𝐂 𝐈 𝐍 𝐂 𝐔 𝐄 𝐍 𝐓 𝐀 𝐘 𝐃 𝐎 𝐒
Cuatro de julio 2020
Bloodside
Su pierna temblaba sentado en esa silla de plástico azul en aquella sala de espera. Seungmin se estaba mordiendo las uñas mientras lo hacía. Chan estaba a su lado, sereno.
— ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
— Ya he estado en esta situación —respondió Chris, encogiéndose de hombros—. Solo que eras tú el que estaba ahí dentro.
— No recuerdo mucho de esos días —murmuró Kim cabizbajo.
— Es una suerte, al fin y al cabo.
— Sí, supongo...
La puerta de la habitación donde tienen a Changbin se abre y Gunil sale de ella con unos papeles en mano. Va acompañado de otros dos policías por su propia seguridad. La clínica prácticamente está rodeada de policías.
— ¿Cuál es el pronóstico?
— Lesión en la médula que no le permite la movilidad del cuello para abajo. Ha podido conservar la movilidad de los brazos y es casi un milagro, aunque ya la está perdiendo. Tiene múltiples magulladuras y ha perdido mucha sangre —suspiró—. No vivirá mucho tiempo, es mejor que entren ya si quieren hacerle alguna pregunta.
Christopher entró como alma que lleva el diablo en la habitación. Changbin estaba conectado a cables por todas partes, tenía un respirador en la nariz pero su pecho seguía subiendo y bajando de forma errática, como si le doliera el pecho.
Levantó sus dedos un poco y Bang se acercó lo suficiente para escucharle.
— ¿Dónde está Jeongin? ¿Sigue vivo? —inquirió el inspector— Debes decírmelo, ya no tienes escapatoria.
— Ti-tienes que ir a buscarlo —dijo en voz baja y ronca—. Debes salvar a Felix y Jeongin.
— ¿Están vivos? —su mirada se iluminó— ¿Cuántos están vivos? ¿Dónde se encuentran?
— Jeongin...
— Sí, sí —asintió frenético—. ¿Dónde-
— Está dejando de ser él —tomó una fuerte bocanada de aire—. Tienes que ir rápido.
— ¿Dónde están? Dímelo.
— En el bosque, en... en zona d-de Pray... Prayville.
— Tienes que ser más específico, Changbin. El bosque abarca miles de hectáreas, puedo tardar meses en recorrerlo todo —dijo Chris con desesperación—. Dame coordenadas o algo, por favor.
— N-no lo sé —negó con la cabeza, exhausto—. Lo siento.
Chan suspiró extasiado. Tenía demasiadas preguntas, pero no era el momento. Salió de la habitación para reflexionar tras musitar un gracias y Seungmin entró en la habitación despacio, viendo detenidamente a su agresor, por quien se había mantenido interno en un psiquiátrico como si fuera un lunático.
Se paró a un lado de la camilla, Changbin le miraba a los ojos y los suyos estaban dejando escapar unas lágrimas.
— T-tengo preguntas... —susurró Seungmin— No quiero saber por qué lo hacéis, me da igual como de podrido tenéis el cerebro para llegar a este punto, pero... ¿acaso has pensado en las consecuencias? —sollozó, reteniendo el impulso de golpearle en ese estado vulnerable— He estado trescientos cincuenta y cinco días durmiendo con pesadillas, me da miedo salir a la calle y tengo que llevar esta estúpida bufanda a todas partes —la sacudió con desdén.
Changbin quiso cogerle la mano y decirle que lo sentía, que se merecía lo que le estaba pasando por provocarle tal trauma. Que siente mucho haberle arruinado la vida.
— ¿Y por qué... por qué lloraste cuando casi me matas? ¿Por qué después me pediste perdón? —preguntó más tranquilo— He olvidado muchas cosas de aquella noche, pero no puedo olvidar como parecías estar arrepentido de hacerme eso. No he podido sacarmelo de la cabeza, estaba pensando en alguna posibilidad en la que me lo haya inventado todo, pero no puedo. Fue real, ¿cierto? Estabas arrepentido.
Changbin asintió levemente, llorando mientras tanto.
— ¿Y por qué lo hiciste?
— L-lo siento tanto... —logró decir— No te lo merecías, nunca quise... nunca quise hacerle daño a nadie. Siento haberte jodido la vida.
Ambos lloraban a mares, mostrándose débiles. Tal y como eran.
— So-solo necesito que... que me perdones, p-por favor...
En otro momento Seungmin no se permitiría perdonar a esa persona que tanto daño le había causado. Sin embargo, Changbin parecía arrepentido y decía la verdad. Su apariencia no daba lugar a mentiras y se estaba muriendo. Así que agarró su mano, la que podía mover y sentir y ambos relajaron sus llantos.
— Te perdono, Changbin. Está bien.
Seungmin vio como poco a poco cerraba los ojos y la mano que le agarraba con una leve fuerza terminaba por soltarse de él. La máquina pitando de forma acelerada dando lugar a su muerte.
No me maten :)
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