✿┋𝟐𝟖. 𝐠𝐨𝐥𝐝𝐞𝐧 𝐡𝐞𝐚𝐫𝐭.

⥁𝕮𝖔𝖒𝖕𝖑𝖎𝖈𝖆𝖙𝖊𝖉
⥁𝕮𝖔𝖒𝖕𝖑𝖎𝖈𝖆𝖙𝖊𝖉
⥁𝕮𝖔𝖒𝖕𝖑𝖎𝖈𝖆𝖙𝖊𝖉

▬▬▬▬▬

▬▬▬▬▬

El tan ansiado día de la competición había llegado. Cada dojo se encontraba junto a su correspondiente sensei, confirmando de tal forma la lista de quienes iniciarían los combates. El presentador arreglaba tanto su atuendo como su peinado, la gente comenzaba a poblar el espacio y los combatientes lo observaban todo con nerviosismo y entusiasmo. Era la primera vez en mucho tiempo que aquel torneo se transmitía en vivo, no solo en la ciudad de los ángeles, sino en el país entero.

──Tranquilos, todo va a estar bien. Confío en ustedes──habló por primera vez Daniel Larusso observando a su hija y luego al resto──Este torneo va a ser complicado, pero recuerden lo que les he enseñado, la defensa les servirá más de lo que esperan.

Demetri asintió con la cabeza sintiendo un peso abismal sobre sus hombros, no confiaba en sí mismo y mucho menos en el equipo contrario. Sam observaba con recelo al dojo que vestía kimonos negros, sus senseis parecían enorgullecerse ante la obtención de tantas miradas intrigantes, pero para ella sólo existía una persona a la cual derrotar.

──Les deseo suerte──comentó Miguel tras su llegada──Nosotros no nos rendiremos──bromeó palmeandole el hombro a Demetri.

──Tenemos al campeón del valle──añadió Devon llegando a su lado con una sonrisa, era la pequeña aprendiz de Johnny Lawrence.

Miguel dejó un corto beso en la frente de su novia, sabía que la situación no estaba del todo bien entre ambos, pero no iba a dejar que estuviesen mal en tan importante suceso.

──Suerte, campeona──le murmuró para luego guiñarle un ojo.

──Gracias, futuro bicampeon──sonrió la castaña sintiendose un poco más confiada que antes.

Tras despedirse con un corto beso, Demetri no pudo evitar observar que algo faltaba allí. Intentando calmar sus ansias y no desesperarse al completo comenzó a buscar con la mirada a su amigo Eli, quien parecía tomarse más del tiempo necesario para aparecerse.

Dentro de los respectivos camerinos que les brindaban a cada dojo por separado se encontraba Tory Nichols junto a Robby keene, ambos observando sus kimonos frente a uno de los espejos. El semblante serio de Robby demostraba sequedad, dureza y sobre todo, enmarcaba la rabia que llevaba controlando en el fondo de sí mismo. Una especie de sentimiento cruel que lo dominaba más de lo que él mismo podía admitir. Ella, por su parte, acomodaba los últimos detalles de su cabello, llevaba una trenza espiga para que el cabello no le molestase. Se observó a sí misma durante varios segundos, pensando en si acaso había sido una buena idea llevar puesto aquel colgante.

──Te ves igual de increíble que..──comenzó a hablar Robby llamando su atención, al instante en el cual ella lo miró, él se detuvó con nerviosismo bajando su vista al suelo, y fue aquella una de las primeras veces que Tory notó el gran cambio en el semblante del joven──Bueno, igual de increíble que siempre──arrastró torpemente sus palabras apretando sus labios en una fina línea, demostrando que incluso él podía sentirse abatido.

La pelirubia le dedicó una pequeña sonrisa sintiendo como cada parte de ella misma lograba comprenderlo. Ambos querían sanar sus heridas del pasado, volver a ser quienes eran antes de arruinarlo todo. Aún asi, ellos mismos sabían que nada volvería a ser como antes, por lo cual, aquello que lograba hacerlos sentir seguros de sí mismos, y prácticamente invencibles era estar en compañía del otro.

──Iré a buscar un poco de agua──le comunicó ella pasando por su lado, apoyandole brevemente la mano sobre su hombro demostrándole que ella siempre estaría ahí──Prometo traerte algo dulce.

