✿┋𝟏𝟑. 𝐆𝐢𝐯𝐞-𝐚𝐰𝐚𝐲.
⥁𝕮𝖔𝖒𝖕𝖑𝖎𝖈𝖆𝖙𝖊𝖉
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[Jueves 06:20 am]
──Recuérdame que nunca más vuelva a aceptar una propuesta que venga de ti──murmuró Tory sentandose en el borde de la cama mientras refregaba sus ojos.
──Te encantan mis propuestas──le respondió adormilado volteandose en la cama para verla.
──Las odio porque me hacen llegar tarde a la gran mayoría de lugares que quiero ir──explicó acomodandose la blusa dispuesta a colocarse los zapatos.
──Pero te encanta estar conmigo y no puedes decir que no──susurró el pelirubio acercándose a ella por detrás colocandole ambas manos alrededor de la cintura.
Tory se relajó al sentir las manos de Eli en su cintura, su respiración se volvió lenta mientras que sus latidos se aceleraban tras cada segundo que pasaba. Él apoyó su mentón sobre el hombro de ella y lo siguiente que pudo observar fueron unos labios carmesí que se inclinaban en su dirección.
──Esas palabras jamás salieron de mi boca──sentenció ella luego de empujarle el rostro para alejarlo.
──Lo vi en tus ojos──retrucó acostandose en la cama nuevamente.
La pelirubia tomó su celular observando las llamadas perdidas que tenía de Robby. Debía estar en menos de quince minutos en su casa, sí es que quería tener tiempo para darse una ducha aunque sea.
──Tengo que irme──murmuró luego de ponerse los zapatos.
Eli rodó los ojos con cansancio y luego de dar un suspiro se levantó de la cama.
──¿Si sabes que no voy a dejar que te vayas sola, no?──argumentó colocándose un buzo color azul eléctrico.
──Sé defenderme, por si no lo has notado.
──No lo sé──se encogió de hombros buscando sus zapatillas──Aún no me has enseñado tus movimientos en la cama──sonrió burlón mientras ella le lanzaba una almohada.
──Ni tampoco pienso hacerlo.
──¿Me dejarías con la duda?──le preguntó sonando atónito.
──Oh, ¿creías que entre nosotros si iba a pasar algo?──rió burlona acomodandose el cabello.
El pelirubio ya había terminado de colocarse las zapatillas, lo siguiente que hizo fue tomar a la ojiverde por sorpresa y lanzarla a la cama junto con él.
──¡Eli!──lo retó intentando empujarlo aunque realmente estaba riendo.
Él había comenzado a dejarle besos en la mejilla colocando ambas manos a los costados del abdomen de la pelirubia. Acto seguido, ella pasó sus manos por el cuello del ojiazul atrayendolo hacía si misma, sus piernas se enredaron en la cintura de él y parecía que ambos necesitaban más que comerse con la mirada.
En cuanto las risas cesaron, no pudieron evitar mirarse a los ojos, para luego, sucesivamente, observar los labios del otro.
──Todavía tengo que irme──susurró dándole un leve empujón en el pecho. Eli se levantó de la cama y por consiguiente, ella también lo hizo.
──¿Jugo exprimido de naranja con dos tostadas?──le sonrió el ojiazul sabiendo que aquello era lo que desayunaba la pelirubia cuando estaba con él.
──¿Café con leche y medialunas?──ahora era ella quien sonreía luego de acomodar su cabello.
Eli soltó una pequeña risa tras voltearse y abrir la puerta de su habitación para que ambos bajarán las escaleras y se dirigieran a la cocina. Tomaron rápidamente el desayuno y el pelirubio acompañó a Tory hasta su casa ya que apenas estaba amaneciendo, lo cual podía percibirse por los colores del cielo, indicando así que sería un día soleado pero con clima fresco.
──¿Quieres.. pasar?──indago dudosa mientras buscaba las llaves, Eli la observó elevando una ceja──En cuanto encuentre las llaves, obviamente.
──Sólo.. dale esto a Noah de mi parte──murmuró entregandole una bolsa de regalo que Tory no sabía que él cargaba hasta aquel momento.
──Eli, no es necesario──se negó apartando el regalo una vez que encontró las llaves.
──Tory.. sabes que terminaré encontrando la forma de dárselo ¿No?
La pelirubia rodó los ojos y se acercó a él pasando ambos brazos por sus hombros, la cercanía entre ambos parecía no ser un problema. Tal así, que ella dejó un beso sobre la mejilla derecha del ojiazul, el cual duró más segundos de lo que tenía previsto, generando que él sonriera disimuladamente.
──De todas formas tendrás que ingeniartelas para dárselo──se encogió de hombros y se alejó de él para abrir la puerta de su hogar.
