01 | A Parallel World
↳▮ ⋆ ࣪. 𝐂𝐀𝐏𝐈𝐓𝐔𝐋𝐎 𝐔𝐍𝐎 :
❛Un mundo paralelo❛
Dentro del aula del clube de artes se encontraban llegando los alumnos, estando ya en este la chica castaña y rubia.
Para la suerte de Lynn, en tal clube no se encontraba el novio de su mejor amiga, por lo cual podrían sentarse juntas.
— No está tu novio en este clube, pero si lo está el — habló Dilay, refiriendose a un chico que no estaba por voluntad propia en tal clube — Por algo son amigos.
Olivia no presto atención ante tal comentario, pues observó como por la puerta entraba la ojiazul — Y ella.
La castaña solo pudo conectar mirada con Mayfield por unos segundos, pues terminó por tomar asiento a unas cuantas mesas atrás.
El profesor finalmente llegó, indicándole a todos sacar los materiales necesarios para realizar sus pinturas.
Dilay ya se encontraba pintando un pequeño jardín, mientras que Olivia intentaba pensar en que haría. Su mirada divagó hasta el fondo del salón, dándose cuenta que Max ya también estaba concentrada en su pintura, hasta que finalmente notó como un chico levantaba la mano.
— Profesor, sinceramente no sé porque hay hombres en este clube— mencionó, captando la atención de todos los que se encontraban en el aula — Esto es cosa de niñas, por ejemplo, también la cocina.
— No veo lo malo en que los hombres tomen este clube — respondió con simpleza el docente.
— Se supone que los hombres son buenos en los deportes — alzó la voz la chica pelirroja — Pero tu no lo eres, por esa razón estás aquí.
De inmediato la atención de todos se la llevó Mayfield.
— Tu deberías de ir a los clubes de deportes — respondió el chico, viendo directamente a Max — Te gustan las chicas, pareces un chico.
Aquel comentario ganó las risas de unos cuantos alumnos, mientras el profesor intentaba parar la discusión, fallando en el intento.
Dilay seguía manteniendo su vista en su pintura, aunque ponía atención a cada palabra que se escuchara en el aula.
— Además de gustarte las chicas, al parecer enfermaste a Dilay Lynn de tus cosas — concluyó el chico, mientras apuntaba a la mencionada.
La castaña de inmediato frunció el ceño, terminó por alzar la vista, para sólo ver cómo Max salía del aula con la mirada baja, junto con algunas burlas.
Lynn observó al profesor acercarse a la mesa del chico — Oliver, ve a detención ahora mismo — exigió, mientras aquel chico empezaba a recoger sus cosas — Espero que te hagas responsable de tus palabras frente a tus padres.
Vieron salir al chico junto a el profesor, quedando el aula en murmullos por parte de la mayoría.
— ¿Estás bien? — preguntó Olivia hacía su amiga — Ignora el comentario de Oliver.
— Estoy bien — contestó de inmediato, realmente estaba preocupado por la ojiazul, y Olivia podía notarlo.
— Podemos ir al centro comercial mañana — propuso la rubia — Puedes dejar de preocuparte, está bien.
Lynn solo asintió ante tal propuesta, para después salir del aula sin decir algo más.
Russo tomó rápidamente su mochila para seguirla, al fin y al cabo faltaban menos de siete minutos para que acabará el clube.
— Puedes creer que no hicimos nada relacionado al clube, por culpa de Oliver — mencionó la rubia al alcanzarla.
— No me sorprende — respondió de inmediato, mientras habría su locker — Ni siquiera acabé mi pintura.
— El lado bueno es que tú ya casi la terminas — comentó Olivia — Puedes terminarla en tu casa, pero yo no llevo nada.
Antes de que la castaña contestara ante tal comentario de su amiga, ambas chicas notaron la plática de algunos amigos de Oliver, parecían algo enojados porque el chico fuera llevado detención, por más que se lo mereciera.
— Por culpa de la chica pelirroja está en detención — escucharon aquel comentario de un pelinegro.
Olivia sin algún tipo de vergüenza tomó la mano de la castaña para acercarse un poco más hacia ellos.
— Para empezar, no entiendo que hacen las chicas estudiando — siguió el pelinegro, quien parecía buscar algo en su locker — De todos modos terminarán casándose y estar todo el tiempo cuidando de los hijos y manteniendo el hogar limpio — notaron las risas de el y su amigo — Y ahora hay chicas enfermas, queriendo estar con chicas.
Dilay al escuchar tal comentario cerro su locker, para finalmente solo alejarse del lugar junto con Olivia, sin decir algo más.
¿Qué más daba si les respondían?
La mayoría pensaba lo mismo que aquel chico, no había manera en que ganarán alguna discusión de tal tema, son mujeres, estarían "equivocadas" ante todos.
Sabían que los hombres tenían más privilegios que las mujeres.
A las fueras del centro comercial, ya se encontraba una chica pelirroja sentada en una pequeña banca, mientras su cabello se removía por el leve viento, con sus manos solía limpiar algunas lágrimas que caían por sus mejillas.
Desde que la ojiazul se habia retirado de aquel clube, no había regresado a casa, se mantuvo en aquella banca haciendo absolutamente nada, solamente pensando en aquellas palabras del chico.
Max no podía recordar en qué momento dejo que las opiniones de los demás lograrán afectarla, cuando antes claramente no les tomaba importancia.
La concentración de la pelirroja hacía la nada se esfumó por completo al sentir el tacto de una mano en su hombro, volteandose rápidamente ante tan repentina situación, sólo para al final darse cuenta que se trataba de Dilay Lynn.
— Max, ¿Estás bien? — preguntó la castaña, pues con la poca luz de la luna pudo notar algunas lágrimas en su rostro — Te busque en tu casa, pero tú madre me comentó que no habias regresado — terminó por sentarse a un lado de la ojiazul, aún con su mano en el hombro de la mencionada.
Mayfield tuvo aquel valor de verla a la cara, notando la preocupación de la castaña, dándose cuenta del tacto de su mano hacia su hombro, se dió cuenta que ni siquiera sintió un apretón, simplemente poso su mano en su hombro.
A los pensamientos de la ojiazul llegaron algunas preguntas al ver a Lynn tan preocupada por ella.
¿Cómo es que ella no la odiaba?,
¿Cómo Dilay no la odiaba?.
— Max, ¿Ocurre algo? — cuestionó la castaña al no obtener alguna respuesta.
La ojiazul asintió finalmente — Estoy bien — paso su mirada a los alrededores — Ya es de noche, no debiste venir sola.
— Tu tampoco debías estar aquí sola — respondió Dilay — No estoy dispuesta a cometer de nuevo el error de dejarte sola en momentos que no te va bien.
Lynn de alguna manera podía sentirse culpable de no haber estado con ella en todos los sucesos malos de la familia de la ojiazul, cuando ella si lo hizo.
Podía notar de nuevo el cambio de la chica, aunque lo que más solía llamarle la atención, era que ahora Max estaba emocionalmente mal, como ella en el 85; mientras ahora intentaba estar para ella, como lo hizo también Mayfield.
Pareciese un mundo paralelo a lo que habían vivido anteriormente.
— El centro comercial mañana abrirá después de los clubes — habló Dilay después de pequeño silencio — Si quieres podemos ir juntas.
La pelirroja llevo su vista a la chica, al escuchar tales palabras logro formar una leve sonrisa — Me agrada.
Dilay le correspondió aquella sonrisa, extrañaba tanto las sonrisas que la ojiazul le dedicaba espontáneamente.
Las dos chicas parecían tener algo llamado cita, causando una emoción oculta en Mayfield.
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