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-Crees que esto funcione?- cuestiona Lizbeth.
-Por supuesto. Quiero ayudar a los dos a estar juntos. Qué le dijeron a Vianey para que viniera hasta acá?- Mar, Dann y Liz se encontraban en el campo del Emirates Stadium.
-La verdad?-responde Danny confundida.
-Ah si?- Mar se extraña.
-Pues qué le dijiste a tu hermano?- se saca de onda Liz.
-Le dije que estaría con Houssem aquí y que hubo un pequeño problema- al ver que Dann y Liz no entendían, Mar procede a explicar -Hermano sobreprotector.
-Por qué te complicas tanto?- interroga Danns.
-Si le dijera que lo quiere ver Vian empezará a perder el tiempo en si venir o no y a poner mas excusas. Con lo que le dije sé que saldrá volando de casa.
-Haha, que mala eres- se burla Liz.
-Oigan! Lo hago por el bien de los dos. Estos no se han hablado desde que me dieron de alta por miedo a que sean rechazados- excusa Mar.
-Desde acá le deseamos buena suerte al Houssem- bromea Danny y junto con Liz ríen.
-Síganle- el primero en llegar es Benjamin y no viene con la mejor actitud -Hermanito!!!
-Donde está ese hijo de puta?! no tienes ni una semana que saliste del hospital y el francés imbécil ya te hizo algo?!- estaba furioso.
Mar suelta una carcajada -Te mintió- señala Liz.
-Cómo?
-Mar sabia que con esa excusa vendrías de inmediato hasta acá- explica Dann.
-Para qué me quieres...?- todos desvían la mirada hacia Vianey. El corazón de cierto inglés se aceleraba al verla lo hermosa que era. -Vian...- se queda sin palabras.
-Nos vamos- señala Mar y las tres chicas se van dejando solos a los enamorados.
La mexicana se acerca -Hola Benjamin.
-Te ves hermosa...- era la primera vez que le decía eso a una chica. Vianey se sonrojó desviando su vista -Perdón. No debí decir aquello si es que te incomodó.
-No no! Para nada. Es solo que no lo venia venir- confiesa -Podemos dejar de disculparnos de una vez?- pide harta y relajada.
-Me agrada la idea- los dos ríen por unos segundos hasta que se pierden en la mirada del otro.
-Benjamin...- estaba dispuesta a iniciar su discurso pero es interrumpida por el británico.
-Te prometo que nada nos pasará si decides darme una oportunidad. Daré lo mejor de mi porque mereces a un hombre perfecto. Quiero ser ese hombre porque te quiero, Vianey Navarrete- confiesa desde lo mas profundo de su corazón.
Las piernas le fallan a Vianey pues pierden fuerza gracias a las palabras de White -Yo no quiero un hombre perfecto. Yo te quiero a ti. Es solo que tenía que asegurarme de que no te volviera a lastimar o traicionar tu confianza. Estoy muy arrepentida de que todo esto haya iniciado por una puta apuesta. Créeme que si pudiera regresar el tiempo borraría esa apuesta y...
-Y nunca conocerme? Woah, Vian, ahora si heriste mis sentimientos- se hace la víctima asustando a la mexicana.
-Puta madre! No! No! No me refería a eso...
-Haha, sé cual es tu punto- ríe Benjamin -Solo estaba jugando contigo.
-Eres igual de "chistosito" que tu hermana- bufa.
-De dónde crees que lo saco Mar en primer lugar?- contesta con arrogancia.
-Agh! Quisiera decir que me arrepiento de lo que dije pero con ese tonito se me quitaron las ganas- responde alejándose.
-Ya... ven aquí...- Benjamin extiende su brazo para tomar el de Vian.
-No! Y a ver qué haces para controlar tus "bromitas"
-Ohh... no te vas a ningún lado- logra acercarla colocando sus manos en su cintura.
-Déjame ir, William!
-Pero a ti te encanta hacerte la difícil y hacerme sufrir, cierto?- decía en un tono seductor.
-Me hablas cuando cambies esa actitud...- cada vez se le hacía más imposible resistirse a los encantos de Benjamin.
-Nope. Porque sé que mi actitud te es irresistible- niega Benjamin acercando su rostro al de Vianey.
-Eso no es verdad...- la respiración de la mexicana se aceleraba al sentir más de cerca los labios de White.
-Acaso me deseas...?- pregunta seductor.
-Mmh...
Benjamin sonríe -Pues tendrás que ganarte mi confianza de nuevo- juega negándose besarla mientras se aleja
-Vete a la verga, Benjamin White- Vianey es quien toma la iniciativa y toma las mejillas de Benjamin para poder robarle un beso.
El inglés sonríe al obtener finalmente a su chica. Los dos no se apartan por un largo rato hasta la falta de respiración -No que no?- insiste Benjamin.
-Ni se te ocurra arruinarlo, Benjamin- advierte.
La observa detalladamente mientras retira un mechón de su rostro -Jamás- promete y de nuevo se vuelven a besar como si no hubiera un mañana.
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