★彡[ᴋᴇɴᴛᴏ ɴᴀɴᴀᴍɪ]彡★
Universo Canon / Angst
《Hoy tenía ganas de llorar escribiendo algo sobre la muerte de Nanami》
"Malasia...
Es cierto, Malasia... Kuantan sería la ciudad perfecta.
Puedo construir una casa en una playa desierta. He comprado un montón de libros que ni siquiera he leído.
Cada vez que le dé vuelta a una página, iré recobrando el tiempo perdido; poco a poco.
Es lo menos que puedo hacer por ella. Apuesto a que se siente abandonada. Debería compensarlo también... se lo tengo hacer saber; que a partir de ahora aprovecharé cada segundo que tenga a su lado.
...Estoy cansado, muy cansado. Estoy exhausto...
Ya hice suficiente".
Unas semanas antes.
— Has estado trabajando demasiado últimamente. — ella mencionó. Porque desde hacía meses que podía notar el cansancio en su mirada cada vez que estaban juntos.
— ¿Y eso te enoja?
— No, me preocupa. Necesitas descansar de vez en cuando, por el bien de tu salud. Si no te tomas un tiempo para ti a veces, no sólo estarás cansado y te quedarás sin tiempo; tampoco podrás hacer tu trabajo bien. Es mejor no esforzarte demasiado o se te irá la vida trabajando.
— Entiendo lo que quieres decir. Sí que me gustaría descansar cuando pueda, pero no debería dejar el trabajo de la nada.
— ¡Nada de eso! Estás muy desgastado. Necesitas algo de paz para variar. ¡Ya sé! Hay que irnos de vacaciones a algún lugar lejos de aquí. ¡No digas que no! Es perfecto.
— ¿Un lugar como dónde?
— ¿Dónde? Hmm... — parecía que no lo pensó. Miró hacia el cielo para ver si se le ocurría algo. — ¿Puede ser... Malasia? Una playa en Malasia.
— Suena a un lugar muy tranquilo. — al menos eso podía opinar al respecto.
— ¿Verdad? Es la idea. El punto es que te relajes y salgas de tu rutina. ¿Qué te parece? Puedo comprar boletos para que vayamos el mes próximo. Tiene que ser pronto porque a finales de octubre empieza la temporada alta y sale todo más caro. Es decir, si preparo todo ya alcanzamos un buen precio para ir a principios de noviembre. El clima en Kuantan debería estar lo suficientemente bien en esta época también. ¿Qué piensas?
— Malasia, ¿eh...? — desde su asiento al aire libre, su mirada se dirigió hacia el suelo, contemplando aquella opción con cuidado. — No suena mal.
— ¿Te logré convencer de tomes un descanso por fin?
—...Bueno, si tanto insistes, me convenciste. Creo que tienes algo de razón. Me haría bien, y podré leer esa pila de libros que compré. Pero la próxima vez hay que planearlo con tiempo.
— ¡No te preocupes! Déjamelo todo a mí; me encargaré de preparar lo que haga falta para que vayamos.
Presente.
Cuando le llegaron las noticias, un peso inexplicable le hundió el corazón. Pasado el 31 de octubre, al enterarse de lo que había pasado en Shibuya, pasó horas y horas preocupada sobre el estado de Nanami, pero no tenía manera de averiguar. Quiso ir a Shibuya para comprobarlo por ella misma, pero la ciudad estaba totalmente destruida y no podía entrar.
No quería darse por vencida, pero no encontraba nadie que pudiera decirle lo que había pasado. Fue mientras estaba llorando y suplicando que la dejaran entrar a la ciudad para buscarlo que alguien se le acercó y le dio la noticia.
Estaba muerto.
— Está... — no pudo ni siquiera repetirlo. Solo pensarlo ya la había hecho derramar lágrimas como si fuera río, y el nudo en su garganta le impedía tan solo pensar en decir algo. Todo le empezó a dar vueltas; el shock fue tan grande que por un momento pensó que se iría a desmayar. Su respiración se cortó y sentía su corazón casi saliéndose de su pecho. Veía un ataque de pánico venir en cualquier momento, y pensar en que Nanami era quien normalmente la ayudaba a calmarse la ponía mucho peor. Desearía que fuera mentira, que él estuviera ahí para consolarla, pero una parte de ella tenía la seguridad de que era verdad. Trató de llamarlo unas cincuenta veces y dejó más de doscientos mensajes que nunca fueron respondidos.
