XVII. Little Bird


CAPÍTULO DIECISIETE
PAJARITO




Las navidades estaban a la vuelta de la esquina, y para celebrarlas, Barry había tendió la idea de pasar una tarde en la pista de patinaje sobre hielo que habían abierto en Central City. Tessa y Thomas no estaban especialmente emocionados, pero Taylor estaba eufórica por poder hacer una de sus actividades favoritas ahora que se había recuperado por completo de su lesión.

—¿Estás preparado?

Thomas niega ante la pregunta de su padre.

—Creo que esto es una pésima idea—admite el joven—

—Eso lo dices porque voy a machacarte, como de costumbre—sonríe Taylor, colocándose a su lado—

—Eso ya lo veremos—señala Barry—No vale rajarse, Tommy. Es la carrera más importante de tu vida.

Dudoso de que esa afirmación fuera cierta, Thomas le observa con incredulidad.

—Estoy estudiando una carrera de astrofísica—le informa, pero Barry le ignora mientras se coloca para comenzar la carrera—

—Preparados. Listos... ¡Ya!

Rápidamente, aunque no tan rápido como lo harían si usaran sus poderes, Taylor y Barry comenzaron a patinar, decididos a ganar esa pequeña carrera que ellos mismos habían propuesto hacer.

—Esperad. Esperad—Thomas lucha por seguirles el ritmo, pero sus pies pierden el equilibrio rápidamentem haciendo que se tambalee—

Tessa corre a su lado y le sujeta rápidamente.

—¿Estás bien?—sonríe divertida, aunque su mirada estaba llena de preocupación—

Thomas asiente rápidamente, aliviado por tener a alguien en quien apoyarse. Tessa acaricia su mano y entrelaza sus dedos con los de él para ayudarle a patinar. Algo que Tommy solía hacer con ella cuando era niña.

—¿Sabes? Se me da muy bien patinar en los videojuegos—admite Thomas tras unos segundos. Tessa ríe—

—A ver, dobla las rodillas—le indica—Y échate un poco hacia adelante. Eso es.

Siguiendo sus instrucciones, Thomas finalmente suelta su mano y comienza a patinar por si mismo. Una sonrisa de orgullo se hace presente en los labios de Tessa mientras que Thomas se aleja de ella con un brillo de entusiasmo en sus ojos.

—Wow. Lo tengo, lo tengo—celebra, volteando su cabeza hacia su madre—Es súper guay, mamá. Gracias.

—De nada—Tessa le observa alejarse de ella—Solo... ten cuidado.

Thomas asiente, pero frena en seco al ver a su hermana a pocos metros de él. Taylor se encontraba haciendo piruetas dignas de cualquier competidor profesional de patinaje artístico. Como si el hielo fuera su propia casa, Taylor se movía con elegancia y precisión.

La gente en la pista la aplaudía con asombro.

—Eh... ¿Puedes enseñarme a hacer eso también?—murmura Thomas cuando su madre vuelve a colocarse a su lado—

Asombrada, Tessa apenas es capaz de formular una frase para responderle.

—No creo que nadie normal sepa hacer eso—admite tras varios segundos—

Su respuesta resultó tan genuina que Thomas no pudo evitar soltar una carcajada, la cual no tardó en contagiarle a su madre.

Viéndoles reír incontrolablemente, Barry se acercó a ellos con curiosidad.

—¿Qué ocurre?

Incapaces de hablar, Thomas y Tessa ríen aún más al ver el ceño fruncido de Barry.

—A quien engaño—Thomas consigue decir tras varios segundos—Tay tiene un trofeo de primer puesto en patinaje sobre hielo. Yo me tendré que conformar con mi máster en astrofísica.

Sonríe divertido y se aleja de sus padres, dejando a Barry aún más confundido, mientras Tessa se agarraba a su brazo para no perder el equilibrio a causa de la risa. Poniendo su atención en ella, Barry no puede evitar sonreír con ternura al ver el brillo de felicidad en los ojos de su mujer.

—Vas a ser la mejor madre, Tess—afirma entonces, entrelazando sus manos—

—Oh, lo sé—sonríe ella, elevando su mirada para encontrarse con sus ojos—Eres tú quien me preocupa.

Barry rueda los ojos con diversión, apretando el agarre en su mano antes de llevarla hacia sus labios para depositar un beso sobre el dorso de esta. Tessa sonríe, inclinándose hacia él para devolverle el gesto, dejando un delicado y cariñoso beso en su mejilla.

Mientras tanto, su hija no podía evitar reírse cada vez que su hermano daba un traspiés con los patines. Era una risa amigable, no burlona, pero Thomas estaba empezando a cansarse de no conseguir mantener el equilibrio de los patines.

—No penséis que me he olvidado de nuestra conversación—la voz de Circe a su Ldo le sorprendió tanto que casi se cae de bruces contra el suelo—Aún espero esa explicación.

Taylor suspira, agarrando el brazo de su hermano ora ayudarle.

—¿De verdad es tan importante?—inquiere la joven, posando su mirada en la pelirroja—

—Si, no es para tanto—asegura Thomas—

Circe rueda los ojos, adelantándoles para cruzarse en su camino. Taylor frenan en seco, sujetando a su hermano para que no se caiga.

—A ver, ¿qué tal esto?—Circe inclina su cabeza, mostrándoles una sonrisa falsa en sus labios—Si no me lo contáis os trasformaré en pequeños animalitos indefensos y...

—¿Qué demonios te ocurre con los animales? ¿Es un tipo de fetichismo o...?

