♡Estúpida caja♡

Era un martes por la tarde, no tenía mucho que hacer, por lo que decidí dedicarme a crear nuevas prendas. Me hacía falta tela para poder terminar un traje, así que tome prestadas unas cuantas que había en la casa de mi madre. ya luego tendría que comprar más.

Unos golpes muy fuertes a mi puerta me hicieron exaltar.

—Aurora Michelle Russo ¡Abre la puerta ahora mismo!

¿Sophie?

Confundida fui hasta la puerta para encontrarme a la castaña de mi hermana con una expresión de enfado suprema.

Se acercó a mí y de la nada comenzó a tirarme manotazos.

—Te dije que mamá no se ha sentido muy bien estos días ¿Y qué es lo primero que haces? ¡le mandas una caja llena de chocolates rancios y cartas con obscenidades! —sus orbes parecían salirse de las cuencas de sus ojos.

Fruncí el ceño y me alejé de ella.

—¡Por Dios! yo no he mandado nada.

Ella bufo y ladeo su cabeza.

—¿En serio? entonces ¡¿Como explicas que venía de tu parte?! —grito nuevamente.

—Tonta, ¿Sabes que existen las falsificaciones? Muéstrame el paquete.

Sophie saco su teléfono y me mostro una imagen con el contenido de la caja.

—¿Quién hijo de su mami le habría hecho algo así a mamá? —estaba realmente furiosa—. Sophie... ¿Mamá está bien?

Ella negó sucesivamente.

—La tuvimos que llevar al hospital, sufrió un ataque cardíaco. El contenido es exuberante.

Volví a mirar la fotografía buscando cualquier indicio que pudiera darme pistas de quien fue el culpable.

Bingo.

—Lo voy a matar, ¡Maldito hijo de puto!

Salí del apartamento antes de que Sophie pudiera decir algo. Corrí hasta las escaleras y comencé a bajarlas con rapidez. Salí del edificio echando humo, metafóricamente. Decidida a encontrar a aquel desgraciado.

Doble la esquina de la calle. Sabía exactamente dónde estaba, puesto que siempre se juntaba con tipos igual de desgraciados que él en ese mismo lugar.

Pase por un callejón notoriamente de mala muerte y en efecto ahí estaba. Volví a retomar mi paso decidido hasta llegar frente al tipo.

—Vaya, que agradable sorpresa, ¿Qué hace la princesita por estos rumbos?

—No te hagas el idiota, sabes perfectamente por lo que estoy aquí Baek.

Esa estúpida sonrisa torcida y perturbadora se asomó por sus labios.

—¿Tan obvio fue? Espero que a mi suegrita no le haya dado un infarto.

Había sobrepasado mi límite, lo tomé con fuerza de su camiseta y volví a hablar eufórica.

—Escúchame bien depravado, una cosa es que te metas conmigo y otra muy diferente es que lo hagas con mi familia, si te metes con ellos la pagas ¡Aléjate de mi familia! —amenacé y solté con brusquedad su camiseta

Estuve a punto de marcharme de ahí, pero él jalo de mi brazo y retrocedí, quedando mi espalda pegada a su torso.

—Tu trasero roza tan bien contra mí ¿Sabes? —escuche un jadeo de su parte, tenía tantas ganas de vomitar—. La noche apenas está por empezar ¿No les parece que se va muy temprano chicos?

Los demás sujetos se burlaron y asintieron con una mirada perversa.

—No, no, no, ¡Suéltenme malditos degenerados!

Dos tipos me tomaron con fuerza, mientras uno sostenía mis brazos, otro lo hacía con mis pies. No podía estar más asustada en aquel momento.

—Si sigues gritando así, no te quedará voz para cuando lo hagas con mi nombre.

Acercó su cara hasta mí y en un movimiento rápido, estiré mi cara y le mordí con fuerza la nariz. Él se alejó y yo expectore los restos de la sangre de mi boca.

Estaba tan asqueada...

—Muy bien pequeña zorra, ya me cansé de ser bueno contigo. —lo vi levantar su mano y cerré los ojos instintivamente.

El golpe nunca llegó, abrí mis ojos y busqué con la mirada al tipo. Este yacía sobre el pavimento del callejón con la nariz rota.

—Les voy a pedir de la manera más amable posible que suelten a la señorita, si no quieren acabar como esta escoria.

Sus manos se sacudieron y su boca realizo movimientos como si estuviera masticando goma de mascar. Su mirada era tan imponente que incluso yo, me asuste.

Los tipos quienes me sujetaban aún, me soltaron con fuerza y me hicieron caer. En un mal paso mi tobillo izquierdo se dobló y me queje por el dolor, mi codo también alcanzó a rozar dejándome completamente adolorida de mis extremidades izquierdas.

—Este mocoso no va estar siempre para salvarte, serás mía eso tenlo por seguro. —el individuo se levantó del piso y salió a toda prisa.

Trate de levantarme, pero fue en vano. El tobillo dolía como el infierno, aún tenía residuos de sangre esparcidos alrededor de mi barbilla y parte de mis labios.

—Espera, déjame ayudarte. —Taehyung se acercó hasta mí y me tomo por debajo de las rodillas, mientras que con la otra mano me sostenía de la cintura—. ¿En que estabas pensando? ¿Estás tonta o algo? Esos tipos iban hacerte daño, no me quiero imaginar lo que te hubieran hecho de no ser que llego yo. ¡Fue peligroso, mujer!

No me sentía en el mejor momento para hablar, mi apariencia debía ser horrenda en esos momentos, estaba avergonzada, él tenía razón. Pero entiendan estaba furiosa, aún lo estoy. En ese momento no pensé bien las cosas.

