⧫𝓒𝓪𝓹𝓲𝓽𝓾𝓵𝓸 𝟕
Narrador omnisciente.
— Kai, ¿Te hicieron algo?. — le pregunto preocupada alejándose de ellos caminando hacía la fuente dónde se encontrarían con Nya.
— No. — dijo irritado, ya no aguantaría más tiempo esto —. Fue una tortura estar con ellos las últimas dos horas de esta noche, me sentía como un objeto, la gente pasaba y nadie se acercaba a ayudar y lo peor es que no podía decir muchas cosas para no comprometer la misión, ellos se podrían a ver dado cuenta que soy un vato, pero que suerte que mi novia me salvará.
— Para eso estamos. — dijo con una sonrisa burlona, ahora los dos reían de la situación y de las caras que habían puesto los imbéciles —. Vamos a ir con Nya para que busquemos juntos a Jay y a Gaizka.
Tras unos minutos de búsqueda continua por fin los cinco pudieron reunirse en la fuente. Y todos habían obtenido información muy importante, por muy mínima algo era algo.
— Sin duda si hay algo raro. — dijo Gaizka —. Desde que llegamos pese a que acordamos separarnos por alguna extraña razón ni siquiera nos cruzamos una sola vez, el salón es grande pero tampoco tiene el tamaño de un campo de fútbol y no puedo evitar sentir que nos han estado observando desde que llegamos.
— Gaizka pero aquí no hay nada raro. — dijo Nya —. Debe tratarse de una rara coincidencia.
— No por el contrario. — dijo Jay —. También a mí se me han estado acercando gente muy extraña, sugiero que en cuanto acabe la subasta o antes nos largemos de aquí.
— Bien, creo que ya va a comenzar. — dijo Kai.
El sonido de los aplausos les hizo mirar al gran escenario donde toda la gente se comenzaba a acercar casi sacando la chequera y siendo guiados como zombies a la carne viva de un sobreviviente.
Jay también lo hizo conformé al plan, siendo escoltado por sus cuatro bellas damas, dos iban al frente, _________ y Nya y dos atrás, Kai y Gaizka al ser un poco más altos que el mismo Jay.
Había dos hombres vestidos de bufón a mitad del escenario, mitad negro, mitad blanco con una larga sonrisa y un porte muy elegante. De tal vez tres metros de altura y hacian trucos de magia con fuego blanco muy sorprendentes. Tras unos segundos uno de ellos se agachó a la altura de un hombre a su lado, hasta darle el micrófono.
— Muy buenas noches. — hablaron a través del micrófono siendo recibido por fuerte aplausos —. Hoy como cada seis meses nos reunimos en este cóctel y subasta de los artículos más raros, importantes y costosos de los dieciseis reinos.
Cuando __________ dejo ver al bufón para concentrarse en la voz del anfitrión sus ojos se encontraron con los suyos, era mismo hombre que le había dado su tarjeta hace unos horas, aquel que había halago sus rubíes y quién había sido muy amable con ella. Aquel hombre, seguía hablando, pero ya la había visto entre el público por qué solamente le sonrió.
— ¡Y está noche tenemos incluso gente más importante que hace seis meses. Aquí todos venimos a ganar — dijo caminando de izquierda a derecha sobre el escenario —. Y como siempre mi discurso para aquellos que anhelan algo, aquí todo puede ser comprado, puedes llenar aquel vacío con las hermosas gemas que se venderán a precios más aya de lo que un alma común podría ofrecer. El dinero, lo compra todo, menos amor.
Sus palabras, aunque debatibles habían llamado la atención de ___________ quien miraba atenta a aquel hombre.
— Sin importar cuantas vidas deba buscarte, manchare mis manos y la corona si así puedo tenerte de nuevo. — en eso comenzaron con la primera pieza, una hermosa corona bañada en oro y salpicada de piedras magentas —. Te amare aunque tenga que forzarlo. Palabras que dijo el principe Nadakhan a su bella prometida, la princesa Delara, poco antes que la luz abandonara sus ojos en la noche de bodas. Iniciamos, con nueve millones.
Aquel hombre le pasó el micrófono al que vendería todo y este tomo asiento en el área VIP que estaba a la derecha para observar mejor la subasta. La pelirroja observo a la gente, feliz y extasiada por tener la corona de aquella princesa, dando millones de ofertas.
