10. LA GRAN YESSERITH


╔════•| ༒︎ |•════╗

CAPÍTULO 10

La Gran Yesserith

✰•☾︎• 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧𝙖 𝙙𝙚 𝘾𝙪𝙚𝙧𝙫𝙤𝙨 ℘⁖✭

╚════•| ☠︎︎ |•════╝


     Después de la cena y el incidente con Aideen y su jugada de veneno para acabarla, regresaron a las habitaciones de Eris. Kerianne se desprendía de todo accesorio lujuso que se había puesto esa noche para parecer más la prometida del heredero.

Eris la dejó un momento a solas, se asomaba desde su balcón para ver el exterior. Kerianne se quitó las zapatillas y caminó hasta el balcón, descalza y silenciosa.

—Ya esperaba que Aideen hiciera una cosa así —escuchó decir a Eris.

—¿Sabías que iba a envenenarme? ¿Por eso lo evitaste? —le preguntó acercándose.

—Sabía que iba a hacerte algo, si. Pero el veneno no se me pasó por la mente al principio, hasta que le ví su sonrisa al darte la copa —Eris se giró un poco, para encontrarse cara a cara con la espía.

—Pues supongo que debo agradecerte. Por evitar que muriera horriblemente envenenada.

Eris sonrió espontáneamente, lo que le hizo a ella también sonreír.

Eris tenía el rostro más atractivo que cualquiera de los lores u hombres. Sí, el lord noche era un hombre sacado de un sueño hermoso, y el lord Helion parecía el sol personificado en vida, pero Eris se veía justo como un rey encarnado en fuego y poder, un rey valiente y astuto de cuento y fábula.

—Kerianne, debes ser completamente honesta conmigo —dijo Eris. —Si me respetas lo suficiente, debo saber de qué lado está tu lealtad. ¿Aun conspiras para mí padre?

Kerianne retrocedió un paso para pensar en su respuesta, vió desde ese balcón como se abría el bosque otoño bajo ellos, de colores castaños y rojizos.

—Cuando era niña, vivía en una aldea cerca a la frontera otoño e invierno. No tenía un padre que viera por mi y mi madre, mamá se encargaba de traer lo que debía conseguir para sobrevivir —empezó a contar ella. —Una noche, guardias del otoño asesinaron a mi madre para traerme a la casa del lord. Y mientras era una niña, limpiaba la suciedad de sus pisos, lavaba la ropa que la realeza utilizaba, cocinaba la comida que ustedes comían. Cómo ya sabes, la familia Vanserra jamás ha sido buena con sus sirvientes, y menos con sus sirvientes humanos. Cuando crecí, a mi décimo cuarto año de edad mi tarea era asear el patio de entrenamiento para los guardias, y veía lo que ellos hacían, cómo entrenaban. Y cuando ningún caballero se encontraba en el patio, yo jugaba con sus espadas, imitaba sus movimientos —continúo relatando —. Un día, un guardia me vió, el guardia más cruel en el otoño. Él me llevó ante el lord y le pidió que me diera como su esclava.  Él quería que le sirviera del modo en que una verdadera mujer le serviría, y ese día le pedí al lord que no me entregará, que si no me entregaba, prometía serle completamente al lord, haría lo que sea que me pidiese, sería su asesina, coleccionaria sus secretos.

Kerianne se recargó en el balcón para seguir, Eris estaba completamente atento, tan absorto en ella y todo lo que tuviera que decirle, le siguió.

—Y el lord dijo que si podía matar a ese guardia sin una sola arma, me haría su asesina y tendría beneficios especiales. Le dije que no podía, que no era justo pues el era un guardia entrenado y yo una niña sirvienta. Y Berón me entregó, me dijo que ahora yo le servía al guardia, que ahora era suya. Y esa noche el guardia me llevó a sus habitaciones, se preparaba para hacer lo que planeara hacer conmigo. Y justo, cuando él me dió la espalda para quitarse las botas, le tome la cabeza con ambas manos y se la giré, hasta que su cuello tronó. Después de eso, fui con el lord a decirle que había matado a su guardia y que lo hice sin ninguna arma, como pidió. Cuando Berón fue a verificar el cuerpo, me nombró como Shade, su asesina y espía.

—No me hice su espía porque quisiera, lo hice porque debía hacerlo, para sobrevivir en esta corte egoísta —dijo Kerianne—. Y si, durante mi tiempo como asesina jamás traicione al lord, jamás lo cuestione por nada de lo que me pidió hacer. Pero ya no soy su asesina. Y ahora soy tu prometida, y aunque todo esto sea falso, no cuidare de nadie que no seas tú, no divulgare los secretos que sean tuyos, y fingire amarte todo lo que pueda.

Con esas últimas palabras, la expresión de Eris cambió.

—Fingir amarnos —Eris exhaló brevemente, avanzó un paso hasta ella. —¿Y si yo no quiero fingir?

