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Narrador omnisciente.
Por eso de las ocho de la noche Zane y Nya preparaban la comida muy apresurados, prácticamente les había ganado la noche en las investigaciones de Misako. Y ya no había agua de nuevo.
— Tranquilos yo voy ella. — se ofreció la castaña que no estaba haciendo mucho — . A unos minutos de aquí hay un arrollo y el agua es limpia.
— Por favor ten cuidado y que nadie te vea. — dijo Nya algo preocupada viendo salir de prisa a la muchacha.
__________ debía hacer esa tarea sencilla y no habría nada que le pudiera salir mal. Camino aproximadamente diez minutos hasta llegar al arrollo, pero está vez no sentía nada, no había nada por ahí que la pudiera acechar de nuevo.
Antes de recoger el agua, curiosa camino un poco más a los adentros del bosque, asustada se detuvo apenas a la orilla de un gran barranco. Abajo estaba más oscuro que la misma noche y enormes árboles crecían desde abajo.
Cuando estuvo por irse, a llevarse el agua e ir al navío cuanto antes escucho el crujir de unas ramas secas siendo aplastadas por las pisadas de alguien. Apenas escucho eso, se puso en guardia caminando lentamente por dónde vino para no perderse. De los arbustos dónde crecía la famosa belladonna salió algo, o más bien alguien.
— ¡Ah, creí escuchar algo por aquí!. — dijo el hombre sintiendo un alivio —. Buenas noches señorita, me he perdido en el bosque.
— ¿Usted es humano, quién es usted.. — le cuestionó __________ sin bajar la guardia —. Qué hace en un lugar como este?.
— Señorita soy humano, se lo juro y mi barco acaba de naufragar en la playa que queda más cerca. — sonrió nervioso acercándose lentamente a ella —. Estaba buscando ayuda y la encontre a usted, el creador me a salvado, eres como angel.
__________ observo con más detalle al hombre. Un hombre mayor alto y delgado con el traje de un comandante. Pero no parecía estar perdido, pues llevaba su ropa limpia y tenía el rostro tranquilo, además que en sus muñecas llevaba algo muy extraño, parecían muñequeras me tal muy extrañas, ¿Acaso aquel hombre era un prisionero de guerra?. Mientras pensaba eso el hombre ya estaba cerca, a centímetros de ella y en un rápido movimiento la tomo de los brazos queriendo empujarla hacia el suelo. Pero, ella era más rápida y endureció su puño con una ligera cada de hielo y golpe con fuerza la mandíbula del hombre.
— ¡Alejate de mi. — le advirtió __________ asustada, ese golpe seguramente le había dolido más a ella a él — vete!
— Ah. — sonrió sorprendió el hombre sintiendo el frío hielo en su rostro, eso solamente lo había exitado más no lo había asustado —. Eres tan fría como las dunas de hielo dónde conocí a mi segunda esposa. Por pórtate mal, voy a tener que castigarte.
Aquel hombre no dudo ni dos segundos en golpearla en la mejilla con ese frío metal que llevaba en las muñecas como cadenas enrolladas y casi de inmediato como tocó el suelo trato de pararse, desgraciadamente aquel hombre ya estaba encima de ella sostenido sus dos brazos lado a lado de su cabeza.
— ¿Te gusta?. — pregunto dejando caer todo su peso sobre el abdomen de la joven para que no se moviera tanto —. Por tu cara de estúpida, puedo saber que es la primera vez que ves este metal tan único.
Y en efecto, __________ jamás habia visto tal mineral. Era muy pesado, de color gris muy oscuro casi llegando al negro y con pequeñas grietas en rojo vivo cada que lo tocaban, como si fueran pequeñas líneas de lava dentro de ese metal.
— ¡Suéltame!. — le gritó la castaña molesta, aunque por dentro estaba muerta de miedo.
— Se le llama Deistone. — informo apretando su agarre para someterla con más fuerza —. El único mineral que puede anular el poder de cualquier maestro elemental, sin importar cuánto querías usar tu hielo, yo lo voy a frenar.
Susurro inclinándose hasta su boca donde por instinto _________ la giro con brusquedad dejando al descubierto su cuello. Y como si de una película de horror se tratase mordió esta zona. El metal lo tenía en sus muñecas por lo que en cuanto sintió sus dientes y su caliente saliva en su piel __________ dejo de moverse y aligeró sus brazos. El hombre sonrió satisfecho pensando que tal vez, ella lo estaba disfrutando y cuando la soltó un momento para sostenerla de la cabeza sin quitar su boca de su cuello la castaña activo su hielo solo en su cuello, causando que su mandíbula quedará congelada de una gran parte haciendo que la soltará de golpe.
