6. OSCURIDAD ASESINA

╔════•| ༒︎ |•════╗

CAPÍTULO 6

Oscuridad Asesina

✰•☾︎• 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧𝙖 𝙙𝙚 𝘾𝙪𝙚𝙧𝙫𝙤𝙨 ℘⁖✭

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     En un principio, mientras Kerianne intentaba dormir en su habitación, algo en su instinto le hacía sospechar del lugar dónde se encontraba. Eris le había dicho que habló con su padre respecto al compromiso, no quería pensar en como habría actuado el Lord Beron al enterarse que su espía ahora era la prometida de su hijo.

Escuchó un ruido prominente de un rincón, dónde se encontraba una mesita para ella. Ella intentó vislumbrar pero no capturo nada más que solo oscuridad.

Para ser sincera, no sabía en qué se estaba metiendo. Todo lo había hecho por el impulso de no querer quitar una vida, una que aún no se formaba.

Entonces escuchó un crugido desde el armario, un sonido bastante claro como para ser irreal.

Escuchó el sonido de una cuerda chasquear, su instinto solo supo levantar la sábana con la que se cubría. En la oscuridad, una flecha había atravesado su sábana, una flecha que había sido dirigida para ella.

Se levantó de un saltó tomando el cuchillo que mantenía guardado en la orilla de su cabecera. Alguien desde atrás intentó contenerla, la quería exponer ante la puntería de las flechas. Ella retrocedió haciendo que quien la retenía se golpeara contra la pared.

Otra fecha salió disparada, por suerte solo rozó su mejilla en la oscuridad. El atacante salió desde su armario, cargaba una ballesta para apuntarle. El otro se levantó, tenía un cuchillo pues intentó apuñalarla.

Kerianne tomó la lámpara del esquinero y se la estrelló contra la cabeza, tumbandolo contra la pared. Para cuándo el atacante le apunto con la ballesta, ella direccionó al otro atacante para que recibiera la flecha.

Estaba comenzando a entrar en miedo, por alguna razón no sabía que más hacer. Lanzo el cuchillo en dirección al armario, el sonido que soltó el hombre significó que había acertado.

Se dirigió corriendo a la puerta, pero bajo el umbral de la luz de afuera, vió las siluetas de más hombres. Estaban esperando su salida para asesinarla.

El atacante llegó con ella, empezaron a forcejear. El la tomó del cabello. Shade alcanzó la flecha que recibió el anterior y se la encajó en la pierna. El hombre la soltó, corrió hasta lanzarse entre la ventana.

Su piso no tenía mucha altura, el césped amortiguó la caída, pero terminó lastimandose el tobillo al caer mal. El hombre de la ballesta se asomó entre la ventana, tenía el arma cargada, soltó la flecha.

Ella escapó.

Volvieron a cargar otra flecha y la esquivó.

Tenía dos opciones, adentrarse de vuelta al castillo o escalar hasta un lugar seguro.

El atacante le siguió, arrojándose por la ventana.

«Vaya determinación».

Kerianne salió corriendo como pudo, con un tobillo torcido. Corria de forma dispareja para evitar que las flechas la alcanzarán.

¿Cómo no se había dado cuenta que todo el tiempo hubo alguien en su habitación, esperando para asesinarla?

Era orden del Lord Beron, lo sabía.

Hizo lo que creyó más conveniente, se adentro al castillo. Una docena de hombres venían desde el pasillo que daba a su habitación. Ella subió la escalera real con prisa para llegar a la parte superior.

Unos guardias intentaron retenerla, espadas desenfudadas listas para quitarle la vida.

—¡Cuervos!—los llamó.

Arrojó las plumas negras al aire, de ellas se formaron cuervos, gaznando, se aproximaron acosar a los guardias que querían atacarla.

Los dejo mientras ascendía, otra flecha le rozó. El sujeto tenía mala puntería por suerte.

Chocó con el hijo del lord, Zeren. Se apartó de él por la sonrisa maliciosa que le dió.

—¿En problemas, pequeña cuervo?

Ella continúo corriendo, al parecer Zeren también sabía que hoy le darían cacería. Corrió y corrió con el pecho martillandole sin aliento, hasta llegar a dónde esperaba.

Tocó sin gentileza y con prisa la puerta de la habitación. Fue más insistente mientras escuchaba a los guardias subir las escaleras. Incluso comenzó a patear la puerta para que le hicieran caso.

Entonces perdió equilibrio cuando la habitación fue abierta, Eris se asomó del umbral, estaba enfurecido por la insistencia.

Ella se adentro sin permiso a su habitación, cerrando la puerta como su única salvación.

—¿Qué estás haciendo? —le reclamó Eris, iba a abrir su puerta de nuevo.

—¡No! —ella lo contuvo. —Quiere matarme.

—¿Pero qué...?

Kerianne tomó aliento unos segundos, para recuperarse. Había corrido demasiado.

—Estaban esperándome, más de una docena —dijo ella. —Querian asesinarme.

Eris se le acercó, incitandola a que se calmara.

—¿Que sucedió?

—Afuera, es una cacería para mí. Incluso Zeren... —acusar a la familia real, era algo muy serio.