—Los animales me gustan más que las personas, así que trasformo a las personas que no me gustan en animales que me pueden gustar mucho más.

—Oh.

Antes de que Circe pueda continuar con su pequeño interrogatorio, Sara aparece junto a ellos, agarrando el otro brazo de Thomas, quien seguía luchando por no caerse.

—¿De qué habláis?—inquiere la rubia, murándoles con curiosidad—

—De nada—responden los mellizos rápidamente—

Sara entrecierra sus ojos.

—Del fetichismo de Circe con los animales—contesta Thomas al ver mirada dudosa en la cara de su tía—

—No es un...

Taylor tira del brazo de su hermano para alejarse de ellas antes de que Circe termine sus palabras.

Sara frunce el ceño, observando a Circe con confusión. Pero antes de poder preguntar nada, Ralph se coloca a su lado.

—¿Por qué llevas casco?—le pregunta la líder de las Leyendas—Pensaba que eras de goma.

—Alguien tiene que dar buen ejemplo a los niños—explica el detective_

—Creía que te habías criado sobre hielo—comenta Caitlin a su lado—

—Bueno, si. Es que mi madre salió con el operario de la máquina de hielo, así que...

—¿Y sabéis de dónde soy yo? De dónde no hay esos operarios, porque no hay máquinas de hielo. ¿Sabéis que usábamos para alisarlo? Las manos y las rodillas con esponjas. ¿Y sabéis qué? Eran los mejores meses del año para mi—comenta Sherloque dejándoles completamente sin palabras—

—Una gran historia, Sherlock—resopla Ralph—

—Sherloque—le corrige—

Cansada de ellos y de la falta de respuestas por parte de los mellizos, Circe rueda los ojos antes de continuar con su camino.

—¿En serio? ¿Aquí?—Thomas la observa con frustración una vez Circe vuelve a colocarse a su lado—

—No es tan grave—asegura Taylor-

—Si no es tan grave no os importará contármelo—declara la bruja—Y si no es tan grave, ¿cómo es que ha desencadenado todo el lío en el que estamos metidos?

—Está bien—suspira Thomas, apoyándose en el borde de la pista—Te lo contamos

—Tom—Taylor de cruza de brazos y niega con la cabeza—

—Es mejor que lo sepa—insiste el chico—No se tú, Tay, pero yo estoy harto de guardar este secreto.

Observándoles con cansancio, Circe se cruza de brazos.

—¿Quieres contármelo de una vez?—exige—

Volviendo su mirada hacia ella, Thomas suspira y asiente.

—En el futuro, alrededor de 2040, nuestra madre se fue. Desapareció. Pero en realidad estaba en una misión para atrapar a Eobard Thawne—comienza a explicar—Durante ese mismo tiempo yo me quité el deshinibidor de poderes, así que mamá me mandó a entrenar con la tía Kara a Tierra 38. Después de volver yo me convertir en el héroe de Central City, en el nuevo Flash. Un día, en 2045, salve a este chico Alec y a su prima Avery de un edificio que se estaba derrumbando a causa de un metahumano. Mamá sintió una conexión con ellos, algo difícil de explicar.

—Porque son hijos de dioses, como ella—asume Circe—

—Exacto.

—¿Y qué pasó?

—Nosotros no estuvimos presentes en sus conversaciones, pero en algún momento Alec empezó a interesarse mucho en la mitología griega—habla Taylor esta vez—Yo no entendía por qué, pues mamá nunca nos había contado nuestra conexión con los dioses, pero yo siempre me sentía atraída a estudiar ese tema. Al parecer, Avery estaba enferma y mamá aseguraba que había sido un monstruo la que la había atacado y herido. Alec la creyó tras descubrir su origen y pidió mi ayuda para que le explicara la historia de los dioses. Resultaba que ese monstruo no iba tras Avery, si no tras nuestra madre. Alec encontró una forma de ir al Olimpo, suplico por ayuda, pero los dioses le ignoraron. Así que, él...

—Quiso vengarse—completa Circe con una mirada pensativa—

—Si—asiente Thomas, confuso—¿Cómo lo sabes?

—Es la historia de mi vida—suspira, conectando su mirada con la de él—¿Qué hizo después?

—Abrió el Tártaro y liberó a Cronos—responde Taylor—

—Cronos le había prometido curar a Avery a cambio de su libertad, pero en vez de hacer eso él la hizo empeorar aún más hasta que cayo en coma—explica Thomas—

—Ahora nuestro futuro es un campo de batalla entre dioses. Y mamá... Ella murió salvándonos la vida.

—¿Y cómo encaja Ivy en todo esto?—Circe frunce el ceño—¿Por qué está Alec aquí?

Tras compartir una mirada con su hermana, Thomas no duda en responder.

—Encontré una forma de mantener a Avery con vida y una posible cura para su enfermedad, pero esa cura solo...

—Solo puede encontrarla en el pasado.

Thomas asiente.

—¿Cuál es la cura?

Ambos se quedan en silencio, compartiendo otra mirada dudosa entre ellos.

—¿Cuál es la cura?—insiste Circe—

—Tú magia—declara Taylor, volviendo su mirada hacia ella—

—Mezclada con la sangre de un Dios, un semidiós y un humano—aclara Thomas—Y el bastón de Asclepio.

—Él es el dios de la...

—Medicina y curación—Circe interrumpe la explicación de Taylor—Si, lo sé.

—Mientras tanto, la energía que acumula al matar metahumanos con la daga le ayuda a mantener a Avery con vida—explica el chico—

Mordiendo su labio de forma pensativa, Circe de voltea a mirar a Tessa y a Barry, quienes ahora se encontraban bailando juntos, con una sonrisa y una mirada de amor pintada en sus rostros. Era cursi y empalagoso, pero también era una muestra de la razón por la que Taylor y Thomas estaban ahí ahora.

