━━━━━━ 𖥻 iii. midnight mischief.
✧ 𓈒 ⠀𝆬 ، 𝑖𝑖𝑖. 𝙲𝙷𝙰𝙿𝚃𝙴𝚁 𝄒 ᗁ !
⠀ 𖦹 𓄹 ִ ۫ 𝗍𝗋𝖺𝗏𝖾𝗌𝗎𝗋𝖺 𝖽𝖾 𝗆𝖾𝖽𝗂𝖺 𝗇𝗈𝖼𝗁𝖾 ˚ ✦⠀⠀ֹ
AL TERMINAR EL BANQUETE NOS INDICARON QUE SUBIERAMOS A LAS HABITACIONES guiados por los prefectos. Cuando salí de la puerta del Gran Comedor choqué con una niña de pelo rojo y ojos azules.
"Esa manía mía de chocar con la gente" pensé.
—Lo siento— se disculpó.
—No te preocupes, fue mi culpa— respondí sin expresión alguna, temiendo ser demasiado amable con alguien que parecía ser una Weasley.
Levantó la vista con una gran sonrisa que dejaba a la vista la mayoría de sus dientes. La niña que parecía de mi edad levantó su brazo con su palma extendida para que la estrechara en señal de presentación.
—Soy Alice Greengrass, un gusto.
—Amalthea Rosier, el placer es mío— sonreí con alivio al escuchar su apellido y estrechamos nuestras manos.
—¿Rosier? — la chica pareció palidecer— ¿Y es cierto lo que dicen de ellos? Quiero decir, no es algo que se le pregunte a...
—¿Te parezco alguien que te ahogaría con una almohada mientras duermes? — interrumpí a modo de broma y ella negó con la cabeza.
Sabía que los rumores de mis padres y los supuestos crímenes atroces que habían cometido hacían que de vez en cuando nuestro apellido tomará un miedo al pronunciarlo.
—No te vez tan mala— se rio— está bien, seamos amigas —sonreí— Será mejor que vayamos a los dormitorios, nueva amiga.
—Descansa Alice— me despedí y comenzamos a caminar en direcciones opuestas.
Aceleré el paso hasta que me topé con un grupo de Slytherin y los seguí hasta que llegamos a la sala Común.
Los de primero estaban escuchando atentos a los prefectos así que me uní a ellos. Nos indicaron donde estaban los dormitorios y nos invitaron a entrar a ellos y dormir, pues mañana sería el primer día. Subí con dos niñas más a lo que era nuestro dormitorio.
—Eres Amalthea ¿No? — dijo una de las chicas sentándose en una cama.
—¿Parkinson? — respondí distraídamente mirando los baúles que se encontraban al final de cada cama.
—Oh, puedes llamarme Pansy.
—¿Son nuestros baúles? — la chica asintió.
Busqué con la mirada mis pertenencias y al encontrarlas me dirigí hacía ahí. Mi cama se encontraba en medio de la habitación y detrás de ella se encontraba un vitral verde Esmeralda con la figura de una serpiente. Después de ponerme mi pijama me dispuse a intentar dormir.
Dadas las 11:33 pm me levanté de mi cama tratando de hacer lo más mínimo de ruido para no despertar a las otras 3 niñas que dormían plenamente. Llevaba una hora con hambre ya que en el banquete mi estómago se había revuelto y no había conseguido comer nada. No quería esperar a el otro día para comer algo así que bajé las escaleras que daban a la sala común y me dirigí hacía la pared de piedra que funcionaba como Entrada/Salida, le susurré la contraseña y se abrió como una puerta. Caminé hacía el pasillo exterior del gran comedor y localicé la pintura con un cuenco de frutas, le hice cosquillas a la pera y me dejó pasar a la cocina donde sorprendentemente vi a Alice junto con otra niña.
—¡Hola Althea! — dijo ella alegremente— Handes ella es Amalthea Rosier, Amalthea ella en Hades Avery otra Sangre Limpia exiliada a Gryffindor.