— Que lista eres. — dijo entre dientes furioso sosteniendo su boca, el hielo había cortado y lastimado con rapidez sus dientes inferiores, lengua ,labio y piel —. ¡Voy a matarte, juro que te mato maldita perra!.
A como pudo se levantó corriendo hacia los arbustos antes de que el pudiera alcanzarla, resbalando y cayendo torpemente por el miedo. Pero nada había pasado, solo logro escuchar algo romperse seguido de un grito ahogado de dolor. Cuando abrió los ojos para ver qué sucedía, ahí en medio la oscura noche del bosque pudo observar la silueta de lo que parecía una criatura de enormes alas sosteniendo con una sola mano al hombre que la había lastimado, lo sostenida del cuello con mucha fuerza para después desviar su mirada hacia ella soltando el cadáver del hombre. Esa criatura la había salvado de cierta forma, pensó __________.
Hasta que miro aquellos ojos color violeta que brillaban en la profunda oscuridad del bosque y de su cara, fue cuando de nuevo quiso correr. Tal vez había pasado del sartén a directo caer en el fuego.
De nuevo se levantó y miro a su alrededor, tratando de encontrar de nuevo el camino de regreso al barco, pero la oscuridad no le permitía ver más aya de los enormes árboles. Sin pensarlo más corrió en dirección contraria de dónde estaba aquella criatura. Y mientras lo hacía apartando toda la maleza del camino cortado en numerosas ocasiones sus manos en desesperación por abrir camino y ver una luz, algo que la pudiera salvar. A unos cien metros diviso uno de los faros naranjas del navío. Con alegría trato de correr toda la orilla de la playa, pero aquella cosa ya la tenía de nuevo frente a ella, solo que está vez era diferente, parecía un joven normal aunque no se distinguía del todo bien su cara. El la había seguido corriendo.
— No te echo ningún mal. — dijo _________ con voz temblorosa dando algunos pasos hacia atrás —. Por favor, déjame ir.
— ¿Qué eres tú?. — pregunto el joven desde su lugar y de su mano izquierda salió de la nada una enorme lanza tan alta como el.
— Soy __________. — respondió dandole su nombre. El le miro sin entender, pues siempre le decían respuestas diferentes, jamás le habían dado un nombre sus enemigos —. ¿Tu quién eres?.
— Deberías preguntarme mejor, que soy. — dijo con seriedad. En un parpadeo aterrador, aquel joven ya estaba a centímetros de ella amenazando su cuello con la punta de su enorme lanza —. Es la pregunta que me han echo cientos de tu especie, antes de que pasen a mejor vida.
— ¿Los de mi especie. — pregunto mirando mejor el aspecto del joven gracias a la luz de la luna llena y a qué solo había playas, ya no había árboles ni arbusto — . Cómo yo?
__________ dejo de ver la punta de la lanza y se concentro mejor en la persona que estaba detrás de esa lanza. Era un joven alto y delgado de tez pálida, como si estuviera enfermo, de cabello negro lacio en punta hacia abajo, hermosos ojos grises y pestañas largas, con rasgos masculinos en todo su cuerpo aunque también femeninos por esos bellos ojos. Con rasgos un poco andróginos, es era la palabra que ella buscaba.
Estaba segura de que era el mismo que la había salvado, pero hace un momento aquella criatura no parecía humana. Ahora sí.
— ¿Por qué me miras. — le cuestionó molesto —. Mi aspecto te da un miedo profundo no?.
— No, yo jamás dije eso. — le respondió apartándose de nuevo de esa peligrosa lanza —. Es que, me sorprende que eres un humano como yo.
— Yo no soy como tú. — negó bajando el arma —. ¿No ves que somos diferentes?.
— Claro, porque yo soy mujer y tú eres hombre. — explico —. Pero aya adentro en el bosque te veías muy diferente a como te vez ahora.
— No se de que me estás hablando. — dijo rodeando a la muchacha para quedar detras de ella, a lo que __________ también se giró para quedar de frente.
— Gracias. — dijo sin más y con amabilidad.
— No te confundas, mujer. — dijo dándole la espalda para irse —. No te salve, ese bastardo ya me tenía completamente arto. Lo que te iba hacer es una acción que yo jamás justificare. No esperes que te vuelva a salvar, por el contrario mañana vendré a matarte a ti y a todos los que viven ese barco escondido. — le amenazó para después irse, adentrándose al bosque.
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