—Tenéis que decirle esto a vuestros padres—declara la bruja, volviendo su mirada hacia los mellizos—Y rápido. O lo haré yo.


—Mesdames te messieurs, permítanme presentarles le machine à memoire—anuncia Sherloque, destapando una extraña máquina en el centro del cortex—O como dicen en Amerique du Nord...

—La máquina de memoria—traduce Tessa++

—Efectivamente, Tessa—asiente el detective—Muchas veces he entrado en la mente de los demás usando esta misma tecnología, desde las pobres víctimas comatosas del Instituto Summerholt, hasta... el mismo Jarvis Tetch en persona. El terrible Sombrerero asesino de Tierra 2-21.

Apareciendo desde uno de los pequeños laboratorios adyacentes del cortex, Cisco entrecierra sus ojos, obsevdwndo la máquina.

—Vuelvo de Tannhauser un segundo, solo ara coger un separador para la meta-cura y... ¿qué me encuentro? Esta...

—Machine a memoire—Sherloque completa las palabras del latino—

—Lo que sea—rueda los ojos—¿Cómo has traído esto desde Tierra 2-21?

—Pues con el servicio de mensajería del multiverso. ¿Tú no lo usas? ¿No tienes tarjeta oro como yo? Puedo conseguirte un descuento.

—No hace falta—habla Barry, interrumpiéndole y devolviéndole al tema principal—Solo tenemos que despertar a Ivy. ¿Esto lo hará?

—No del todo—habla Caitlin a su lado—En la mayoría de los pacientes en coma, los núcleos de gran actividad cerebral se adormecen y las zonas de poca actividad cobran vida. Pero por desgracia, Ivy no es normal. Su coma fue inducido por una relación entre lo que Alec uso para controlarla y los poderes de Tessa para dormirla. Además, su conciencia se ha aislado en una región específica, su memoria a largo plazo.

—Basta con transmitir vuestras ondas cerebrales a los recuerdos de Ivy—señala Sherloque—Y entonces eso guiara a su consciencia hacia fuera por un portal del nexo neurológico y Ivy despertará.

Cruzado de brazos con su espalda apoyada en la pared, Jay frunce el ceño.

—Suena complicado.

—Me duele la cabeza—comenta Taylor a la vez que él—

—Es como cuando Barry me despertó de lo que me hizo The Thinker—explica Ralph, sorprendiendo a todos por qué él si lo hubiese entendido—

—Yo recomiendo entrar por parejas—señala Sherloque, posando su mirada en Tessa y Barry—

—¿Por qué necesitamos la máquina?—cuestiona Hailey con confusión—Creía que entrar en la mente de las personas era el poder de Circe.

—Lo es, si, pero necesito algo que me ayude a guiarme si voy a meter a otras personas en la mente de de otra—explica la aludida—Es fácil entrar yo sola, pero no hacer esto. Y no sé despertar a alguien de un coma.

—La pregunta ahora es quién será el valiente de entrar en un viaje por la mente de Ivy—señala el doble de Harry—Con los posibles efectos secundarios de ver los recuerdos de su acompañante.

Poniéndose alerta, Taylor levanta su mirada hasta encontrarse con la de su hermano, quien le devuelve la mirada con la misma preocupación.

—Deberían ser Jay y Hailey, ¿no?—propone Sara—Son... son sus padres.

—Yo había pensado en los velocistas, son más rápidos y se curan.

—Curarse de una daño cerebral no es lo mismo que curarse de una lesión en la rodilla o en la espalda—asegura Circe—

—Personalmente creo que Tessa sería la mejor opción—habla Jay, posando su mirada en su mejor amiga—

—Si, yo también—asiente Hailey a su lado—

—Aprecio la confianza, por mucho miedo que esta máquina me de—responde Tessa, observando la máquina con atención—

—No—niega Taylor, atrayendo la atención de todos—Deberíamos ser Thomas y yo. Nosotros causamos todo esto y la conocemos.

Tessa asiente rápidamente.

—Estoy con Taylor—señala—Ellos son la mejor opción.

—Pero es peligroso—Barry se voltea hacia ella—

—Podemos hacerlo—asegura Thomas rápidamente—

Tessa sonríe, mirando a sus dos hijos antes de volver su mirada hacia su marido.

—Si, Barry, pueden hacerlo.

Feliz por la confianza de que su made estaba mostrando por ellos, Taylor sonríe. Tessa siempre había creído en ellos. Cualquier reto que los hermano se propusieran, Tessa estaba ahi, en primera fila, animándoles y dándoles todo su apoyo.

Era muy tarde, así que el equipo había decidido posponer el plan hasta el día siguiente. Sin embrago, Taylor y Thomas no estaban tan de acuerdo con ellos. Cisco, Ralph, Sara y Circe decidieron ir a tomar algo, Caitlin se fue a su casa a descansar y los padres de los mellizos decidieron tener una pequeña cita improvisada en el cine, así que en el laboratorio sólo quedaban ellos y Sherloque. Mientras el detective había desaparecido por el edifico, los mellizos no pudieron evitar encontrarse completamente congelados en el cortex, pensando en lo que el plan para despertar a Ivy conllevaría. Sin duda tenían que ser ellos los que entraran, o quien lo hiciera vería recuerdos de un futuro que aún no conocían.