—Mucho gusto— respondió una rubia de ojos verdes con una gran sonrisa.
—Igualmente— le devolví la sonrisa— ¿Qué hacen aquí?
—Supongo que lo mismo que tú, no creo que se pueda hacer otra cosa en las cocinas a estas horas.
Entré completamente y me senté en una barra que estaba llena de frutas, tomé una manzana roja y la mordí mientras Handes y Alice me miraban confundidas. De repente de una esquina de la cocina salió un pequeño elfo doméstico.
—¡Hey, hola! —saludé— ¿No deberías estar durmiendo? — pregunté con amabilidad, pero no con amabilidad fingida, si no con la real.
Los elfos eran la única criatura que los Sangre Pura consideraban inferiores y que yo respetaba muchísimo. Supongo que era porque una elfina había cuidado de mi toda mi vida.
—Ivo n—no puede do—dormir, Ivo t—tiene que trabajar. Es muy tarde, u—ustedes también deberían estar du—durmiendo.
—Lo sé— susurré riéndome un poco y arrugando la nariz haciendo el que el elfo soltara también una pequeña sonrisa— ¡Hey! ¿Me harías un favor?
—Claro señorita...
—Primero que nada— baje de la barra— No me digas nunca más "señorita" odio ese término, me hace sentir rara, como si me estuviera regañando un profesor— me agaché y lo tomé por los hombros— Desde hoy puedes llamarme Althea.
—Iv—Ivo no po—podría cometer tal falta de re—respeto.
—Mira Ivo, si en verdad no quieres cometer una falta de respeto no actúes así. Mi nombre es Althea, en realidad Amalthea— torcí los ojos— pero odio como suena, nunca me llames así.
El elfo me miró con los ojos cristalizados y asintió levemente.
—Bien— me levanté de un brinco— por favor no le digas a nadie que nos viste aquí ¿Si?
El elfo asintió y se retiró a paso rápido. Yo me dirigí a la alacena y tomé un paquete de galletas. Handes y Alice me veían curiosas.
—¿Cómo sabes cómo entrar a la cocina? — preguntó Handes.
—Larga historia ¿Y ustedes?
—Teníamos hambre y unos gemelos nos dijeron a donde ir y qué hacer con la condición de que les trajéramos algo— respondió Alice— sus nombres eran Fred y George me parece. Si mis padres supieran que hablo con ellos me degollarían sin duda alguna.
Cuando escuché el nombre de Fred me paré en seco y luego actúe como si nada. No debía porque afectarme.
—Ustedes nunca me vieron ¿De acuerdo? — ambas chicas asintieron y yo salí de la cocina.
Aquel pelirrojo parecía un constante obstáculo que no permitiría me afectara. Sólo era un traidor a la Sangre más.
La mañana siguiente me metí rápidamente al baño para ducharme. Cuando terminé me vestí a toda prisa para ir a desayunar. Bajé la escalera encontrando a Theodore y a Draco esperándome.
—Por fin ¿Nos vamos? — dijo Theo en cuanto me vio. Asentí y comenzamos a caminar.
Al llegar al Gran Comedor fijé mi vista en la mesa de Gryffindor sólo para darme cuenta de que no había ni pista de Fred o de Alice y Handes. Me senté en la mesa de Slytherin y me concentré en mi desayuno.
Justo cuando me disponía a tomar mi tercera tostada golpeé por accidente mi mochila que cayó al suelo causando que la recordadora que me había dado mi madre rodará por el suelo lejos de mi alcance.
Corrí hacía ella intentando alcanzarla cuando unas manos más rápidas la interceptaron.
—¿Es tuya? — asentí y la chica me la tendió.
—Gracias Handes— agradecí tomándola— ¿No vienes con Alice? — cuestioné.
—Intenté despertarla, pero...— Handes no llegó a terminar cuando Alice llegó corriendo hacía nosotras acomodando su corbata.
