✿┋𝟐𝟒. 𝐆𝐨𝐨𝐝 𝐦𝐨𝐫𝐧𝐢𝐧𝐠.

⥁𝕮𝖔𝖒𝖕𝖑𝖎𝖈𝖆𝖙𝖊𝖉
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[07:40 am del domingo]

Robby estacionaba el auto frente a la casa LaRusso, durante el camino la pelirroja se encargaba de la música y de hacerlo reír con sus historias a las afueras de Los Ángeles. Parecía que vivía viajando de ciudad en ciudad constantemente, no era una chica a la que le gustase quedarse al margen.

──Gracias por traerme y cuidar de mi aunque no debías hacerlo──le sonrió la ojiazul.

──No iba a dejar que regresaras sola──admitió él girando su rostro para mirarla.

──Tory y Eli podrían haberme traído──rodó los ojos con una pequeña risa──Aunque posiblemente hubiésemos terminado apostando dinero en el bingo.

──¿Eso es lo que hacen cuándo salen juntos? He oído a Tory contarme las veces en las que casi mueren arriba de una motocicleta.

──Si.. cuándo salimos los tres, preferimos ir en un auto──formó una mueca la pecosa──Preferentemente uno de la concesionaria con poco uso──le susurró como si se tratara de un secreto.

Robby soltó una risa ante aquello, el auto en el que se encontraba le pertenecía a su padre, pero había sido un obsequio de Daniel LaRusso.

──Creo que debería irme.. y tú deberías descansar──recomendó el castaño encendiendo el motor del auto.

──Gracias y espero verte más seguido──le sonrió ella dejando un tierno beso en la mejilla de Robby.

El ojiverde le sonrió de igual forma y en cuanto ella se adentró en su hogar, él decidió marcharse. Durante el camino pensó en enviarle un mensaje a su amiga pelirubia, sabía que ella estaría bien junto a Eli pero no podía evitar preocuparse, después de todo, aún le seguía gustando.

En cuanto Sadie cerró la puerta principal de la casa LaRusso se encontró con una no tan grata sorpresa, se trataba de Miguel. Era sabido que Daniel y Amanda no estarían el fin de semana, pero creyó que minimamente su prima tendría la decencia de informarle que su novio estaría en la casa.

──Buen día.. supongo──frunció el ceño confundida caminando hacia él.

──Hola Sadie──le sonrió Miguel mientras intentaba hacer funcionar la cafetera.

──No sabía que vendrías──rió dejando su bolso sobre la mesa para poder ayudarlo.

──Fue.. repentino──confesó acomodando su camisa a la vez que se apartaba.

──¿Dormirás aquí?──señaló el sofá del salón──¿O.. irás con Sam?

──No creo que esté del todo bien quedarme, pensé en beber un poco de café e irme──sonrío apretando sus labios, la pelirroja lo observó captando la incomodidad que dennotaban sus ojos.

──Puedes quedarte si quieres, tengo un colchón de más en mi cuarto. Además, no puedes irte a esta hora──apuntó el reloj luego de buscar las tazas para el café.

──¿No me dejaras ir hasta que sea un horario razonable, verdad?──entrecerró los ojos apoyándose en la mesada.

──Nop, no lo haré──sonrió observando lo enredado que estaba su cabello.

──Y.. ¿en dónde estabas?──preguntó con curiosidad el moreno.

──Ya sabes.. en algún bar del cual no recuerdo el nombre──rió mientras servía el café en dos tazas para luego entregarle una──Mientras regrese viva a mi casa no importa a donde vaya──se encogió de hombros y caminó en dirección a la escalera.

──Estoy seguro de que he visto ese auto antes──se burló siguiéndole el paso.

──Bien, la mayoría de las veces Tory pasa por mi y Robby ocasionalmente, es decir, siempre está con ella──explicó brevemente.

──¿En verdad son pareja? ¿Y tu eres como.. la amiga de ambos?

──¿Qué hay de Demetri? No lo he visto en días──preguntó ella desviando el tema.