Eris la tomó con la guardia baja, un estremecimiento le recorrió la piel. «¿A que se refería?».

—Pues... eres libre de decidir —dijo ella.

Eris le acarició con suavidad la mejilla, sus dedos eran calidos, debían serlo pues era el hijo del fuego, incluso el anillo dorado que usaba, rozó con los dedos su mandíbula y cuello, así pociciono su pulgar ante sus labios, pasándolo con delicadeza.

Estaba segura de que la iba a besar, ella estaba preparada, por si el decidía besarla. ¿O debía negarse?

Cuando Eris aproximó su cabeza más cerca de ella, Kerianne cerró los ojos. Pero sintió a Eris reír frente a ella, así que los abrió rápidamente.

—Ve a descansar, Kerianne. Mañana tendremos cosas que hacer —fue lo único que le dijo, le dió la espalda y volvió a adentrarse a la habitación.

Kerianne se abrazó a si misma por el frío, y extrañada porque por unos breves segundos se había dejado sin protección frente a Eris Vanserra. Y ella era más estúpida aún, pues estaba cediendo ante los besos de su enemigo.

Así que ella se adentró con total decisión a la habitación, fue a cambiarse de ropa y se adentró a la cama, ignorando a Eris quién leía documentos con determinada concentración. No sabía que era lo que leía, y era mejor no saberlo por si tenía que ver sobre un asunto más grande. Así que simplemente se durmió, respirando el aroma de Eris que aún despedía esa cama.

Para la mañana siguiente, aunque se despertó un poco tarde, no encontró a Eris en la habitación. Dónde sea que hubiese ido, no había evidencia de nada que hubiera hecho antes de irse. Shade se levantó de la cama para adivinar entre la habitación algún indicio, pero como no encontró nada más que un orden que no revelaba nada, se rindió. Sabía que Eris era un obsesionado con el orden y el control, pero no a tal nivel de no dejar ninguna evidencia. Kerianne suponía que eso solo era el resultado de compartir una vida entera con su infame padre, así que ella dejó de pensar en eso y se decidió prepararse para salir. Puesto que la noche anterior le prometió a la lady otoño que irían con su diseñador personal para que esté le crease su vestido de bodas. 

Era mucho esfuerzo por parte de la señora en esta boda, cuando todo se trataba de un compromiso falso. Pero Kerianne no le rompería la ilusión a la madre de Eris, quién también había vivido tanta miseria en este lugar.

Tocaron a su puerta las criadas del lugar, le traían más vestidos, además de joyas, perfumes y tiaras con piedras preciosas. Ella no tenía idea de si las había enviado Eris o no, pero de cualquier forma se preparó con una navaja pequeña ante cualquier ataque.

Después de bañarse, dejó que las sirvientas le arreglaran el cabello. Kerianne no pudo evitar emocionarse, pues antes también había servido como criada para preparar a la lady otoño en las mañanas, y ahora era a ella a quien preparaban está vez.

Se pensó que si hubiera conquistado mucho antes a un heredero Vanserra, hubiera dejado de fregar pisos y asesinar a gente por el lord. Pero simplemente suposo que si no era Eris, no le gustaría hacer esto con cualquier otro Vanserra. Aideen no le tendría respeto y la humillaria, Zeren no tendría el suficiente valor como para protegerla, Lucien no tendria tanta astucia o valentía para atreverse a hacer lo que Eris hacía.

Kerianne le contó a Beron el secreto de cuando Eris conspiró con la corte noche durante la guerra de Hybern para posicionarlo al trono. Beron le ordenó que matará a su propio hijo de cualquier manera. Sin embargo, Shade le sugirió que era mejor unirse encontrá de Hybern, ya que la corte noche mostraba el máximo esfuerzo para acabar con la guerra.

Y antes ella habría aceptado asesinar a Eris, pero ahora pensar en la idea no le gustaba, puesto que Eris se había portado tan bien en los últimos días.

Aunque Eris no era nada inocente, y había enviado a algunos hombres a asesinarla cuando era espía del lord, aunque ahora Shade se preguntaba, «¿Cuan fiel sería Eris a su promesa con ella, después de haberla tratado mal en el pasado?».

Hasta ahora, Eris se había portado gentil, dejando su común hostilidad entre ellos muy atrás. Es decir, hace una semana se hablaban peor que rivales mortales, y ahora, la cuidaba como si fuera una princesa.

No se sentía mal, antes ella no había sido cuidada por nadie a excepción de su madre. Y aún así, no confiaba del todo en Eris.

Se decidió a ponerse un vestido naranja de tirantes, largo y hecho de tela ligera, se sentía suave sobre su piel. Le pusieron una tiara dorada con un diseño de rubíes pequeños incrustados. No era una tiara en extremo llamativa, como las de lady otoño, sino que era más cómo un adorno para el cabello, el cual se lo dejaron suelto en sus usuales ondas negras.

