❝1O. - ¡𝙋𝙚𝙧𝙙𝙤𝙣𝙖𝙢𝙚! ❞
𝑯𝒐𝒚 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒆𝒏𝒕𝒂𝒎𝒐𝒔
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¡Perdóname!
╰───⌲Cap. 𝟏𝟎. ༣. .
Al día siguiente, te levantaste a las diez de la mañana, debido a que era domingo y no tenías clases, por lo que aprovechaste a salir a comprar algunas cosas que necesitabas.
Le habías dicho a tus padres que saldrías temprano ese día con Izuku, ya que ayer le dijiste que dentro de una semana era el cumpleaños de Abi y su mamá te había pedido ayuda con las preparaciones, por lo que estos aceptaron sin ningún problema.
Aceptaste en ayudarle a Alma a preparar la fiesta de Abi, le preguntaste a Izuku si quería ayudar a hacer la fiesta y este acepto, ya que le tenía cierto cariño a la niña, a pesar de no haber convivido con ella más de dos días, debido a que Abi le recordaba demasiado a cuando él junto con Mirio cuidaban de Eri.
Te arreglaste y almorzaste algo ligero antes de salir de casa y dirigirte en auto a la casa de Izuku, la cual estaba a unos tres minutos en auto, pero debido a que ibas a comprar otras cosas, necesitabas dejarlas en el auto para poder guardarlas.
Al llegar te bajaste del auto y entraste a la casa con las copias de las llaves que tus padres te dieron, y al entrar escuchaste el sonido de la puerta de la habitación de Izuku abrirse. Izuku salió de su habitación ya arreglado, colocándose su cubrebocas ya listo para salir.
—Sabía que ya habías llegado -sonríe, acercándose a ti.
—Pensé que había llegado algo temprano -sonríes- Pero ya veo que ya estás hasta arreglado -reíste- Vamos, que necesitamos comprar muchas cosas
—Está bien -asintió.
—Por cierto, iremos caminando, hoy quiero salir a caminar un poco -abres la puerta principal mientras te colocas el cubrebocas.
—De acuerdo, entonces así será -dice saliendo.
Ríes y sales de la casa, poniéndole seguro obviamente a la puerta. Empezaron a caminar en un silencio tranquilo y cómodo durante un par de minutos, hasta que por fin llegaron a un pequeño mercado.
—¿De qué será la fiesta? -pregunta curioso.
—Una serie infantil bastante famosa, la verdad no sé si la conozcas -apenada- Pero es la princesa Sofía
—¿Esa no es la princesa que tiene un amuleto encantado y que puede hablar con los animales? -sonríe.
—Sí, justamente es esa, pensé que las series de aquí no existían en tu mundo debido a la diferencia que hay -desconcertada.
—Pues era bastante famosa cuando era pequeño -recordó el cómo sus compañeras de kinder siempre se la pasaban hablando de esa famosa serie.
Ambos siguieron platicando durante un buen rato, estuvieron buscando una papelería que te encantaba debido a que ahí las cosas eran de buena calidad y el precio de las cosas era menor de lo que solía ser.
—Buenos días, Sofía -saludaste a la muchacha de la papelería.
—Buenos días, ___. Hace mucho que no vienes, ¿en qué te puedo ayudar? -sonríe.
—Sí, la verdad no salía casi por el covid, pero ahora, como ya no hay tantos contagios, puedo salir -ríes- ¿Me puedes dar dos paquetes de globos morados y cuatro de serpentinas, por favor?
—Claro, esperen unos momentos, por favor -se va hacia la parte de atrás.
—¿Con qué dinero pagarás? -voltea a verte.
—Alma, la mamá de Abi, me dio dinero para que pudiera comprar las cosas, por lo que no habrá problema con el dinero, pero eso sí, traje dinero mío por si las dudas -dices.
—Ya veo
—Miren, aquí tienen -entrega una bolsa e Izuku la toma.
—¿Cuánto es?
—Son cien pesos -dijo.
—De acuerdo, toma -le entregas un billete de a 100- Muchas gracias, nos vemos luego
—Hasta luego -sonríe.
Ambos salieron de la tienda, y empezaron a caminar nuevamente.
—Pensé que sería más -dijiste.
—Pues creo que no sabes calcular -se burla.
—¡Oye! -indignada.
Izuku se ríe, y tú también.
—¿Ahora qué? -pregunta.
—Necesitamos platos y vasos desechables -dices.
—Allá hay una tienda de dulces -señaló una- ¿Crees que haya ahí?
—Siempre hay en esas tiendas, vamos -le tomaste la mano y caminaron hacia la tienda.
Ambos entraron a la tienda, viendo que había poca gente.
—Bueno, creo que aquí conseguimos todo lo que hace falta -caminas por los pasillos.
Encontraste varios tipos de dulce, y los ibas tomando dependiendo de los gustos de la niña, como duvalines, pulparindos, mini bombones, winis, bocadines, totis, etc.
—Hay demasiada variedad de dulces -asombrado.
—Y esto es solo una pequeña parte -sonríes.
Siguieron buscando más dulces y también los platos y vasos desechables, y al finalizar, fueron a pagar todo.
Salieron de la tienda y siguieron caminando un rato en un lugar donde no había gente, debido a que querías ir ahí por un momento, eso fue hasta que unas chicas se cruzaran en su camino.
—Vaya, vaya, pero si es la estúpida de ___ -sonríe burlonamente.
—¿Qué quieres Luisa? -preguntaste desinteresada.
