Capítulo 17 |Tierna.

|La vida da giros inesperados|

━━━━❰・🍚・❱━━━━

Bien, esto es... inusual. Inoue y yo terminamos por ir a la azotea de un edificio alto para cambiarnos y salir a la acción con nuestros alter egos.
La verdad es que me hubiera gustado seguir hablando del tema con mi compañera, pero este inconveniente no me lo permitió.

—¿Siempre traes tu ropa en la mochila? —Pregunto con cierta sorpresa cuando la veo sacar su típica sudadera negra de allí. Ahora que lo pienso, jamás me había detenido a pensar en ello.

—Claro, ¿tú no? —Inquiere extrañada y niego con la cabeza—. Bueno, como sea, toma —me sorprendo un poco cuando me tiende el chaleco del que ni siquiera ya recordaba. Vaya...

—Eh, gracias —tras recibirlo y guardarlo en mi mochila, solo me limito a apretar el botón en mi reloj para que mi traje aparezca e Inoue me mira boquiabierta.

—¡¿Cómo...?!

—Una amiga me construyó este reloj, el cual me permite cambiar de mi ropa normal a la del Gran Saiyaman cada que yo quiera —aclaro al tanto que le sonrío divertido. Reitero: es tierna a pesar de todo, aunque esta se empeñe a decir lo contrario.

—Presumido —susurra y se da la vuelta, supongo que para colocarse la sudadera encima de su uniforme. Me echo a reír.

Es... rara esta situación, jamás me vi de esta forma con ella, mas sin embargo, me siento tranquilo y cómodo con su presencia; creí que iba a ser incómodo y tenso, que ni íbamos a dirigirnos la palabra, pero no, me equivoqué nuevamente.
Inoue tiene algo especial, algo que me hace estar en paz y sentir bien, que me hace reír por sus ocurrencias. No entiendo cómo es que la gente no ha querido indagar más en ella; ¡es una chica genial! Malhablada, temperamental y grosera, ¡pero genial al final de cuentas!

—Bueno, me voy adelantando —aviso y me echo a volar para no perder de vista a aquel auto que, intuyo, planea salir de la ciudad.

No tardo en divisarlos y desciendo para alcanzarlos; supongo que el crimen que cometieron es grave porque hay un helicóptero de la policía acercándose y estos solo hacen acto de presencia cuando es serio el asunto.
Me dejo caer un par de metros en la carretera donde van ellos, así que me limito a colocar una mano al frente para frenar el carro y sí, se estrella contra la palma de mi mano.

—¡El guerrero que lucha por el amor y la justicia ya está aquí! ¡Soy el Gran Saiyaman! —Exclamo con mi acostumbrada coreografía, sintiéndome orgulloso.

—Maldita sea, ¡¿puedes dejar de hacer eso?! ¡Me avergüenzas! —Se queja Inoue tras aterrizar a mi lado, no sin antes darle un golpe a mi casco. No me dolió, pero...

Los policías comienzan a bajarse de sus patrullas, acorralando a los criminales que salen de su vehículo, por lo que ellos empiezan a disparar para mantenerlos alejados. Dios, ni yo los entiendo, ¿acaso aún no comprenden lo fácil que es para mí detenerlos? ¿Que sí o sí van a terminar por parar en la cárcel?
Me empiezo a preocupar cuando la de sudadera negra ya no está a mi lado y noto que va caminando pacíficamente hacia los malhechores, quienes no dudan en dirigirse hacia ella con la intención de dispararle.
Sé que es fuerte, pero no tiene la resistencia ni capacidad para recibir o detener un balazo en su cuerpo sin salir herida de por medio.

¡¿Por qué todo el tiempo tiene que ser tan imprudente?!

Con la preocupación latente de que no quiero que le hagan daño, me dirijo hacia ella, la termino abrazando y me doy la vuelta para que yo reciba el impacto; el cual ni cosquillas me hace debo agregar.
No es la primera vez que ocurre, muchas veces esta chica es muy impulsiva y termino por ayudarla, aunque... esta es la primera vez que hago algo como esto, ¡pero fue lo primero que se me ocurrió para protegerla!
Además, ya nos tenemos más confianza ahora que ambos sabemos nuestras identidades, ¿no?


—¡¿Qué haces?! ¡Quítate! —Se queja la de primer año cuando los disparos se dejan de oír, empujándome fuertemente para que la suelte, casi tirándome de lo brusca que fue.

—¡Te acabo de salvar! —Reprocho con indignación; no es la única vez que me lo hace, incluso la primera vez que la protegí hace casi un año, cuando nos conocimos en nuestra forma civil, reaccionó igual de huraña. ¡¿Por qué es así?! ¡No la entiendo para nada! ¡En un momento parece que nos llevamos bien y en otro terminamos así!