──Tienes una mente perversa──la señaló con su dedo índice.
──Y tú eres un exagerado──reía tras negar con la cabeza──Oh, avisame cuando llegues.
──¿Te estás preocupando por mí?──fingió emoción el pelirubio intentando no reír──Según el horóscopo en la revista "chicas del mañana", eso puede significar muchas cosas.
──¿Quieres descubrir que significa mi puño en tu cara?──se cruzó de brazos estando apoyada en el marco de la puerta.
──Definitivamente no──pasó saliva y se volteó para caminar de regreso a su hogar──Te no veo en la escuela.
──Te no veo ahí──rió ella cerrando la puerta tras la despedida.
Una sonrisa traviesa se deslizó por los labios de la pelirubia tras apoyar su espalda en la puerta y morder su labio inferior. Había olvidado por completo lo que era sentirse importante para alguien, había olvidado lo que Eli provocaba en ella y por un momento logró olvidar aquello que había logrado alejarlos de imprevisto.
Flashback de Tory;
[Meses atrás]
La pelea en casa de los LaRusso había culminado y Tory se sentía completamente traicionada. Eli Moskowitz se había puesto en su contra y se encontraba del lado de Miguel. Ella se separó de Sam y tomó sus cosas dispuesta a irse, no sabía porqué le dolía tanto que Halcón los escogiera a ellos, pero en cuanto lo vió, la sangre de su cuerpo se le heló por completo y lo único que hizo fue observarlo con sus ojos cristalizados, necesitaba calmar su angustia a pesar de haberles demostrado con gestos que estaba furiosa. Y el último comentario de Demetri, fue la gota que rebalsó el vaso, Halcón lo supo y su preocupación por ella aumentó más de lo necesario. Una vez que Tory salió pudo escuchar un poco de la conversación.
──Es una completa desquiciada──habló Sam recuperando el aire en sus pulmones.
──¿Estás bien?──Se acercó el azabache a ayudarla, la abrazó por los hombros con su brazo para así cargarla.
──Por supuesto──afirmó con una sonrisa mostrando su labio partido y sangrante──¿Qué hará ella, ahora que no le queda nada?──comenzó a caminar junto a su novio.
Lo que decía Sam era cierto, Miguel la había traicionado y dejado por la castaña, luego Halcón había seguido los pasos de su mejor amigo. Tory se maldecia mentalmente, era algo demasiado predecible y ella se dejó atrapar por aquellos ojos azules que parecían prometerle mucho más que decepciones.
──¡Tory!──la llamó el joven de la cresta acercándose a ella.
A pesar de que Tory intentó acelerar el paso, él era lo bastante rápido y ágil. Las luces de las calles iluminaban el camino en la fría noche de Los Ángeles y dejaban a relucir la decepción que sentían el uno por el otro.
──Tory.. espera──volvió a llamarla corriendo en dirección hacía ella, una vez que la alcanzó la tomó del brazo delicadamente──Y creen que no eres lo suficiente buena──comentó recuperando el aire.
──¿Qué es lo que quieres?──se soltó bruscamente──Ya me has demostrado que clase de persona eres y no tengo nada que hablar contigo.
──Yo.. no puedo hacerle esto a Miguel, es mi mejor amigo──agachó la cabeza sintiéndose completamente rendido.
──¿No puedes defender tus principios por qué tu mejor amigo no piensa igual que tú?──preguntó atónita sintiendo elevar su temperatura corporal.
──No lo entiendes, no es tan simple.
──Eli, tú eres el que no entiende. No vuelvas a hablarme──se dió media vuelta dispuesta a irse, pero él la frenó nuevamente colocándose frente a ella.
──No puedes ignorarme y no puedes solucionar todo con golpes──le explicó bajando la vista hacia aquellos labios que se encontraban completamente rojos──No siempre vas a ganar las peleas y obtendrás muchos enemigos──apoyó su mano derecha sobre el rostro de la pelirubia para luego con su dedo pulgar acariciarle el labio.
La respiración de ambos se aceleró por completo, estaban acostumbrados a encontrarse en aquella cercanía, pero lo que les resultaba extraño era hacerlo en un espacio público. Por más de que no hubiese personas rondando por allí, sentían que tal exposición acabaría jugandoles una mala pasada, y les encantaba. La adrenalina que recorría su cuerpo en aquel momento no habían logrado experimentarla jamás.
──Eli..──murmuró la ojiverde mientras él le rodeaba la cintura con su brazo izquierdo.
──No digas nada──negó en un susurro, a su vez ella apoyaba su mano derecha en el hombro de él.
──Yo jamás pierdo una pelea──volvió a susurrar, esta vez cerca del oido de el ojiazul.
