𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 𝟐
Dicen que la vida nos sorprende de muchas maneras, y Hanna podía confirmarlo con la llegada de Kreese. Era él quien había esperado para trabajar como sensei. Aunque hubo inconvenientes, como su fuga de la cárcel por un delito que no cometió, logró arreglárselas.
finalmente Hanna miraba el cielo de Los Ángeles, bostezando de lo agotada que estaba. Desde la ventana, pensaba en cómo sería su nueva vida en Estados Unidos.
Sabía que debía seguir su plan; tenía que mantener la mente fría y estar lista en todo momento. Una vez despejada, tomó sus bolsos y salió en busca de su maleta.
Entre sus pertenencias llevaba un papel con la dirección de su nuevo hogar. Aunque no lo sabía aún, debía empezar.
Además, tenía que cambiar de secundaria, y no le bastaba con eso: también debía pedir un taxi que la llevara hasta su nueva casa.
Una vez lista, decidió salir del aeropuerto y buscar un taxi que la llevara. Tras subir al vehículo, el chofer ayudó a poner sus maletas en el maletero. Hanna le dio las indicaciones del lugar. El viaje duraba aproximadamente una hora.
Aprovechó el tiempo para descansar; el viaje había sido largo, al menos once horas. Se merecía un respiro. Mientras descansaba, sacó su celular y comenzó a observar los centros comerciales y la ciudad; todo le parecía tan nuevo y emocionante. Su primera vez allí le parecía un lugar encantador.
Cuando llegaron, Hanna pagó al taxista. Él le abrió la puerta, bajó las maletas y se despidió.
—Que tenga un buen día, señorita —le dijo el chofer amablemente.
—Muchas gracias, lo mismo —respondió Hanna.
Era una casa mediana, ubicada en uno de los barrios más ricos de la ciudad, proporcionada por Silver, quien le había conseguido ese hogar donde instalarse.
Al llegar, subió las escaleras y fue recibida por el casero, quien la observó de arriba abajo, evaluando.
—¿Usted es la dueña de aquí? —preguntó el hombre, sorprendido—. ¿No es muy joven para una casa así?
Hanna lo miró sin perder la compostura.
—¿No es usted muy entrometido? Solo deme las llaves, por favor —respondió, en tono cortante.
El hombre se sintió un poco incómodo, pero no dijo nada. No quería meterse en problemas, así que le entregó las llaves, con un gesto algo nervioso.
—Muchas gracias —dijo Hanna, sonriendo ligeramente mientras tomaba las llaves y entraba al hogar. Una vez dentro, metió sus maletas y cerró la puerta detrás de ella.
Después de instalarse, decidió desempacar y darse una ducha. Se vistió con unos jeans, unas zapatillas y encima una remera con una camisa de jean que le sentaba bien. Mientras se preparaba para ir a West Valley, buscó los papeles para entregarlos en su nueva escuela.
Tomó su mochila pequeña, que guardaba en su valija, con los papeles, su celular y algo de dinero. Una vez lista, se dirigió a la escuela. Decidió ir caminando para recorrer la ciudad y conocer mejor Los Ángeles.
Al llegar a la escuela, observó la feria de universidades, donde estudiantes venían a promover opciones para continuar sus estudios. Allí vio a un grupo de amigos: Sam, Miguel, Demetri y Halcón.
—Todas nuestras aflicciones como nerds terminaron en esto —dijo Demetri, mientras levantaba los brazos en señal de triunfo—. Ahora tenemos toda la atención.
—¿Eso es lo que somos? —preguntó Miguel, curioso, al ver cómo Demetri hacía alarde de su camiseta de la universidad.
—Oh sí —respondió Demetri, mientras palmeaba su atuendo—. Buscamos entre nuestros cerebros creativos y lo conseguimos.
Miguel se rió, pero Sam ya se despedía de él, algo apurada.
—Bien, aquí es donde te dejo —dijo Sam, dándole un beso a su novio en la mejilla.
—Disculpa —dijo Miguel, besando a Sam en respuesta—. Buena suerte en la feria.
Hanna observaba desde lejos; se sentía intrigada. Sam la había visto como alguien dulce, no como una gran amenaza. Se preguntaba si ella también sabía karate. También visualizó a Halcón, quien, sin su pelo de púas, se veía mucho mejor y algo diferente.
—Pero estos chicos no pierden tiempo —dijo Demetri, refiriéndose a las universidades—. Eli y yo pusimos nuestras miras en el MIT.
Halcón asintió, confiado.
—¿Irás por decisión anticipada? —preguntó.
—Sí, definitivamente —respondió Miguel, con firmeza—. Pero también debería buscar otras opciones. Stanford es muy costosa.
Hanna se sentía lista para acercarse, pero justo entonces, una voz la interrumpió.
