❝O9. - 𝙋𝙧𝙞𝙢𝙚𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯 ❞

𝑯𝒐𝒚 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒆𝒏𝒕𝒂𝒎𝒐𝒔
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Primera vez
╰───⌲Cap. 𝟎𝟗. ༣. . ·

Ambos habían regresado de la fiesta de cumpleaños de Izuku, ambos estaban algo agotados, debido a que ya eran las dos y media de la mañana.

Ambos ya estaban en la casa de Izuku, Izuku se dirigió al baño y tú te dirigiste a su cuarto para ponerte una de sus camisetas, la cual, robarías más adelante.

Al colocarte la camiseta, pudiste notar que esta te llegaba a la mitad de los muslos, y mostraba un poco de ellos, segundos después sentiste las manos de Izuku en tu cintura.

—¿Izuku? -nerviosa.

—Shhh -dio un beso a tu cuello- No me has dado mi regalo completo todavía, además, nos pueden oír -sonríe.

Empezó repartiendo pequeños besos húmedos por tu hombro, mientras sus manos exploraban con delicadeza y amor tu cuerpo. Soltabas suspiros y jadeos,  debido a la excitación que este causaba al estar recorriendo su cuerpo con sus ásperas y gruesas manos.

Mordió ligeramente tu cuello, chupó y beso esa parte, dejando una pequeña marca. Caminó hasta estar frente a ti para besarte. Se dieron un suave beso, demostrando el amor que sentían el uno por el otro, beso el cual fue intensificando con el pasar del tiempo. Pidió permiso para que su lengua jugara con la tuya, y aceptaste de inmediato.

Izuku con cuidado se sentó en la cama y en su regazo te sentaste tú. Las manos del peliverde vagaban por tus muslos, hasta llegar a tus glúteos, apretándolos.

Tus caderas se movieron de delante hacia atrás con una torturosa lentitud, empujando tu cuerpo hacia abajo para rozarte bien contra su erecto pene, sabiendo en ese momento que habías ganado al escuchar el gemido salir de sus labios.

Se quitó su playera, dejando expuesto su torso bien definido, con sus brazos musculosos y una que otra cicatriz en su cuerpo, sin dejar de lado la gran cantidad de pecas que él tenía en sus hombros y una parte de su espalda.

Volvieron a besarse, pero esta vez con más deseo, más pasión. Se separaron, dejando que un delgado hilo de saliva los siguiera uniendo.

—De verdad, quiero hacerlo, pero temo que esto cambie algo entre nosotros... -te dio un beso rápido- ¿Estás segura de que quieres seguir? -preguntó suavemente.

—Izuku -suspiraste- Yo te deseo -sonríes.

Eso fue suficiente para volverte a besar, esta vez mordiendo ligeramente tu labio inferior, causando que un gemido salga de tu boca, sacándole una sonrisa.

Recostaste suavemente al pecoso, y sin dejar de besarlo, bajaste una de tus manos hacia donde más lo necesitaba, el cierre de su pantalón.

—¿Puedo? -preguntaste.

—Sí -asintió aún con el placer adueñando su cuerpo.

Bajaste lentamente el cierre, empezando a masajear por encima de la ropa interior del pecoso su miembro. Él empezó a gemir, mientras movía sus caderas, en busca de la atención que más necesitaba en esa parte.

Bajaste el bóxer del peliverde, dejando su miembro fuera. Podías notar lo duro y erecto que estaba su miembro, además de que notabas el líquido pre seminal que este tenía, sonriendo aún en el beso, lo tomaste con tu mano y comenzaste a dar leves y suaves caricias.

Rompiendo el beso, te acercaste al pálido cuello de tu pareja, mordiéndolo suavemente, dejando una pequeña marca. Los ojos de Izuku retenían en las esquinas pequeñas lágrimas de placer, además, no hay que dejar de lado que su rostro estaba completamente sonrojado, dejándolo en una posición y vista sumisa.

Te quitaste de encima y te arrodillaste frente a él mientras le quitabas por completo su pantalón y su bóxer, Izuku se sentó con dificultad.

