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Narrador omnisciente.
Al día siguiente todos se dedicaron a buscar con prisa el templo de la luz. Todos participaron en aquella misión, les llevaría tal vez algunos días. Mientras ____________ ayudaba a Lloyd y al Dr Julien en el taller, Misako y el Sensei Wu se dedicaron a limpiar todo el navío al derecho y al revés.
Nada había preparado a la mujer de los lentes para lo que iba a ver en la habitación de la muchacha. Mientras limpiaba su escritorio y al tirar por accidente una pequeña vela de escritorio, por detrás del mueble encontró la bella figura de hielo que ____________ había echo, de la bella criatura que era para ella. Un ángel caído.
Misako tomo la figura entre sus manos para verla mejor a la luz de la ventana. No le importo que el frío hielo cortará sus manos sin siquiera derretirse ante la luz, como se esperaba de ella.
Y con asombro miro el detallado rostro de aquel joven, no había ninguna duda, parecía que estaba viendo a Hikari, la difunta esposa de Wu pero con rasgos más masculinos y aún así, el era su viva imagen, ¿Cómo había echo esto? ¿Dónde vio a aquel joven?. Sin dudarlo más, salió de la habitación dejando la figura en su lugar, debía interrogar a alguien.
— Ya se que quieres ir. — dijo la castaña a la vez que limpiaba con un viejo trapo la llanta de una bella motoneta para Cole —. Pero, pronto tendremos noticias y tú podrás ir con ellos.
— En realidad está vez, tengo algo de miedo. — confesó. Ambos estaban solos en el taller mientras el Dr Julien salía por agua para todos —. No quiero tener que terminar con la vida de mi propio padre, es alguien a quien amo por sobre lo que haya pasado. Para mí, es imposible.
— Yo tampoco sé si podría hacerlo. — respondió —. Y no tienes que hacerlo, solo debes golpearlo muy fuerte, exorcizarlo si tú quieres para que ya no pueda pelear más. ¿Tu entiendes no? Que el matarlo sea tu última opción, no tu prioridad.
— Que buen consejo le has dado. — dijo el Dr Julien entrando al taller con tres vasos de cristal —. Que sea tu última opción, no es fácil matar a quien amas por un bien mayor. Pero siempre habrá más opciones.
Tras un rato y desde afuera del taller, Misako ya la estaba esperando.
— Perdóname por lo que voy a decirte. — dijo Misako preocupada, extremamente nerviosa —. Hija estaba limpiando todas las habitaciones y cuando estuve en la tuya no pude evitar ver la figura de hielo que hiciste, necesito que me digas ya mismo dónde está ese joven, o la criatura que tallaste, ¿dónde está, quién es?.
— Misako, ¿De qué me hablas?. — pregunto nerviosa sin entender nada —. ¿Para que quieres saber de el?.
— ____________ es muy importante esto. — insistió tomandola de los hombros —. Tal vez no entiendas, pero debo hablar con el, es muy importante.
— No, no puedes. — dijo la castaña —. El, no se deja casi ver, tampoco le hablara a nadie que no sea yo, el no confía en nosotros. Es un guardian y el cuida siempre de esta isla.
— ¿Es aliado del Gran Tirano no?. — la castaña solamente asintió, algo insegura —. ¿Pero el está bien no, está vivo?.
— Si, el debe estar por ahí. — respondió —. Se asegura de que los chicos encuentren el templo. Ya que últimamente hay patrullaje las veinticuatro horas por parte del ejército de piedra.
— ¿Cómo es posible que el, les este cooperando?
— pregunto sorprendida. —. ¿No dices que no confía?
— Yo tampoco lo sé. — susurro mirando a la mujer —. Pero, si nos está ayudando arriesgando su propio pellejo, nosostros también debemos confirmar en el. Misako, dime una cosa, ¿Por qué es importante, por qué necesitas verlo?.
— Hace un momento me dijiste que eras la más cercana a el de todos nosotros, de ser ese el caso es peligroso que lo sepan todos. — dijo angustiada —. Y no soy la indicada para decirte que pasa. Es un tema tan delicado, que tal vez no lo entenderías.
— ¿Entonces a quién le debo preguntar?. — cuestionó la castaña.
— Primero deja que yo hablé con Wu. — y el nombre su maestro la había puesto aún más confundida —. No sé si es el o no, pero es importante aún así, que lo sepa. Mientras tanto, te pediré un gran favor.
— ¿Qué es?.
— Por nada del mundo dejes que el se valla, no hasta que Wu lo mire. — ___________ asintió no muy segura—. ¿Entiendes? Mantén al muchacho cerca de ti, no puedes fallar.
Misako estaba desesperada por alguna razón que __________ aún no comprendía. Tan pronto como los muchachos llegaron y se llevaron a Lloyd la castaña en secreto salió del navío en busca de Gaizka, busco y busco por los alrededores haciendo caminos de hielo que le permitieran llegar más rápido a todos los lugares posible donde ambos estubieron, pero por más que busco incluso en el oscuro cielo estrellado jamás pudo encontrarlo. Pensaba, pues estaba aliviada de que Misako quisiera conocerlo y está última aseguro que también lo haría el Sensei Wu, así que ya no debía preocuparse por el que dirán, todo iba bastante bien hasta el momento.