—Señorita Park, la llama la secretaria —dijo una voz de una de las encargadas de la feria.
El grupo de amigos, que seguía conversando, se quedó en silencio. Halcón frunció el ceño. "¿Park? ¿Es pariente de Kyler? Imposible... ¿o sí?"
Hanna se acercó a la dirección para presentarse. Entró y saludó al director, que estaba detrás de un escritorio.
—Buenas tardes, señorita Park —saludó el director, mientras revisaba unos papeles.
—Hola, mucho gusto —respondió Hanna educadamente.
—Veo que le interesa entrar, pero ¿por qué último año? ¿Por qué no antes? —preguntó el director, interesado.
—Mi intención era venir antes, pero problemas familiares lo impidieron —respondió Hanna, de forma concisa, sin entrar en detalles.
—Claro, como sea —dijo el director—. ¿Trajo sus papeles?
Hanna los entregó.
—Veo que todo está en orden. Tiene un excelente promedio desde su secundaria en Seúl. Bienvenida a la West Valley. Si sigue a nuestro guía, podrá acercarse más a la integración —sugirió el director, sonriendo.
—Claro, muchas gracias —respondió Hanna antes de despedirse con una leve inclinación de cabeza.
Hanna decidió que seguir el recorrido por la escuela sería una buena oportunidad para conocer más sobre su nueva secundaria, aunque no parecía que fuera a ser tan emocionante.
El guía, un joven con entusiasmo pero algo rígido, los llevaba a través de los pasillos mientras les explicaba sobre las bibliotecas, las instalaciones y las clases.
Mientras caminaban, Hanna observó a los otros estudiantes desde el otro lado. Entre ellos estaban Demetri, Halcón y Miguel, que caminaban al ritmo del grupo, aparentemente poco interesados en lo que el guía tenía para ofrecer.
—¿Qué hacemos aquí? —dijo Demetri, claramente aburrido—. Si la Universidad de Phoenix no estuviera en línea, esto sería lo más cercano que tendríamos.
Miguel soltó una leve risa, mirando a Demetri con una sonrisa relajada.
—Cálmate —dijo Miguel—. No es tan malo. Tal vez me ayude a mantener mis opciones abiertas.
Pero justo en ese momento, un chico grande apareció de la nada y, sin previo aviso, derribó al guía con un empujón. El grupo se quedó en shock mientras el guía caía al suelo, tropezando por la inesperada fuerza del chico.
—¡Eso fue genial, hermano! —gritó Kyler, a lo lejos, riendo mientras felicitaba a su amigo, quien había protagonizado el pequeño incidente.
—Son unos salvajes; parecen cavernícolas —comentó Hanna, molesta al observar la conducta descontrolada de los adolescentes. A su parecer, era una escena desagradable.
—Disculpe —dijo un guía mientras ayudaba a su amigo, quien era escoltado por otros jóvenes.
El grupo de chicos seguía caminando, aunque Hanna no prestaba atención a la mayoría de ellos. Algunos se habían alejado, mientras otros empezaban a conversar entre sí. Estaba a punto de irse cuando una conversación cercana llamó su atención.
—Entonces, ¿tú y Brucks están aquí? —preguntó Demetri—. Tiene sentido.
—No, él no solo está de visita. ¡Va al MIT! —respondió Kyler.
—¿Qué? ¿Dijiste MIT? —preguntó Demetri, incrédulo.
—Sí, y le va muy bien —confirmó Kyler, con una sonrisa triunfante.
Entonces tomó a Demetri en un abrazo y exclamó:
—¡Entonces, chicos, vamos de fiesta!
Mientras tanto, las miradas confusas de Halcón y Miguel no pasaban desapercibidas.
Partieron hacia la fiesta, todavía sorprendidos de que Kyler, quien alguna vez fue su agresor, ahora actuara como su amigo y los hubiera invitado. ¿Acaso era el mundo al revés?
Para Hanna, esta era una oportunidad. Al salir de ahí, se dirigió a su casa y buscó la ubicación de la universidad. Aunque el MIT era prestigioso, también sabía que había otras opciones de fraternidades cerca.
Mientras investigaba, se cambiaba de ropa: se puso una blusa blanca y una chaqueta de cuero, con una falda y zapatillas que le sentaban bien.
Su cabello negro con reflejos marrones estaba perfectamente arreglado, y un maquillaje sencillo, con labios rosados, le daba un aire fresco. Al terminar, tomó un taxi y partió hacia la fiesta.
Al llegar, se encontró con un lugar enorme y abarrotado de adolescentes. Pagó el taxi y se sumergió entre la multitud.
—¡No puedo creer que Brucks esté en el MIT! Incluso dijo algo en latín —dijo Halcón, incrédulo.