—¿Me permites? -sonríes.

—S-Sí -habló con dificultad.

Suspiraste, antes de meter a tu boca el miembro del pecoso, subiendo y bajando la cabeza, mientras tu mano se movía de arriba hacia abajo, masturbando el pene de Izuku.

Empezaste a gemir a propósito para hacer la mamada más placentera. Podías sentir el líquido de Izuku en tu boca, y pronto, sentiste una de sus manos en tu cabello, mientras Izuku movía sus caderas, en busca de más atención.

Estaba tan sensible que soltaba gemidos algo ruidosos. Pasabas tu lengua por su erecto pene, mientras que tu mano masajeaba uno de sus testículos.

Sacaste el miembro de tu boca, dejando un fino hilo de saliva y líquido que murió en tu mentón.

—N-No preciosa... Por favor, deja que termine -desesperado.

Lo miraste detalladamente, podías notar en las esquinas de sus ojos lágrimas de placer, su rostro sonrojado, haciendo más visible sus pecas, el cómo su pecho subía y bajaba lentamente, su cabello un completo desastre. Sin duda una hermosa vista.

Sin previo aviso, metiste su miembro a tu boca, mientras tu lengua, boca y mano masajeaban dulcemente el miembro de él, logrando que por fin llegara al orgasmo.

Gimió tan alto, teniendo como dueño tu nombre. Tragaste todo el semen del chico, notando su sabor algo amargo. Izuku te miró para sostener tu rostro entre sus manos, mientras te daba una dulce sonrisa.

Te levantaste del suelo, al igual que él. Te tomó de tus muslos y te cargó, haciendo que enredaras tus piernas en su cintura. Se besaron apasionadamente, combinando su saliva y fluidos. Tus manos vagaban por su pecho, luego su cuello y al final esos hermosos cabellos verdes rizados que tanto amabas.

Te acostó suavemente en la cama, mientras se acomodaba entre tus piernas, simulando leves estocadas, gemían en sincronía por la fricción que causaban.

Tu cuerpo empezaba a calentarse cada vez más, por lo que sin dudarlo hablaste.

—Izuku, por favor -susurraste.

—¿Por favor qué?

—I-Izuku -gemiste.

—Dímelo, o no haré nada -advierte.

—P-por favor, hazme tuya -dijiste completamente extasiada.

Izuku sonrió para sí mismo, y con una de sus manos, te arrancó el brasier, dejando tus pechos a su merced.

La mandíbula de Izuku se tensó, pero de inmediato, su boca fue a parar a tu seno derecho, mientras una de sus manos masajeaba el izquierdo. Tus gemidos eran música para sus oídos, podía escucharlos durante toda la noche y no se cansaría. Se alejó de tu pecho, notando cómo este estaba cubierto en una capa fina de saliva.

Se acercó a tu cuello y lo mordió, dejando otra marca un poco más notable en ella, y siguió un camino hasta tu vientre, donde tomó una de tus piernas, y besó la parte interna de tu muslo. Siendo sincera te excitó esa escena, ya que te recordaba a un fanart que hace mucho tiempo habías visto.

Empezó por acariciar encima de tus bragas, sacándote gemidos entrecortados. Las retiró suavemente, dejándote completamente expuesta para él. Con sus dedos, empezó a estimular tu palpitante e hinchado clítoris. Mientras simulaba leves estocadas con su cadera, causando que pusieras los ojos en blanco.

Se detuvo segundos después, y con cuidado, introdujo uno de sus dedos a tu entrada, sacándote un gran gemido. Su dedo se movía con cuidado, procurando el no lastimarte, pero también, brindando esa atención que tanto necesitabas.

—¿Debo meterlo ya, o debo usar mi lengua? -dijo con confianza.

No podías contestarle, ya que los gemidos no paraban de salir de tu boca. Izuku puso tus piernas sobre sus hombros, y enterró su cabeza entre ellas, para sin previo aviso, pasar su lengua por tus paredes lubricadas, recogiendo el fluido viscoso que había ahí, pasar sobre tu clítoris y rodearlo con movimientos envolventes.

