♡Confusión♡
Las cosas no estaban yendo como lo esperaba, literalmente.
Habían pasado cinco días, cinco jodidos días sin saber nada de Taehyung. La desesperación me estaba matando, le llamé un par de veces, pero mandaba directo al buzón.
No podía hacer nada más, no sabía exactamente que estaba haciendo.
Flashback~
Sostenía mi maleta mientras salía del metro, mi otra mano estaba ocupada tomando la mano de Taehyung, suspire embobada mirando nuestras manos entrelazadas. Me sentía genuinamente feliz de ser yo quien tomaba de su extremidad.
—Bienvenida a Seúl, bonita. —está vez subí un poco mi mirada hasta darme cuenta que Taehyung estaba observándome.
En otra ocasión me hubiera preocupado porque no llevaba maquillaje, pero ahora eso era lo de menos. Taehyung ya me había visto algunas veces sin él, lo cual creó ese ambiente de confianza entre nosotros. cosa que me encantaba.
—Oscar me mandó la ubicación de la casa hace unos momentos, ¿pedimos un taxi? —mire la hora en mi reloj, Taehyung me ayudó a ajustarlo al horario de Seúl.
—No te preocupes por eso, ven sígueme —tiro levemente de mi mano y yo volví a tomar mi maleta.
Salimos de la terminal y para sorpresa mía, al estar fuera nos acercamos hasta un vehículo blanco. Era el auto de Taehyung.
Lo mire confundida.
—Quería viajar contigo en el metro, creí que te gustaría más, pero le he pedido a al asistente de mi abuelo que trajera el auto hasta aquí .—contesto como si hubiese adivinado lo que estaba a punto de preguntarle.
Asentí y no mencioné nada, Taehyung abrió el maletero y subió la valija que él llevaba en su mano libre para después tomar la que yo tenía.
Cerró la puerta y abrió la del copiloto
—Adelante señorita. —se inclinó haciendo un tipo de reverencia y sonreí.
—Eres un fanfarrón. —tomé su mejilla y me puse de puntillas para plantar un beso en ella antes de subir al auto.
—Y tú eres hermosa. —cerró la puerta y dio la vuelta para incorporarse a mi lado—. Bien, hoy tú serás mi Google maps así que comienza a guiarme.
—Lo que usted diga capitán. —puse mi mano en la frente en un intento de señal de soldado.
Durante el camino estuvimos bromeando sobre cosas realmente sin sentido pero que para nosotros por alguna extraña razón resultaban graciosas.
Podría jurar que me sentí bendecida al ser yo quien escuchaba las carcajadas de Taehyung. Su risa era la gloria en vida.
Después de un viaje de al menos treinta minutos, llegamos a lo que parecía ser un fraccionamiento. Taehyung hablo con el guardia de la entrada y en pocos instantes ya nos habían dado paso.
Fin de flashback~
El resto es historia, Taehyung me dijo que tenía que volver a Busan por asuntos de su trabajo. Y desde ese día no he sabido nada de él.
Volví mi vista a la ventanilla del auto que mis compañeros habían rentado. Estábamos por ir a los establecimientos de Marge Sherwood.
—Mi estomago parece que tiene animales dentro —murmura Renata.
—Te dije que no comieras esos raros fideos que se parecen a los rizos de Michelle —le reprende Tadeo, recibiendo una mirada con odio de la mencionada.
—No es por eso tonto, ¿acaso sabes a quien pertenece la empresa? ¡Es la tienda favorita de Celine Dion! Esto es como un sueño hecho realidad. —suspira y se acomoda en el asiento—. Y para tu información el ramen con kimchi es delicioso.
Rodee los ojos mientras escuchaba como esos dos discutían.
Por otro lado, estaba muy emocionada por poder trabajar con una empresa tan grande como lo era Marge. Renata tenía razón, era un sueño hecho realidad.
No pasaron más de treinta minutos cuando llegamos, el lugar era fascinante. En la entrada de este había un logo gigantesco con las letras MS en un color oro brillante. Y ni hablar del establecimiento, era alucinante.
Los seis bajamos del auto y caminamos hasta la entrada, había dos guardias de seguridad en la puerta principal que amablemente nos dejaron entrar, seguramente ya estaban enterados de que vendríamos.
—Este lugar es una pasada, ¿viste a esos hombres de afuera? Dios mío siento que estoy delirando. —dijo René tomando el brazo de Uriel y moviéndolo juguetona.
—Pues espero que su estadía aquí sea gratificante. —todos volteamos a mirarla, la mujer de alrededor de treinta y tantos años nos sonrió— Sean bienvenidos a Marge Sherwood, mi nombre es Ji HaeRa y seré su apoyo en el transcurso del mes. No sean tímidos, acérquense, les mostraré los establecimientos.
Debía decirlo, ame esos zapatos color caqui que portaba aquella mujer. Su aspecto era realmente bueno, y no era para menos en un trabajo tan honorable como el que ella tenía.
