Su pelaje era más suave de lo que esperaba, tan cálido que me daban ganas de abrazarlo y acurrucarme contra él. Al ver que no pasaba nada, movió su rostro hasta que estuvo a la altura del mío y se acercó suavemente, como si no quisiera ahuyentarme, juntando nuestras frentes mientras buscaba mi mirada una vez más.

No podía dejar de pensar en lo hermosos que eran aquellos ojos y en las distintas emociones que inexplicablemente me transmitían. Había calidez en su mirada, como si me quisiera.

"¿Estoy loca?" Probablemente sí.

"¿Los lobos pueden sentir cariño?" Era poco probable.

"¿Cómo es que sus ojos se ven tan humanos? "No tengo ni idea.

"¿Debería preocuparme por mi salud mental?" Definitivamente.

Pero nada de eso me preocupaba en ese momento, y en su lugar, me permití cerrar los ojos y dejar escapar todo el aire que no sabía que estaba reteniendo, sintiendo una profunda tranquilidad.

Lamentablemente, aquel íntimo momento fue interrumpido cuando escuché varios pasos a mi alrededor, causando que me sobresaltara, y para cuando me di cuenta, me encontraba en medio del bosque nocturno rodeada por un círculo de lobos y sin posibilidad de escape.


・゚: *・゚:*・゚: *・゚:*・゚: *・゚:*
¡Helloooo! Aprovechando que estuve corrigiendo este capítulo un poquito, les dejo una notita para que me cuenten: ¿Qué les parece el inicio de este fanfic? ¿Les gustó? Para aquellos que están releyendo, ¿prefieren capítulos más cortos como este (-2000 palabras) o los más largos que suelo subir (+4000)? ¡Cuéntenme en los comentarios y no se olviden de votar!

PDT: Tengo pendiente hacerles un banner, o varios, pero pronto lo tendrán. Por cierto, ¿les gusta la portada actual o prefieren una diferente? A mí me gusta, pero no al 100%, tal vez porque soy muy perfeccionista.

Ahora sí, los dejo para que puedan leer el siguiente capítulo. ¡Bye bye! Les mando un beso y hasta pronto.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top