—¡No necesito de tu ayuda, idiota! ¡Yo sola puedo! —Exclama con enojo y los criminales solo nos miran extrañados; los policías creo que ya están más que acostumbrados a esto de tanto que lo han presenciado.

Y volvimos a las viejas andadas...

▶▫▪♡▪▫◀

—Perdón... —susurra Inoue viendo fijamente el atardecer, con su rostro tapizado de ligera culpabilidad; se bajó su cubrebocas, lo que me deja verla. La verdad es que su palabra me toma por sorpresa; son muy contadas las veces donde se disculpa.

—No te preocupes, lo importante es que no se escaparon —comento mientras agrego una risa nerviosa.

Por habernos puesto a discutir en plena encrucijada, los criminales casi se escabullen al ver el despiste de nosotros; fue gracias a Videl que no huyeron. A pesar de todo, es culpa mía también, no solo de ella.

—No es por eso..., uh..., m-me refiero por haberte gritado cuando intentaste, ya sabes, protegerme —disminuye su voz entre más palabras dice y no puedo evitar conmoverme al verla así de tímida. En serio, ¿cómo es posible que ella diga que es "terror, muerte y destrucción" cuando actúa de esta forma? Realmente es tierna, o al menos para mí lo es.

—Tranquila, también yo tuve culpa por haberte abrazado de la nada; supongo que no te lo esperabas  —exclamo rascándome la mejilla, con un deje de nerviosismo; agradezco traer aún mi traje y casco puestos para que no se note tanto.

Impulsado por la nueva faceta que está dejando que contemple, termino por colocar mi mano izquierda encima de la capucha de su sudadera que tiene puesta, moviendo mi mano un poco allí. Veo cómo se sonroja —tal y como lo ha hecho cada vez que he hago este gesto— y baja la mirada mientras refunfuña.
¿Es posible que ella pueda lucir más tierna aún? Oh, vaya que sí: lo acabo de descubrir. Es tan linda...

—Por cierto —inquiere Inoue y me saca de mi burbuja, logrando que me separe de ella con cierta sorpresa y vergüenza. ¿En qué diantres estaba pensando?—, no tengo planeado decirle a nadie de que eres el Gran Saiyaman, pero tampoco quiero que le digas a nadie quién soy.

—Tenlo por hecho, Inoue —prometo y le tiendo la mano. Ella me mira, sonríe tenuemente y termina por corresponderme brevemente; he descubierto en este tiempo que no le gusta mucho el contacto físico, por ello se muestra muy arisca cuando uno la toca sin su permiso.

—Puedes decirme por mi nombre ya, Gohan, no tengo problema con eso —dice para mi gran sorpresa—; que seas tan malditamente formal me da cosa.

—Se le llama ser caballero —me quejo y esta ríe con sinceridad mientras se cubre la boca con su mano, haciendo que sienta algo extraño en mí, algo que jamás había sentido.

Es la primera vez que la escucho reír de esta forma...

—Lo que sea, el punto es que quiero que me digas por mi nombre —exclama antes de ponerse de pie—. En fin, me tengo que ir, ya se está haciendo de noche.

—¿No quieres que te acompañe? —Me ofrezco inmediatamente, un tanto preocupado. Sé que es idiota de mi parte, ella se sabe más que defender por su cuenta, me lo ha demostrado en incontables veces, pero igual: me asusta el hecho de que alguien le quiera hacer daño o de ya no volver a verla.

—Oh, vamos, ¿acaso crees que alguien se querría enfrentar contra la grandiosa Inoue Yuzuki? —Cuestiona con el ego en todo su esplendor, sacándome una carcajada divertida.

—De acuerdo, entiendo, solo ten cuidado —no puedo evitar pedir y esta rueda los ojos, colocándose su cubrebocas y tomando su mochila.

—Sí, papá, me voy a cuidar —habla con burla latente en su voz, logrando hacerme sonreír. Me gusta su forma de ser—. Adiós, saltamontes —se despide impulsándose para volar.

—Hasta luego..., Yuzuki —recalco lo último lo suficientemente alto para que me escuche. Ella me mira un poco anonadada, aún estando suspendida en el aire, pero después hace un gesto de despedida antes de desaparecer por completo de mi vista.

Cuando verifico que ya no está cerca, me pongo de pie para también irme a hacer un encargo. Y, sin querer, termino por ver mi reflejo en uno de los cristales del edificio, notando la sonrisa de tonto que me cargo, de la que ni cuenta me había dado hasta ahora. Es... la primera vez que me pasa y también es la primera vez que siento algo raro en mí, algo a lo que no hallo las palabras precisas para explicarlo.

¿Esto... me lo está causando Yuzuki?

━━━━❰・🍚・❱━━━━

-Lindassj1

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top