Y al mirar una vez más al cielo la distrajo aquellas hermosas luces doradas y de colores que adornaron todo el cielo, iluminando cada rincón de la oscura isla como diamantes apuntados con una luz. No pudo evitar sonreír, finalmente sus compañeros habían encontrado el templo. Y no solo eso, una sensación extraña recorrió su cuerpo como una descarga eléctrica de poder, era como si su energía se hubiera aumentado cinco veces más, tanto así que su propio hielo se había derretido y su cabello se había tornado a un gris muy claro, casi a blanco.
Tras buscar unos minutos más llegó al mismo lugar donde Kai y ella se habían ocultado de aquella vez de la masacre que había echo Gaizka, dónde lo miro por primera vez con esa transformación tan terrorífica pero hermosa a la vez y más aya del campo estaba la costa. Al querer asomarse un poco más al mar, no pudo evitar mirar algo extraño en las olas de la orilla, a veces se quedan quietas, como si algo pesado estuviera por arribar y en efecto por milímetros alcanzo a echarse para atrás cuando una enorme ancla casi la aplasta clavándose en la arena.
Algo molesta por el susto miro hacia arriba, dónde un enorme barco había arribado en la orilla de la isla. Gaizka ya le había hablado de esto, casi siempre trataban de conquistar esa isla y ahora no era la excepción. Por más que la peliblanco trato de ocultarse ya la habían visto, así que no tenía caso irse y llevar al enemigo a su posición, hacer un desastre y revelar dónde estaban ocultos para que el Gran Tirano los asesinara. Estaba sola en ese momento.
Del barco bajaron diez hombres, vestidos con trajes muy extraños y el líder de ellos llevaba en su mano derecha una enorme arma bastante extraña, como un pequeño cañón. Cuando miraron a la joven sola e indefensa el líder no dudo en ponerla a prueba, no sé iba a confiar. Por lo que disparó en su contra.
Pero ninguna bala la había lastimado. Cuando abrió los ojos para ver, uno de sus soldados de hielo la estaba protegiendo por su propia voluntad, estaban vivos. Eso le había ayudado a que pudiera congelar completamente a siete de ellos hasta sus cuellos mientras dos de sus soldados de hielo la protegían.
No pudo evitar sonreír muy feliz, sus soldados sin duda ayudarían a la guerra próxima.
Sim embargo aquel capitán que los dirigía no era un tonto y antes de caer ante el congelamiento de uno de los soldados que ya lo había acorralado por detrás disparo su última bala, hiriendola de su hombro izquierdo.
La peli blanco cayó con fuerza en la cálida arena. Sentía su brazo muy caliente y la sangre no tardó en manchar la arena por debajo suyo. A cómo pudo se arrastró y se quedó recostada en una palmera, esperando a que pasará el dolor. No tenía la fuerza para ver, si aún tenia la bala ahí adentro.
Tras unos minutos más y al ver el desastre que había en toda la costa busco con rapidez el rastro del sobreviviente.
— Estás aquí. — dijo el ojigris tras haberse desecho de todos los cadáveres —. ¿Qué ocurrió? ¿Tu hiciste todo esto?.
— Fueron mis soldados. — respondió. Y en efecto Gaizka estaba rodeado por esos soldados de hielo inmóviles —. Gaizka creo que voy a morirme.
— Ya lo hubieras echo. — dijo agachándose para ver de cerca la herida —. No tienes ninguna bala, aún así tienes el agujero donde entro y salió. Eres muy fuerte sin duda.
— Creo que es gracias al poder que Lloyd despertó, al estar conectado a el, todos los maestros elementos elevamos y compartimos tal poder — susurro —. Es la razón del por qué también mis soldados pudieron moverse.
— Eso quiere decir que el poder ya se ha ido. — concluyó al ver como el blanco cabello de la mujer se volvía como lo tenía antes —. Estarás bien, solo debes descansar.
— Estaré bien, en cuanto se me pase me iré. — dijo ya con una voz más tranquila —. Gracias Gaizka, por lo del amuleto. Pero es peligroso que sigas aquí, creo que debes irte a tu base.
— ¿Te preocupas por mi?. — no pudo evitar darle una pequeña sonrisa discreta ante lo que dijo —. No me subestimes, soy muy fuerte.
—Yo se que eres muy fuerte, no podría subestimarte jamás.
Ya ambos habían volado una vez así que para Gaizka no fue algo nuevo levantarla y llevarla hasta el navío. Le explico en el camino que tal y como ella lo había pensado, todo había sido un éxito y que ya todos estaban en el navío, desde luego teniendo algunos percances en el camino como ser vistos por el ejército de piedra o casi por el propio Garmadon.
— Ese muchacho, el profetizado ¿Es tan poderoso como lo pude ver en aquella montaña?. — pregunto aún sorprendido por el gran poder que Lloyd pudo liberar y destruir la mitad del ejército.
— Lo es. — respondió ____________ —. Y aunque solamente tenga quince años, está destinado a ser como su abuelo.
Ambos habían llegado al escondite donde estaba oculto el navío. Gaizka la bajo con mucho cuidado y le reviso una última vez ese brazo.
— Mañana estarás mejor. — dijo mirando los restos del navío a unos metros —. Ya tengo que irme.
— Espera. — le pidió tomándolo del brazo —. ¿Puedes, quedarte un momento? Hay alguien que necesita hablarte.
— ¿Qué?.
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