—¿Quieres... dejar de dar vueltas?—Taylor gruñe con molestia, levantado su mirada hacia su hermano—

—Estoy intentando descifrar esta máquina. Es muy antigua para mi gusto—le explica—

—¿Crees que podrás hacerlo?—Taylor se pone en pie, acercándose a él con interés—Si podemos entrar esta noche, Ivy estará despierta mañana por la mañana y el equipo nos lo agradecerá.

—Necesitamos a Circe—señala Thomas en un suspiro—

Taylor asiente pensativa mientras e cruza de brazos, observando a su dormida mejor amiga.

—¿Qué crees que estará recordando? ¿En qué recuerdo se habrá refugiado?—pregunta, llena de interés—

Thomas se encoge de hombros.

—No lo sé, seguramente en uno de sus entrenamientos con la tía Sara. Ella siempre decía que entrenar la calmaba—le responde. Taylor asiente, de acuerdo con él.—Vale, creo que lo tengo. Tal vez Circe no sea necesaria después de todo.

—¿En serio?—Taylor se voltea hacia él con una mirada llena de interés y alivio en sus ojos. Thomas asiente—¿Y cómo la activamos?

—Bueno, está claro que Sherloque la utilizó sin una bruja mitológica a su lado, así que... tiene una fuente de energía—le explica, abriendo un pequeño panel—Con la energía suficiente...

—La pondremos en marcha—completa su hermana—Nuestros poderes son literalmente fuentes de energía. Ambos. Rayos y luz de estrellas. ¿Cual crees que sería mejor? Yo creo que la luz de estrellas. La controlamos mejor. Los rayos son impredecibles. Ademas, seguramente necesite una carga exacta de energía—Taylor habla con rapidez, señalando la máquina—Creo que Cisco tiene un programa para saber la cantidad exacta que necesitamos sin pasarnos y hacerla explotar.

Thomas parpadea varias veces con rapidez, aturdido por la verborrea de su hermana mientras esta misma camina hacia el ordenador principal del cortex, abriendo el programa de Cisco con apenas pulsar dos teclas.

—¿Eso te lo enseñó Will?—cuestiona Thomas con diversión—

Taylor rueda los ojos.

—Yo soy lista también, ¿sabes?—se queja—

—Lo sé—asegura rápidamente—

Más que eso, Thomas estaba seguro de que si a su hermana le gustara la ciencia tanto como él, ella seguramente le superaría en notas y logros. El problema de Taylor era la concentración, no su nivel de inteligencia.

Soltando un leve suspiro, Taylor se acerca al panel de la máquina y coloca sus manos sobre el potenciador de energía para activarlo y cargarlo con sus poderes. A su vez, Thomas prepara los conectores del cerebro, unos pequeños parches que ambos deberían colocarse en la cabeza para su pequeño viaje a la mente de Ivy.

—Listo—anuncia Taylor, sentándose al borde de una de las camillas que Sherloque había preparado junto a la de Ivy—

—Toma—Thomas le entrega sus parches y se sienta en la otra camilla—¿Preparada?

Taylor asiente levemente, volteando su mirada hacia Ivy.

—Preparada—confirma, tumbándose en la camilla—

Thomas imita su acción, tomando una gran bocanada de aire antes de pulsar el botón de activación a su lado. En pocos instantes la máquina comienza a funcionar y los ojos de ambos mellizos se cierran lentamente hasta que ambos se quedan completamente dormidos.


Como si atravesaran una brecha entre tierras, Thomas y Taylor entraron en la memoria de Ivy con éxito. Ambos aparecieron en la, muy conocida para ellos, comisaría de Central City. El lugar estaba mucho más clamado de Lu habitual, aunque mucho menos colorido y con la presencia de una joven Ivy de 8 años sentada en un banco junto a los ascensores de acceso.

—¿Taylor?—la pequeña niña frunce el ceño al ver a su amiga descender las escaleras—¿Thomas?

—¿Puedes... Puedes vernos?—Taylor parpadea con asombro. Ivy asiente—

—Es su consciencia, tiene sentido que pueda verlos—explica Thomas—

Taylor suspira, dando un paso más cerca de su amiga.

—¿Qué estás haciendo aquí?—cuestiona, observando la comisaría—

—Espero a mis padres—responde, llevándose un trozo de chocolate a la boca—

Taylor frunce el ceño, compartiendo una mirada confusa con su hermano.

—¿Tus padres?

Ivy asiente en silencio mientras se cerciora de que el pequeño broche en su chaqueta no se hubiese caído. Confusa, Taylor se voltea hacia su hermano.

—Esto es un recuerdo, ¿no?—susurra hacia él. Thomas asiente—¿Por qué elegiría éste como recuerdo para refugiarse?

—¿Cómo quieres que lo sepa? Es tu amiga.

—También la tuya.

—Claro, porque somos íntimos—resopla, rodando los ojos—

Soltando un suspiro de frustración, Taylor da la vuelta sobre sus talones.

—Hey, Ivy—llama, atrayendo la atención de la joven—Nosotros sabemos donde están tus padres. Podemos llevarte si quieres.

Inclinado sus cabeza, Ivy entrecierra sus ojos, observándola detenidamente antes de negar con la cabeza.

—Vamos. Es mejor que esperar.

—Mamá dijo que no tardaría. Vamos a ir a comer pizza los tres juntos.

—Tu padre nos mandó a buscarte. Están ahí arriba—señala hacia el piso por el que ellos habían aparecido—

—Tay...

—Puedo convencerla, espe...

—Tay—insiste Thomas—

—¿Qué?—inquiere, volteándose hacia él con molestia—

Thomas rueda los ojos, señalando el lugar donde antes se encontraba el portal por el que habían entrado en la memoria de Ivy.