Y aunque las palabras de Tory sonarán del todo acaloradas para el joven Keene, la realidad era que ella simplemente se preocupaba por él. Al cruzar la puerta, Robby se quedó estático, como si estuviese pensando cada uno de los movimientos que realizaría en cuanto ella regresara, no podía cometer un error, no debía fallar. No frente a ella.

La pelirubia caminaba por los pasillos sintiendo una oleada de emoción y angustia, oír las voces de las personas que se encontraban allí, vitoreando por sus amigos, le había provocado una especie de vacío en el pecho. Sentía arder su garganta, y cada paso que daba en busca de las máquinas expendedoras parecía volverse eterno. Tomó el dije de la cadena con sus dedos, tirando de él, de un lado a otro. Rápidamente el nerviosismo y el peso de la ansiedad sofocante se habían apoderado de su mente.

Allí estaba, observando su reflejo frente a la máquina expendedora, comenzando a pensar en por qué merecía ganar, pero también dejándose llevar por cada comentario negativo que se le aparecía de forma fugaz. Sus pulsaciones parecían debilitarse tras cada segundo que pasaba, como si no fuera consciente en su mismo cuerpo, como si no fuera ella misma. Había algo en el ambiente, por la forma en la cual soplaba el viento, existía alguien que la debilitaba con el solo hecho de estar cerca de tocar su piel.

Fue el momento exacto en el cual escuchó su voz.

La misma voz ronca, suave y melódica que solía corresponderle cada mañana al despertar.

──Sabía que te verías aún más bonita con mi nombre en tu cuello──le susurró Eli en cuanto se encontró lo suficientemente cerca de su oído.

Tory sintió el peso de aquellas palabras recaer en lo más profundo de su corazón, rápidamente dio vuelta el dije, encontrándose con el nombre de él grabado de forma sutil detrás del corazón dorado.

──No.. Eli──negó tras soltar un suspiro cargado de frustración y tolerancia──Tú no puedes simplemente aparecer, soltar esas palabras que para ti son tan simples de decir y que para mi son tan dificiles de descifrar──comenzó a parpadear de forma rápida, sentia como cada parte de su cuerpo le ardía, y más aún, cuando él se acercaba.

──No hay nada que descifrar──volvió a susurrar el joven rapado, mientras colocaba su mano derecha en la espalda baja de la pelirubia, su mano izquierda viajó hacia el cuello de la misma, generando que ella finalmente lo mirase──Victoria Nichols, mi corazón te pertenece──señaló con la mirada el dije que ella llevaba puesto──A dónde quiera que vayas, mi corazón y mi alma están atados a ti, pertenezco a ti.

──¿Por qué..?──susurró ella siendo incapaz de contener la fuerza con la cual latía su corazón──¿Por qué yo?──frunció el ceño intentando comprenderlo, como si aquello fuera solo posible de presentarse en sus sueños más acomplejados.

Eli soltó una pequeña risa sin poder dejar de mirarla a los ojos, acercó su cuerpo al de ella y sin apartar la vista volvió a susurrarle.

──Porque tú.. Tory Nichols, me tienes cautivado, y cada persona que se atreve a mirarte puede confirmar lo innegable──acercó lentamente sus labios a los de ella──Eres demasiado increíble para este mundo de fracasados..──suspiró tomándose el tiempo de acariciarle la mejilla──Eres demasiado, y yo solo intento poder ser suficiente para ti.

Los ojos verdosos de la pelirubia hacia tiempo que habían comenzado a cristalizarse, en ese pequeño instante, lo comprendió. Él era su debilidad. Y no podía sumirse al completo en sus sentimientos durante aquella instancia.

──No puedo hacer esto ahora..──le susurró tras unir su frente a la de él, sintiendo como a pesar de intentar desaparecer las lágrimas, conseguian rodar por sus mejillas.

──Lo entiendo.. pero aún no es tarde──murmuró Eli sin dejar de acariciarle la mejilla──Estoy aquí, y te quiero a ti.

Ella relamio sus labios, sintiendo el ardor que quemaba su garganta, la consumía el hecho de negarse a realizar tal confesión. De no ser capaz de aceptarse a ella misma.

Tras varios segundos en los cuales no habían hecho más que sentir sus propias respiraciones entrecortadas, debido a la cercanía de sus cuerpos y el fervor que aún emanaba en el aire tras las palabras seleccionadas, Eli no pudo evitar sus propios impulsos y terminó por unir sus labios a los de ella, conformando así un beso cargado de serenidad. Constituyendo un ambiente que parecía imperturbable, debido a lo apacible del tacto e incluso a la serenidad con la cual Tory le correspondía.