—Uy, qué genio, así nadie jamás querrá estar contigo
—¿Así como tú? -te burlas.
—¡Oye! -enfadada, se acerca a ti y te toma del cuello- Recuerda cuál es tu lugar
—Sí, jamás lo olvido, mi lugar está mucho más arriba que el tuyo -burlona.
—Hija de puta -te da una cachetada.
Izuku enfadado, la toma del cuello, y la aleja bruscamente de ti, mientras se pone frente a ti protegiéndote.
—Vaya, hola guapo -se acerca hacia Izuku- ¿Por qué no vas con nosotras? Nosotras sí podemos hacerte sentir bien -le guiña un ojo.
—Lo siento, pero no, quiero pasar un rato con mi novia -toma tu mano. Ante sus palabras te sonrojaste, algo que no pasó desapercibido por las chicas.
—¿Novia? Por favor, no me hagas reír -ríe- A ella nadie la quiere, solo es una rara y nerd -acaricia su brazo- Vamos guapo, ambos sabemos que quieres -sonríe.
—No gracias, si nos disculpan, ___ y yo nos tenemos que ir -dijo para comenzar a caminar de tu mano, dejando atrás a las chicas.
Estuvieron pasando por varias tiendas, comprando cosas que necesitabas para la escuela, como plumones, colores, bolígrafos, etc. Todavía no podías pasar por alto todo lo que Izuku le dijo a las chicas, con solo pensarlo, tu rostro estallaba en un color rojo intenso.
Por estar comprando las otras cosas, ni siquiera te diste cuenta de que Izuku veía con un gran brillo en sus ojos los colores profesionales, debido a que él quería dibujar como hace mucho.
—Deme también esa caja de colores profesionales por favor -señalas la caja que Izuku había estado viendo durante mucho tiempo.
—Claro -te entrega la caja- Sería un total de novecientos pesos, por favor
Sacaste dinero de tu cartera y le entregaste el dinero a la señora. Al salir, le entregaste a Izuku la caja de colores.
—Toma, un regalo -sonríes.
—¿Eh? -sorprendido.
—No te hagas, ¿Crees que no me di cuenta el cómo mirabas esos colores? -ríes de manera burlona- Sabía que los querías, es por eso que los compré para ti
—¿Cómo es que te diste cuenta? -sorprendido.
—Te brillaban demasiado los ojos al verlos, supuse que desde hace mucho no dibujabas y por eso decidí comprarlos -sonríes.
Este te abrazó de imprevisto, algo que te sorprendió, pero correspondiste muy feliz al abrazo.
Izuku sentía una gran admiración y amor hacia ti, y eso nadie se lo podía quitar de su corazón. Él haría todo lo posible para que te des cuenta de cuanto te ama, y espera que esos sentimientos sean correspondidos.
• • •
Ya habían regresado a la casa de Izuku. Ya habían terminado de comprar todo lo necesario para la fiesta de Abi, pero estabas demasiado distraída que no te diste cuenta de que Izuku te estaba hablando.
—¿___? -toma tu mano, sacándote de tus pensamientos- ¿Está todo bien? No me respondías cuando te llamaba -preocupado.
—S-Sí, todo está bien -afirmas.
—¿Segura? -no sonaba muy convencido.
—Sí, completamente segura -asientes.
—¿Por qué mientes? -pregunta.
—Midoriya, no estoy mintiendo -ante el uso de su apellido se sorprendió. Estaba demasiado acostumbrado a que lo llames Zuzu o Izu, por lo que sabía que algo estaba mal.
—¡Claro que estás mintiendo! -gritó- ¡Si no estuvieras mintiendo, me llamarías como normalmente lo haces!
—¡¿Y si te estoy mintiendo, qué tiene?! -alzas igualmente la voz- ¡No tengo por qué contarte todo lo que me pasa! -volteas a verlo- ¡A veces necesito guardar algunas cosas para mí sola!
—¡¿Entonces, cómo sabré si estás bien?! -se acerca a ti.
—¡No tienes por qué estar siempre al pendiente de mí! ¡Yo sé cuidarme sola! -exclamas.
—¡¿Entonces si te sabes cuidar tan bien, por qué por poco ibas a ser abusada?! -soltó de repente.
Las palabras no salían de tu boca. Estabas paralizada por la sorpresa. Izuku al darse cuenta de su error, volteó a verte rápidamente, se intentó acercar a ti, pero te alejaste inmediatamente.
—___-chan, yo... perdóname... no quería -es interrumpido.
—No, no tienes que explicar nada -tu tono de voz era serio y frío, causando un pequeño escalofrío en Izuku- Me tengo que ir -tomas las llaves del auto que estaban en la mesa y te diriges hacia la puerta.
—¡___-chan! ¡Espera! -te toma del brazo- ¡De verdad, perdóname! ¡No quería decirlo! -exclamó arrepentido. Lágrimas comenzaron a acumularse y no tardaron en rodar por sus mejillas.
—¡Pero lo hiciste! -te sueltas de su agarre- Me lo esperé de alguien más... Pero no de tí -lágrimas comenzaron a salir.
—P-Por favor... perdóname -se arrodilló- N-No quise...
—Midoriya, suéltame -dices.
—Por favor... no me dejes aquí -suplicó.
—Necesito un tiempo sola, por favor -murmuras.
Izuku observó tu rostro dolido, por lo que sin más, te soltó lentamente, viendo como salías de su casa, completamente devastada.
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