Capítulo Uno.
01. Puede que hayas visto una sombra.
— Soy fiel creyente de que One Direction volverá — insistió la rubia.
— Tienes que superarlo Kat, nunca lo harán— palmeo su hombro Flynn. — Allí está Julie— señalo el casillero y ambas se dirigieron hacia la morena.— Hola fracasada.
— Hola decepción y desperdicio — sonrió Molina.
— ¿Podrías decirle a Flynn que One Direction volvera?— pidio la rubia haciendo un puchero.
— No puedo prometer nada...
— Gracias— estuvo de acuerdo la dj— ahora yendo a un tema más importante, se que quieres evitar la pregunta pero ¿sabes ya lo que vas a presentar en clase hoy? Ya la rubia se nego a ser parte de estas, no puedo perderte tambien.
— Lo sabré a la marcha— respondió con simpleza Molina.
Kat no pudo evitar ligeramente llevando una mala mirada de la mas pequeña— ¡Perdon! Es solo que la van a terminar echando.
— Leen tiene razon Jules, la señorita Harrison dijo que esta seria tu ultima oportunidad— se exalto un poco la morena.
— Lose, yo estaba— rio la latina.
La insoportable voz de Carrie interrumpió su buen momento pues la ex mejor amiga de Julie se encontraba repartiendo volantes— ¿que está repartiendo esa?— la de trenzas fue la primera en preguntar.
— ¿Desesperación?
— ¿Veneno?
La rubia y la rizada sonrieron antes de chocarse los cinco por aquellos comentarios— Ustedes— las señalo Flynn— son la misma persona.
— ¡Hola chicas!— la de rosa se acercó— Tomad. Mi grupo va a tocar en la fiesta de bienvenida de mañana, imagino que no teneis nada mejor que hacer. Excepto tú Katie, se que tu vida es super entretenida.
— ¡Madre mia, Carrie! ¡Gracias!— fingió emoción Flynn.
— ¡Madre mia, Flynn! ¡Ni te molestes en venir!— respondió de igual manera la de pelo cobrizo.
— Oh Carrie, antes de que te vayas— la llamó Kat al ver como esta iba hacia su Nick, la cantante se giro emociona, con esperanzas de que la rubia le dijera algo bueno— vuelves a llamarme Katie y te aseguro que no me hago responsable por mis acciones— sonrió falsamente, recibiendo lo mismo por parte de la chica.
Las tres rieron por la manera en que Carrie se alejó— ¿Todavía insiste en todo eso de ser tu amiga?
— No teneis idea— bufo — su padre nunca va a conseguir trabajar con mi padre.
— El señor Hayes odia al padre de Carrie— recordó Julie.
— Lo habéis mencionado muchas veces pero todavía no se por qué— frunció el ceño la Dj.
— Papá habló con él una vez cuando había lanzado las primeras canciones y dijo que por la falta de explicación a estas era obvio que no las había escrito— explico— no se como le agradaba a tu madre, Julie.— pero la latina estaba muy entretenida en el rubio jugador— ¡Por dios, no!
Flynn abrió los ojos al comprender la exclamación de la rubia— ¿Nick? ¿Todavía? Sabes que se casara con Carrie y tendrán bebés demoníacos— la rubia le dio la razón con un asentimiento.
— Nick es un amor— se defendió.
— Estoy segura que para saber como es una persona debes haber interactuado con esta— hizo obvio Kat.
— Y con un solo padre demonio puedes tener bebes demoníacos— se miraron con la rubia asintiendo — demonio— gritó Flynn a la chica, esta se giro causando la risa de el trio.
La campana de clases sonó dado a entender que dos de las chicas tenían música mientras que la sobrante debía ir a historia.
— ¡Quiero que me conteis todo de la épica fallida de Julie!— les gritó corriendo a los vestidores.— Jules— dio media vuelta volviendo hacia la chica — olvide decirte que llegare tarde, hoy tengo entrenamiento extra.
— Bien, entonces te tocará cocinar— la señalo riendo.
Atletismo estaba lejos de ser su actividad favorita pero por desgracias debía por obligación hacer al menos una actividad extra curricular y las clases de música no eran una opción considerando que no tocaba o cantaba desde los doce.
— ¡Mueve ese culo Hayes!— un muy fuerte acento británico grito en su oído, la rubia se giro golpeando fuertemente el hombro de su amigo— ¡Bloody hell, Kathleen!— se quejó tocando el lugar del golpe, la chica sabia defenderse muy bien.
— Sabes muy bien que odio que me asusten— levantó sus hombros restándole importancia mientras recogía sus cosas— y te recuerdo que es Kat o Leen.
— Kathleen, ¿qué harás hoy?— ignoro la corrección de la muy pequeña rubia.
