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Ni siquiera tuvieron tiempo de llegar a la mansión cuando Thomas le aviso a su hija que Harry Potter estaba de vuelta y en Hogwarts.
— Debemos ayudar a Harry, eso hubiese querido Sami — Dijo Liam seguro de su decisión.
Lucas les dijo que los podía llevar si lo necesitaban lo cual los otros dos aceptaron.
Una batalla se estaba por desatar en cualquier momento, solo estaban retrasando el paso del señor tenebroso creando un gran campo de fuerza para proteger el castillo y a los que estaban dentro para idealizar un plan para derrotar a quien no debe ser nombrado.
— Ella y Raksha... — Gryffin recibió el abrazo de su padre para tranquilizarla —. Mi mejor amiga.
— No morirá en vano, eso no pasará cariño ahora debemos ser fuertes y ganar está batalla — Dijo Thomas besando la frente de su preciada hija.
Debían cubrir todas las entradas del castillo evitando que Voldemort y sus fieles seguidores los mortifagos lograrán traspasar aquella fortaleza.
Harry tenía que encontrar los otros Horrocruxes que aún faltaban y que estaban en Hogwarts.
— Murió protegiendo a los que más amaba en este mundo — Dijo Harry enterandose de la muerte de su fiel protectora —. Por eso debemos hacerlo por ella, y por todos los que murieron a causa de Lord Voldemort.
La tensión se podía sentir en cada rincón, los alumnos corrían de aquí para ya en busca de un lugar seguro y para protegerse entre ellos. Pero los mortifagos comenzaron a intentar destruir el campo de fuerza que era casi imposible para ellos por más que fuesen un número elevado.
— En la cámara secreta! — Dijo Gryffin junto a su prima quienes se encargarían de destruir uno de los horrocruxes para ayudar a Potter.
Las dos chicas lograron llegar a la cámara secreta dónde Crystal tomo uno de los colmillos que eran de aquel esqueleto del Basilisco que Samantha mató. La pelirroja coloco aquella copa en el suelo para destruirla.
— Oh! Sencillo — Dijo pero luego voltearon al escuchar como las aguas se unían y dejaban ver el rostro del señor tenebroso.
Las dos chicas comenzaron a correr y huir de allí antes que algo peor ocurriera, y salieran lastimadas pero aquella primera destrucción género una dolor desgarrador en Voldemort y Harry.
El señor tenebroso fue quien destruyó aquel campo de fuerza entendiendo que si no actuaba esos horrocruxes serían encontrados y destruidos antes que él pudiese tener a Potter para matarlo como tanto lo había deseado.
— Cuídense entre ustedes, está bien? — Los mellizos Butler asintieron en dirección a su tío —. Por más que no fue mucho tiempo, fueron los mejores momentos a tu lado.
— Igual los míos cariño — Dijo Ada besando a Alfie y esperar la presencia de sus enemigos.
John al ver como aquella protección que habían tenido por un tiempo fue destruida cerro sus ojos por unos segundos dándose el pequeño lujo de recordar a su amada y todos los sueños que había tenido con ella antes de lo ocurrido creyendo que finalmente había encontrado su otra mitad, aquella alma que estaba destina a encajar con la suya y ser una por la eternidad.
— No te fallare mi bambi — Susurro viendo por última vez en su mente la sonrisa de Samantha que lo hizo sonreír inconscientemente.
La batalla había comenzado, el bando enemigo no perdió ni un segundo. Ingresaron al castillo por todas las entradas posibles atacando a sus rivales quienes hacían todo para seguir con vida y dejar que la luz ganará.
Pero era un momento desesperante y preocupante, jóvenes morían protegiendo lo que ellos creían lo correcto para salvar a sus familias y a otras generaciones y evitar que Voldemort cumpliera con su horripilante deseo que solo traía desgracia y oscuridad en el mundo.
— Debemos encontrar a Nagini — Dijo Harry antes de atacar a un mortifago.
La serpiente y fiel compañera de Lord Voldemort era un Horrocrux, y ya tenían su ubicación gracias a que Harry había entrado en la mente del señor tenebroso. Los cuatro chicos corrieron detrás de Potter pero se detuvieron al escuchar una discusión.
— Snape... — Susurro Gryffin al reconocer la voz de su tío.
La varita de Saúco había pasado en manos del señor tenebroso pero su poder no había sido entregado por completo.
— La varita de Saúco no puede servirme bien, porque, no soy su verdadero amo — Dijo Voldemort —. La varita de Saúco le pertenece al mago que mata a su dueño anterior... Tu asesinaste a Dumbledore, Severus. Si tu estás vivo la varita de Saúco no puede ser del todo mía. Fuiste un sirviente fiel y útil Severus... Pero solo yo viviré para siempre.
— Mi señor... — Fue lo único que Snape logro decir antes de caer al suelo sobresaltando a los cinco chicos que estaban ocultos escuchando lo que ocurría.
— Nagini... Mátalo — Ordeno Voldemort.
Gryffin cubrió su boca para no hacer ningún tipo de ruido mientras dejaba caer sus lágrimas por su mejilla.
Cuando escucharon que Voldemort y Nagini se habían marchado fueron por Severus quien estaba moribundo en el suelo. La pelirroja al igual que Harry se acercaron a él viéndolo llorar.
— Tomalas, tomalas por favor — Suplico a Potter.
Harry con un pequeño frasco que Hermione le había dado, tomo las lágrimas de Severus quien le pidió que las llevará al pensadero.
— Mírame... Tienes los ojos de tu madre — Dijo viendo a Harry dejando de resistir y aceptando que ya había cumplido con su trabajo.
Obedeció con la petición de Snape llevando sus lágrimas al pensadero dónde se sumergió a todos sus recuerdos hasta llevarlo a uno donde estaba con Dumbledore, el hombre sabía el plan que tenía entre manos su antiguo enemigo con enviar a Draco Malfoy a matarlo, pero no por su cobardía sino porque sabía que el muchacho no era esa clase de persona y no lograría cumplir con su misión en la cual Voldemort no tendría más remedio que recurrir a Snape.
— Tu serás quien me mate, Severus — Dijo Dumbledore —. Es la única salida para que Lord Voldemort confíe en tí.
Albus le confío una tarea muy importante antes de morir, hablo sobre la conexión que Voldemort tenía con Harry al igual que con Samantha, y ambos debían morir para finalmente destruir al señor tenebroso.
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