CAPÍTULO 15
Narra __________.
Tenía mucho miedo. Mas cuando, trataba inútilmente de evitar una pelea que probablemente no ganaríamos. Ellos eran diez delincuentes y nosostros solamente eramos dos. Yo sostenía a la señora Julieta con cuidado de sus brazos, tratando de protegerla de cualquiera, ahora desgraciadamente ya no importaban sus compras.
Mire a la señora Julieta debajo de mi, indefensa y con mucho dolor, la habían alcanzado a golpear. Yo también tenía miedo, tanto que temblaban mis piernas y dolían al no poder sostenerme.
— No tengas miedo. — me dijo Cole delante de mi muy seguro —. Voy a protegerlas, a las dos.
— Cole, ellos son diez. — dije entre dientes abrazando a la señora, tratando de curarla —. Debería estar ayudandote también yo.
— A los delincuentes buenos para nada hay que tratarlos como lo que son. — dijo —. Tranquila, puedo contra cien si yo quiero.
Abrase con ambos brazos a la señora Julieta y trate de tranquilizarla. Solamente escuchaba a mis espaldas los golpes, quejidos y gritos llenos de maldiciones. Mientras tanto, empeze a ayudar a la señora, no habían sido tantas golpes pero ... ¿Cómo se atrevían a tocar a mujer de la tercera edad? Esos imbécil no tenían vergüenza.
Ella aún mantenía sus ojos cerrados, ya un poco más tranquila así que, mire hacia atrás de mi de nuev y pude verlo de nuevo en acción, solamente que un poco más diferente. Esta vez, podía ver sus movimientos al golpear a otras personas, desde luego era rápido pero cada golpe que propinaba dejaba inconsciente a la persona inmediatamente. Era impresionante ver, los años de entrenamiento que había recibido para saber pelear tan bien cuerpo a cuerpo de tal manera.
— Cariño ya estoy bien. — me dijo la señora Julieta con una sonrisa más tranquila —. Tienes un don maravilloso.
— No hay de que. — respondí —. No sé preocupe ya pronto la lleváramos a su casa.
— He visto en tus ojos ese sentimiento. — dijo de la nada mientras el sonido de aquellos golpes Iban cada vez desapareciendo —. Admiración por una persona que quieres, pero que has ignorado el sentimiento por no saber su significado.
— ¿Yo?. — susurre avergonzada y negando con la cabeza —. No ... El es, un... Un amigo.
Ella simplemente me sonrió y no pude evitar también hacerlo. En eso la mano de alguien me tomo del hombro para hacerme mirar atrás, era Cole quien ya había acabado. Estaba jadeando, tenía la respiración entre cortada con el pelo desordenado y la ropa algo jaloneada, pero sonreía y eso me hizo estar tranquila.
— ¿Estás bien, te lastimaron?. — pregunté mientras nos ayudaba a levantarnos.
— No, estoy bien. — dijo a la vez que llevaba una de sus manos a su mandíbula —. Bueno, si tengo un buen golpe aquí, creo que mi labio está roto, mi boca sabe a sangre ... Que asco.
— Debemos llevar a la señora Julieta a su casa. — dije —. Vámonos por favor, quiero que ya estemos en casa.
Este asintió de inmediato y regresamos cuánto antes al navío. Dejamos a nuestra linda vecina en su casa, sana y salva y nosotros directo a la cocina. Ya todos estaban dormidos, así que Cole se sentó en uno de los bancos de la barra y espero pacientemente a qué yo llegara con un par de gasas.
Narra Cole.
— Mete esto a tu boca dónde te golpearon. — me dijo, a lo que yo hice. Tras unos segundos, se lo devolví..
Se acercó mucho hasta mi rostro para curar mi labio. Yo estaba muy nerviosa, ninguna mujer se había acercando tanto así a mi, mis manos temblaban y quería mirar sus ojos, para saber que cara tenía pero preferí concentrarme en la pequeña herida que me estaba curando.
— No me gusta .... Que uses tu don para mí. — confesé seriamente —. Yo, por un momento considere entregarte y creo que ya has sufrido bastante con lo que te hicieron como para que también vengas aquí, a hacer lo mismo conmigo.
— No hay punto de comparación. — dijo acabando en tan solo un minuto y medio, pero no se aparto de mi —. Creo que es lo menos que puedo hacer por ti, me salvaste aquella vez, salvaste mi vida. Y hoy salvaste a una mujer que te necesitaba, así que yo voy a ayudarte con esto todas las veces necesarias.
— ¿No lo haces por obligación. — pregunte —. Por qué sientas que, es algo qué debes?.
— Supongo que lo hago porque me nace. — respondió —. Por qué si pude ayudarlos a ellos, que no hicieron más que matarte mil veces. ¿Por qué no a ti, que eres especial para mi?. Suena, ilógico no.
— ¿Soy especial para ti?. — pregunte haciéndome sentir más nervioso —. Tiene bastante tiempo que, alguien no me dice eso ... No tan directamente.
— Ten por seguro que yo te lo diré, tal vez muchas veces. — dijo ahora sí alejándose de mi con cuidado —. Ya estás bien, ¿Aún te duele?.
— No, para nada. — dije sorprendido tocando el área —. Muchas gracias, __________.
La acompañe hasta su habitación y después me fui para la mía a descansar. Aún tenía aquella extrañada sensación en mi pecho, me hacía sentir feliz y confundido a la vez. Podía incluso yo mismo escuchar los rápidos latidos de mi corazón, en el momento donde ella se acercó a mi boca. Lo admito, yo quería .... Besarla. Quería saber, que se sentía, que era ese sentimiento y probarlo en carne propia. Cole dices cosas sin sentido, dudo mucho que, ella quisiera algo así.
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