──Lo hiciste contra mi──comenzó a subir su mano derecha por la espalda de ella, incluso por debajo de la campera──¿Lo recuerdas?
La pelirubia pasó saliva sintiendo como cada parte de su cuerpo se aliviaba y como la lejanía entre sus cuerpos ni siquiera era perceptible a la vista. Ella quería alejarse pero había varias razones que se lo impedían. Él la hacía sentir segura, lograba calmarla, la hacía reír y no esperaba que sucediera más que una amistad entre ellos. Una amistad, que por cierto, ya se encontraba arruinada.
──Deberías irte──se alejó levemente bajando la vista──No querrás que Miguel sospeche que eres sólo un espía entre ellos.
──No voy a dejarte──habló confundido por la petición de la rubia──Tory, yo te..
El joven de la cresta se enmudecio al ver que ella observaba un punto fijo, se volteó de inmediato logrando ubicar a Demetri.
──Parece que tienes que irte──le señaló en voz baja──Y no lo lamento por esto, después de todo lo que prometiste, si elegiste traicionarme. No vuelvas a acercarte a mi──lanzó el primer golpe, el cual Eli esquivó.
Ella lanzó el segundo golpe y él la detuvo, no podrían estar peleando por mucho tiempo, ambos sentían un inmenso cariño por el otro y aunque era algo que no les agradaría admitir, sabían que lastimar al otro era como lastimarse a si mismos.
Tory le proporcionó una patada, él tomó su pierna y la acercó tanto hacía su cuerpo que pudieron sentir como sus respiraciones chocaban. La cintura de la pelirubia estaba a la misma altura que la cintura del ojiazul, ella enganchó sus piernas en él y con una simple vuelta hacía arriba lo dejó en el suelo, con la mitad de su cuerpo sobre él.
──Espero no tener que volver a verte hasta el próximo año──le susurró en el oído mientras despegaba su cuerpo del de él.
Eli la tomó de la cintura sorprendiendola por completo y antes de que ella pudiese decir algo, él habló.
──No puedes sólo olvidarte de mi como si nada hubiera pasado.
──¿Quieres ver como lo hago?──rió ella frunciendo el ceño.
──Puedes intentarlo pero, aún tengo tu ropa en mi habitación──le recordó relamiendo su labio inferior──Y cada noche en la que no puedas dormir, recordarás que estuve contigo.
Tory suspiró sintiendo un nudo en su garganta, lo siguiente que hizo fue separarse de él y levantarse del suelo.
──No recordaré nada de lo que dices──murmuró antes de darse la vuelta y caminar lo más rápido posible para alejarse de él.
Eli Moskowitz había tocado su punto débil, ella había sido completamente sincera y feliz junto a él. No podía simplemente tirar todo a la basura, pero lo que si podía hacer era ocultarlo y ocultar aquel sentimiento que ni siquiera sabía que existía y que crecía cada vez más.
Fin del Flashback de Tory.
La pelirubia subió a su habitación, se dió una ducha, organizó su cuarto y preparó su atuendo del día. Una vez que terminó, bajó a la cocina a preparar el desayuno para su hermano menor, al llegar y observar la mesa preparada se llevó una gran sorpresa.
──¿Qué se supone que está pasando?──preguntó confundida observando la cocina por completo.
──Buen día, Nichols──le sonrió el castaño cerrando la puerta de la nevera──Abrí la puerta con la copia de las llaves que me diste.
Tory intentaba recordar en que momento le había dado la copia de las llaves de su propia casa a Robby, luego pensó en que tal vez aquello era lo mejor que podría haber hecho. El castaño preparaba el desayuno y ella lo llevaba en motocicleta al Instituto. Todos los estudiantes pensaban que ellos eran pareja, pero lo cierto era que habían formado una grata amistad en poco tiempo de conocerse. Robby necesitaba sentirse parte de una familia, por otro lado, Tory buscaba a alguien que no fuese capaz de traicionarla. Así que por más de que no quisieran, ambos encontraron en el otro lo que en aquel momento más necesitaban.
──¿Estás obsesionado conmigo o algo asi?──se burló tomando asiento.
──Si digo que si.. ¿Aceptarias salir conmigo?──elevó una ceja el ojiverde mientras cocinaba huevos revueltos en una sartén.
──Ni en sueños.
──¿Es por qué mi hermanastro es tu ex?──preguntó fingiendo exasperarse──Porque ese no es un problema para mi.
──Mi problema es que tenemos exámen de geometría en tres horas──comenzó a enumerar mientras se levantaba y servía el jugo──Sadie por alguna razón que desconozco no responde mis mensajes, tengo que practicar un estúpido número para la clase de gimnasia y aún no he terminado de planear mi venganza contra..──en cuanto notó lo que estaba diciendo se quedó en silencio de golpe.