──¡No te has enterado!──exclamó el moreno negando con la cabeza──Es imposible que no lo sepas.

Sadie frunció el ceño adentrándose en su habitación, quizás en otro momento hubiera sido interesante para ella compartir la habitación con Miguel. Pero ahora parecía una simple pijamada repleta de chismes.

Por otro lado, en la supuesta casa que estaban ocupando para la fiesta, la policía se adentró y comenzó a confiscar cada elemento que se encontrara a su alcance. Tory y Eli debieron dejar de besarse para prestar atención a los disturbios del primer piso.

──¿La policía?──susurró la pelirubia estando aún encima de él.

──Estoy seguro de que oíste mal──murmuró Eli presionando sus manos sobre la cintura de ella en dirección hacia abajo.

Tory sabía que no se equivocaba pero no pudo evitar volver a besar los labios del pelirubio, segundos bastaron para que la intensidad aumentara y nada de lo que sucedía a su alrededor les importara.

──La puerta está trancada──se escuchó la voz de un chico que aparentemente intentaba abrir la puerta para esconderse.

Tory decidió nuevamente separarse de él a pesar de que no era lo que realmente quería, Eli la observó con una ceja elevada mientras le acariciaba el abdomen descubierto.

──Debemos irnos──le susurró ella levantándose de golpe para luego caminar sigilosamente en dirección a la ventana.

──No creo que la policía llegue aquí──mencionó una vez que estuvo cerca de ella.

──Eli, no pueden encontrarme──le susurró mirandolo directamente a los ojos, los cuales irradiaban nerviosismo, en aquel momento él recordó la gravedad del asunto.

──Lo siento──murmuró alejandola de la ventana para finalmente abrirla──Yo saldré primero y te esperaré abajo para que no te lastimes ¿si?──la observó con una pequeña sonrisa en un intento de transmitirle seguridad, acto seguido le dejó un tierno beso en los labios.

Eli salió sigilosamente por la ventana mientras intentaba no dejarse llevar por el ruido de las sirenas de la policía al frente de la casa, pudo ver como varios de sus amigos intentaban buscar la forma más rápida de salir. En cuanto decidió saltar, apoyó ambos pies en el suelo con sigilo, lo siguiente que hizo fue hacerle una seña a Tory para que pudiese bajar. La pelirubia pasó la mitad de su cuerpo por la ventana y en cuanto sintió que la puerta de aquella habitación se abría, dio un pequeño salto. A los pocos segundos, Eli la tomó de la cintura asegurándose de que no se hubiese lastimado. Ambos se escondieron detrás de las primeras plantas que vieron.

──¿Qué se supone que vamos a hacer?──volvió a susurrar la ojiverde sintiendo el aliento de Eli chocar contra su cuello.

──¿Sinceramente?──inquirió él buscando con la mirada algún hueco por el cual escapar──No tengo idea.

Tory soltó el aire que llevaba reteniendo hace tiempo, a su vez, intentaba mantener la calma para no comenzar a hiperventilarse. Su nerviosismo era notorio, en especial por la forma desesperada en la que sus ojos se movían.

──Tranquila, Nichols──le susurró él apoyando su mano izquierda sobre la rodilla de ella──No voy a dejar que nada malo te suceda, ¿está bien? ¿Puedes confiar en mí?──tomó el rostro de ella con su mano restante para poder mirarla directamente a los ojos.

──Está bien──afirmó asintiendo con la cabeza. La realidad era que ella no confiaba en muchas personas, y dudaba acerca de todo. Sin embargo, no titubeaba al elegirlo a él.

Tras varios segundos de espera, Eli divisó a Demetri, quien llevaba más de 5 minutos haciéndole señas para que lo viese. Poco bastó para que ambos pelirubios corrieran silenciosamente hacia donde él se encontraba, para luego subirse al auto de Eli y alejarse de aquella casa repleta de disturbios.

En cuanto los tres regularon sus respiraciones se observaron entre sí con cierta incomodidad, es decir, Demetri los observaba con curiosidad y confusión en su rostro, lo cual le generaba ansiedad a la pelirubia.