—¿Zeren intentó matarte? —le preguntó Eris.

—No, él no... —Aunque sabía que está noche planeaban matarla.

—Fue mi padre —Eris se dió cuenta.

La habitación estaba en penumbras, incluso así pudo ver que él estaba desnudo del dorso para arriba. Él se le acercó, tocando levemente su mejilla con el pulgar. Kerianne se apartó, ardía pues ahí le había rozado la flecha en un corte.

—Estaban esperándome en mi habitación, esperaban a que me durmiera para asesinarme.

Eris hizo aparecer fuego desde su mano, los iluminó lo suficiente para que pudiera verle la cara de terror que tenía.

Ella siempre había temido a esto, que lord Beron intentará asesinarla de la manera más cruel y miserable, cuando menos lo esperará.

Pero esto era su culpa, por haberse metido en un compromiso falso con el hijo de su peor enemigo.

—Dame una espada, los enfrentaré —le pidió a Eris.

Saldría y acabaría con esto, mataría a todos los que intentarán asesinarla.

—No seas tonta —le dijo Eris sin amabilidad. —Si sales ahora, mañana te encontraré muerta y tirada en el bosque.

—¿Y que hago? ¿Me quedó sin hacer nada? —le reclamó— ¿Espero a que la siguiente noche deseen asesinarme?

Eris planeaba regañarla o hacerla entrar en razón de una forma nada amable, sin embargó tomó una larga respiración y dijo.

—Mañana los enfrentaré, les haré pagar el que intentarán asesinar a mi prometida.

—¿Y hasta entonces que se supone que haga?

—Dormiras aquí hasta que lo arreglé.

Con él, en su habitación...

—No —dijo ella.

Era un "no" irrefutable. No confiaba tampoco en Eris, aunque afuera había una matanza esperándola.

—Entonces sal y que te asesinen, querida prometida.

—Prometiste que me protegerias de tu padre. 

—Si, pero no había manera de que supiera que está noche intentaria hacerte daño —le replicó él. —No puedo protegerte si no estás cerca de mí.

Nadie se aproximó a la habitación de Eris, el ruido de los guardias se apaciguó.

El lord no se atrevería a asesinar a su heredero.

—Bien —aceptó ella. —Me quedaré está noche en tu habitación, contigo. Pero no creas que dormiremos juntos en la misma cama.

—¿Entonces que desea mi prometida? ¿Que duerma en el tapete de afuera?

No creía que está noche podría dormír, no después del susto que aún tenía.

—Por favor, ilumina la habitación —le pidió ella.

El fuego de la mano de Eris, se extendió hasta alcanzar las velas de toda la habitación. Fue suficiente para mostrar lo que había, un escritorio ordenado, un sofá muy bonito pero nada cómodo. Ella se acercó al armario para inspeccionarlo, en el suyo un hombre buscaba asesinarla.

—¿Qué estás haciendo? —le preguntó Eris mientras ella se asomaba bajo su cama, su paranoia le decía que revisara bien.

—Tu cama, querido prometido —le señaló el sofá cerca del balcón.

—No somos niños para dormir separados. Además, somos prometidos —dijo él.

—Prometidos falsos —puntualizó ella.

Se sentó en la cama, las sábanas bermejon aún tenía la calidez de Eris.

Sentía que el tobillo le punzaba, pero al intentar sobarlo, le dolió.

—No sabes correr —le dijo Eris.

—Salte por una ventana, tonto.

Él se sentó a su lado, tomó su tobillo hasta subirlo al regazo. Kerianne soltó un siseó de dolor.

—¿Odias a mi padre? —le preguntó.

—Mucho —admitió.

—¿Que tanto?

—Lo odió con todas mis.... —su tobillo trono y el dolor se expandió. Ella le encajó las uñas en el brazo para contener el dolor.

Eris le movilizó el pie, aún le dolía pero ya no tanto.

—¿Mejor? —le había reparado el tobillo o algo así. —Traere un sanador temprano para que te revise, ¿Te hirieron en otro lugar?

Kerianne negó, resultaba extraña tanta amabilidad de parte de él.

—Por favor, promete que no me asesinaras mientras duermo —le pidió ella.

—No voy a asesinarte, Shade. ¿Que clase de prometido falso sería si lo hiciera?

—Probablemente el peor.

Jamás en su vida, Eris se había portado tan amable con ella.

—Tampocó apagues las luces, está noche no, por favor.

—No las apagaré —confirmó él.

Se levantó de la cama, alejando con suavidad su pie lastimado. Kerianne tomó las sábanas y se cubrió con ellas, tenían un aroma maderoso, el olor del él. Y no resultaba desagradable, si no lo contrario.

—¿Nadie entrara aquí, verdad? —preguntó.

Eris tomó una de las almohadas y se la llevó hasta el sofá dónde dormiría esa noche.

—Nadie va a hacerte daño mientras estes conmigo Shade. Lo prometí.




𝙵𝙰𝙽𝙵𝙸𝙲 𝙰𝙲𝙾𝚃𝙰𝚁

[ WRITTEN BY / 𝓐𝓷𝓷𝓪 𝓡. 𝓞. 𝓙. ]

10/05/22

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