El barullo descontrolado al otro lado del pasillo fue lo que consiguió desconcertarlos y en la brevedad, separarlos. Cuando ambos notaron la presencia del resto de los estudiantes, se enmudecieron al completo, intentando descifrar si entre ellos se encontraban sus más allegados.

──Esto está dejando de ser una sorpresa para mi──les comunicó Demetri al llegar a un lado de ambos──Pero no para el resto, así que si me permiten──tomó el brazo de Eli para alejarlo de la pelirubia.

Tory le había dedicado una última mirada, con la cual esperaba indicarle que todo estaba bien. Rápidamente sacó las gomitas de la máquina expendedora y se dirigió hacia el camerino en el cual se encontraba Robby, intentaba evitar cada una de las palabras que Eli le había dicho, sabía que no podía desconcentrarse, pero aquel joven tenía tanta influencia en ella que conseguia invadirle la mente en los momentos menos imaginados.

Por otro lado, Demetri tiraba del brazo de Eli dirigiéndose hacia el otro lado del amplio pasillo.

──¿Acaso estas desquiciado?──le preguntó Demetri frenando en seco antes de adentrarse a los camerinos──Cualquiera de nosotros podría haberte visto.. y créeme que me estoy esforzando por no meter la pata──comunicó mediante murmullos.

──No me importa──soltó Eli tras largar un suspiro que dennotaba lo cansado que estaba, acto seguido se adentró en el camerino dejando a su amigo parado allí, con más dudas que certezas.

Dentro del camerino se encontraba el señor Larusso portando en su cabeza la vincha del señor miyagi. A su lado, se encontraba Johnny Lawrence con su distintivo kimono rojo, al parecer querían tener una charla con ambos grupos. Eli se apoyó en el marco de la puerta observando a cada uno de sus compañeros con desinterés.

──Hey.. ¿estas listo para esto?──indagó Miguel colocándose a su lado──Eres el rostro de Miyagi-Do.. quien lo diría.

──¿Estás celoso de que haya tomado tu lugar?──soltó en cierto tono burlón.

──Como si eso fuera posible──se burló el moreno soltando una risa──Sólo demuestrales al resto quien es el verdadero Halcón──concluyó palmeandole el hombro.

──Hay solo una persona que realmente lo merece──confesó el pelirubio clavando sus ojos en los de Miguel.

──Entonces hazlo por ella──le aconsejó tras varios segundos de quedarse en silencio.

Eli sonrió de lado dirigiendo su vista hacia los senseis, quienes llevaban un rostro más preocupado y alarmante que de costumbre.

──Junto al sensei Johnny queríamos comunicarles que no importa lo que pase hoy, ustedes están acá para aprender y continuar creciendo──comenzó a hablar Daniel manteniendo una postura seria pero a su vez cordial──Den lo mejor de ustedes y verán que en el futuro.. todo tiene recompensa.

──Y recuerden que vinimos a arrasar la tierra con nuestros puños──sumó Johnny con una amplia sonrisa en el rostro, generando confusión en algunos de los estudiantes──Demuestren lo que les hemos enseñado.

Luego de aquellas palabras de aliento proporcionadas por ambos senseis, de forma conjunta se dirigieron al sector en donde se encontraban tanto el resto de los dojos como la animosidad y el vitoreo de las personas en las gradas.

El presentador dio inicio al torneo de All Valley, presentándose a sí mismo, a la ciudad y luego a los Dojos enumerados. Los enfrentamientos comenzarían de forma rápida, aunque aquello no era lo único que se evaluaría, habían incluido pruebas de fuerza, destreza, agilidad y equilibrio. Generando que no solo se tratase de los combates 1 vs 1, sino también de las habilidades adquiridas en los dojos correspondientes.

──¿Nervioso, Keene?──le preguntó la pelirubia acercándose con sigilo al castaño.

──Nunca──respondió casi de forma automática, al segundo giró su rostro para observarla──Porque sé que estarás a mi lado.

Tory sintió como su corazón parecía encogerse ante las palabras del castaño, dirigió su vista hacia el Dojo que se encontraba al otro lado del tatami, divisó a Eli entre los pertenecientes a Miyagi-Do, llevaba su distintivo kimono blanco, lo cual lo hacía parecer lo suficientemente puro y digno de ganar el torneo.