— Hace unos años, esa corona estuvo en mi manos. — susurro Nya —. Nadakhan era un genio de la lámpara y un príncipe al mismo tiempo. Al verme, juro estar ante la presencia de su gran amor, la princesa Delara.
— El dijo que, ella fue asesinada la noche en que se iban a casar. — también le susurro la pelirroja —. ¿Qué paso entonces Nya?.
— Yo, soy sorprendentemente la viva imagen de la princesa Delara. — ___________ había quedado sorprendida ante tal confesión —. No sé si tal vez soy su reencarnación o no, pero lo que si se fue que aquella tarde fui salvada por Jay, la persona que más amo, fui salvada por una maravillosa persona.
Nya le sonrió a su amiga, estaba muy feliz ahora de estar junto a Jay y por primera vez en toda su existencia __________ deseó a una persona a si en su vida, que también pudiera salvarla y que también la amara por sobre todas las cosas y adversidades.
La subasta continuo por tal vez dos horas más, mientras la gente más derrochaba todo su dinero casi era la hora en que todos debían marcharse. Solo faltaban por exhibir tres objetos más. Y al prestar toda su atención, supo que el siguiente objeto tal vez no le iba a gustar para nada.
— El siguiente objeto no es ninguna antigüedad, por el contrario es una hermosa obra de arte echa por una persona con un poder inimaginable. — bajo esa tela negra de terciopelo había una hermosa escultura de un serafín con sus seis hermosas alas maltratadas, sus ojos estaban vendados y sus pies y manos atados —. Quien lo hizo seguramente plasmó todos sus sentimientos en esta hermosa pieza. Midiendo tan solo un metro de altura y pesando quinientos kilos está escultura está echa al cien porciento de rubíes y el autor de esto, tardo aproximadamente ocho meses en hacerlo.
La pelirroja conocí perfectamente esa hermosa escultura y estaba viendo cómo la vendían como si fuera una pieza que una mil veces se puede volver a construir. Fue rápidamente vendida por uno de esos hombres que tenían a Kai retenido y en menos de quince minutos había acabado la subasta.
La gente poco a poco comenzaba a retirar y mientras los demás terminan sus negocios y sus apuestas, __________ no pudo evitar subirse al escenario para acercarse mejor a la escultura. A contra luz incluso se podían ver pequeños fragmentos como polvo rojo dentro de esta que flotaban. Pese a que el serafín estaba vendado, por el rojo de el bello rostro se apreciaba a ver ligeramente lágrimas rojas, lagrimas de sangre.
— ¿Esto tu lo hiciste verdad. — le pregunto Kai quien al ver su ausencia fue a por ella para ya irse —. Quién más no?
— En realidad tarde más de ocho meses en hacerlo como dicen aqui. — dijo agachándose a la altura de la escultura y tocándola del rostro —. En un año pude terminarla, no tenía en que guiarme para hacerla pero si tenía un tormento. Cuando la termine, comencé con sangrados de la nariz y boca, lo peor de todo es que no me atendí a tiempo.
— ¿Entonces está fue la razón por la que estás enfermando?. — le cuestionó molesto.
— ¿Es bellísima no es así? — le pregunto la pelirroja.
— Lo es. — aquella voz le hizo volverse hacia su derecha, ahí estaba aquel hombre que dió el discurso, su anfitrión —. Mis bellas damas, lo siento pero la escultura ya están por llevársela.
— Que lastima. — dijo __________ levantandose y limpiando de sus ojos las lágrimas que amenazaban con salir —. La quería y me la han ganado.
— Habla entonces con los hermanos que la compraron — dijo con unas sonrisa acercándose a ella acariciándola del cabello y ahí estaba de nuevo mirando su collar, quería arrancarlo con la mirada —. Se que, llegarán a un acuerdo, o bien si vienes a mi oficina después yo te podría ayudar.
— No necesita nada de ti. — se atrevió a hablar Kai apartandola, el ya lo entendía todo. Lo que había hablado con Gaizka hace unos días, este hombre era su objetivo —. Ni de esos hombres.
— Que mujer tan grosera y vulgar. — dijo con seriedad limpiando su mano donde Kai le había tomado —. No estoy hablando con usted, señorita. Si no con ella, aprenda cuál es su lugar.
— Vámonos. — le susurro __________ dejándolos atrás —. Que tenga una buena noche, señor.
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