𝐓𝐇𝐑𝐄𝐄

"UNA NUEVA AMIGA"

GEORGIANA CAMINABA HACIA EL LAGO NEGRO,  puede que no le gustara mucho eso de ensuciarse, pero por eso mismo tenía una manta en brazos. Había decidido leer sobre diferentes ingredientes para su poción mientras esperaba a que Regulus saliera de clases. 

Cuando estaba colocando su manta en el suelo, observó a una figura masculina completamente decaída no muy lejos de ella, en un inicio no reconoció a la persona, pero cuando observó el cabello y la manera en la que llevaba su uniforme, sabía que se trataba de James Potter.

A la rubia no le interesaba en lo más mínimo los dramas del colegio, y eso implicaba el drama que James Potter representaba. No era su problema y ella no solía ser de las personas a las que le interesara el bienestar de otros.

Solo su padre, su hermano, su cuñada y los hermanos Black le importaban, los demás eran un cero a la izquierda para ella. 

Pero algo la llamaba, le susurraba que hablara con él deprimido Gryffindor, y luego de rodar los ojos con fastidio habló. 

—¿Te encuentras bien? —preguntó y después quiso pegarse por haber hecho una pregunta tan tonta, era obvio que él no se encontraba bien.

James se giró hacia la rubia con cierta sorpresa, reconocía quien era la persona que le hizo una pregunta. Por Godric, no había nadie en el castillo que no conociera a la princesa de Slytherin. 

—¿Quieres burlarte de mi, Malfoy? —cuestionó de mala gana el castaño.

—No ¿Por qué lo haría? —fue la respuesta de la rubia, quien frunció el ceño ante la respuesta del león.

No iba a volver a preguntarle a nadie por su estado de ánimo. 

—Muchos de tus compañeros se han burlado hoy, no me sorprendería si tú también quisieras hacerlo.

—Yo no me burlaré de ti, Potter, es una pérdida de tiempo.

James la miró con curiosidad, no esperaba esa respuesta de parte de la rubia.

Georgiana notó como el chico se acercó, y ella le hizo una seña para que se sentara, cosa que él hizo.

—¿Viste lo que pasó en el Gran Comedor esta mañana? —preguntó él, quien soltó un suspiro al ver como ella asintió—. Lily siempre dice esa clase de cosas pero creo que hoy me afectaron mucho más que antes.

—Bueno, Potter, en lo que llevamos del año escolar —empezó a decir la rubia—. He notado que has madurado mas, supongo que por eso te afectaron sus palabras, no eres como antes.

Era cierto, luego de la broma de Sirius a Severus el año escolar anterior, el par de mejores amigos había reflexionado mucho más sobre sus acciones, ambos volviéndose más maduros.

Dejaron de molestar a Severus y ya no hacían bromas muy pesadas a los Slytherin, cosa que sorprendió a todos por su cambio.

—¿Crees que debería seguir insistiendo? —preguntó él, todos le habían dicho que se rindiera, pero James seguía aferrado.

—Potter, no eres un santo —empezó a decir ella—. Pero no creo que merezcas ser humillado casi todos los días por sus crueles palabras.

—Pero-

—Estas aferrado a la idea de que Lily es para ti —le interrumpió ella—. ¿Alguna vez has visto a alguien más aparte de ella? Es decir, parece una obsesión lo que tienes por ella. Y no es una obsesión muy sana que digamos. 

Él no dijo nada, solo escuchó las palabras de la chica.

—Ella también debe sentirse incómoda con tus  propuestas casi diarias —continuó la rubia—. Llevas hostigándola desde primer año.

Esas directas palabras hicieron que el Potter se mantuviera callado por un buen rato, dando así a Georgiana la oportunidad de detallarlo mejor.

Era alto, su cabello oscuro estaba desordenado pero lo hacía lucir atractivo, y sus ojos mieles, los cuales eran preciosos, estaban tristes y apagados, no tenían ese brillo de travesura y picardía. 

La chica notó que el Potter tenía músculos, seguramente por los entrenamientos que tenía al ser el Capitán del equipo de quidditch de su casa.

James Potter le parecía indudablemente atractivo, sin duda alguna entendía porque todas las chicas querían tener algo con él.

—Eres buena con las palabras —espetó el Potter—. Dura pero buena al fin y al cabo.

—Soy muy buena en todo Potter —respondió ella guiñándole un ojo.

—Y muy humilde al parecer —bromeó con sus ánimos un poco más elevados.

—Es mi segundo nombre —contestó con una sonrisa divertida.