El presentador la sacó de sus pensamientos en cuanto comenzó a nombrar a Cobra Kai, ellos serian los primeros en demostrar las habilidades que habían estado aprendiendo durante el último tiempo.

El primero en pasar fue Kenny, demostrando lo avanzado de su habilidad a pesar de haberse iniciado en el Karate hacia muy poco tiempo.
Detrás de él, lo siguió Devon Lee, la joven perteneciente al Dojo de Eaggle Fang, su presencia y su actitud eran igual de imponentes, no temblaba al realizar las acciones correspondientes.
Le siguieron diversos estudiantes de otro Dojos aprendices que querían demostrar lo mismo que los Dojos más conocidos.
Finalmente al tatami subió Demetri, siendo capaz de demostrar el equilibrio que Miyagi-do era capaz de brindarle al resto.

──Hermanos binarios──canturreó Demetri en cuanto terminó su demostración y pasó a un lado de Eli.

──No estuviste mal──asintió palmeandole la espalda──Son suficientes puntos.

──Quién diría que Kenny se luciría tanto──acotó nuevamente Demetri al posicionarse a un lado de Sam.

──Sólo espera a que se enfrente a uno de nosotros──rió Eli dirigiendo su mirada al presentador, esperando con ansias ser nombrado──Te aseguro que no pasará.

──Hay que ganar cada aspecto y nivel que podamos──mencionó Sam sin quitarle la mirada de encima a quien consideraba su mayor enemiga.

──Lo haremos──aseguró Demetri ajustando su cinturón negro──Confiamos en ti, Sam. Debes ganar el podio femenino.. ¿que tan difícil será enfrentarse a Devon y Tory?──comentó burlón generando una mirada de confusión por parte de Eli.

──Ninguna dificultad──asintió Sam cruzándose de brazos, observando al siguiente participante.

Robby subió al tatami demostrando por qué era tan respetado, nombrado como el segundo campeón del torneo All Valley anterior. Le dedicó una mirada a sus contrincantes, la cual destilaba más enojo del que él había imaginado, sus ojos se clavaron en Eli, estaba más que dispuesto a demostrar su valía ante el resto y por sobre todo, ante él y su padre. Al girarse, observó a la pelirubia, no pudo evitarlo y le sonrió de tal forma que no pudo pasar desapercibido para Silver, Daniel Larusso e incluso su propio padre. Ella por su parte se limitó a asentir con la cabeza. Mientras que del otro lado, Eli apretaba sus puños con recelo.

──¡Confía en ti, Robby!──exclamó una pelirroja desde las gradas entre el silencio de la gente. En cuanto las cámaras la enfocaron descolgó un cartel repleto de brillantina rosa en las cuales enmarcaba los nombres de Robby y Tory.

El castaño la saludó desde el tatami, para luego comenzar con su demostración de fuerza y destreza ante el resto. Otorgandole a Cobra Kai mucho más puntaje que al resto de los Dojos. Daniel Larusso apretó su mandíbula sin dejar de observar las confabulaciones de Silver para con Kreese.

En cuanto Robby bajó del tatami, rodeó la cintura de la pelirubia con uno de sus brazos, ella lo abrazó de vuelta, permitiendole al castaño sumergirse en su cuello y embriagarse de su perfume.

──Y tú creías que no serias el mejor──le recriminó ella empujandole levemente el hombro.

──Tenía mis dudas──se encogió de hombros sin dejar de mirarla.

──Confiamos en ti, no lo olvides──rió señalando el cartel de Sadie entre las gradas.

──Ella está loca──soltó una risa el castaño al dirigir su mirada a la pelirroja──Pero sin dudas se ha esmerado en ese cartel.

Tory le lanzó un beso a su amiga, sin saber que ambos jóvenes habían sido enfocados por la cámara en todo momento, generando que en las gradas comenzarán a vitorear por Cobra Kai.

El siguiente participante era Miguel Diaz, actual campeón del All Valley, respetado por muchos, cargaba humildad, simpatía y bondad. La gran mayoría sabía acerca de su sufrimiento debido a su caída en la escuela, y sin dudas, el hecho de encontrarse allí lo convertía en todo un modelo de superación. Johnny Lawrence lo miraba con orgullo, esperanzado porque decidiera lucirse y dar un espectáculo como se debía.

