𝐂𝐚𝐩𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨𝐬 𝐃𝐢𝐞𝐜𝐢𝐨𝐜𝐡𝐨

Durante todo ese tiempo, Yoon Gi había retomado sus estudios en la universidad, Nam Joon y Tae Hyung lo habían apoyado en esa decisión. Por la mañana trabajaba a medio tiempo como chef en el restaurante de un amigo de Nam Joon, y seguía trabajando para la agencia de música donde cobraba por tocar el piano en algunos eventos. Aunque al agente le había parecido extraño que contrataran justamente a Yoon Gi para tocar en la fiesta benéfica, le encantaría no ser pesimista, pero en ese negocio nunca nada pasaba por casualidad. Iría a ese benéfico para asegurarse de que su novio estuviera bien.

No podría recordar cuándo fue la última vez que sintió tanto amor por alguien que no fuera su familia, se sentía tan querido y atendido que cada vez que sucedía no evitaba suspirar embobado. No quería dejarse demasiado, es un hombre cuerdo y recto, pero Nam Joon lograba mover todos sus sentidos de formas inevitables. El tiempo que les tomó enamorarse había dejado de importar, Nam Joon había encontrado un hombre que lo entendía, uno que estaba dispuesto a estar junto a él sin importar lo difícil que fuese, nunca fue fácil, nunca lo sería, pero Yoon Gi estaba dispuesto a intentarlo.

Salían del restaurante donde habían tenido su cita, Nam Joon había podido escaparse antes para dedicarle ese tiempo a su amado. El trabajo como siempre lo tenía mareado, nunca pedía vacaciones o días de descanso, pero ahora que tenía un hombre en su vida, iba a separar las prioridades. Los besos dentro del auto aumentaron más rápido de lo que Yoon Gi imaginó, pero no quería que se alejará, necesitaba ese tacto, ese calor.

—Llévame lejos —jadeó mientras sentía a Nam Joon besar su cuello una vez que soltó sus labios.

El camino al departamento fue una tortura, su erección estaba apretando más y más, sentía su cuerpo caliente y con mucho deseo de sentir a Nam Joon mucho más cerca que días pasados. Una vez que entraron a la habitación, parecían comunicarse telepáticamente, como si supieran tan fácil lo que necesitaban y como lo deseaban.

—Yo te quiero —aclaró Nam Joon mientras tomaba de sus caderas y lo dejaba sobre él en un desesperado movimiento de sentirlo cerca—, lo que vaya a suceder hoy solo significa lo mucho que te quiero.

—También te quiero —jadeó sonrojado soltándose sus propias prendas dejando que las manos grandes de su compañero toquen su piel caliente.

Sin esperar demasiado lo recostó contra la pared aprovechando que lo sostenía, besarse era cada vez más peligroso, era inevitable no excitarse cuando la piel canela del mayor se mostró al quitarse la camisa torpe y desesperado.

Era un cuerpo grande, todo él era grande y solo eso lo hizo gemir —Entusiasta —había sonado tan sexy que quizá esa palabra ya no iba significar lo mismo—, Yoonnie —murmuró pegando sus labios en la clavícula del contrario, pero no soportaría más bajándolo de sus piernas hasta arrodillarse y tomar el silencio por su parte. Gimió al chocar su cabeza contra la pared, sus pantalones y ropa habían caído casi tan rápido que no le dio tiempo a respirar correctamente cuando la hábil boca del agente había tomado su polla que goteaba deseosa. No había aguantado suficiente e hizo que Nam Joon se motivara al tomarlo entre sus brazos y retomarlo contra la pared una vez más.

La pareja de tres estaba en una habitación de hotel en su supuesta luna de miel, todo podría cuadrar, aún faltaban un par de semanas para la fiesta benéfica, podrían hacer su supuesta boda íntima, su luna de miel corta y una vez todo, regresar. Por supuesto todo era una farsa. Estaban ahí porque el día anterior fueron a un estudio para recrear lo de su boda con unos conocidos de Nam Joon. Debían hacerlo todo lo más creíble.

No estaban demasiado lejos, pero si lo suficiente para no ser reconocidos. Esa noche repasaron varias estrategias que pondrían a prueba en caso de que los Park se encontrasen a Tae Hyung estando solo, él iba despegarse de ellos para buscar a Oh Se Hun, necesitaban un plan de huida si todo fallaba.

Tae Hyung mantenía a Jung kook entre sus brazos, ellos estaban sobre el sofá jugueteando, secreteando como si fuera un delito escuchar cómo se declaraban amor. Seok Jin llegó hasta ellos con su móvil en la mano.

—Ya tengo las fotografías de la boda —mencionó dándole su móvil a Jung Kook que no esperó nada para verlas junto a su novio.