──¿Venganza?──indago Robby dejando lo que estaba haciendo sólo para poder mirarla──¿De qué estás hablando?
──Nada.. no importa.
El castaño pasó la comida a un bould cuando la terminó y se acercó a su amiga que acomodaba el brownie en la mesa.
──Tory, no hace falta que me mientas. No soy idiota, sé que has estado rara últimamente──comenzó a hablar bajo la atenta mirada de ella──Te escapas por la noche, regresas en la madrugada. Y no es que te haya vigilado, lo sé porqué una vez bastó para saber que lo haces.
──Así que.. un día viniste, me viste escaparme y.. ¿me seguiste?──le preguntó fingiendo el ceño e intentando no elevar la voz.
──No, no te seguí──murmuró sorprendiendola──Esperé a que tu decidieras contarme.
──Robby, no creo que esto sea algo que te interese en lo absoluto──se encogió de hombros tomando asiento nuevamente, él la imitó.
──Si lo ocultas es porque debe ser importante──retrucó apoyando su brazo en el respaldo del asiento de la pelirubia.
──No quiero involucrarte en esto, es mi problema, ya lo resolveré──le restó importancia para que él no insistiera, pero aquello no iba a funcionar.
──Tory, no estás sola ahora. Cada vez que necesites a alguien, estaré aquí──le sonrió tomando la mano de ella con su mano libre y entrelazando así sus dedos──Y bien.. ¿Qué es lo que está pasando?
──¿Recuerdas cuando Cobra Kai decidió cortarle la cresta a Halcón con una navaja?──indago clavando sus ojos sobre los de él, sabía que aquello comenzaba a generar un sentimiento de culpa en el castaño──Pues.. ellos se vengaron, y lo hicieron conmigo.
──¡¿Qué?! ¡Tú no tenías la culpa de nada de lo que estaba pasando!──se quejó el ojiverde sintiendo una mezcla de sensaciones invadir su cuerpo──¿Qué fue lo que te hicieron?
──Somos un grupo, Keene. Podrían vengarse con cualquiera, incluso con Kenny──soltó un suspiro mientras él acariciaba su mano.
──Tory, no me estás respondiendo. ¿Quién fue y que te hizo?──volvió a preguntarle.
──Fue Sam y otros integrantes de Miyagi-do, no soy buena con los nombres──carraspeó mirando el suelo, ella no podía mentirle a él──Sam, cortó mi ropa con una tijera.
Robby fruncio el ceño, no se podía creer lo que la pelirubia le estaba contando. Sabía de la rivalidad existente entre ambas y que parecían odiarse, pero no creyó que aquello continuará luego de la pelea en el Instituto. No creyó que Sam fuese capaz de hacer algo así.
──¡Buen día!──saludó Noah entrando por la puerta de la cocina mientras movia su cuerpo felizmente.
──¿Por qué tan animado?──se burló él castaño elevando una ceja.
──Porque para nada es mi cumpleaños──rió el pequeño tomando asiento.
La pelirubia se levantó y le dió un sonoro beso en la mejilla para luego abrazarlo, lo cual a Robby le pareció extremadamente tierno y sorpresivo a su vez, ya que no imaginó que ella lo dejará observar su lado afectivo.
──Feliz cumpleaños, carnal──lo saludó Robby levantándose de su asiento y dejando un beso sobre su cabeza──Tengo algo para ti.
──¿En serio?──se sorprendió al instante y una sonrisa se formó en sus labios──¿Qué es? ¿Qué es?──le preguntaba impaciente.
El ojiverde sacó un paquete de atrás de la puerta y se lo entregó para que lo desenvolviera. Robby no supo distinguir quien se encontraba más sorprendido, si Noah por abrirlo o Tory por no esperarse nada de todo aquello.
──¡Es una patineta!──exclamó emocionado observandola.
──Wow, se ve increíble──murmuró ella con felicidad en su tono.
──¡Voy a ir a probarla al salón!──volvió a exclamar Noah levantándose de su silla y corriendo hacía él salón.
──Robby..──comenzó a hablar la pelirubia soltando un suspiro, siendo detenida por el castaño.
──No digas nada──le pidió tras pasar su brazo por los hombros de ella──Deberíamos irnos.
──¿A dónde?──preguntó confundida.
──Yo hablaba de ir al Instituto pero si querías proponerme algo distinto..──sonrió burlón ganándose un empujón por parte de ella.
──Mejor vámonos──rodó los ojos para luego tomar su mochila.
Una vez que ambos estuvieron fuera de la casa, se subieron en la motocicleta dispuestos a llegar allí en tiempo récord. Lo que Tory no se esperaba de aquel día era que Robby ya tenía un plan ideado en su mente.
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Espero que les haya gustado!
Díganme que les pareció.
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