𝐂𝐚𝐩𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨 𝐎𝐜𝐡𝐨
Jung Kook había gemido y esta vez no era un sueño húmedo, estaba muy lejos de serlo. Tan real el tacto de su piel y sabor de sus besos —Seok Jin —le llamó entre esos brazos que lo tenían envuelto, lleno de placer y deseo porque aquella noche no se acabara, llamándolo sobre esa boca que lo llenaba de amor—. ¿Eres Seok Jin?
—¿Prefieres que sea alguien más? —preguntó con la voz ronca y excitada mirando al de ojos claros desnudo y atrapado entre su cuerpo y la cama—. Alguien como ¿Lee Min Ho? Supongo que así sentirías menos remordimiento —sus dedos tocar su pecho mientras negaba, quería a Seok Jin. Tomándolo entre sus brazos los ayudó a subirlo a sus muslos desnudos, el menor había jadeado, sus miembros estaban duros y él jodido por lo mucho que no iba a arrepentirse de nada. Tomándolo uno de sus pezones con la humedad de su boca el menor jadeó arqueando la espalda—. ¿Quién serás...? Jung Kook o Luan ¿Quién serás está noche? —miró sus labios rojos y húmedos que lo aclamaban de muchas maneras placenteras y tan solo supo decir su propio nombre.
No sentía miedo o vergüenza, él había sido todo lo que deseaba como hombre, y esa noche se lo haría saber. Sus ojos ámbar lo miraron fijamente.
—Recordaremos está noche como tú y yo.
—Eso quiero, que me mires a los ojos y sepas con quien estás, que estás conmigo como Seok Jin, sin ningún alias, solo yo amándote —amar era una palabra que Jung Kook creía lejana, sabía perfectamente que el mayor jamás lo lastimaría, eso era un hecho, pero amor era muy grande para llamar a una noche de sexo—. ¿Dejarás que te amé? —tan solo asintió antes de sentir los labios de algodón sobre los suyos.
Eran conscientes de que una vez regresaran a la normalidad, Jung Kook volvería a casa con su pareja y Seok Jin a su vida de soltero, esto precisamente porque el trabajo era complicado para arriesgarse en una relación fuera de la agencia, al menos no por ahora. Fingir su romance siendo Min Ho y Luan sería mucho más convincente, aunque quienes se comían a besos no eran precisamente ellos.
—Siempre me has gustado —comentó su colega al besar apasionadamente parte de la espalda baja del menor que no dejaba de regalarle quejidos bastante exquisitos—. Siempre quise que lo supieras —Jung Kook arqueó más la espalda al sentir humedad en su agujero y reprimiendo el placer contra las sábanas.
Había gemido con fuerza contra la cama cuando su intimidad había sido penetrada. El corazón salió de su pecho mientras su rostro era restregado contra las sábanas y su trasero era acariciado por esas fuertes manos que poco a poco se acomodaron a los costados de la cadera. Seok Jin respiraba fuerte a la vez que jadea al apretar sus dientes sintiendo la estrechez caliente del muchacho.
—Más fuerte... —aquella voz lo hizo estremecerse de placer mientras continuaba con sus actos y obedecía.
Escuchar la voz de su colega así de excitada solo para él lo dejaba delirando. Follandolo fuerte y deleitándose de sus gemidos, pensó un par de segundos en el pobre diablo de Ho Seok que nunca supo aprovechar la compañía de Jung Kook o si quiera complacerlo como era debido. Pobre infeliz pensaría, que ahora él era quien hacía gritar a su colega haciéndolo rogar por más.
Minuto tras minuto, Jung Kook estaba soñando despierto. La mirada tan ardiente de Seok Jin solo le daba más energía para no parar. Gimió sin descaro al sentir como era llenado y pudo respirar tranquilo cuando lo vio a los ojos, eran los mismos ojos que él amaba.
El adoraba a Jung Kook, lo protegía aunque no fuese suyo, pero ahora sentía mucha más responsabilidad, porque su amor por el menor era mucho más grande que la lógica que le decía que enamorarse de su colega, sabía que no iba a traerle nada bueno si no dejaba a su pareja por él.
—Haremos el amor, una y otra vez, todas las veces que sean necesarias para que te sientas amado.
—Cuando me besas me siento muy amado —Seok Jin sonrió apartando los mechones de la frente ajena, pasó a acariciar los fuertes brazos que Jung Kook mantenía, tanta dulzura encerrada en ese fuerte cuerpo y sin nadie que lo aproveche, pero él era feliz con su atención.
—Te besaré todas las veces que sean necesarias para mostrarte lo mucho que te amo —Jung Kook era demasiado romántico, adoraba cada palabra de Seok Jin porque en realidad se sentía amado. Con Ho Seok eso no pasaba, no era capaz ni recordar la última vez que le dijo algo bonito como eso.
Su noche de amor no había terminado ahí, Jung Kook ocupó un lugar entre las piernas del mayor sintiendo las caricias por todo su cuerpo y encontrándose a los ojos azules de su colega, así robándole el aliento por el hecho de sentir ese miembro erecto una vez más acoplarse a él.
Su piel se erizó en incontables veces, gimió mil veces más hasta venirse sin pena alguna sobre el mayor está vez tan solo sonrieron cómplices mientras seguía el ritmo de arriba hasta abajo para que el mayor terminará en él otra vez.
Un dulce temblor de piernas siguió cuando se recostó en la cama y vio al mayor acercarse para estar entre ellas. Su cuerpo se estremeció caliente al arquear la espalda lo más que pudo y empujar el rostro del mayor contra su miembro erecto por tercera vez esa noche.
Límites...
No conocían ninguno, era lo más excitante de tener un amante, era justo lo que necesitaban un amorío que endulzara sus vidas.
Jung Kook sabía que Vante no sabía la identidad real de Seok Jin, pero lo formularía en su cabeza como si su colega necesitara de él para saciar la falta que dejaba su muerta relación, así sentiría menos culpa por lo que estaba haciendo.
Gimiendo con sus mejillas ardiendo muy avergonzadas por gruñir con los dientes apretados, demasiado sucio para reprimir su ser. Se había corrido de forma incontrolable llegando hasta su punto más alto de aguante. Seok Jin se acostó en la cama jadeando un poco agotado por todo el dulce que comió, pero sonrió escuchando aún a Jung Kook gemir entre sus nublos deseos.
Tomándolo entre sus brazos, besó su mejilla —Nunca olvides esta noche —le pidió mientras acariciaba su bonito rostro—. La noche donde declaré mi amor por ti —Jung Kook asintió cansado y en el refugio de sus brazos cerró sus ojos.
Tae Hyung había llamado por quinta vez a Min Ho, pero sus llamadas iban directo al buzón de voz. Debió suponer que follaban para que perdonase una posible infidelidad, estaba seguro que el novio de su amante no era tan estúpido para creer que un hombre como Min Ho agendara una cita en un spa.
Mentiría si dijese que no estaba cayendo entre los celos, que aquel de voz adorable estaba justo ahora en el lugar que él deseaba. Podría odiarlo solo por ese motivo, pero no era tan infantil como para hacerlo —Que absurdo —bufó al dejar caer el móvil sobre la cama—. Un poco imbécil —Tae Hyung no necesitaba odiar a otro hombre por tener lo que él no, aunque moría de ganas por saber cómo era el hombre que se robaba la atención de Lee.
Muchas gracias por 😁❤
-: ✧ :-゜・.FairyWinB
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