—¿Esas son las sortijas? —Seok Jin asintió dándole la cajita de terciopelo a Tae Hyung quién había preguntado. Cuando fue a comprar la cena pasó a comprar las sortijas.

—El ayudante de Luan debería tener una —vaciló Jung Kook al tomar su móvil para continuar con lo siguiente del plan que era las publicaciones y las fotografías del viaje que hicieron en la mañana.

—No me quejaría —mencionó buscando sus labios sin dejar que Jung Kook siguiera con su trabajo. Ya comenzaba a ser común verlos así de cariñosos. Tan solo fue a la cocina por agua y cuando regresó, parecía que todo se calentaba más que veloz.

—¿Necesitan una habitación? —había vacilado el agente—, puedo llevarlos a una.

Tae Hyung no se quejaría, desde que descubrieron lo satisfactorio que era pasarlo los tres, aquello se había vuelto muy adictivo. No se dio cuenta cuando fue exactamente que él y Jung Kook se volvieron demasiado unidos, sentían ser mejores amigos.

Sentía que su cabeza explotaría con tanta necesidad, Seok Jin por un lado lamía cada curva de su cuerpo y Tae Hyung, estaba ido en buscar su calor, en besarlo, en demostrarle todo su amor. Ambos tan posesivos con él, sentía volverse loco. Jung Kook se mantenía calmado para no llegar tan pronto, ellos no estaban ayudando, cada vez más intensos y territoriales, sentía una necesidad inmensa por ser tomado —Tae Hyungnie —gruñó despacio ante los besos que su novio repartía por todo su cuerpo, mientras que Seok Jin lo preparaba.

Jung Kook tuvo que sujetarse más fuerte de las piernas del menor al sentir como algo más grande entraba por fin a su entrada humedecida por el lubricante, casi tuvo que rogar para poder ser complacido, se tardaban demasiado, como si amaran torturarlo.

—Kookie —gimió el menor que se derretía de placer con la humedad de la boca ajena, follaría su boca hasta deleitarse, pero aquel parecía estar maravillado de la rudeza que poco a poco comenzaba entre ellos y Seok Jin cada vez más dentro de él.

De los tres, Jung Kook se mantenía como pasivo ante sus hombres, nunca se había acostumbrado a tomar el control y tampoco le gustaba, sentía excitación tomando ese rol, sin embargo, Tae Hyung y Seok Jin, eran demasiado predominantes, verlos juntos abría una puerta demasiado caliente, que nunca pensó estar entre dos hombres que se reclamaban por un mismo rol sexual, mucho menos cuando los dos lo tomaban a él para complacerlo de aquella forma cumpliendo sus deseos.

Poco a poco los gemidos comenzaron a retumbar en el dormitorio y la cama sentía desarmarse bajo suyo. Jung Kook soltó el miembro de su boca al arquear su espalda mientras sentía su orgasmo golpearlo tan agresivamente. Tae Hyung no se contuvo tampoco, era demasiado el placer para ser tolerante, Seok Jin apenas recuperó el aliento al correrse, tan ansioso por seguir disfrutando su noche de bodas ficticia con su supuesto marido y el ayudante del mismo.

El día del evento había llegado, parecía estar todo muy tranquilo, pero ya tenían más que repasadas las estrategias que pondrían a prueba una vez dentro. La policía estaría cerca, pero no demasiado, así no levantarían sospechas. Ahí se hallaba Jung Kook observando al jefe de forma seductora, analizando como el traje gris le quedaba al dedillo, con esa espalda ancha y esa altura envidiable. A su par, estaba su supuesto ayudante con un bello traje negro con rojo, se veía tan hermoso demasiado irreal, ¿qué tan bueno había sido en la vida para tener a esos dos hombres para él?

Una vez en el hotel del evento, los lentes de Jung Kook iban captando a todos los presentes que veía, llevando un registro sigiloso de cada uno de ellos. Seok Jin y Jung Kook entrelazaron sus dedos cuando dejaron de caminar y un poco más atrás Tae Hyung.

—¡Lee-ssi! —le saludó apenas un tipo que Seok Jin conoció tiempo atrás—, que gusto verlos.

—Lo mismo digo —saludó Seok Jin—, amor, él es Sik Hyun, ¿lo recuerdas?, te hablé sobre él.

—Ohh, sí —había sonreído de forma dulce tratando de hallar las manos del hombre que sí veía—. Es un gusto poder escucharle.

—Tu novio es adorable —dijo acariciando la mano tatuada de Jeon.

—Esposo —había corregido el mayor—, nos casamos el pasado mes.

—Muchas felicidades, se les ve muy enamorados —la pareja sonrió y seguido a eso se adentraron más al lugar, pero ese tipo, aunque no le habló a Tae Hyung ni preguntó por él, le puso demasiada atención, ¿celos?, incluso Jung Kook que se supone que no venía lo disgustó, esa mirada a su hombre no, pensó él con recelo.