Los minutos pasaban de forma fugaz, cada uno había logrado tener su momento en pantalla y frente a los jueces designados. Sam se había lucido con cada uno de sus movimientos demostrando agilidad, paciencia y perseverancia. Quien al bajarse del tatami, se acercó a Miguel y lo besó.

──¡Eso si que no lo esperaba!──gritó Moon desde su asiento llamando la atención de algunos, pero no de quien realmente deseaba.

Detrás de ella subieron diversos participantes, incluida Tory. Representada como la reina Cobra, por su manera de persuadir al resto, demostrando su coraje y valía en el tatami. Al terminar dirigió su mirada a las gradas y le guiñó un ojo a su hermano, quien había llegado hacia poco tiempo y se encontraba sentado a un lado de Sadie.

El último en subir fue Eli, quien al observar los movimientos de Robby había comenzado a sentirse levemente amenazado, recordando el hecho que aún lo atormentaba, el corte de su cresta a manos del castaño. Su respiración se aceleraba y sus pulsaciones subían de forma rápida, su mirada estaba fija en el suelo, no podía permitirse tal desconcentración. Aún así, fue quien menos puntos le consiguió a su Dojo, dejando a Cobra Kai por encima del resto y a Miyagi-Do por debajo de dos contrincantes.

El presentador indicó que era el momento indicado para tomar un receso, contabilizarian nuevamente los puntos y decidirian como se enfrentaría cada Dojo, el uno contra el otro.

──Tranquilo, podría haberle pasado a cualquiera de nosotros──intentó apaciguarlo Daniel apoyando su mano en el hombro de Eli. Sin embargo, este último lo quitó de forma brusca, dirigiendo su mirada hacia su antiguo sensei.

──No, esto no debería haberme pasado a mi──concluyó Eli alejándose de su respectivo grupo.

──Dale tiempo..──habló Demetri llamando la atención del sensei──No está acostumbrado a perder.

──¿Estás seguro de que sólo es eso?──inquirió Sam con el ceño fruncido.

──Demetri.. ¿acaso está pasando algo más?──indagó Daniel──No creo que no sepa perder.

──Bueno..──carraspeó Demetri llevando una mano a su nuca, él aún no entendía del todo la dinámica de Tory y su mejor amigo. Pero comprendía el recelo que le causaba el joven Keene y las reacciones repentinas que aquello podía llegar a generarle──Será mejor que hable con él, no creo que vaya muy lejos.

Mientras Demetri seguía el camino que su amigo había realizado para alejarse de allí, la pelirroja bajó las gradas sosteniendo la mano de Noah. Casi por inercia caminó hacia donde Miguel se encontraba.

──¡Hey, tú!──lo saludó Sadie con una amplia sonrisa──Mi reducido grupo no me permitiría decirte esto pero.. estuviste increíble.

──Gracias, Sadie──le sonrió el moreno con una pequeña sonrisa──Hola, Noah.. ¿cómo has estado?──habló agachandose a la altura del pequeño.

──Bien.. hace tiempo que no vienes de visita, ¿conoces a Robby?──le preguntó con curiosidad el pequeño──Él es bueno, me regaló un skate.

──Me alegra oír eso, Tory se ve feliz con él──concluyó Miguel revolviendole el cabello al pequeño──¿Tú que opinas?

──No lo sé──se encogió de hombros──Es que es difícil, Eli me construyó una nave de legos y me enseñó a pelear.

En aquel instante Sadie abrió ambos ojos de golpe y optó por meter un puñado de pochoclos en la boca del pequeño.

──¿Qué cosa?──preguntó Miguel levantándose del suelo con confusión.

──Se refiere a que, cuando iban a Cobra Kai.. él pasaba mucho tiempo con ellos y alguien debía cuidarlo──explicó la pelirroja de forma rápida──En fin.. te deseo mucha suerte──le dejó un pequeño beso en la mejilla para luego alejarse junto a Noah.

Miguel observó la escena con confusión, podría haberse permitido indagar sobre aquello, pero su novia Sam se acercó a él con más preguntas de las que él mismo creía poder responder.

▬▬▬▬▬

Espero que les haya gustado! 🥰❤️‍🩹
Se acercan los capítulos finales, les agradezco por continuar leyéndome y comentando.

De igual forma quería decirles que escribiré otra historia sobre esta parejita, espero que también les guste🥹

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top