—Creo que estamos atrapados.


Tras recibir una llamada urgente de Sherloque, el equipo no dudó en volver a la Laboratorios STAR. Tessa, Barry, Hailey y Jay fueron especialmente rápidos en llegar al saber que sus hijos estaban en peligro.

—¿Por qué demonios lo han hecho sin supervisión?—Jay observa a Taylor y a Thomas con duda, preocupación e incluso algo de decepción en sus ojos—

Ir solos era una decisión estúpida, y el detective sin duda les tenía en mayor estima. Sobretodo sabiendo que la vida de Ivy, amiga de ambos mellizos, estaba en peligro.

—¿Y por qué no han salido aún?—cuestiona Barry, levantado su mirada hacia Sherloque y Caitlin—

—Mi única teoría es que Ivy no quiere salir y ellos no quieren dejarla—Circe responde por ellos, atrayendo la atención del velocista—Eso no es lo malo, lo malo es que si Ivy quiere, puede eliminarlos. Es decir, su cerebro tiene mecanismo de defensa para protegerla y eso...

—¿Y qué causaría eso?—Hailey interrumpe sus palabras, posando su mirada en una de las únicas dos personas allí en la que verdaderamente confiaba. Tessa.—

—Muerte cerebral—responde la semidiosa, mordiéndose el labio inferior con nervios y frustración mezclados con preocupación—

—Correcto—asiente Sherloque—Por eso dije lo de entrar por parejas y... bajo supervisión.

Sara tuerce sus labios.

—No recuerdo que dijeras eso último—comenta la rubia—

Los ojos de Sherloque se posan en ella, entrecerrándose. Desde su llegada, Sara no aprecia confiar en él. Casi tanto como él no confiaba en Taylor. Y esa desconfianza atraía su atención especialmente.

—Hay que sacarles de ahí—declara Tessa, interrumpiendo su pequeña lucha de miradas—

Barry asiente a su lado.

—¿Circe?

—Oh, no. Yo puedo meteros, pero no pienso entrar ahí—declara la pelirroja. Tessa suspira, dirigiéndole una mirada d e molestia—¿Qué? Me gusta mi cerebro. Lo quiero con vida.

—Si algo ocurriera es mejor que ella esté aquí—señala Sherloque—

—Bien. Pues iremos nosotros—declara Tessa, golpéanos el brazo de su marido—

—¿Seguro? Porque es peligroso...

—Me de igual—le interrumpe, colocándose los conectores de memoria sobre sus sienes y sentándose en una de las camillas que el propio Sherloque había colocado ahi—Son mis hijos.

De acuerdo con sus palabras, y listo para salvar a los tres jovenes viajeros del futuro, Barry imita su acción, tumbándose en la otra camilla vacía.

—Tendréis que ser rápidos. No sabemos cuándo Ivy puede intentar echarles—les indica Circe—Y estoy bastante segura de que si lo hace, ella no sabe que les estaría matando.

—Entonces... Si Tessa y Barry mueren ahi dentro...

—También morimos fuera—Barry completa las palabras de Sara—

Viendo su miedo ser confirmado, la rubia dirige su mirada hacia la joven Tessa.

—Esto de verdad no me gusta—declara la capitana de la Waverider—

—Vamos, tú harías lo mismo por mi—declara Tessa, tumbándose por completo en la camilla—

Sara suspira, acercándose a ella y agarrando su mano.

—Si, pero yo soy yo—responde—

El sentimiento de responsabilidad que Sara y Oliver tenían con Tessa solo era comparable con el que en su momento sintieron Laurel y sobretodo Tommy. Para ellos la joven Merlyn siempre sería su prioridad.  

—Ya no soy una niña, Sara.

Soltando un pequeño suspiro, Sara asiente en silencio mientras aprieta el agarre en su mano para darle su apoyo, confianza y sobretodo una razón para asegurarse de que saliera con vida.

—Iniciando transmisión de ondas cerebrales—anuncia Sherloque, activando la máquina. Tessa y Barry se voltean el uno al otro, compartiendo una mirada llena de amor y determinación—Buena suerte.


Imágenes de distintos recuerdos se mezclaban en su memoria a medida que ambos entraban por completo en la memoria de Ivy y sus hijos.

—¿Qué es eso?—una pequeña Taylor le pregunta a su madre, señalando el tatuaje en su muñeca—

Se trataba de un símbolo extraño. Un símbolo que la propia Tessa no había visto nunca y sin duda no tenía tatuado. Aún.

—Hola, pajarito—una Tessa poco años más mayor sonrío a una joven niña de pelo rubio mientras se agachaba frente a ella, cerrándole la cremallera de su chaqueta—

—La he fastidiado—un Thomas de 17 años completamente empapado por la lluvia se sienta en una silla con la mirada decaída—

Su madre se sienta a su lado, abrazándole.

El recuerdo cambia rápidamente a la imagen de ascensor abriéndose. Una magullada Taylor lo abandona. En su mano su arco.

—Lo siento mucho, mamá—solloza, abrazando a su madre—

—Necesito un arco y flechas—declara esta vez una Taylor de apenas 6 años—

Todo se vuelve negro entonces, y como si el aire entrara de nuevo en sus pulmones, Barry y Tessa atraviesan una especie de brecha que les deja en el segundo piso de la comisaría de policía.

—La encontramos escondida en el último vagón, bajo un asiento.

—¿Y sus padres?.

—Ni idea. Iba en la línea roja hacia el oeste. Debió colarse en la estación de Fourth con Waid.

—No puede quedarse a dormir aquí.