Tomaron algunas bebidas y luego Seok Jin había invitado a su supuesto marido a bailar, mientras que Tae Hyung se perdía entre los invitados, buscando lo que debía, acercándose a gente para que el micrófono en su reloj captará algo importante. En ese lapso, se encontró por fin a OH Se Hun, quién se sorprendió de verlo.

—Van ¿qué haces aquí? —dijo al saludarlo, no se iba a mentir, conocer a Vante no era bueno, pero por un demonio, lo traía como un loco.

—La vida da muchas vueltas, fui contratado por los Lee para cuidar al marido ciego del jefe, ya sabes, pero como ellos están ocupados, me separé.

—¿Se podría decir que viniste solo?

—Se puede decir que sí. No imaginé que estarías en un lugar tan aburrido como este.

—Mi padre no pudo asistir, vine en su lugar. Hoy se subasta una pintura de la Reina Celeste, quiere que se la compré. Pensé que me moría de aburrimiento, pero ahora que estás aquí dudo que me aburra.

—Ya lo creo, sabemos cómo te hago sentir, dudo que prefieras estar tanto tiempo aquí —vaciló con picardía al irse de la mano de ese sujeto. Aún no tenían puesta la exposición de arte, el hombre le comentó que pronto harían la subasta, y que no era un evento nuevo en realidad, pero que este año por algún motivo decidieron hacerlo en el país en vez de Taiwán como todos los años.

—Se Hunnie, cariño —jadeó entre sus labios—. ¿Cómo se consiguen las invitaciones?, pasé a recogerlas en el 360, pero no me dejaron pasar, ya sabes...

—Bueno mi papá la obtuvo es cliente de los Park... ohh —gimió al sentir las manos de Vante por su cuerpo—, también me lo ofrecieron a mí, pero dije que no me interesaba.

—¿Es algo que hacen siempre? Quiero decir, sé que había una parte donde nunca nos dejaban estar.

—Sí, no es Won, es Hyun Jin quien lo cobra, pero no sé más, fui ahí para pagar la entrada de mi padre.

—¿Qué es lo que hay ahí?

—No preste demasiada atención, pero tienen varias cajas fuertes y una computadora, así fue como me cobraron. Pero ya fue suficiente platica, ¿no? —negó mientras era besado por le mayor. No sabe cuando tiempo pasó, pero salió de un cuarto de baño donde estuvo con Se Hun. Entendía perfecto a Seok Jin o Nam Joon cuando se ligaban a tipos que no querían solo para sacar información sin ser obvio, había sido muy difícil. Su objetivo se había quedado en el baño, pero Tae Hyung no lo esperó. Caminando para regresar, iba subiendo las escaleras cuando sintió que alguien lo miraba, se volteó mirando a un hombre vestido de celeste con el cabello platinado quien lo miraba un poco lejos y en una altura mucho mayor que la suya, como si estuviera en otra parte del edificio, este lo miraba con superioridad y le dedicó una sonrisa lenta, pero bastante pequeña. No sabía quién era así que solo siguió subiendo las escaleras para irse, pero sin duda se lo diría a los agentes.

Nam Joon y Yoon Gi ya estaban en el sitio, él tuvo que irse para prepararse, pero Adam entraba en acción. Ya era hora de la exhibición de las obras de arte, él conocía de antemano el arte, estuvo apreciando las obras para hacer creer que compraría alguna, eso hasta que se halló con la obra del Narciso Bélico, entonces notó una incongruencia con la firma, eso llamó aún más su atención y ahora estaba dispuesto en comprarla no importaba cuánto costara.

Tae Hyung se quedó junto con Luan y Min Ho, pero el menor le envió un mensaje de texto a su novio informando sobre el tipo extraño que vio arriba dando algunas descripciones, el cabello no hacía justicia, pero las descripciones físicas le recordaban a Ho Seok, no quería decirles de quien se trataba y que Jung Kook sufriera un ataque de nervios no era prudente ni para su salud, ni para la investigación. "No se lo digas a Kook", fue la respuesta y Tae Hyung aceptó la petición.

—Quédense juntos y no se separen. Ya regreso —les avisó cuando fichó a Nam Joon frente a las obras de arte.

—¿Sucede algo?—preguntó suavemente tomando la mano de Tae Hyung.

—No señor Lee, creo que su marido mirará las pinturas, quizá compré alguna. Vamos por aquí —mencionó Tae Hyung para apartarse de la personas que se aproximaba a ellos.

Muchas gracias por leer 🤧💜

°Últimos Capítulos°

-: ✧ :-゜・.FairyWinB

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