— Lo de siempre, casa de los Molina— tomó su bolso lista para subir al auto de su chofer— ¿por que quieres saber?
— Nada, puedo contarte mañana, disfruta con Julie.
Kat solo asintió confundida para subir al auto— ¿A casa señorita?
— A casa de los Molina— aclaro tomando su teléfono para avisar a Julie quien no respondió, dejándola algo confundida.
— Kat, tu padre se molestara si sigues pasando todas las noches con los Molina— se preocupo el hombre comenzando la trayectoria a casa de la latina.
La rubia bufó sarcásticamente— Mi padre está muy ocupado viviendo su gira para siquiera recordar el aniversario del accidente— respondió, seria en unas semanas y el hombre tenia un concierto en francia aquel dia.
El camino se volvió completamente silencio luego de allí, Tyler quien era su chofer desde que tenia memoria sufria al ver a la rubia y a su padre tan distanciados.
Muchas tragedias hacen que las familias se unan, algunas olvidan sus problemas y se concentran en disfrutar todo lo que les queda pero sin duda los Hayes no eran el caso. Kathleen y Syd Hayes se habian alejado totalmente, la asombrosa relacion de padre e hija de los rubios habia desaparecido en el moemnto en que su padre decidio mudarse drasticamente a California y comenzo una gira un mes despues, Syd veia lo menos posible a su hija.
— Gracias por traerme Marcos y gracias por preocuparte— le sonrió cuando este se detuvo frente de la muy conocida casa.
— Saludos a todos de mi parte— se despidió para dirigirse a la casa de los Hayes, donde dormía al ser chofer personal.
— ¡Buenos días familia!— entró con su llave encontrándose con Ray y Carlos, quienes le sonrieron— bueno, buenas noches.
— ¿Vas a cocinar? Te suplico que digas que si, si papa nos hace cenar spaghettis voy a escapar de casa— junto sus manos el menor causando que su padre hiciera cara de ofendido.
— Por qué no me acompañas a buscar lo que dejamos en el auto y dejas de criticarme— movió su cabello— ¿Vienes, Kat?— le sonrió a la rubia quien asintió dejando su bolso en la sala— compramos unas cajas para la futura mudanza— explico al ver la cara de confusión de la menor al ver tantas cajas.
— Así que siguen con lo de la mudanza— se entristeció un poco.
— Sabes que aunque nos mudemos podrás estar alla todos los dias igual, quien sabe si conseguimos una casa con una tercera habitación— la animo.
Cuando Kat se mudó a California Julie fue su primera amiga y al saber su historia sus padres la volvieron parte de la familia inmediatamente, habían estado cuando esta atravesaba la peor tragedia de su vida y Kat había estado para ellos cuando atravesaban la tragedia de su vida. Eran sin duda más su familia que su propio padre al punto de que la tía de julie le prohibía llamarla por el nombre era siempre Tía.
— Gracias Ray— sus ojos brillaron de felicidad pero todo fue interrumpido por una rizada que corría hacia ellos gritando como loca.
— ¡Papa!— gritaba Julie totalmente asustada.
— Eh cariño, tranquila. Ni que hubieras visto un fantasma— bromeo su padre tratando de calmarla.
— ¡Lo he visto!— aclaro esta aun agitada.
La rubia y el menor se miraron — Mola— contestaron al unísono.
— ¡No mola!— negó corriendo hacia la casa— ¡Corred!
— Alguien tiene que ir tras de la futura loca— señalo por donde se había ido corriendo su hermana riendo.
— Iré yo— suspiro Ray, ahora preocupado por su hija— después vas tú, Kat.
— Si comandante.
En lo que el padre de su mejor amiga subía a hablar con esta la rubia ayudo a Carlos a guardar sus cajas— ¿tu crees en los fantasmas, Kat?
— Carlitos, mi nombre viene de una de las películas más famosas de fantasmas de la historia ¡Claro que creo en fantasmas!— respondió segura— no digo que todo lo raro que pasea sea a causa de algo sobrenatural pero ¿por qué no creer en ellos?
— ¿Tu nombre viene de cazafantasmas?
La chica abrió los ojos ofendida — Casper, niño, Casper— lo señalo y este levanto los brazos riendo mientras Ray bajaba las escaleras algo preocupado— Turno de la psicóloga Hayes.—se dirigió a la habitación de Julie.
— ¿tu me crees?— la tomó del brazo inmediatamente — los vi, te lo juro Kat.
— Jules, puede que hayas visto una sombra de algo raro. Creo en esas cosas pero no creo que aparezcan así de la nada— admitió.
— ¿Crees que vi una sombra?— se burló acercándose a su cruz— te voy a enseñar que es una sombra— la tomo del brazo sacándola de alli.
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