XXXIV. LEXIE, EAT

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Había pasado una semana, Lexie tenía pesadillas sobre aquella noche. Quería olvidar todo. Lexie no quería usar Obliviate para poder borrar esa noche, aunque la destrozaba ella queria que ese recuerdo, mas bien trauma, permanezca allí. Ella iba a hacer algo que nunca hizo.

Últimamente la ojiverde casi no comía. Esto alerto a la mayoría, ya que Lexie era de comer bastante.

James se comportaba raro al estar cerca de Lexie. En varias ocasiones ella le preguntaba que le sucedía pero James simplemente cambiaba de tema o directamente ni contestaba.

Todo Hogwarts se encontraba en la última semana de clases, el receso de Navidad tenía lugar la próxima semana.

Stefan y Lexie se encontraban en la biblioteca haciendo un trabajo de Herbologia.

–¿Qué harás en Navidad? –preguntó el castaño, dejando a un lado su pluma.

–Bueno... pasaré Navidad con mi gran familia. –soltó una risita. –Los chicos pasarán Navidad con nosotros. Seremos demasiados. –rió ganándose una mala mirada de la señorita Pince. –Lo siento. –susurró. –¿Por qué?

–Quería invitarte a mi casa. –se rascó su nuca.

–Puedo ir en Año nuevo. –sonrió.

–Me gusta esa idea. –sonrió de lado.

–Entonces ahí estaré.

–Eso es lo que más me emociona. –acomodó un mechón de pelo a Lex.

Lexie rió nerviosa, sus mejillas ardían.

–Es hora de ir a cenar. –Stefan cerró su libro y acomodó sus pergaminos y su pluma.

–Yo debo hacer algo.

–Lexie, ¿Qué te sucede? –el castaño acomodó las cosas de la rubia.

–¿A qué te refieres? –fingió confusión.

–Últimamente no te estas alimentando bien. –miró a la ojiverde. Era una mirada intimidante para Lexie pero eso no era cierto.

–No me sucede nada. –rió nerviosa. –Debemos irnos. Creo que hoy tienes rondas. –Lexie no mentía, esa noche le tocaba patrullar a Stefan con Severus Snape.

–Sí, debo hacer rondas con Snape. –Lexie miró con disgusto a Stefan luego de escuchar ese apellido. –Sé que no te cae bien pero desde que renunciaste me lo asignaron como compañero.

–Lo siento. –rió por lo bajo. –Puedo acompañarte. Solo si quieres.

–Está bien. –sonrió. –Podríamos escabullirnos a la Torre de Astronomía y ver algunas constelaciones y estrellas.

–Stefan Miller, haz tenido una de las mejores ideas. –Lexie aplaudió ganándose una vez más una mala mirada de la señorita Pince. –Creo que debemos irnos o nos sacaran con maleficios. –sonrió.

–Vamos. –Stefan tomó la mano de la ojiverde y con su otra mano llevaba las cosas de él y de Lexie. La Baker automáticamente se sonrojó.

Al salir de la biblioteca, el Ravenclaw la llevaba al Gran Comedor.

–Stefan, debo... –tartamudeaba, quería encontrar una buena excusa. –debo ir al baño.

–Lexie, me estas mintiendo. –Stefan se detuvo y miró a la rubia. –No quieres ir al baño, lo que no quieres es ir al Gran Comedor a cenar.

–Eso no es cierto. –se rascó su mano.

Stefan vio esa actitud. –Es cierto. Ven. –arrastró a la rubia hasta unos asientos que estaban en los pasillos. –Dime qué sucede.

–Yo... yo... –no sabia que decirle. –Nunca me he interesado por mi cuerpo, para mí era perfecto, pero luego escuché hablar a unas chicas, no hablaban sobre mí, ellas se quejaban de su cuerpo pero para mí ellas se veían increíbles.

–Empezaste a cuestionarte sobre tu cuerpo. –la rubia asintió. –Lexie, eres perfecta. Todo tú es perfecto. –Lexie se sonrojó. –Eres una chica maravillosa, la mejor de tu clase, la mejor en Quidditch, la mejor bromista, la mejor hermana y amiga y la mejor chica que he conocido. Todo tú me vuelve loco. –Lexie abrió los ojos.

–¿Estás enamorado de mí? –preguntó de repente.

–Por supuesto que sí. Quién no estaría enamorado de Lexie Emma Baker. –Stefan con ambas manos tomó las mejillas de la chica. –Me enamoré de ti en ese baile, nuestro primer baile. –Lexie trago saliva. –No salía de mi Sala Común porque te vi bailar con Potter, creí que ustedes eran algo y cuando Leah me aclaró todo para mi fue un alivio haber escuchado cada palabra que ella me decía. Por eso decidí ir a tu fiesta de cumpleaños, por eso ahora salgo de mi Sala Común. Todo es por ti.

–Stefan. –Lexie se quedó sin palabras.

–No sé si mis sentimientos son correspondidos. Pero lo que sí sé es que lo que yo siento no lo he sentido por nadie. Eres tú, Lexie. Me enamoré de ti.

–Yo también me enamoré de ti, Stefan. –Lexie, sé rindió con James el día que tuvieron su primera pelea, cuando vió como James defendía a Lily, sabía que él nunca la iba a ver de otra forma. Desde ese entonces, Lexie reprimió cada sentimiento que no fuera amistad por James.

Stefan sonrió, sus sentimientos eran correspondidos. Ambos se miraban fijamente y bajaban su mirada a los labios, iban a besarse pero una vocecita los Interrumpió era Paige.

–¡Stefan! Por fin te encuentro. –miró a ambos chicos quienes estaban nerviosos. –¿Interrumpí algo?

–No, tranquila. –dijeron al unísono.

–Estábamos dirigiéndonos al Gran Comedor. –dijo Lexie.

–Yo también. –sonrió Paige. –Estaba buscando a Stefan porque siempre vamos juntos.

–No te preocupes. –sonrió levemente Lex.

–Vamos, antes que se acaben la comida. –Paige tomó del brazo a Stefan para levantarlo.

–Lo siento. –susurró el castaño.

–No te preocupes, aún hay tiempo. –sonrió de lado.

Los tres se dirigieron al Gran Comedor. Paige fue hasta su mesa, en cambio Stafan se quedó en la mesa de los leones con Lexie.

–Lexie, come. –el castaño le sirvió un poco de pure de papas con una pata de pollo.

–Está bien. –sonrió.

–Luego comerás postre.

–Parezco una niña de tres años a quien le extorsionan para que coma toda la comida. –rió Lex agarrando uno de los tenedores.

–Lo eres. –Leah se unió a la conversación.

–Eres nuestra bebé. –se burló Sirius.

Lexie tomó un poco de su pure y se lo lanzó al Black cayendo en su cabellera pelinegra.

–¡Lexie! ¿Sabes cuanto cuesta mantener mi cabello? –tomó un poco de su pure y se lo lanzó a la rubia. –La venganza es dulce.

–No por mucho tiempo. –así se inició una guerra de comida entre todo el grupo de Lexie.

Tenían la suerte de que ningún profesor se haya presentado a la cena.

Lexie comió sin culpa pero estaba llena de comida por todo su cuerpo al igual que el resto de los chicos.

Al terminar la cena cada uno fue a tomar una ducha, al igual que los de Slytherin. James y Sirius tuvieron la brillante idea de lanzarles comida.

















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Hola, hola!!!

Stefan, te amo <3

Paige hay algo que no me cuadra sobre ti 🤨 apareces justo en el momento inadecuado.

Dudas y teorías...

With love, Sofy.

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