Por fortuna, las sirvientas no intentaron nada contra ella, así que se decidió a bajar para buscar a lady otoño, no sin antes colocarse un cuchillo entre el resorte de su media, por si alguien intentaba algo contra ella.

Al salir de la habitación de Eris, se encontró a Zeren de espaldas, se giró para encontrarse con ella.

—¿Me estabas... esperando? —le preguntó Kerianne.

—Es obvio, o no habría enviado a mis criadas a prepárarte —respondió dándole un vistazo de pies a cabeza.

«¿Así que Eris se había ido simplemente, ignorandola?»

—Ah... pero no te sientas mal Shade. Tú querido amorcito Eris me pidió que las enviara para tí, así que no te desanimes —añadió Zeren.

—Yo no me desánimo por nada —dijo. Avanzó hasta las escaleras para bajar. —¿Dónde está Eris?

Zeren le siguió el paso, descendiendo junto a ella. —Vendrá pronto, padre lo ha enviado por algo.

—¿Algo cómo qué?

Zeren la miró cómo si fuera a decirle algo muy importante, pero no tenía aún el valor de decirlo en voz alta.

En su lugar dijo —¿Sabes quién es Yesserith Vennerati?

«Yesserith, Yesse...» Le sonaba es nombre pero no sabía exactamente de dónde, lo había escuchado una vez.

Bajón el último escalón, para encontrarse a los sirvientes llendo de un lado para otro, moviendo cosas y muebles del castillo.

—Tengo dos noticias para tí, ¿Escuchas primero la buena o la mala? —le preguntó Zeren.

—La buena primero —porque si le daban la mala primero, no podría disfrutar de la buena.

—Volveremos a la casa del bosque, los lores quieren que se haga la boda en la residencia principal del otoño —explicó.

Este castillo había sido construido por el padre del lord otoño, un castillo para los señores del fuego, sin embargo el lord siempre había estado ligado a su enorme casa del bosque.

No era una noticia buena para ella, pero quizá si para los Vanserra. —¿Y cuál era la noticia mala?

Zeren miraba hacía la puerta principal —Sobre esa, no es necesario que te lo diga, puedes verlo por ti misma.

Kerianne siguió a lo que Zeren veía, pero simplemente ella empezó a avanzar hasta salir al jardín de afuera. El pasillo avanzaba de largo, rodeado de árboles otoñales.

Shade vió a dos personas caminar desde allá, viniendo a la entrada. Reconocía a Eris, pero no sabía quién era la otra persona.

—¿Quién es? —ella enfocó más sus ojos, visualizando que una chica acompañaba a Eris.

—Hoy es un día muy cálido, tan cálido como para sorpresas que jamás se nos pasarían por la mente —dijo tras ellos Aideen.

Shade se giró hasta él para enfrentarlo, la noche anterior había envenenado su copa, quería matarla. Y ese deseo era mutuo, haría pagar a Aideen por lo que trato de hacerle. Ella apretó los puños con fuerza para abstenerse de golpear a ese idiota. En su lugar volvió a ver a Eris.

Estaban quizá a diez metros de distancia, lo sufriente para ver a la chica morena que acompañaba a Eris, él rió de algo que dijo ella, y luego ambos rieron juntos. Estaba riendo, Eris quién odiaba todos en el mundo y nunca sonreía.

—¿Quién es ella? —volvió a preguntar Kerianne.

Aideen soltó una leve risa, solo para ponerse a su lado. —Ella es Yesserith Vennerati, la primera espía mujer del lord del otoño.

Ella, ya la reconocía, había escuchado hablar de ella cuando apenas era una pequeña criada de los Vanserra.

—Es la gran Yesserith, la primera asesina del lord —continúo Aideen—, primera amiga de Eris, primer amor, primer novia, primer beso, y estoy muy seguro de que su primera vez. Sabes a qué me refiero Shade —le guiño el ojo.

Ahora sí que quería romperle todos los dientes a Aideen.

—El gusto peculiar de Eris sobre qué le guste salir con las espías de su padre, es extraño, pero cada quien tiene distintos gustos, después de todo —continúo—¿Zeren, recuerdas cuando Eris planeaba escaparse solo para tener una vida feliz y tranquila juntó a su amada Yesserith?

Shade sentía una pizca de esa emoción oscura que sentía cuando el lord le ordenaba hacer algo, y era odio, odio puro y rencor eterno. Pero está vez, Shade se preguntaba si lo sentía hacia esa tal Yesserith, o hacia ese maldito embustero y mentiroso de Eris Vanserra.

Shade levantó el mentón, completamente segura de lo que iba a hacer a continuación, avanzó hasta ambos conteniendo las emociones. Así que eran los viejos amantes. «Bien, ella había matado a muchos amantes trágicos a lo largo de su vida como espía».

𝙵𝙰𝙽𝙵𝙸𝙲 𝙰𝙲𝙾𝚃𝙰𝚁

[ WRITTEN BY / 𝓐𝓷𝓷𝓪 𝓡. 𝓞. 𝓙. ]

26/12/22

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top