—No sé, tal vez tus golpes despertaron su cerebro dormido —bromeó Demetri.
Miguel, quien observaba a Kyler coqueteando con una chica, comentó con una mezcla de sorpresa e incredulidad:
—A pesar de todo, Kyler sigue siendo el mismo de siempre.
De repente, notó que Kyler estaba siendo maltratado. Aunque en el pasado había sido el agresor de Miguel, ver cómo lo trataban ahora le parecía injusto.
Halcón y Demetri intercambiaron miradas, y Halcón, decidido a disfrutar de la fiesta, empezó a competir bebiendo varios vasos. Cada vaso vacío lo apilaba sobre su cabello, mientras la multitud lo alentaba al grito de "¡Spike, Spike, Spike!".
—Creo que necesito un nuevo corte de pelo —bromeó Demetri al ver a Halcón usar su peinado para apilar los vasos.
Hanna, quien ya había llegado y observado el ambiente, se distrajo con el olor a alcohol y las luces parpadeantes. Absorta, chocó accidentalmente con Halcón, quien sostenía un vaso lleno, derramándolo por completo sobre él.
—¡Maldición! —exclamó Halcón, volteando molesto. Aunque intentó mantener la calma, la miró de pies a cabeza, tratando de identificar a la culpable.
—¿Sorry, mojé al campeón? —dijo Hanna con una sonrisa burlona.
—¿Te crees muy graciosa? —replicó Halcón, visiblemente irritado.
—Ganas el All Valley y ya se te suben los humos, ¿eh? —respondió Hanna, sin mostrar miedo.
Halcón soltó una risa y se acercó un poco más.
—¿De verdad quieres probarme?
—Demúestralo —lo retó Hanna, mirándolo directamente a los ojos. Halcón la observó un instante, sonrió y luego se alejó para reunirse con Demetri.
Mientras tanto, Kyler seguía emocionado por la fiesta.
—Este lugar es genial, y cuando venga el próximo año, estaré al mando —dijo con una sonrisa de suficiencia.
—¿Estás seguro de que te aceptarán en esta fraternidad? —preguntó Miguel, algo escéptico.
—Por supuesto, hermano. ¿Acaso no es obvio? —respondió Kyler, riendo.
De pronto, el anfitrión lo interrumpió, exigiéndole que limpiara el suelo. Kyler intentó ignorarlo, pero el chico no cedía y todos los presentes comenzaron a mirarlos.
—Escucha, ¿quieres unirte a nuestra fraternidad? —dijo el anfitrión, acercándose intimidante—. Entonces arrodíllate y aspira el suelo.
Miguel, incómodo con la situación, le susurró a Kyler:
—Ellos no van a dejarte entrar.
Pero Kyler ignoró la advertencia y, sin más opción, se arrodilló mientras las risas comenzaban a llenar el lugar.
Hanna observaba todo desde un rincón, con una mezcla de sorpresa y lástima. Sabía lo que era querer pertenecer a algo y pensó que quizás Kyler estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ello.
Finalmente, Miguel intervino, y con voz firme dijo:
—Dile la verdad.
—Nunca vas a entrar a esta fraternidad —comentó el anfitrión.
Kyler se detuvo, se puso de pie lentamente y, en un arrebato de furia, le arrojó su bebida al anfitrión, desatando una pelea. El anfitrión intentó golpearlo, pero Kyler bloqueó el golpe y contraatacó.
De repente, la fiesta se volvió una batalla campal. Halcón y Demetri se unieron a la pelea, defendiendo a sus amigos.
Hanna, quien observaba la escena en completo asombro, no podía creer la habilidad de los chicos para pelear.
Mientras se preparaba para esquivar a alguien que parecía dispuesto a atacarla, Halcón intervino y empujó al agresor lejos de ella, guiñándole un ojo antes de volver a la pelea.
Demetri, que también se había metido contra un grupo de chicos, usaba una mesa como escudo y lanzaba vasos de alcohol para distraer a los otros chicos.
Halcón y Miguel defendían su posición, bloqueando golpes con rapidez y usando rodillazos y patadas, haciendo uso de sus entrenamientos.
Cuando el anfitrión trató de golpear a Miguel con una botella, Kyler lo detuvo, atrapando su brazo. Miguel y Kyler, trabajando en equipo, lograron desarmarlo y terminar la pelea.
Mientras el grupo festejaba su victoria, Hanna decidió que había visto suficiente. Sintiéndose impresionada, optó por marcharse, mientras los chicos seguían celebrando. Halcón la buscó con la mirada, pero no la encontró.
—¿A quién buscas, Halcón? —preguntó Demetri.
—A nadie —respondió Halcón, con una leve sonrisa.
