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15. Mónaco
—Algún día tendré hijos y les pediré que por favor no paren de recordarle a tu hija que la habéis hecho en Mónaco—dijo Eva bebiendo de su jugo—aquí estamos una vez más las tres, sería bueno que esta vez nadie salga embarazada.
—Si hubiera sabido que seriáis tan molestas, no os hubiera dicho que me acompañarais—se quejó—¿cuánto falta?
—Estamos casi llegando, digo es mi vecino por así decirlo—le recordó Mar—le envidio, la casa es más grande que la mía.
Casi todos los pilotos vivían en Mónaco, por la privacidad y la seguridad económica que ofrecía el país, y la mayoría vivían en la misma zona, pero Mar realmente no pasaba todo su tiempo libre allí, ya que vivía parte del tiempo en España.
—Joder—murmuro Eva cuando llegaron al lugar—si te casas podemos hacer las noches de chicas aquí.
—No voy a casarme—bufo bajando del auto para sacar a Camille de allí, había dormido la mitad del vuelo y todo el camino hasta aquí.
Lewis salió de inmediato acompañado de dos hombres, quienes tomaron todas las maletas que llevaban—alguien está cansada—sonrió acercándose a saludar, era un ángel, igual que su madre—hola chicas.
—Hola Lewis, preciosa casa, ¿no tienes un amigo con una parecida?
—Charles tiene un apartamento muy lindo.
—Okay me voy.
—Bienvenida a mi dulce hogar—le sonrió cuando estuvieron dentro—¿quieres que cargue a camille?, prepare una habitación para ella.
Silver lo sospechaba, ya que en los días que pasaron estando en Francia, Lewis le había preguntado todo lo que Camille necesitaría, también sus juguetes favoritos, suficientes cosas para no sorprenderse cuando llegaron a la habitación.
Era hermosa y simple, había fotos de autos en las paredes y la cama era sencilla, pero también hermosa, con una foto de Silver y Camille que seguramente la habían enviado sus amigas—Lewis es preciosa.
—no quise decorarla demasiado, pensé que podrías ayudarme más con eso tú.
—Es perfecta—sonrió viendo como el hombre ponía a la pequeña en la cama—¿dónde puedo dejar mis cosas?, ¿me preparaste una habitación a mi gusto también?—bromeaba, pero como siempre Lewis la sorprendió, no era tan al gusto por así decirlo, pero definitivamente tenía un aire a su habitación en su departamento, había unas fotos con su hija y algunas con sus amigas, sus sabanas eran grises iguales que en su departamento—no tenías que.
—Pero quería— explico— igual si quieres hacerle lo que sea es tuya.
—No es como si voy a mudarme.
Un silencio lleno el espacio—deberíamos de hablar de como le diremos a camille.
—Nunca le he mentido y trato de siempre ser directa con ella, me parece que esta situación se merece delicadeza pero honestidad pura.
—Estoy de acuerdo.
—Gracias Lewis—murmuro— por las habitaciones, por tus ganas de ser parte de la vida de Camille.
Él negó con la cabeza—nada de gracias, es mi hija y tú eres su madre, solo quiero lo mejor para ustedes dos—se acercó a acariciar su mejilla, Silver cerro los ojos por unos segundos para luego alejarse—silver...
—tenemos que tener límites y reglas.
—¿por qué estás con Max?
—no estoy con Max, rompí mi regla de cero pilotos con él, no pienso volver a hacerlo—dijo con seguridad.
—la has roto dos veces ya.
—bueno, pues no pienso hacerlo una tercera.
El piloto de Mercedes no hizo más que reír, Silver le había dicho lo que necesitaba oír, ya no había nadie en el camino y eso significaba que haría todo por hacer que caiga.
—En dos días tengo la entrevista, la harán en casa, ya que las fotos las tomamos ya, ¿no hay problema? Entiendo que con aquella bomba que lanzaré adelantaran su publicación.
—Claro que no, todas las personas que me importan saben ya la realidad.
—¿Tus padres?—sabía que no necesariamente tenían una excelente relación, pero Lewis no estaba al tanto de la realidad.
—Lo sabrán cuando salga la entrevista—le resto importancia.
Lewis la miro extrañado—¿no quieres hablar con ellos?, podemos hacer una cena los cuatro si prefieres.
—Te seré sincera—suspiro—, ya que estas formaras parte de nuestras vidas de alguna forma, mi madre es la peor persona del mundo y se niega a compartir con Camille a menos que sea necesario, mi padre es un abuelo decente y una mierda de padre.
—Yo...no sabía Silver, lo lamento mucho—le tomo la mano—¿ellos no estuvieron para ti en el embarazo?—la chica negó y a lewis una vez más se le destrozó el corazón, jamás iba a poder perderse aquellos momentos—creo que eso solo nos impulsa a ser mejores padres, no cometer los errores de los nuestros.
—Tú tienes una familia excelente.
—Ninguna familia es perfecta, el divorcio de mis padres fue complicado, mi padre también trabajaba demasiado entre mí sueño y los cuidados médicos de mi hermano, y creo que esas cosas nos hacen ver en que debemos diferir de como nos criaron.
—¿Piensas que soy buena madre?—sentía sus ojos llenarse de agua, era una pregunta que constantemente se hacía a sí misma, ya que nunca había tenido un ejemplo a seguir.
—Pienso que eres una madre fantástica—beso su frente—te admiro porque lo has hecho sola y esa pequeña es el ejemplo de que todos los días das todo porque se sienta amada, que no le falte nada y que crezca para ser una buena persona. ¿Crees que seré un buen padre?
—Con esos discursos que das, opino que serás un padre excelente.
Hablaron un rato más, sobre sus vidas y lo que les esperaba, hasta que Silver decidió ir a dormir.
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