—Lo siento por hacer que te metieras en problemas... —él suavizo la expresión en su cara y suspiro.

—No me pidas perdón a mí, perdónate tú misma. No vuelvas a hacer eso, De verdad no quiero pensar en lo que hubiera pasado si no llego a tiempo... No sé qué haría si te hubieran dañado.

Levanté mi vista hasta él, ya que la mantuve baja mientras me regañaba, realmente no era necesario que viera mi rostro ensangrentado por la mordida que le di a ese desgraciado.

Y definitivamente, no me esperaba lo que pasaría después.

Acercó su cara hasta la mía y plantó un beso en mi piel.

Él... ¡Acababa de besarme! en la mejilla, ¡Pero fue un beso!

Deje de sentirme asquerosa, él me beso aún sin importarle lo sucia que estaba.

—Está bien si me dejas en la terminal de autobuses, necesito ir a otro lugar. —le conteste, no quería que siguiera viéndome en ese instante.

Mis palabras sonaban inseguras, aún estaba un poco asustada por lo ocurrido.

—Ni de broma te voy a dejar ir así a ningún otro lado que no sea el hospital.

—Es ahí a donde iré, mi madre... Tuvo un ataque cardíaco por culpa de ese mal nacido.

Él levantó su ceja derecha esperando que le contará; Le dije lo que había sucedido, me observo atento, escuchando mientras caminaba conmigo en brazos.

Un rato después, llegamos a donde él tenía estacionado su auto, me ayudo a subir en él y ya dentro me presto su teléfono, había olvidado el mío en el apartamento, y lo necesitaba para llamarle a Sophie y preguntar por el hospital en el que estaba mamá. Luego de un par de instrucciones y unos cuantos regaños de parte de mi hermana, por fin termine la llamada y en seguida le pase la información del hospital a Taehyung, y sin rechistar, condujo hasta allí.

...

Primero me llevo a que me hicieran una revisión, me desinfectaron la raspadura en el codo y me dieron medicamentos para desinflamar el tobillo. En todo momento como lo había dicho, Taehyung no se separó de mí. Incluso pidió una silla de ruedas, pero el medico se negó y dijo que sólo me apoyara en su hombro.

—Espérame aquí afuera, si mi madre te ve pensará otra cosa.

—Olvídalo, no voy a dejarte entrar sola —sujeto con firmeza de mí, tenía su mano un poco más arriba de mi cintura.

Seguramente ya había sentido mis rollos, que vergüenza.

Sabía que no iba dejar de insistir así que, rendida, acepte que entrará conmigo.

...

—Niña tonta te he dicho que tengas cuidado al caminar. ¿Cómo es posible que a estas alturas te tropieces con tus propios pies? —me reprendió mi madre—. Y mucho menos me creo que este muchacho se haya fijado en ti.

—Mamá él no... —Taehyung carraspeo su garganta interrumpiéndome.

—Su hija es una buena chica, y tiene cualidades muy atractivas para mí.

Espera, ¿Qué?

—Me alegra que por lo menos esté en buenas manos, deberían ir a comer algo, son casi las seis de la tarde. Tu padre vendrá en unos minutos y Sophie se quedará un rato. Estoy bien, no te preocupes.

La miré dudosa, pero al final accedí, tenía mucha hambre y no quería seguir ahí, ahora mi madre y hermana pensaban que Taehyung y yo... O sea, no me molestaba en lo absoluto, pero sabía que sólo era una vil mentira para que mi madre no siguiera preguntando por el tema. Lo cual no duraría mucho, pues no tardarían en hacerme un interrogatorio de todo lo relacionado a "lo nuestro".

—Espero que se mejore pronto señora Russo, cuídese bien.

Taehyung, Sophie y yo salimos de la habitación.

—Me sorprendes, quién iba decir que tu crush sí iba fijarse en ti después de todo.

Las palabras de Sophie me dejaron avergonzada. La cara de Taehyung no podía estar más roja que la mía.

Mi hermana nos dio una última mirada a ambos y volvió a entrar en la habitación.

El rostro de Taehyung estaba pudibundo, aquel bochornoso momento me había hecho olvidar que él me estaba sujetando, comprimió su mano contra mí y yo me removí incómoda.

Ambos salimos del hospital sin decir nada más. Al estar dentro de su automóvil nuevamente, nos dirigimos a un restaurante para comer algo.

El ambiente era de verdad incómodo, no sabía que decir, y al parecer él estaba igual que yo. Creía que si hablaba podría empeorar aquel entorno.

Pago la cuenta, y me ayudo a levantarme del asiento en el que estaba.

...

Estábamos de camino al edificio en el que compartíamos pasillo. Puso la radio y en esta comenzó a sonar I'm a fool to want you de Chet Baker.

Comencé a canturrear aquella hermosa pero dolorosa canción que el hombre había compuesto para su difunta esposa.

—No creí que te gustará la música clásica. —murmuró.

Mire por la ventana y suspire con pesadez.

—Esa canción fue la que papá le dedicó a mi madre cuando le pidió que se casará con ella. —sonreí recordando todas las veces que mamá nos había contado la historia.

—Es una hermosa canción, pienso dedicársela a la mujer con la que me vaya a casar. Algún día... —me miro de reojo y giró el volante doblando la esquina.

El corazón se me apretujo y comencé a jugar con mis manos.

Me sentía mal, pues a pesar de que él no me había rechazado directamente... de alguna forma me hacía sentir no correspondida.

El chico del apartamento 512 había roto mi corazón nuevamente. 

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