—Tú también luces decaída ¿Por qué? —cambió de tema mientras observaba esos ojos azules tan fríos.

Georgiana era atractiva sin duda alguna, cabello rubio platinado bastante bonito, unos ojos azules hipnotizadores, pero de igual manera fríos, un rostro muy bonito, parecía una princesa.

Entendía porque Aster Greengrass, un imbécil sangre pura, se había fijado en ella.

Pero no entendía como ella se había fijado en alguien como él. En lo poco que llevaban conversando y todo lo que Sirius decía de su mejor amiga, la rubia no era tan mala persona. 

—¿Alguna vez te has forzado a enamorarte de alguien? Claro que no, es decir, nos criaron de maneras diferentes.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Tus padres te dejan elegir con libertad, con quien deseas mantener una relación, con quien te casas, todo eso del romanticismo ¿Cierto? —El Potter asintió—. Bueno, ese no es mi caso, mi padre va a escoger al mejor pretendiente para mi.

No interrumpió su relato, se notaba que ella quería desahogarse.

—Y pensé que, si me enamoraba de Aster, yo estaría tomando la decisión, después de todo, él es un sangre pura que mi padre medio aprueba —continuó diciendo—. Mi hermano tuvo suerte, está completamente enamorado de su esposa. Pero yo estoy segura que no podré enamorarme de Aster jamás.

—¿Y... no has pensado en buscar a esa persona de la que te podrías enamorar perdidamente? —cuestionó el Potter con suavidad.

Los ojos de ambos chocaron, ambos afligidos y tristes, pero de cierta manera un poco más relajados luego de haber soltado sus penas. 

—Nunca he considerado esa opción —admitió ella—. De hecho, Regulus y yo tenemos pensado casarnos si no llego a enamorarme de Aster.

—Vaya, eso suena deprimente.

—Eres increíble consolando —espetó ella con sarcasmo mientras fruncía el ceño.

—Soy honesto —replicó él mientras levantaba sus manos en son de paz—. No deberías rendirte con la opción de encontrar a alguien que amaras con locura.

—No eres tan terrible aconsejando como pensé, Potter.

—James —espetó—. Dime James.

—Bueno James, fue un placer haber hablado contigo, pero creo que la diva de Sirius te llama —dijo ella mientras observaba a los hermanos Black mirar a sus respectivos mejores amigos con sorpresa.

—Gracias por interesarte en lo desastroso que luzco, Georgiana.

—No hay de que —respondió ella mientras se levantaba de la manta y empezaba a doblarla.

James miró a la rubia por última vez y se dirigió hacia Sirius. Regulus por su lado caminaba con rapidez hacia su mejor amiga.

—¿Qué hacías hablando con él/ella? —fue lo primero que dijeron los hermanos Black a sus respectivos amigos.

—James se miraba deprimido y por primera vez en mi vida le pregunté a alguien a parte de ti o Sirius si se encontraba bien —respondió la rubia mientras caminaba hacia el castillo.

—Charlaba con una nueva amiga, Canuto —fue lo que James Potter le respondió a Sirius Black.

Esa pequeña conversación fue una brisa fresca para los dos, no solo hicieron sentir mejor al otro, sino que ese momento sería el inicio de algo desastroso pero al mismo tiempo magnífico.


[...]


Sintió como unos brazos la rodearon por detrás, y por el olor de la colonia sabía que se trataba de Aster. 

—Me has dejado en el olvido querida —espetó el castaño dramáticamente—. Extraño a mi novia~

—Hola, Aster —saludó ella con una pequeña sonrisa—. Lamento no haber pasado tanto tiempo contigo —no lo hacía—. He estado ocupada con los trabajos.

—Entiendo eso, sexto año suele ser complicado —respondió él mientras entrelazaba su mano con la de ella—. ¿Qué te parece si vamos a por una rebanada de tu tarta favorita? La de frambuesa. 

Ella no dijo nada pero se dejó ser arrastrada por su novio, solo que, con lo dicho por él, confirmaba lo que llevaba pensando toda la tarde gracias a la charla con James.

La tarta de frambuesa no era su preferida, ese lugar la ocupaba la de fresa.

Debía terminar con Aster. Pero no sabía cómo y dónde lo haría. Sin duda alguna él iba a hacer un escándalo por ello, y eso era lo que menos deseaba.

Lo último que ella deseaba era tener que verse envuelta en dramas y desastre.

Deseo que no se le iba a ser cumplido luego de haber hablado con James Potter. 

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