Sus hinchados labios envolvían tu punto dulce, mientras te proporcionaba decenas de lamidas por encima. Estrechó su rostro aún más, su mandíbula había quedado plegada de tus fluidos, mientras él pasaba por toda la zona que reaccionaba al más mínimo roce.

Sentías como una eléctrica corriente, te bajaba por la espina dorsal hasta llegar a tu vientre. Tus vellos se ponían de punta, tus piernas se tensaban y tu cuerpo se calentaba, embriagada en el éxtasis y las sensaciones que Izuku te provocaba.

Izuku comenzó a gemir a propósito, haciendo vibrar su lengua que restregaba con más fuerza, sin detenerse hasta que sintió como liberabas toda esa adrenalina, como tu cuerpo tenía involuntarios espasmos y tus piernas comenzaban a temblar, mientras liberabas algunos fluidos y alcanzabas el dichoso y esperado orgasmo, que te hizo sentir como todo tu sistema nervioso colapsaba.

—¿Todo bien? -preguntó.

—S-Sí, ¿Sigues?

Izuku asintió y se acomodó nuevamente, posicionando su miembro en tu entrada.

—¿Lista? -dijo suavemente.

Asentiste, esperando a que lo hiciera, mientras rodeabas su cuello con tus brazos, anticipándote a lo que él haría a continuación.

Izuku puso una mano al lado de tu cadera, y con la otra hizo entrar su miembro dentro tuyo lentamente hasta dejar la mitad del falo dentro, mientras ponías los ojos en blanco y él ahora acomodaba su otra mano al otro lado de tu cadera, apretándola.

Dejó ir un largo suspiro, sintiendo como tus paredes se adaptaban a su tamaño y como lo apretaban dulcemente. Te miró a los ojos y terminó de insertarlo rápidamente. Se esperó unos segundos a qué te adaptaras por completo, y cuando pasaron, empezó a mover su cadera de delante hacia una atrás de una manera lenta y cuidadosa.

Tratabas de gemir en voz baja, pero te era imposible, la excitación que tenías en ese momento era indescriptible, sumando el que Izuku comenzó a moverse un poco más rápido. Acercó una de sus manos a tu clítoris, mientras empezaba a mover sus dedos en círculos.

—I-Izuku~

Izuku acomodó su rostro entre tus pechos, lamiendo el pecho derecho.

Sentiste que cada vez iba más rápido y más fuerte, por lo que dedujiste que estaba usando el One For All.

La verdad no te importaba si estaba usando su quirk o no, solo sabías que esa era una de las mejores sensaciones que habías tenido en tu vida. Sintiendo como el pene de tu pareja, entraba y salía con una gran facilidad, a pesar de que tus paredes lo apretaban, arañando su espalda, dejando marcas en ella.

Encontró tu punto G, dando embestidas cada vez más rápidas y fuertes, dando en ese punto.

—I-Izuku, m-me voy a correr

—Espérate un momento -dijo.

Sus embestidas eran cada vez más fuertes, tanta era la excitación del momento que ambos terminaron llegando al orgasmo al mismo tiempo.

Ambos cayeron agotados a la cama del peliverde, tratando de regular sus respiraciones. Izuku te abrazó y empezó a llenar tu rostro de besos, mientras sonreía débilmente.

—Estuviste increíble -sonríe.

—Tú no te quedas atrás -le das un corto beso.

Ambos se quedaron así un par de minutos, antes de que Izuku te cargará y prácticamente te llevará a darte una ducha.

Él fue cuidadoso en todo momento, desde lavarte el cabello, hasta tallar tu cara. Él prácticamente te ayudó en todo momento, y claro que lo haría, te amaba como para dejarte hacer todo tu sola, y no después de ver la manera en la que caminabas.

Él te ayudó a secarte, y a cambiarte, para al finalizar el hacer lo que necesitaba hacer, y finalmente, caer rendidos en la cama, él abrazando tu cintura, y tú escondida en su pecho y cuello.

Sin duda necesitarían demasiadas horas para dormir.

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