—¿Esa no es la hija de Tessa Merlyn?—la conocida voz del capitán Singh atrae la atención de Tessa y Barry mientras descienden las escaleras de la comisaría hasta el primer piso. Sin embrago, también atrae la de la pequeña niña de cabello castaño peinado en dos trenzas y chaqueta morada—Taylor. ¡Taylor!—exclama Singh al ver como esta sale corriendo—

—Creo que no estamos en la memoria de Ivy—susurra Barry, pero Tessa consigue oírle debido a lo cerca que se encontraban el uno del otro—

—Estamos en la de Taylor—completa ella, volteándose hacia él. Barry asiente, notando su brazo rozando el suyo ante su brusco giro—

Sin embrago, antes de que sus ojos se encuentren con los de ella, la imagen del portal cerrándose en el piso superior atrae su atención.

Tessa sigue su mirada, soltando un suspiro de frustración al darse cuenta de que acababan de quedarse atrapados.

—¿Cómo hemos llegado a los recuerdos de infancia de Taylor?—pregunta Barry a su lado—

—Ni idea—Tessa le devuelve la mirada—Y tampoco sé cómo vamos a poder rescatarles a los tres desde aquí—admite, observando la comisaria—A ver... Esto es un recuerdo dentro de un recuerdo, ¿no?

Barry asiente.

—Si.

—Si atravesamos el portal, entonces...

—Debería llevarnos hasta Ivy.

—O hasta Thomas—corrige Tessa—Tal vez los esté usando de corta fuegos.

—O tal vez Ivy no quiera hacerles daño, si no que la ayudemos a sacarles de sus recuerdos. A despertarles—señala Barry—

—Son amigos, prácticamente familia, eso tendría más sentido—asiente ella, feliz porque todo cobrará sentido—

—Si. Entonces, sólo tenemos que recorrer la memoria de Taylor y encontrar el portal.

Antes de que Tessa pueda decir nada la pequeña Taylor pasa corriendo entre sus cuerpos, sin siquiera notar o percibir su presencia allí. Barry y Tessa eran unos meros espectadores de los recuerdos de Taylor, y como su consciencia estaba en la mente de Ivy, su hija no podía percibirles.

—Wow—un Will unos años más mayor que el que Tessa conocía, sonríe cuando el pequeño cuerpo de Taylor choca contra él, envolviendo sus brazos alrededor de sus piernas—Hey, corredora.

Will se agacha frente a ella con una mirada brillante y llena de ternura y amor.

—¿Estás bien?—le pregunta, preocupado. Taylor asiente—¿Qué estabas haciendo escondida en el metro?

—Quería ir a ver a mamá—le responde ella, bajando la mirada—

—Deberías estar en clase.

—Es aburrido—se queja, rodando los ojos—

—Vale—Will suspira, poniéndose en pie y estirando una mano hacia ella—¿Por qué no vamos a casa?

Dudosa, Taylor agarra su mano.

—Tenemos que seguirles—señala Tessa en un susurro—

Barry asiente, agarrando su mano antes de usar su velocidad para llevarla en un pequeño viaje por la mente de Taylor.

—Wow—exclama Barry al frenar en el interior del penthouse de dos pisos donde Tessa y sus hijos vivían—Bonita casa.

Rodando los ojos por sus palabras, Tessa suspira mientras observa en lugar, esperando encontrarse con Taylor. Sin embrago, no parecía haber rastro de ella.

—¿Puedes centrarte?—le pide entonces a su marido—Tenemos que encontrarla. Ella esperando la clave para encontrar el portal.

Antes de que pueda responder, la melodía de un teléfono interrumpe a Barry. Confusa, Tessa se acerca al aparato situado sobre el mueble de entrada a su derecha.

—¿Hola?—murmura con confusión al responder—

—Soy yo—responde Circe al otro lado—Estoy conectando con vuestra actividad cerebral desde aquí fuera. Me alegra saber que seguís bien.

—No por mucho tiempo—asegura Tessa en un suspiro—¿Sabes cómo podemos salir de la mente de Taylor?

—Nuestra última teoría es que si ha percibido vuestra presencia en su mente lo más seguro es que se haya escondido en un buen recuerdo. Pero hay una mala noticia, su cerebro tiene un...

El teléfono comienza a entrecortarse hasta que el único sonido que salía de él era pura estática. Tessa lo miro con confusión, pero antes de poder preguntar nada. Barry la agarró de la muñeca y la obligó a esconderse bajo las grandes escaleras que llevaban al segundo piso del ático.

Fue entonces cuando Tessa lo vio. Reverse Flash, o mas bien solo su traje, caminaban por el loft buscándoles.

—El mecanismo de defensa de Taylor—asume Tessa en un susurro—

Barry frunce el ceño. ¿Por que tendría Taylor a Reverse Flash como el protector de su mente?

—Circe ha dicho que Taylor y el portal deberían estar en un recuerdo feliz—le informa Tessa en un susurro—

—Este sin duda no lo es—responde él, señalando ellas puertas del ascensor—

Estas se abrieron de par en par revelando a una magullada Taylor. Maratones y heridas cubrían parte de su rostro, sus ojos de encontraban rojos y humedecidos y su traje morado completamente manchado.

—Este no—asegura Tessa al ver a su yo más mayor abrazar a su hija—

Agarrando la muñeca de Barry con su mano, Tessa se pone en pie sigilosamente y le guía hasta el salón principal de la casa.