— Lo lamentable mucho, de verdad. Fue... una noche muy larga. Nanamin estuvo luchando hasta el final.
— No puedo creerlo todavía... yo... ¿cómo...?
— Entiendo cómo se siente, de verdad... yo también lo sigo procesando.
— ¿Dices que eras su alumno?
— Así es.
— Lo... lo lamento, tú también debes estarla pasando mal.
— No se preocupe por mí. Debería regresar a casa; Shibuya no es seguro ahora mismo.
— De hecho... tenía planes para salir de Japón.
— Eso es mejor todavía; será bueno que se vaya lo más lejos que pueda del peligro.
— Se suponía que iba a ir con él. — el chico se quedó callado. — Habíamos planeado ir a Malasia, pero... ahora tengo un boleto extra. ¿Quieres tenerlo tú? No sé si pueda soportar ir y que ese asiento esté vacío.
— Lo siento... no puedo tenerlo; debo quedarme en Shibuya. Sé que me lo ofrece porque yo también era cercano a él, pero no puedo. Si quiere busque a algún familiar o... un amigo que la acompañe. Sólo asegúrese de alejarse lo más que pueda de Japón.
— Bueno... está bien.
El viaje de camino fue largo. Al final, no logró armarse de valor para pedirle a nadie que fuera con ella a ese viaje, por lo que terminó sentada en el avión mirando el asiento vacío a su lado. Aún quería llorar cuando pensaba en ello, pero quería ser fuerte y salir adelante.
Ni idea de cuánto tiempo se quedaría en Kuantan; le habían que se mantuviera lejos del peligro. De hecho había considerado quedarse a vivir allí al no tener una fecha predeterminada para su regreso, por lo que se llevó la mayor cantidad de sus cosas y sus ahorros para construir una vida allí. En realidad no tenía un plan fijo para su futuro, pero iría poco a poco empezando por las cosas que sí sabía que podía hacer.
La primera de ellas era ir a la playa. Buscó en todos lados una vivienda lo más cercana posible al lugar, de preferencia una cabaña, y usó parte de su dinero para comprarla. Tendría que buscar trabajo para mantenerse si se iba a quedar, pero... primero quería disfrutar un poco. Habían decidido ir a ese viaje para relajarse en primer lugar, por lo que llegar y empezar a estresarse por un montón de cosas se sentía incorrecto. Por lo pronto, podía quedarse en casa y... y...
Acostumbrarse a su nueva realidad. Nanami ya no estaba, y habían muchas cosas que no logró hacer.
Mismas cosas que ella decidió lograr por él. Quizás no significaba nada; quizás era ridículo o no tenía sentido, sin embargo... sentarse y leer esa pila de libros que él dejó atrás... la hacía sentir una paz misteriosa.
Y con cada página que pasaba, compensaba el tiempo que él nunca podría recuperar.
🫀 No es mi mejor trabajo, pero seamos reales. Le tengo miedo a Nanami.
Estoy tratando de superar un miedo aquí con este escenario. Que muriera me dio una excusa para hacerlo. Así funciono, supongo.
Dejando eso de lado, a pesar de que personalmente no soy fanática de Nanami, la escena de su muerte me pareció muy, muy hermosa. No leo el manga y desconozco cómo pasó allí, pero las transiciones de la escena entre él luchando y en la playa fue una de las cosas más bellas que he visto en mi existencia. O sea, las transiciones por sí solas fueron muy limpias, pero además de eso el cambio que había en el ambiente con cada escena, la luz, los ángulos y los sonidos de fondo me parecieron increíbles. Fue como música para los ojos, si eso tiene sentido, y honestamente me encanta como resultó a pesar del tema de que los pobres trabajadores de mappa están sufriendo; aún así hacen un trabajo súper, súper impresionante. Quedé yo por completo cautivada y encantada; no le puedo pedir más a la vida que esto.
Ahora a ver qué personajes me faltan por incluir aquí o empezar a repetir personajes.
Besitos en las manos, cuídense y tomen mucha agua.
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