Nos mostró gran parte si no es que todos y cada uno de los puestos en la empresa, desde publicidad hasta los lugares donde se elaboraban las prendas de vestir. Me sentía muy feliz de estar en ese lugar, es fascinante.
—Bueno ya conocen un poco sobre el lugar, la presidenta Kim llegará en unos días, y dentro de dos semanas será el desfile anual donde ustedes podrán participar con las creaciones que ustedes hagan, el detalle aquí es que las presidentas serán las que aprobarán si sus prendas son aptas para el desfile —mencionó mientras movía las manos cada vez que explicaba—. Además de eso si sus prendas gustan del público, dos de ustedes podrán tener una pasantía en la empresa y tal vez en un futuro trabajar como diseñadores de moda oficial de Marge.
Los seis nos miramos sorprendidos.
—¿Habrá algún premio si ganamos? —todos miramos hacia René quien sonrió y movió los hombros despreocupada.
—Por supuesto, los dos que más llamen la atención de los invitados podrán ir a una sesión fotográfica gratis con prendas de Marge, se le dará acceso a la comunicación con los interesados en sus trabajos y si tienen mucha suerte quizá los contraten como diseñadores personales o les den una pasantía en alguna de las sucursales de Estados Unidos, y claro una sorpresa que la profesora Isabel les dirá más adelante.
Todos asentimos y HaeRa suspiro.
—Bueno chicos entonces manos a la obra, se les proporcionará el siguiente estudio. —ella camino unos pasos y abrió una puerta, nosotros la seguimos—. Aquí es donde podrán trabajar sus próximos proyectos, y recuerden, tienen dos semanas.
—Muchas gracias por el recorrido y por su amabilidad. —mencionó Oscar, la mujer hizo una reverencia y salió.
—Es un poco injusto que sólo vayan a escoger a dos de nosotros, siento como si estuviera compitiendo contra ustedes cuando se supone que somos un equipo —se sincera Tadeo y le doy gran parte de razón.
—Tomémoslo como un reto para nosotros mismos y no como una competencia, yo me sentiría feliz por cualquiera que ganara. —Uriel habla y acaricia el cabello de René.
Tadeo, Renata y René suspiran con pesadez y mueven la cabeza afirmativamente.
—Animo chicos, todos tenemos un gran potencial, seamos libres de expresar nuestro estilo sin pensarlo mucho. —intervengo, me siento un poco mal y no sabría el porqué.
Cada uno tomo una mesa, debajo de cada una había lo necesario para realizar nuevas prendas y a un lado de estas había maniquíes. No podía ser más perfecto. Pero para más mal que bien, yo no estaba concentrada.
¿Fui la única con bloqueo de inspiración?
Miré de soslayo a mis compañeros, parecían estar ansiosos, por lo que deduje que tal vez también les pasaba lo mismo que a mí.
Pero mis razones eran completamente distintas, una persona no dejaba de intervenir en mi cabeza y eso me estaba causando conflicto. Mi corazón estaba levemente acelerado y sentía algo extraño dentro de mí.
Me sentía frustrada conmigo misma y por lo visto mis compañeros ya lo habían notado.
—¿Te sientes bien Mich? —Oscar tocó mi hombro y yo asentí—. Ve y toma un poco de aire, no te preocupes yo le aviso a la superior Ji que no te sentías bien.
—Menuda joda, es el primer día y ya me tengo que ir, que buen aspecto voy a dejar con Ji HaeRa —murmure y tome aire para resoplar.
—No juegues con eso, estas pálida y pareces ansiosa por algo, vamos, sólo sal unos minutos y después regresas. Si de verdad no te sientes bien y no puedes volver avísame y te llevo de regreso a la casa.
—Muchas gracias, Oscar. —sonreí de lado y tomé mi bolso, y salí del lugar.
Ya estaba fuera de los establecimientos, quería despejar un poco mi cabeza así que camine unas cuantas cuadras, sin embargo, no me aleje tanto del lugar puesto que podría perderme.
Pare en seco frente a una cafetería, mis manos se pusieron heladas y mi corazón se comprimió tanto que podía sentirlo como un dolor físico.
Él... él estaba ahí. Con ella.
Ambos se levantaron de donde estaban sentados y lo siguiente que pasó me gustaría no haberlo visto jamás.
Ella lo abrazó, y él la acepto.
Ni siquiera me di cuenta cuando mis ojos comenzaron a picar, mi respiración se cortó y mi alma estaba por los suelos.
Al estar mirándolo tan intensamente como lo estaba haciendo en ese momento, él fijo su vista en mí y por lo visto, de inmediato me reconoció.
Parecía estar más impactado que yo, se separó de aquella mujer y yo camine a toda prisa lejos de ese lugar.
No quería enfrentarlo, era demasiado cobarde para hacerlo.
Mis pies ya no estaban caminando, si no que ahora estaba corriendo como si mi vida dependiera de ello.
En este caso era mi estabilidad emocional, la cual en cualquier momento podría colapsar.
Sí, el chico del apartamento 512 había roto mi corazón por milésima vez.
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