—Por Merlín, lamento el retraso Handes. Oh, Althea— saludó reparando de mi presencia— ¿Desayunas con nosotras?
—Me encantaría Alice, pero creo que no sería bien visto— lamenté.
—Escucha, la única opinión que te debería importar es la tuya. Además, somos Sangre Limpias, todo estará bien mientras no hables con nadie más— intentó convencerme la pelirroja.
—Intentaré pasar por su mesa un rato ¿Sí? — ambas chicas a sintieron y entramos al Gran Comedor.
Me senté de nueva cuenta mientras Draco y Theo hablaban entre ellos.
Me sentía algo excluida así que me levanté dispuesta a ir hacía la mesa de los leones.
—¿A dónde vas? — me detuvo mi amigo.
—Con unas amigas de Gryffindor— Draco puso cara de asco— son sangre limpia, descuiden.
—Ahora son traidoras a la sangre— repuso Theo y rodé los ojos.
—Sólo será un momento. Quizás logré hacerme amiga de Potter— me defendí mirando de reojo a Draco.
Los chicos se miraron entre ellos con cara entre confusión y molestia.
—Es un engreído, no creo que quieras relacionarte con alguien como él.
Reí interiormente. Era irónico que Draco un chico que alardea de su estatus de sangre y riquezas, que no sé junta con nadie que no sea "de su nivel" y que se molestó porque alguien que quería como amigo no quiso serlo llamara a otra persona "engreído"
Caí en cuenta de que yo debía ser igual y muchas personas pensaban lo mismo que yo pensaba en aquel momento del rubio.
—Será sólo un momento, relájense.
Sin esperar respuesta me dirigí a mi destino donde me esperaban dos chicas sonrientes. Nos saludamos de nuevo y me invitaron a sentarme.
Lo hice intentando ignorar el hecho de que muchos leones me miraban curiosos. Tomé un trago de jugo de calabaza esperando terminar lo más rápido ya que no quería cruzarme con aquellos gemelos que por suerte no estaban ahí en aquel momento.
—¿Emocionadas por el primer día? — hablé tomando una tostada.
—Por supuesto. Estoy lista para sacar las mejores calificaciones, mis padres casi no me perdonan por quedar en Gryffindor y se los tengo que compensar. Tienes suerte de quedar en Slytherin— respondió Alice nerviosa.
—Por cierto ¿Cómo te parece mejor que te llame? ¿Althea, Althy, Thea, Ama, Amy, Amalthy, Malthy, Amaly...? — bombardeó Handes.
—Si pudieras no buscar infinidad de diminutivos para mi nombre sería grandioso— interrumpí y antes de sonar demasiado grosera repuse con una sonrisa— Pero puedes decirme como te guste más, no me molesta.
No tuve tiempo de decir algo más cuando unos gemelos llegaron a sentarse enfrente.
—¿Qué hace ella aquí? — dijo con voz molesta uno de ellos y rodé mis ojos. El drama estaba a punto de suceder.
—¿Qué pasa Fred? relájate, nosotras la invitamos— respondió Handes.
—Lo que pasa, Handes— comenzó— es que esta niña es la misma que me insultó en el expreso de Hogwarts ¿Qué haces aquí? — volvió a preguntar directamente a mí.
—No estoy aquí para atormentarte si es lo que te preguntas— respondí relajada y acto seguido tomé un sorbo de mi jugo de calabaza.
—Qué tranquila actúas— habló su gemelo— no sabes en dónde te estás metiendo— ahogué una risa— ¿Qué te parece gracioso?
—¿Tú amenaza? Sí, creo que si— le di una mordida a mi tostada.
Actuaba tan relajada que casi podía pasar por alto el hecho de que algunos leones seguían mirando la escena.
—Te crees tan superior. Eres sólo una niña malcriada— volvió a hablar Fred.
—Tal vez tienes razón— dije fingiendo tristeza— la verdad no— reí— pero sé cuándo no soy bienvenida en algún lugar— me levanté— las veo en clase chicas— Me despedí con la mano y salí del Gran Comedor.
