𝐂 𝐈 𝐍 𝐂 𝐔 𝐄 𝐍 𝐓 𝐀 𝐘 𝐂 𝐔 𝐀 𝐓 𝐑 𝐎
Cuatro de julio 2020
Bloodside
Cuando Seungmin deja la habitación con el cadáver de Changbin se encuentra al inspector dando vueltas como un poseso por la sala. Se limpia las lágrimas con la bufanda y la vuelve a colocar en su debido lugar.
— No tenemos nada, ¿no?
— Una mera localización, pero es muy grande —Chan negó con la cabeza, nervioso—. No podremos encontrarlos.
— Tal vez puedas mandar a los policías a recorrer el territorio y-
— No —Christopher le interrumpió—. He intentado hacer las cosas por las buenas, pero tendrá que ser por las malas.
Lo vio irse a toda prisa hacia la salida y Seungmin fue tras él.
— ¡Espera! ¿Qué vas a hacer? —Chan ya se estaba subiendo al coche.
— Recuerda que llevo la placa —se la enseñó fugazmente—. Avisa a Jungsu.
— ¿Qué lo avise? ¿Avisarle de qué? —vociferó— ¿Adónde vas?
— Él sabrá que hacer, confía en mí.
El inspector se subió en el coche, arrancó y aceleró en dirección al bosque. Si Bang no podía ir a los caníbales, los caníbales vendrían a él. Las placas de policía llevaban insertados un rastreador. Podían saber la ubicación en caso de pérdida. Se habían puesto cuando comenzaron las redadas en el bosque. Si alguna unidad se perdía, podían saber dónde estaban gracias al localizador.
Estaba anocheciendo cuando empezó a correr por el bosque en dirección a Prayville. Conocía el terreno gracias a haber ido con Seungmin y que le indicara el camino correcto. Fue más allá de donde encontraron a Changbin y siguió caminando siempre alerta de lo que le rodeaba.
Tiempo más tarde, se apoya sobre sus rodillas algo exhausto.
— Sé que estás ahí —dijo en voz alta—. Aquí me tienes, tú ganas —abrió los brazos hacia ninguna parte—. Has acabado con muchas vidas delante de mis narices, eres un genio.
— Mira a quién tenemos aquí —Chan se movió veloz hasta encontrar de dónde provenía la voz—, si es el gran inspector Bang.
Lo vio apoyado en un árbol y descansando una pierna a su vez. Solo vio su sombra gracias a la luz de la luna que hacía contraste.
Christopher ya había tenido una leve sospecha de quién era el líder. Solo alguien a quién nadie podría culpar porque realmente no existe. No está registrado en ningún lugar, no se sabe que fecha de nacimiento, su sexo o siquiera su nombre. El hijo de Lee Minju era un misterio, como su desaparición.
— Eres el hijo de Lee Minju, ¿verdad?
— Sinceramente, no creí que mandaran a alguien tan importante como tú a investigar el caso —dijo de forma desinteresada—. La verdad es que fue un reto que no nos pillaras, has estado cerca.
— ¿Dónde está Jeongin? —aquel caníbal se acercaba y hablaba sin responder a sus preguntas, lo que crispaba a Bang.
— Pensé que ibas a acabar como el otro inspector —soltó un suspiro melodramático—. Demasiado estás durando.
— No te voy a dar el gusto, no vas a acabar conmigo tan fácil.
Minho rió a carcajadas.
— Seguramente eres como tu hermana: una presa fácil —se burló a escasos metros de él, cruzándose de brazos y sonriendo de forma malévola.
Chan sintió las lágrimas escurrirse por sus mejillas con el nombramiento de Lizeth.
— ¿Fuiste tú? ¿Eras aquel niño? —la respuesta era más que obvia, pero necesitaba escucharlo de sus labios.
— Sus gritos fueron una melodía para mí, yo mismo le abrí las vísceras —el rubio no aguantó más, se aproximó a él para pegarle.
Sin embargo, no esperaba que Minho fuera más ágil y fuerte que él. Se apartó rápidamente y le golpeó en la nuca para que perdiera el conocimiento.
Quedan 6 capítulos intensos <8
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