Otro recuerdo estaba dando lugar en esa sala. Una pequeña Taylor de 5 años se encontraba tumbada en el sofá, comiendo palomitas junto a su hermano. Ambos estaban sentados en el sofá a cada lado de su madre mientras Will leía un libro desde el sillón a su derecha mientras en la gran televisión de la sala se proyectaba una película de navidad. Todo el salón estaba perfectamente y cuidadosamente decorado. Calcetines colgando sobre la chimenea, un gran y espléndido árbol lleno de adornos, muchos de ellos echos a mano por ellos y peluches de renos decorando las entradas y las esquinas.

Los corazones de Tessa y Barry se llenaron de alegría y tristeza a la vez. Para Barry era una vida de la que él no formaba ni formaría parte, y para Tessa era un futuro que a la vez que aterrador le hacía sentir aliviada por haber podido darles a sus hijos la infancia que su padre no le había dado a ella. Acogedora y familiar.

Pero en un abrir y cerrar de ojos esa imagen cambió completamente cuando Reverse Flash les encontró. Para las representaciones de Tessa, Taylor, Thomas y Will es como si nada estuviera ocurriendo, pero para Barry la situación era muy distinta. Como en la realidad, Reverse Flash había fijado su ataque en él, acorralándole contra una pared.

Ansiosa por ayudar a Barry, Tessa se decidió a buscar la salida. Ese recuerdo parecía lo suficiente mente feliz como para ser el recuerdo en el que la conciencia de Taylor se escondería. Pero teniendo en cuenta que su consciencia estaba en la mente de Ivy tenía que haber algo allí que la representara y les abriera el portal.

Barry y Reverse Flash peleaban y corrían por todo el salón mientras Tessa buscaba en cada estantería, cada esquina y cada tabla del suelo. Nada parecía llamar su atención, hasta que un pequeño objeto sobresaliendo de debajo del sofá apareció en su campo de visión. Intentando no meterse en medio de la pelea y caminando lentamente, Tessa se acercó al sofá y agarró el objeto en sus manos. Se trataba de una pequeña figura de Flash.

—¡Barry!

—¡Ya voy!—exclama él antes de darle un puñetazo a Reverse Flash que le deja completamente consciente—

Es entonces cuando el portal aparece junto a la puerta del salón, atrayendo la atención de la pareja.

—¡Vamos!—Tessa corre, agarra la mano de Barry por el camino y tira de él hacia el portal—


Los ojos de Taylor se abrieron de par en par. Las luces de Laboratorios STAR la cegaron dolorosamente, obligándola a taparse los ojos con su mano. Su respiración estaba acelerada y su cabeza dolía horrores.

—Hey, Speedy—susurro Jay a su lado, colocando una mano en su hombro—¿Estás bien?

Arrugando su rostro en una expresión de dolor, Taylor asintio levemente mientras otra persona agarraba su otra mano en un apretón cariñoso.

—Tengo hambre—se queja entonces, abriendo sus ojos para encontrase con las miradas preocupadas de sus tíos Sara y Jay, quienes no pueden evitar sonreír ante su respuesta—


—Déjame adivinar—suspira Barry tras atravesar el portal—Estamos en la mente de Thomas.

—Eso creo—asiente Tessa a su lado—

—Primero la comisaría y ahora un instituto. Los lugares en los que se esconden nuestros hijos son muy extraños—Barry observa el gran pasillo lleno de taquillas—

—Bueno, Thomas dijo que amaba estudiar—Tessa se encoge de hombros, comenzando a caminar—

—Si, pero, vamos, ¿tú donde te esconderías?—inquiere, siguiéndola—

—En la habitación de mi hermano—responde de manera sorprendentemente rápida—¿Tú?

—No lo sé... ¿Laboratorios STAR? No. La casa de Joe.

—¿Y qué tendrías de mecanismo de defensa?—Tessa frena sus pasos y se voltea para mirarle—Porque lo de Taylor ha sido...

—¿Raro?—completa Barry. Tessa asiente—Si, lo sé.

—Es algo inconsciente. Tal vez oyó historias de él y pensando que es alguien aterrador su mente decidió que era la mejor defensa posible.

—Si, es posible.

—Yo tendría a Sara—admite Tessa entonces—

—Yo te tendría a ti—admite Barry, sorprendiéndola—

—¿En serio?—Tessa la mira divertida—

—Claro. ¿Quién mejor? Machacarías a cualquiera—sonríe Barry—

—Esperemos que Thomas haya pensado lo mismo—suspira Tessa—Sé como luchar contra mi misma.

Barry asiente, pero una figura situada unos metros tras ella llama su atención.

—No tendremos esas suerte—Tessa frunce el ceño ante sus palabras, siguiendo su mirada para encontrarse con su padre—

—Oh, venga ya—se queja, soltando un suspiro de frustración—

Barry entrecierra sus ojos al ver que el Arquero Oscuro se queda completamente quieto al final del pasillo. Entonces el sonido de unas risas atrae su atención.

—Quédate aquí—ordena. Tessa frunce el ceño—Creo que sé dónde encontrar a Thomas—señala la puerta a su lado—

Tessa suspira.

—Está bien—acepta—Recuerda que lo que le representa es un objeto dentro del recuerdo feliz.

Barry asiente.

—Lo sé, tranquila—responde antes de abrir la puerta y desparecer tras ella—

Al principio la sala parecía un aula normal y corriente, pero Barry pronto se dio cuenta de su error. La puerta le había llevado a otro recuerdo, y por tanto a otro lugar. Barry había vuelto al penthouse de Tessa, pero en vez de al salón, esta vez Barry se encontraba en lo que parecía ser la habitación de Thomas. En el centro, formado por distintas mantas, se encontraba el típico fuerte construido por niños. En su interior parecía haber una luz iluminándolo todo y pequeñas risas y voces se oían hablar de vez en cuantos. Barry no les podía ver debido a las mantas que los tapaban, pero le fue fácil asumir que dentro del fuerte se encontraban Thomas, Taylor y Ivy.