Caminaba hacía las mazmorras para la clase de pociones que teníamos con Gryffindor cuando escuché unos ruidosos pasos que venían hacía mí. Me di la vuelta y vi dos inconfundibles caras enojadas. Cuando llegaron a mi empezaron a discutir. Por un lado, Theo decía "¿Qué crees que haces Amalthea? ¡Estás loca! ¿Qué no piensas en ti? ¡Estabas con los de Gryffindor! ¿Ya eres una traidora a la sangre?" Por el otro lado Alice le gritaba "¡Althea puede hacer lo que quiera! ¡Deja de darle órdenes! ¡No me digas que me calle! ¿Eres su amigo? ¡Pues yo también! Déjala en paz."
De pronto pasó entre nosotros el profesor Quirrell tan nervioso como cuando lo vi la primera vez. Al chocar mi hombro con su brazo sentí como si hubiera rozado fuego y no el delgado brazo del profesor.
—Vámonos Althea—dijo Alice tomando mi mano haciendo olvidar la sensación que tenía.
—¿A ti quién te metió Sangre Sucia? — dijo Theo con expresión de asco.
—Para tu información— comenzó a defenderse Alice— soy una Sangre Limpia, gran tonto.
—Cálmate Alice— dije yo con tranquilidad— sólo es que Theo es mi...
—¡No me importa quién sea! — me interrumpió— sólo vámonos, no quiero seguir estando cerca de un niño tan superficial, egocéntrico y cabeza hueca como este inmaduro.
—¿A QUIÉN LLAMAS INMADURO? — exclamó Theo en tono ofendido.
—¡A TI CEREBRO DE TROLL!
Alice siguió caminando conmigo de la mano hacía nuestra clase.
Cuando llegamos a las mazmorras el profesor todavía no estaba ahí. Miré los asientos y noté que Draco estaba sólo. No quise empeorar las cosas me senté unas tres butacas detrás de él junto a una niña de Slytherin, supongo que así Draco podría guardarle asiento a Theo y planear mi asesinato o algo así. Tampoco quería sentarme con Alice y Handes porque eso empeoraría las cosas de igual manera.
Tres minutos después de que yo tomara asiento llegó el profesor azotando la puerta detrás de él.
—Nadie agitara sus varitas ni hará encantamientos tontos en esta clase— empezó a decir con firmeza— por lo tanto, supongo que muchos de ustedes no apreciarán el valor que tiene la ciencia y el arte de la creación de pociones, pero aquellos, y serán pocos— miró hacía Draco— que tengan la predisposición les enseñaré cómo dominar la mente y hechizar los sentidos. Les diré cómo embotellar la fama, generar la gloria e incluso ponerle un alto a la muerte... Aunque quizá muchos de ustedes hayan venido a Hogwarts dotados de habilidades tan formidables que se sienten con la confianza de No—prestar—atención— El profesor se volteó y dirigió su mirada hacía un chico con lentes que estaba a unas dos butacas de distancia de mi— señor Potter, nuestra nueva celebridad...
El profesor Snape empezó a hacerle preguntas al chico Potter a las que no puse ni una pizca de atención. Luego alzó la voz y dijo "¿Y bien? ¿Por qué no están escribiendo esto?" Miré a la niña de mi lado con ojos suplicantes y ella me dijo "Sólo copia lo que yo escriba."
Cuando terminé de copiar todo del pergamino de mi compañera, el profesor Snape ya estaba escribiendo instrucciones para una poción de inducir sueño. Ya llevando la mitad de la pócima hecha se cayó mi varita y me dispuse a levantarla, al levantarme noté una cabellera roja que sonrió al mirarme, yo le devolví la sonrisa por educación y me volví a mi lugar.
Había olvidado que él también era un Weasley.
"¿Qué Hipogrifos tenían los Weasley con interrumpir mi paz mental?"
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