De fondo, uno de los invitados gritó pidiendo seguridad, y los chicos salieron corriendo en grupo, entre risas. Más tarde, en su camino de regreso a casa, el celular de Hanna vibró. Al revisarlo, vio un mensaje de un número desconocido:
Espero la revancha. Estoy listo.
La fiesta había finalizado, haciendo que los invitados se esfumaran. Los chicos estaban en otro lugar, y entre ellos se había formado un nuevo grupo. Aquellos que antes eran sus acosadores ahora eran sus amigos. ¿Podrían creerlo? Ser amigo de alguien que te hostigó hasta el punto de lastimarte... Yo sí. Y ellos también.
Allí estaban Halcón, Demetri y Brucks. Brucks, quien estaba jugando con en la maquina de jugos , fue interrogado por Demetri.
-Bien, suficiente. Tienes que decirnos qué pasó con el MIT. ¿Hiciste trampa en el SAT o qué?
-Bueno... mentí -admitió Brucks con una sonrisa-. No saqué 790, saqué 750. Solo quería impresionarlos. Ustedes son listos y eso... Aunque, bueno, en idiomas saqué 500.
-¿Sacaste 750 en total? -preguntó Halcón, confundido.
-Sí -respondió el rubio con calma-. En fin, ¿por qué les preocupa tanto?
-Porque queremos ir al MIT -dijo Demetri con emoción.
Brucks lo miró con una ceja en alto.
-¿Quieren aprender a arreglar lavadoras? No es tan difícil -comentó con burla, sacando su celular y mostrándole.
-"Mutualidad Industrial Técnica... Ad Meliora" -leyó Demetri en voz alta.
La imagen hablaba por sí sola. Halcón comprendió de inmediato y no pudo ocultar su sorpresa.
-¡Genial, amigo! Eso es increíble -dijo Demetri, asimilando la información.
-Estoy emocionado -admitió Brucks-. Así que, ¿quieren que haga una llamada o qué? -preguntó, mirando a Halcón.
los chicos se miraron entre ellos negando
-Oye, Brucks... -dijo Halcón.
El de rizos volteó.-¿Qué?
-¿De casualidad Kyler tiene una hermana?
Brucks frunció el ceño.-¿Por qué quieres saber?
Halcón dudó un segundo.-Es que... -empezó a decir.
-Es que le interesa una coreana que vio en la fiesta y la perdió de vista -intervino Demetri con una sonrisa burlona.
Halcón le lanzó una mirada de advertencia.-Si es así, ella entró con el apellido Park, así que pensé...
-Oh... Bueno, solo sé que Kyler es hijo único -respondió Brucks.
Eso dejó a Halcón perplejo. Entonces, ¿Quién era esa chica? La intriga lo mataba.
Mientras tanto, Kyler y Miguel estaban sentados en una mesa charlando.
-Mi padre se molestó cuando no entré a ninguna universidad -dijo Kyler-. Lo acepto, me relajé... Soy un maldito idiota, tenía metas, pero no me aferré a ellas. ¿Me entiendes?
-Sí -respondió Miguel-. Claro, de hecho, te entiendo.
-Sé que podría haber ido a una gran universidad, no a una de seguridad. Esa universidad siempre estará ahí. Tienes que ir tras tus sueños -dijo Kyler. Esas palabras llegaron a Díaz.
-Sí, eso es -dijo Miguel-. En realidad es un gran consejo, Kyler.
-¿Crees que West Valley me aceptaría de nuevo? -preguntó el asiático.
Miguel iba a responder, pero fue interrumpido por un chico que se acercaba a la mesa junto a su grupo.-Oye -dijo el chico, señalando a los dos-. ¿Fueron ustedes los de la pelea en la casa Omega?
Miguel y Kyler solo escucharon, sin responder.
-Oigan, ellos son unos imbéciles, se lo merecían.
Kyler soltó una risa.
-¿De verdad? ¿A alguien que noqueó a Zenker? -preguntó el chico.
-Sí, amigo. Sin presumir, ese fui yo -dijo Kyler con una sonrisa.
El chico tomó su mano y dijo-Amigo, leyenda. Escucha, si buscas otra casa, esta es tuya. Sin novatadas, siempre y cuando seas así de rudo todo el tiempo -dijo el líder del grupo.
Kyler le dio una mirada a Miguel, y ambos sonrieron.
-¿Sí? -dijo Kyler-. Le pateaba el trasero a él por todo el valle. -miró al latino-.dicelo Rhea
-Sí, es verdad -confirmó Díaz.
El líder les dio un apretón de manos a ambos y dijo a Kyler-Deberías pasar mañana.
-Bien -respondió Kyler animado.
Este capítulo dedicado a BelenAlvino01 quien ayudó para continuar , muchas gracias por la ayuda bb💕
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