──Tu silencio me está matando──murmuró Tory dirigiendo su vista hacia el asiento trasero del auto──Sé que tienes preguntas, dame lo mejor que tengas.

Demetri frunció el ceño quedándose completamente pensativo, observó a su amigo rapado y por consiguiente a la pelirubia a su lado, intentaba buscar las palabras especificas en su mente con la obligatoriedad de no mostrarse molesto, aunque realmente lo estaba.

──¿Por qué una fogata?──le preguntó a su amigo tras observar el tatuaje que llevaba en el brazo.

Casi de inmediato Tory frunció el ceño percatandose de aquello por primera vez en mucho tiempo.

──Es solo un tatuaje──se encogió de hombros intentando que no descifraran su mentira.

──No entiendo nada de lo que está pasando──les comentó el joven azabache al mismo momento en el que Eli frenaba el auto en uno de los semáforos──¿Por qué.. han estado tan juntos estos días? ¿Hay alguna especie de acuerdo entre ambos bandos? ¿Esto está relacionado estrechamente con nuestro futuro o solo es una coincidencia?

Tory y Eli se miraron a los ojos intentando buscar ellos mismos las respuestas a tales preguntas. Él fue el primero en realizar la acción, posó su mano derecha sobre la pierna izquierda de la pelirubia y le dejó un corto beso en los labios. En cuanto el semáforo cambió a verde, Eli decidió continuar el camino.

──Creo que eso no fue suficiente para aclarar las dudas de Demetri──se burló ella entrelazando su mano con la de él.

──Créanme, tengo muchas más preguntas que antes──aclaró desde el asiento trasero──Pero, estoy muy contento por ambos──les sonrió apoyando sus manos sobre uno de los hombros de ambos pelirubios, al instante frunció el ceño pensativo──Espero no ser el último en saberlo.

──Para ser inteligente, estuviste bastante lento esta vez──volvió a burlarse Tory.

La mañana del domingo culminó en la casa Moskowitz, allí los tres jóvenes compartieron el desayuno tal como solían hacerlo antes, entre chistes malos y chimentos, tanto de la farándula como de la institución a la que pertenecían.

──Supongo que es momento de que me retire──mencionó Demetri entre bostezos mientras estiraba sus brazos y se ponía de pie.

──No nos quejamos al respecto──se burló Eli poniéndose de pie dispuesto a acompañarlo hacia la puerta.

En cuanto ambos estuvieron fuera de la casa, Demetri tomó el brazo de su mejor amigo dispuesto a hablar de lo ocurrido.

──¿Podrías aclarar esta situación para mi, tu mejor amigo desde tiempos inmemorables?──especificó de forma dramática intentando no elevar su voz.

Eli soltó una risa al ver lo exasperado y confundido que se encontraba su amigo. Tras una mala mirada de Demetri, decidió soltar un suspiro y confesarlo.

──Estoy enamorado──sonrió tímidamente rascando su nuca──Estoy tan enamorado de ella que ni siquiera puedo pensar cuando está cerca de mi. Solo quiero hacerla feliz, casi tan feliz, como ella me hace a mí cada vez que la veo.

──Es.. impresionante escuchar eso de ti──afirmó Demetri intentando comprender el accionar de su amigo──Conocemos a Tory desde hace tiempo y que a pesar de las diferencias que tengan puedan estar juntos, es sin dudas, admirable. Aún así, creo que hay puntos de inflexión en los cuales estoy un poco perdido.

──Te lo explicaré mañana──le aseguró tomando la manija de la puerta──Ahora tengo otros asuntos que atender──le guiñó un ojo molestandolo, lo cual generó que el azabache pusiera ambos ojos en blanco.