Ese sin duda parecía como el perfecto recuerdo feliz de cualquier niño.

—"Mientras StarNight y Flash se preparaban para el día más especial de su vidas, al otro lado de la ciudad los malvados Nazis de Tierra X preparaban su plan de ataque. Si todo iba de acuerdo con su esquema, el oficial de bodas no podría ni pronunciar una palabra antes de que ellos interrumpieran la boda."—Thomas leía en alto el pequeño cómic en sus manos, pero Barry apenas se dio cuenta de eso pues la brillante y única medalla de oro que colgaba de un lado de una estantería llamó su atención—

"1º puesto en el campeonato de matemáticas de 2º curso"

Barry sonrío al leer eso, pero cuando la puerta de la habitación volvió a ser abierta, esta vez de un brusco golpe, el velocista no tardó en salir de sus pensamientos.

—Dime que lo tienes—suplica Tessa con la respiración acelerada y varios golpes en su cuerpo—¿Es esto?—inquiere, agarrando la medalla de su mano antes de que Barry pueda decir nada—

Malcolm Merlyn les sigue hasta la habitación, pero en ese instante el portal se abre a la derecha de la pareja y ambos lo atraviesan con extrema velocidad.


A pesar de haber pasado muy poco tiempo en la Waverider, Tessa y Barry no tardaron en reconocer la nave de las Leyendas después de que el portal les dejara allí.

—Gracias.

Sentada en las escaleras que llevaban del puente de mando al salón común de la sala se encontraba Ivy. No era una representación joven de ella, si no la propia Ivy que ellos conocían. De la misma edad e idéntica a la que yacía inconsciente en Laboratorios STAR.

Tessa frunce el ceño, dando un paso hacia adelante.

—¿Por qué?

—Por sacarles de mi cabeza—responde, como si fuera lo más obvio del mundo—Esos dos no me habrían dejado en paz si no hubieseis venido.

—Quieren que despiertes, Ivy.

—Bueno, yo no quiero hacerlo—se queja, jugando con los anillos de sus dedos—He hecho daño a mucha gente.

—Alec te controlaba—la defiende Barry, dando un paso para colocarse junto a su mujer—Nadie te culpa por los metas muertos.

Tessa asiente de acuerdo con él.

—No vamos a abandonarte, Ivy. Tendrás que echarnos tu misma de tu cabeza—declara, cruzándose de brazos—

Os estaría matando—señala, levantando su mirada hacia ellos—

Tessa eleva sus cejas, desafiándola.

—Tus padres te esperan, Sara te espera. Taylor, Thomas. Todos. Necesitamos tu ayuda y tú la nuestra—asegura, sentándose a su lado—No harás nada quedándote aquí. Creme, yo estuve una vez en un sitio así. El amigo alienigena de Kara me ayudó a despertarme.

—Si, recuerdo esa historia de los pequeños cómics de StarNight—Ivy sonríe con diversión—

—¿Hay cómics sobre mi?—los ojos de Tessa se iluminan con ilusión—

—También hay todo un museo sobre mi—señala a Barry, provocando que su mujer ruede los ojos—

—Y se te subirá a la cabeza—asegura—

Ivy sonríe.

—Mi padre odia el museo Flash—admite, ganándose la atención de la pareja—Dice que nada allí hace justicia a la realidad. Pocas menciones del equipo Flash, demasiada atención a lo villanos y poca atención a la gente que salvasteis o a aquellos que os ayudaron a hacerlo. Los cómics son mucho mejor en su opinión.

Barry rueda los ojos.

—Por supuesto que Jay diría eso—resopla, recibiendo una mirada divertida por parte de ambas—

—Escucha, Little Bird—Tessa agarra la mano de Ivy entre las suyas—Sea lo que sea que te de miedo de ahí fuera, nosotros estaremos a tu lado. Vamos, sé que quieres vivir una de esas historias de los comic en persona. Y mereces tener justicia por lo que Alec te hizo. Además, no puedo soportar ver las caras tristes de tus padres ni un día más. Ni su extraña dinámica de compañeros de trabajo que no se aman cuando es obvio que lo hacen.

Barry asiente de acuerdo con ella, especialmente por su última afirmación. Ivy sonríe divertida.

Aún así, esta sonrisa desaparece rápidamente de sus labios al volver a conectar su mirada con la de Tessa.

—Está bien—acepta tras varios segundos—Pero necesito tiempo.

—El que quieras—aseguran ambos a la vez—

Ivy sonríe levemente, antes de estirar su brazo para alcanzar un pequeño papel a su lado.

—Mientras tanto, creo que esto os ayudará a encontrar a Alec—informa, entregándole el papel a Tessa—

La joven Merlyn se esperaba un mensaje, tal vez un código, pero en su lugar se encontró con dibujo. Uno que daba respuesta a muchas de sus preguntas.



Necesito vuestras opiniones en este capítulo porque estoy en un bucle de constante duda e incertidumbre con este fic. Quiero al menos llegar hasta Crisis On Infinite Earths, y sé que no debería depender de las opiniones de la gente para seguir escribiendo, pero en este caso si las necesito un poco. Sed honest@s, decidme que queréis ver, o si tenéis alguna idea, o critica, todo con amabilidad por supuesto, y yo escucharé.

Gracia por leer. ❤️

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