En cuanto Eli se adentró en su casa notó que la pelirubia ya no se encontraba en el living, subió las escaleras y se adentró en su habitación, allí la encontró. Dormida sobre la cama, siendo tapada por una gran cantidad de mantas, poco bastó para que él se quitara la camisa que llevaba puesta y se acostara junto a ella. Le rodeó la cintura con uno de sus brazos consiguiendo abrazarla, Tory sonrió al sentir su tacto y pegó aún más su cuerpo al de él. Poco bastó para que conciliaran el sueño.

Ambos sabían que por más de que intentarán ocultar sus sentimientos, en algún momento, el resto de las personas se enterarian de lo que realmente ocurría cuando ninguno parecía prestarles atención. Eli, por su parte, deseaba poder contarle a todo All Valley que estaba enamorado de la rubia más encantadora que alguna vez fue su amiga. Mientras que por otro lado, Tory, buscaba en su mente escenarios positivos, en los cuales ninguno de los dos saliera lastimado. Ella era feliz a su lado, Eli la consentía y la cuidaba, se sentía respetada y amada, aún no comprendía como alguien podría brindarle tal afecto sin esperar nada a cambio.

Luego de unas arduas horas de siesta, ambos decidieron que era momento de levantarse. Se dirigieron a la casa Nichols, en donde merendaron junto al pequeño Noah, Eliza y Bob. La tarde culminó entre juegos de mesa, quejas de Eli por no entender los juegos, tres rondas de café hechas por Bob, el pequeño anuncio de Tory acerca de que sería la capitana de Cobra Kai y los gritos de entusiasmo por parte de su hermano pequeño, quien le había pedido a Eli que le enseñase algunos movimientos.

──Ya es hora de ir a la cama──les comunicó Tory mientras se acercaba a ambos con una pequeña sonrisa.

──Todavía no, Halcón no me ha enseñado la patada voladora-matadora──le especificó el pequeño a su hermana mientras subía una pierna al aire y el pelirubio intentaba ayudarlo.

──La próxima prometo enseñarte mejores técnicas──rió el joven pelirubio luego de cargarlo en su espalda de forma precipitada. El pequeño sonrió ante tal acción.

Eli lo cargó hasta llevarlo a su habitación, en donde el pequeño les pidió a ambos que se acurrucuran junto a él hasta que se durmiera.

──Me alegra que estés aquí de nuevo──confesó Noah dirigiendo su vista a Eli──Haces muy feliz a mi hermana, y eso no es tan fácil──se burló recibiendo un beso en la mejilla por parte de Tory.

──Prometo no volver a irme──sentenció Halcón con una pequeña sonrisa──Y coincido en que es bastante difícil llevarle el ritmo a tu hermana.

──¿Acaso es una competencia de quien me insulta más?──levantó una ceja la pelirubia, a su vez, ambos chicos soltaron una risa.

Poco tiempo bastó para que el pequeño Noah se quedase dormido, en cuanto ambos pelirubios lo notaron se levantaron de la cama y salieron de la habitación. Caminaron por la oscuridad de la casa sin soltar sus manos entrelazadas, subieron las escaleras oyendo crujir la madera en cada pisada. El silencio reinaba entre ambos. Al adentrarse en la habitación, Tory se dio la vuelta para mirarlo de frente, sus ojos no podían evitar tal conexión, les era imposible dejar de mirarse. Sin embargo, el primero en romper el silencio fue él.

──Creo que ambos nos debemos una disculpa──carrapeó nervioso aún sin dejar de mirarla a los ojos.

──¿Podemos..──comenzó soltando un suspiro que ni ella misma sabía cuanto tiempo llevaba reteniendolo──dejar nuestros problemas para mañana?──aquello lo pidió casi como una necesidad, lo dennotaban sus ojos y a la vez, su cansancio corporal. Eli asintió con la cabeza y se limitó a abrazarla.

──¿Lo prometes?──le susurró en el oído tras rodearle la cintura con sus brazos──No puedo perderte, Tory. No quiero dejarte ir.

──Lo prometo──logró susurrarle luego de varios segundos. Aún era difícil para ella volver a confiar.

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Después de mucho tiempo inactiva vuelvo con este pequeño capitulo, espero que les guste.

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